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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

lunes, 7 de julio de 2008

Blog de Marcelo Figueras

Lloyd Dobler para presidente

El sábado fui a ver Letra y música, esa comedia romántica con Hugh Grant y Drew Barrymore. Por favor, traten de comprender: las comedias románticas me pueden, y por otro lado no tengo nada contra la idea del cine como puro divertimento. Pero en fin, aunque iba con expectativa cero (los trailers ya habían insinuado que parte del asunto pasaba por la capacidad de Hugh Grant para hacer el ridículo, asunto en que se destaca desde que lo pescaron en la calle con una prostituta, en plena fellatio), el resultado llevó la medición al área de las cifras negativas. Letra y música es pésima. No hay un sóla idea original en todo su trayecto. La chica que interpreta al símil Britney Spears es tan inerte, que convierte a la original en alguien intenso como Bette Davis. Durante la proyección imaginaba que tanto Grant como Barrymore se despertaban por las mañanas, recordaban que debían acudir al set y se decían: “Oh, no. Otro día perdido en esta basura…”

La compensación llegó por la noche, cuando mi mujer, seguramente deseosa de revancha, hurgó en la pila de DVDs y se dejó llevar por el título ambicioso: Un gran amor…, así con puntos suspensivos. En realidad Un gran amor… es el título con se conoció en España a Say Anything, una de las primeras películas de Cameron Crowe, de merecida fama gracias a Jerry Maguire y aun más merecida infamia por la versión americana de Abre los ojos y el reciente despropósito llamado Elizabethtown. Digamos que hasta Casi famosos, Crowe era uno de los pocos cineastas de hoy que sabía cómo hacer una comedia romántica. Lástima que después se olvidó, como dirían Les Luthiers.

En todo caso su racha ganadora comenzó con Say anything, que data de 1989 y está protagonizada por un jovencísimo John Cusack. En muchos sentidos, Say anything es una comedia romántica típica: Lloyd Dobler (Cusack) es un joven que acaba de egresar de la secundaria y se enfrenta al vértigo del futuro. Todo lo que sabe es lo que no quiere hacer (lo explica en una secuencia memorable, en la cual expresa las infinitas maneras en las que no quiere vender ni procesar nada), y aunque diga por ahí que le gustaría probar suerte con el kickboxing, en el fondo entiende que las patadas no van a llevarlo muy lejos. Su único objetivo cierto es claro: invitar a salir a Diane Court (Ione Skye) antes de que se vaya de Seattle rumbo a la universidad. Pero claro, Diane Court está totalmente en otra liga: no porque sea una rubia pechugona, popular y con vocación de cheerleader, que no lo es, sino porque es seria y tímida y alumna aplicadísima allí donde Lloyd resulta demasiado adulto para sus años, y por ende un marginal; la clase de muchachos que ante todo tiene amigas mujeres, porque los chicos de su edad le parecen entre predecibles y lamentables.

Pronto lo que podría parecer otra simple vuelta de tuerca al tema de la pareja despareja se convierte en una historia sensible, en la que no hay arquetipos sino gente de carne y hueso. Diane vive con su padre, a quien eligió cuando un juez la obligó a elegir con quién irse en plena audiencia de divorcio. Su padre (el brillante y nunca del todo reconocido John Mahoney) es dueño de un asilo de ancianos y resiste una acusación de estafa por parte de la autoridad impositiva de su país. Lloyd, por su parte, vive con su hermana, a quien su marido abandonó, y con su pequeño sobrino. Lo conmovedor es que Lloyd Dobler logra su cometido tal como se debe, limitándose a ser un tipo decente que se interesa por el bienestar de la persona que ama. Aun en el momento del dolor (que lo hay, porque si no lo hubiese no se trataría de una comedia romántica), Lloyd se mantiene apegado a su decencia innata y apela a los mejores sentimientos de Diane. (Otra escena antológica: cuando se aproxima a su ventana y la obliga a oír la canción que los unió, esa joya de Peter Gabriel llamada In Your Eyes.)

Lo que termina de convertir a Lloyd Dobler en un paladín para todos los románticos es el hecho de que, en este mundo utilitarista, encuentre toda la definición de futuro en el hecho de hacer feliz a su chica. “Soy bueno haciéndolo,” confiesa en una escena al padre de Diane, con la esperanza de que comprenda cuán importante es lo que está diciéndole. ¿Cuántos tenemos el coraje de definirnos a nosotros mismos a partir de la felicidad que producimos a aquellos que amamos?

Cuando sea grande, yo quiero ser Lloyd Dobler.

[Publicado el 27/3/2007 a las 11:15]

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Comentarios (6)

  • Recomiendo una película que en Argentina se consigue en los videos y le pusieron Alta Infidelidad (o fidelidad). No sé quién es el director. Actúan John Cusack y ése otro actor, excelente también - tampoco recuerdo el nombre - que personificó a Capote.
    Es inteligente, tierna, irónica, graciosa y es un tributo al rock. Ahora que lo escribo veo que este actor, del que no recuerdo el nombre, participó de muchas películas relacionadas con el rock.
    Disculpen mi mala memoria para los nombres propios.

    Comentado por: Caetana el 28/3/2007 a las 16:42

  • Gracias Elvira. La verdad es que no entendi le comentario de A. Larrosa Diaz. Lo que es seguro es que hay unas cuantas cosas al respecto que estan muy lejos por el momento de poder acomodarse para siempre...Entre otras cosas, porque justamente no hay cementerio.
    Valeria.s

    Comentado por: valeria.s el 28/3/2007 a las 10:53

  • ¿El verdadero cementerio es la memoria?
    ¿ No querras decir que las memoria termina en el cementerio, como todo lo que alli llega y se acomoda para siempre ?
    WWW,antoniolarrosa.com

    Comentado por: Antonio Larrosa Diaz el 27/3/2007 a las 23:12

  • Gracias, Elvira.

    Comentado por: Laura el 27/3/2007 a las 17:54

  • No quiero ser pesada, pero escribo hoy, porque como dice Valeria, quizás ya no se lean los comentarios de ayer, cuando se hablaba de que Walsh es un escritor que todavía tiene mucho para decirnos. Y me lo confirmó un hecho casi fantástico: Estaba en la biblioteca de mi ciudad del interior del interior buscando entre los estantes un manual de inglés para una socia y ¡vaya desorden! cae (pero cae en serio,esto no me lo invento) entre mis manos, desde la estantería, un libro mal ubicado en todo sentido:no debía estar en esa sección y estaba mal apoyado sobre los manuales.
    Leo: Tramas para leer la literatura argentina, editado por la Universidad Nacional de Córdoba en 1995, número dedicado a Rodolfo Walsh.
    ¡No lo podía creer! ¡Cómo distinguir entre ficción y realidad!

    Hojeé y leí él material: análisis y críticas.

    Entre otras cosas encuentro un fragmento de su Autobiografía: "En 1964 decidí que todos mis oficios terrestres, el de escritor era el que más me convenía. Pero no veo en ello una determinación mística. En realidad, he sido traído y llevado por los tiempos; podría haber sido cualquier cosa, aun ahora hay momentos, en que me siento disponible para cualquier aventura, para empezar de nuevo, como tantas veces".

    Entonces me dije: Desde la muerte, está decidido a empezar de nuevo, está disponible para cualquier aventura. Hasta a la de lanzarse desde un estante de una biblioteca para que no olvidemos acunarlo - acunarlos - desde la memoria.

    Por eso, hoy me tomo el atrevimiento de transcribir la carta que dirige a su hija Vicki, no tan difundida como la carta a la junta militar - va sin mayúscula, no es un error, es mi decisión:

    Querida Vicki:
    La noticia de tu muerte me llegó hoy a las tres de la tarde. Estábamos en reunión cuando comenzaron a transmitir el comunicado. Escuché tu nombre, mal pronunciado, y tardé un segundo en asimilarlo. Maquinalmente empecé a santiguarme como cuando era chico. No terminé con ese gesto. El mundo estuvo parado ese segundo. Después les dije a Mariana y Pablo: Era mi hija. Suspendí la reunión.

    Estoy aturdido. Muchas veces lo temía. Pensaba que era excesiva suerte no ser golpeado, cuando tantos otros eran golpeados. Sí, tuve miedo por vos. Como vos tuviste miedo por mí, aunque no lo decíamos. Ahora el miedo es aflicción. Sé muy bien por qué cosas has vivido, combatido.Estoy orgulloso de esas cosas. Me quisiste, te quise. El día que te mataron cumpliste 26 años. Los últimos fueron muy duros para vos. Me gustaría verte sonreir una vez más.
    No podré despedirme, vos sabés por qué. Nosotros morimos perseguidos, en la oscuridad. El verdadero cementerio es la memoria. Ahí te guardo, te acuno, te celebro y quizás te envidio, querida mía.
    Hablé con tu mamá. Está orgullosa en su dolor, segura de haber entendido tu corta vida, dura, maravillosa vida.
    Anoche tuve una pesadilla torrencial, en la que había una columna de fuego, poderosa pero contenida en sus límites, que brotaba en alguna profundidad.
    Hoy en el tren un hombre decía: "Sufro mucho. Quisiera acostarme a dormir y despertarme dentro de un año". Hablaba por él pero también por mí.
    FIN DE LA CARTA

    Creo que valía la pena y , de todos modos, está relacionado con el tema de hoy, el de lo seres que amamos.

    Comentado por: Elvira el 27/3/2007 a las 16:11

  • Yo también.

    Comentado por: Elvira el 27/3/2007 a las 14:51

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

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