El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 4 de julio de 2008
Encuentros cercanos
El lunes terminó la Feria del Libro de Buenos Aires, batiendo récords de convocatoria y de ventas. La feria nunca deja de ser lo que los argentinos llamamos un cambalache: mezcla de mercado y de templo consagrado a la poesía, de tribuna en que se defiende el valor del objeto libro y de vidriera para la exhibición de vanidades. Horacio González contó en Página 12 que mientras Arturo Carrera homenajeaba a Oliverio Girondo ante 20 personas, una multitud se agolpaba para ver a una de las participantes de Gran Hermano. Sin embargo los que amamos los libros perdonamos a la feria año tras año: la ilusión de que alguien pueda encontrar allí un relato que le cambie la vida (¿acaso no fuimos nosotros ese niño algunos años atrás, algunas ferias atrás?), hace que le renovemos el crédito cada vez.
Más allá de la frivolidad (a la frase cualquiera escribe un libro habría que agregarle una partícula que le otorgue precisión: cualquiera que aparece en TV escribe un libro), siempre ocurren cosas que valen la pena. El mismo lunes hubo un panel que logró llenar la Sala Lugones, aun en ausencia de los participantes de Gran Hermano. Roxana Morduchowicz, del Ministerio de Educación de la Nación, difundió allí los resultados de una encuesta realizada durante el 2006 entre los niños y adolescentes que participaron del programa Escuela y medios, que creó y dirigió. Para hablar del asunto convocó a Juan José Campanella, director de El hijo de la novia y de la miniserie Vientos de agua, y a Tristán Bauer, director de Iluminados por el fuego y responsable de la señal televisiva del Ministerio de Educación, un canal de cable llamado Encuentros.
Entre otros resultados, la encuesta mostró que los chicos viven pegados a la TV, aun cuando -¡paradójicamente!- no tienen programas favoritos: la dejan de fondo durante un promedio de tres horas diarias, seguramente a modo de ruido o de arrullo. Campanella señaló que el prime time se especializa hoy en el tipo de programas que tornan innecesario que el espectador se concentre: tanto Gran Hermano como Bailando por un sueño –que de lunes a viernes se reparten la mayoría del rating- le permiten a uno desarrollar infinidad de tareas paralelas, regresando a la pantalla sólo de tanto en tanto, cuando ocurre algo que al fin reclama su atención. (El lunes en la noche, por ejemplo, Marcelo Tinelli efectuó un paréntesis en Bailando para conversar con un Maradona recién salido de la clínica neuropsiquiátrica.) Al mismo tiempo, los encuestados confesaron su predilección por el cine y su prescindencia respecto de las películas nacionales. He aquí otra paradoja, que también destacó Campanella: la mayor parte de los filmes nacionales son dirigidos y actuados por gente joven, y sin embargo su narrativa resulta vieja, al apelar a una sensibilidad que podríamos definir como de festival internacional. Abandonados por quienes deberían ser sus voceros, o por lo menos sus referentes naturales, los jóvenes no tienen más remedio que consumir las ubicuas Narnias y Harry Potters de turno.
Como en tantas otras áreas de la vida, aquí también se impone la dinámica del negocio. La compulsión de maximizar las ganancias hace que la TV abierta apele al mínimo común denominador, potenciando el circo y retaceando el pan. Para la gente que no se atreve a apagar la TV ni tiene la opción del cable, la programación del horario central equivale a la ordalía del documental Super Size Me: es como vivir con una dieta excluyente a base de Coca Cola y hamburguesas de McDonald’s, llena la panza mientras destruye la salud. Sería imprescindible diversificar la dieta, pero en este presente de competencia salvaje, ¿quién puede convencer a los programadores de correr el riesgo de perder dinero, poniendo en peligro su puesto de trabajo?
Habrá que confiar en la difusión del cable. Yo no me había enterado siquiera de la existencia del canal Encuentros hasta que una de mis hijas, que por cierto no tiene nada de ratón de biblioteca, me habló de él en términos elogiosísimos.
Tal como se ve, no todo está perdido.
[Publicado el 09/5/2007 a las 11:34]
Antes de que creara el Programa "Escuela y medios" Roxana Morduchowicz trabajó en el programa "El diario en la escuela" junto con los diarios del interior del país. Desde el año 1987 hasta el año 2000 trabajamos intensamente junto a los docentes y a los chicos de todas las provincias, se hicieron encuestas donde se llegaron a las mismas conclusiones, paneles con conferencistas nacionales e internacionales de primer nivel, donde se habló de los mismos temas que vos escuchaste. Pero se hizo todo en el interior del país. Por eso nunca existió.
Comentado por: Sonia Santesteban el 14/5/2007 a las 18:31
Qué bonita es Buenos Aires, qué nostalgia me da acordarme de esa ciudad, parece que me debe algo y no sé qué es.O tal vez lo sê pero prefiero no acordarme. En Buenos Aíres todo es mágico. Buenos Aíres es un libro abierto que tengo miedo leer.
Comentado por: Martín de Mary el 10/5/2007 a las 02:47
Las ferias de libros son, al fin y al cabo, eso: unas ferias. Y lo mismo hay lomos finos que papas con tierrita y yerbitas curativas. Pero están, y la gente asiste y salen con algo que para ellos es un tesoro. Hay para todos.
Comentado por: Mayté/Palas el 10/5/2007 a las 00:51
Las ferias de los libros son estupendas, muchas personas las visitan y compran libros que seguramente nunca leeran, pero que tal vez lean otros, porque siempre, siempre, una bien surtida libreria atrae de una forma magnética, mágica a los que se hacercan. Pasa como con mi- web que cuando la pongo por aqui, aunque sea de rodillas, casi escondiendola, hace que muchas personas la visiten. WWW.antoniolarrosa.com--A sus pies
Comentado por: Antonio Larrosa Diaz el 09/5/2007 a las 17:18
Sin duda vivimos la sociedad del entretenimiento y lo banal. El libro requiere
atención y el celular no. Todo es juego y uso de pocas neuronas. En La feria Internacional de Colombia, fue el Chavo del 8 el que se llevó el apaluso de las mayorías. Afortunadamente el público también asistió masivamente a als prresenatciones del poeta chileno Gonzalo Rojas. He aquí un trabajo especial sobre ese tema:
GONZALO ROJAS, palabra por palabra
Es el mismo Gonzalo Rojas, poeta irreverente, anarca, lúcido, presente, vigente, de caminar lento y voz ronca, minera, de Lebu adentro, pitazo de tren del Sur. Es la estrella cercana, próxima, aquí en la XX Feria Internacional del libro de Bogotá (La Fiesta del Libro).
Sentado, enfundado con su chaqueta de cuero negro y su tradicional vasca sobre la cabeza, Rojas inmutable en primera fila cierra los ojos en el stand de Chile, país invitado de honor, y escucha un contrapunto sobre su poesía y Parra. El agregado cultural de Chile en Colombia, flotaba en la mesa principal con su aire del "Huevo duro" de Condorito, bajo el slogan: Poesía, patrimonio vivo.
Gonzalo presente, Nicanor, ausente y Neruda siempre el referente.
Era un crítico chileno él que hacía el viejo, tradicional y conocido paralelo entre la poesía parriana y rojiana, que para muchos bogotanos debió ser un misterio, porque ha pasado mucho agua bajo el puente de ambos poetas nonagenarios y candidatos al Nobel de literatura. Dio la impresión de dos púgiles pesos pesados que no quieren retirarse del gran tinglado de la poesía, aunque estuvieran ingresando al ataúd.
El crítico, único expositor, en su monólogo que leía de unos apuntes, imitaba el vozarrón de Rojas y le miraba con complicidad. Rojas tomaba impulso en latín, persa, arameo, chileno finalmente, para arrastrar con su vozarrón profundo, venido del socavón minero, al público bogotano que le esperaba junto al Alcalde de la ciudad.
El poeta se levantó tras finalizar ese acto, en medio de los flash y al poco tiempo fue flanqueado por una pelirroja esbelta, especie de musa de la cultura chilena, que lo condujo por la sala hacia el acto central, el pabellón principal de la Feria: el Auditorium José Asunción Silva, donde el autor de Contra la muerte, sería el orador de fondo, en un masivo acto con el Alcalde de Bogotá, en el día mundial del libro. (Bogotá capital mundial del libro, declarada por la UNESCO).
Me acerqué, saludé y le dije que conocía al otro Gonzalo, Millán, que venía de Panamá etc y dijo, cuánta falta nos hace Gonzalo. (Desde Estados Unidos, me contaba Millán con una sonrisa cómplice, que Rojas le enviaba unos poemitas cortitos). Antes de salir y despedirse, Rojas dijo en su propio francés: "fatigué", por las luces y fogonazos que resbalaban por su rostro, aunque él se veía descansado.
Rojas llevaba en su mano un misterioso libro rojo, como se observa en la fotografía y echó a andar por el asfalto de la Feria hacia el auditorium, de una Bogotá gris, lacrimosa, enfiestada en el libro y la palabra. Quedó flotando en el ambiente, una de sus definiciones personales más repetidas: soy allendero de Allende.
En una llamada cata de poesía chilena,- días antes en la Feria- donde se compara a Neruda con el vino, Huidobro el champagne y a Violeta Parra con el agua, no se mencionó a Millán, y se calificó a Manuel Silva Acevedo como un "sobreviviente de Parra". Se dijeron más cosas allí y se olvidaron otras tantas y a otros más. (¿Son demasiados poetas y sobran en el país de las bellas araucarias?) Un hombre con una bicicleta, maleta, unos cuantos libros y una botella de vino, champagne y agua, hizo un recorrido arbitrario por la poesía chilena. Lanzó un reloj al piso, para que se detuviera el tiempo, narró unas anécdotas, se refirió a algunos poetas y leyó sus versos, y después subió a su bicicleta, no sin antes recuperar su cronómetro y marchóse.
Usó muy seguido la palabra ninguneo, que "fundara", dijo, Gabriela Mistral, y se utiliza en Chile para el trato poco amable con los escritores que se los pasan por los forros las autoridades y su comité oficial de clasificadores. Por ejemplo, digo yo, Roberto Bolaño es un caso típico, ya que no figura entre los elegidos en el stand de Chile para la fotografía de los más representativos escritores del país sureño. La palabra ninguneo es moneda de uso corriente en Panamá, por eso la conozco. Término preciso, docto para el olvido e indiferencia, el mal trato que suele pasar como el viento, pero que a veces se sostiene en el tiempo como si fuera un pequeño huracán de opereta. Bolaño se lee en Bogotá de una manera muy bacana y berraca, diría un colombiano y padre, un mexicano. Ya volveremos sobre esta oscura golondrina de la narrativa chilena, que ha entrado al mercado norteamericano como una estrella postmorten, pero vivo y coleteando. La Feria tiene mucha cuerda aun.
Rojas ya llegó al auditorium con su pelirroja enbluyinada y grandes ojos de sirena degollada. (El atardecer cae de pie en Bogotá) Frente al auditorium una lluvia de flash, nubarrones de periodistas y el Alcalde de la muy leal ciudad, declarada en el día Mundial del Libro, mientras unos niños, con unos grandes textos preparan su próxima actuación. No cabe ni un alfiler en el gran salón. El Alcalde da un discurso soberbio sobre la ciudad.
Rojas, autor de La Miseria del hombre, su primer libro, giró su cabeza a la izquierda y le dijo al Alcalde una frase de cinco pisos, cuando concluyó su pieza sobre la polis:"eres casi inteligente". Risas, miradas de extrañeza, un público bogotano municipal, intelectual y de funcionarios y artistas sorprendidos por la salida de quien calificara de preciosa a ciudad de Bogotá, en más de una de sus intervenciones. (En el gran paréntesis de la noche, los cien lectores se preparaban para leer Cien Años de soledad, de un sólo tirón, como si la historia tuviera alas, como en verdad las tiene.) (Son 300, 400 o 500 mil personas las que leerán, tocarán o mirarán un libro este año en la XX Feria colombiana. No los he contado,- dicen que son unos 100 mil- pero siento que se multiplican por noche, las palabras no duermen, se siguen escribiendo asímismas, robándose las letras, intercambiándose las sílabas, el abecedario, aun muchos textos son atrapados por lectores voraces que a un precio a veces salvaje, lo introducen en las bolsas feriales y se los llevan a sus casas. Allí, en la fría noche bogotana son ojeados, leídos, manoseados sin pudor. Yo los vi salir con sus Bolaños, Rojas, Murakamis, Garcías Márquez, Pamuks etc. etc.)
Rojas de la provincia del viento y del carbón, hijo de Chile entero, iberoamericano por adopción, se tomó la palabra y dijo: "la historia es imaginación y palabra; el libro es palabra; el hombre es palabra; todos somos palabras". Seguidamente o antes, para el caso es lo mismo, se había declarado "bogotano" y ya el auditorium estaba en su bolsillo, con su imaginería ladina, cazurra y sagáz. Holderlin, agregó con voz profunda, advirtió que la palabra era el más peligroso de los bienes. En toda su estancia bogotana , Rojas se ha referido al renacer de su niñez y a su vocación iberoamericanista, porque "todos somos de la misma patria. La mía es iberoamérica entera, a esa patria aposté siempre", enfatizó. Premio Cervantes, Juan Rulfo y Hernández, "famoso y reconocido" a los 75 años, el Olimpo de Bogotá estaba esa noche bajo los pies cansados de Sur y de mundo de Gonzalo Rojas. Pisó firme el poeta el asfalto, la sabana bogotana, desde Lebu se sintió hijo legítimo de la tribu de Iberoamérica. Al Rey de España, contó, le hizo saber desde Lebu, que la palabra respira, hay que vivirla, asumirla como conducta. Citó a Ercilla, ese joven mozo que fundó con la palabra a Chile. Nosotros, añadió, somos aprendices de la palabra. Y la noche estaba para el encanto de la poesía y como en el corrido mexicano era el rey, sentenció:" El Canto General de Pablo no es tan malo", y la risa del respetable apareció como un murmullo complaciente. Encontró que La Araucana era un poco extensa en sus 37 cantos, pero es que ninguna patria se funda de la noche a la mañana, Gonzalo Rojas, y menos con esos mapuches celosos, y con razón, de su tierra.
Pequeñas patrias destartaladas que nos necesitan tanto, arrancó en profundis, tanto para arder...Poesía un aire nuevo, no para respirarla, para vivirla...vivir bogotanamente América, amarla...América es la casa, una cita en latin, que el misterio de la noche traduce...La voz de Rojas truena, se hace cascada, y dice finalmente, yo quiero ser ese niño. Las bogotanas y los bogotanos se ponen de pie en un inmenso aplauso y llueve el abecedario, las pequeñas letras de papel que se transforman en palabras, en la fiesta del libro.
Rolando Gabrielli©2007
Epílogo:
Cuando el abecedario viajaba sin paracaídas del aire, como la palabra, y las luces se encendían con la voz ya apagada de Rojas, en el fondo, otra voz, gangosa comenzó a escucharse, como si viniera del fondo marino y siguiera viviéndose...La noche está estrellada y titilan azules los astros a lo lejos...
Comentado por: rolando gabrielli el 09/5/2007 a las 16:37
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
03/7/2008 23:55
Marcelo: Ante todo, un saludo...
Publicado por: Daniel
03/7/2008 19:00
Publicado por: gonzalo
03/7/2008 08:42
Publicado por: lolichka
02/7/2008 21:54
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02/7/2008 15:58
Y lo hace con la fuerza y el...
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02/7/2008 10:02
Totalmente de acuerdo Marcelo,...
Publicado por: Lourdes
02/7/2008 01:07
Publicado por: Serpiente Suya
02/7/2008 01:04
Publicado por: Serpiente Suya
02/7/2008 00:13
qui ciera ber la no bela pobre...
Publicado por: carlos
01/7/2008 23:10
vender, vender, vender..., esta...
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