El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
lunes, 7 de julio de 2008
¿Es que no hay heladerías en el cielo?
Anoche mi madre me pidió un helado. Lo cual no sería nada extraordinario, de no haber muerto mi madre hace casi 20 años.
Lo que me fascina de los sueños no es tanto su significado como su verosimilitud, la perfecta forma en que ocupan el lugar de la realidad durante el tiempo en que nuestro cuerpo se apaga casi por completo. No importa cuán disparatada sea su lógica, o en qué medida sus hechos contradigan las leyes que rigen el mundo diurno: asumimos sin problemas que nos está permitido volar, o que los muertos pueden regresar para conversar como si nunca se hubiesen ido, porque vivimos “en” el relato del sueño con la misma naturalidad que otorgamos a la mitad del día consagrada a la consciencia. Mientras soñamos no existe otra realidad que la que estamos experimentando en ese instante, por lo cual el sueño también se transforma en experiencia, en lo vivido.
Algunos de los elementos de ese sueño que tuve eran diurnos, los arrastré de cosas que había vivido horas antes de dormir. Por ejemplo: mi madre me pedía el helado mientras yo miraba una película con Al Pacino (películas dentro de la película de mi sueño: mi cabeza es una caja china), cuando pocas horas antes, en mi DVD club, yo había descubierto un filme de Pacino del que nunca antes había oído hablar. Se llama 88 minutes, y si Google no me engaña, todavía no lo estrenaron ni siquiera en USA. El único motivo por el que no lo alquilé fue porque alguien más se había llevado la copia. Pero se ve que por la noche empecé a inventármela, hasta que a mi madre se le ocurrió interrumpirme con su demanda.
Por supuesto que me pregunté qué significaría el sueño. Se me ocurrió que quizás la clave girase en torno del pedido de mi madre. Uno asocia el pedido de un helado a un hijo, y no a un padre o a una madre: son la clase de cosas que nuestros pequeños nos reclaman a menudo. Y me pregunté si la cuestión no tendría que ver con una pequeña disputa que tuve con mi padre, que por fortuna está vivo aunque tenga que retarlo (¡como a un niño!) para que no coma cosas que le hacen daño. Estaba por la mitad de este texto cuando mi hermano telefoneó, para comentarme que había vuelto a ver la última peli de Superman con sus hijos, y que se había quedado enganchado en una frase que habla del momento en que nos convertimos en padres de nuestros propios padres.
La vida es extraña. Esa es la parte buena.
Lo que me dejó vibrando como un diapasón fue el hecho de que durante el sueño, mi madre estuvo viva otra vez. Como antes. Quizás debería decir como siempre, al menos mientras mi cabeza siga produciendo sueños. Todavía no sé lo que el sueño significó, si es que significó algo, pero lo cierto es que a pesar de esta ignorancia lo disfruté.
Hay algo que sin embargo sí sé, aunque mi madre no llegó a decírmelo.
Sé qué clase de helado me habría pedido. Crema americana, o en su defecto crema rusa, en cucurucho bañado con chocolate.
[Publicado el 10/4/2007 a las 11:01]
No créo que haya otra cosa que la percepción, para definir la realidad: somos eso que sentimos.
Coincído con Laura, y agrego, con una de las paradojas del castellano, que lo vívido tal vez sea lo vivido, sin vuelta de hoja.
Y vaya uno a saber por donde andan los "21 gramos" de tu madre ahora; lo que si sé, es que no resistirían un helado de crema rusa.
Un abrazo desde lejos
Comentado por: Miguel Peña el 12/4/2007 a las 00:41
Yo creo que el lazo que tenemos con ellas es mas grande y duradero que la duracion accidental de nuestras vidas. La otra noche, tras un dia caotico, me encontre con mi madre en una habitacion, conversamos, reimos, la vi regia y serena y luego, me dijo que me podia quedar dormida a su lado, que me iba a acompañar. Cuando me dormi en el sueño me desperté en esta realidad. Feliz...
Comentado por: Mayté/Palas el 11/4/2007 a las 17:33
El domingo pasado tuve un sueño bastante raro para mi (para mi que lo soy bastante), soñé que estaba atrapado entre dos paredes enormes de pirámides que era separadas únicamente por un río que las atravesaba o las atraviesa, no estoy seguro de que no existan. Bueno, resumiendo, quien me ayudo a salir de ese aprieto ja, fue mi abuelo, que murió hace más de un año. Hoy mi papá y yo no intercambiamos palabra.
Tenemos sueños similares, porque indudablemente vivimos en el mismo planeta.
Comentado por: Sulo el 10/4/2007 a las 19:19
Es realmente impresionante como pueden dos personas parecerse tanto... (me pregunto si me creo mi frase anterior o quiero creerla) o será que los sueños los vivimos todos igual...
Comentado por: Alejandra Avellaneda el 10/4/2007 a las 17:44
Tal vez el significado de tu sueño está encerrado, justamente, en su verosimilitud. ¿Es que la realidad es otra que esa que percibimos y, aún más, sentimos?
Precioso texto, como tantos que nos regalas en este blog.
Saludos de una compatriota lejana.
Comentado por: Laura el 10/4/2007 a las 11:40
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
06/7/2008 20:06
Publicado por: figueras
05/7/2008 18:46
yo lo admiraba demasiado era...
Publicado por: monica
05/7/2008 18:40
Sorry , no te quize ofender, y...
Publicado por: lilith
05/7/2008 14:17
Dear Lilith, sinceramente no...
Publicado por: figueras
05/7/2008 00:24
Todavia no termino de leer esto...
Publicado por: Lilith
05/7/2008 00:18
Publicado por: martin
04/7/2008 12:27
pusiste a bailar las palabras y...
Publicado por: Alba
04/7/2008 10:37
Publicado por: valeria
03/7/2008 23:55
Marcelo: Ante todo, un saludo...
Publicado por: Daniel
03/7/2008 19:00
Publicado por: gonzalo
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