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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

lunes, 7 de julio de 2008

Blog de Marcelo Figueras

Jesús Jones

Rickie Lee Jones es un caso extraño. A lo largo de una carrera que se aproxima a los treinta años de duración, lo ha probado casi todo: ha sido cantante bohemia, intérprete de standards de jazz y musa experimental (por ejemplo en Ghostyhead, de 1997), desorientando a los críticos que prefieren artistas que resulten fáciles de categorizar. La última obra suya que había asomado en las pantallas de mi radar fue The Evening of My Best Day, que la mostraba en gran forma y me pareció uno de los mejores discos del año 2003. En el medio me perdí The Duchess of Coolsville, pero cuando me enteré que su disco nuevo, The Sermon on Exposition Boulevard, estaba inspirado en una reciente traducción de los dichos de Jesús al inglés contemporáneo, no pude evitar la tentación. (Nota al margen: ¿por qué solemos asociar la tentación a la debilidad, o a la comisión de un hecho equívoco? ¿Por qué no podemos, por ejemplo, sentir la tentación de hacer el bien, o de sucumbir a nuestros mejores instintos?)

Así que me compré este Sermón. Que, fiel a la naturaleza esquiva de Rickie Lee, no tiene nada de moralizante ni habla desde el orgullo de los elegidos. En todo caso, su planteo está expresado en un verso de la canción Where I Like It Best: “¿Cómo rezar en un mundo como éste?” Rickie Lee Jones trató de responder a esa pregunta con música. Se encerró con un grupo de amigos en el estudio del artista Marc Chiat en Culver City, California, con un ejemplar de esa traducción de los Evangelios (que se llama The Words y fue editada por su también amigo Lee Cantelon), y se puso a trabajar “en el espíritu de comunidad y colaboración que parecía manar del texto mismo”. Muchas de las canciones que resultaron de ese encuentro fueron improvisadas, como Nobody Knows My Name, que abre el álbum, y I Was There, que lo cierra. (“Aceptá mi consejo: nunca se vuelve más fácil… ¿Dónde estuviste, que no sabés lo que ha estado ocurriendo aquí, en Jerusalén?) Las canciones se suceden como plegarias laicas registradas en lo-fi, una crudeza que le sienta bien tanto a las melodías delicadas como a la propulsión casi punk que asoma aquí y allá, con Rickie Lee y su voz intemporal –todavía hoy suena como una adolescente- guiándonos como un Virgilio moderno en esta Commedia de nunca acabar.   

Gethsemane es una aproximación a la naturaleza del Jesús que se sabe en vísperas de su muerte: “No hay milagro que te devuelva a casa, y le llorás al Dios que te dejó ahí, a la rama, al pájaro y al aire vacío, al Dios del porqué-no-podemos-dar-la-media-vuelta-e-irnos”. Rickie Lee no canta desde la seguridad de las respuestas sino desde la precariedad de quien vive en la tormenta. “Me pregunto por qué existe tanto sufrimiento,” dice en Where I Like It Best. Y en It Hurts confiesa no estar al margen de ese padecimiento: “Duele estar aquí,” canta, sin que su voz haga esfuerzo alguno por disimularlo. Todos los tiempos han sido difíciles, pero el que nos tocó en suerte se lleva la palma: “Ahora estamos viviendo con los romanos”, sugiere en Falling Up.

En todo caso, The Sermon on Exposition Boulevard conmueve por su decisión de permanecer fiel a sus mejores instintos en un mundo que pregona la conveniencia de lo peor, y aun cuando no existe garantía de que esa fidelidad a la voz buena que nos resuena adentro no sea una locura –la clase de locura que durante siglos se denominó fe. El disco vale por sí mismo, y a la vez es una puerta a la traducción de Lee Cantelon, que también puede hallarse en español en www.thewords.com. Si se sienten en condiciones de leer sin las anteojeras de los prejuicios, échenle un (nuevo) vistazo a esas palabras. No puedo asegurar que el tal Jesús las haya dicho alguna vez, ni quién puede haberlo inspirado en caso de haberlas pronunciado, y tampoco puedo jurar que la traducción sea correcta. Todo lo que estoy en condiciones de decir es que cuando las oigo o las leo, suenan en mi corazón como música, o mejor dicho: hacen que mi corazón resuene, con una música que parece guardada allí adentro desde el comienzo de los tiempos.

Aprende a practicar el perdón, y tu vida estará llena de piedad y de gracia. Ama a tu prójimo como a ti mismo.

He ahí tentaciones en las que deberíamos caer.

[Publicado el 21/3/2007 a las 11:21]

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Comentarios (8)

  • Hace poco aprendí la palabra oxímoron, y creo que en contré un ejemplo para explicar su significado: caer en la tentación de hacer el bien.

    Comentado por: morajú el 22/3/2007 a las 13:39

  • Algo me rondaba por la cabeza como aviso o señal de que alguna cosa no iba bien. Llegué a casa y volví a mirar la portada del libro que me ha acompañado durante este tiempo, con la reproducción del cuadro de Remedios Varo “El malabarista” o “el juglar”, encima de la mesa (aún le tiemblan las hojas y no ha encontrado su rincón), y veo así como de reojo, que ¡Oh dios mio!, no es una encantadora ni hechicera, ya no sé bien si es hombre o mujer, si son barbas o cuello de la vestimenta. ¡Tierra trágame! Solo soy una pobre serpiente. Esto me pasa por escribir de memoria y desde donde no debo. Cualquier día me quedo sin trabajo.

    Serpiente miope.

    Comentado por: Serpiente Suya el 22/3/2007 a las 12:19

  • Gracias, señor Figueras. Ahora caigo en una tentación y le pregunto a don Antonio Larrosa por su vida, por su pasado, por su lugar de origen, por sus sueños y por sus inquietudes, y el por qué de esas tres letras iniciales en mayúsculas.

    Comentado por: Cuaderno Contable el 22/3/2007 a las 06:57

  • WWW.antoniolarrosa.com

    Comentado por: Antonio Larrosa Diaz el 21/3/2007 a las 22:07

  • Comento por comentar porque sino ...¿Para que demonios me meto en estos fregados? Asi que para que todos esteis alegres y contentos os diré que amparandome en los beneficios que me confiere la constitución española y como español con el poder y el derecho digo....
    1º que algunos tienen mucha razón con sus comentarios, otros no tanto y la mayoria deben estar algo majaretas pues nunca la tienen.
    Ala ya está , que bien me he quedado....
    wwwa.ntoniolarrosa.com

    Comentado por: Antonio Larrosa Diaz el 21/3/2007 a las 22:05

  • Debo confesar, sin temor alguno al ridículo, que el título me conectó con otra cosa y por eso creí que el autor había caído en contradicción. Pensé ¿pero "Jesus Jones" no es el grupo que cantaba allá por el noventa "Right here, right now"? Luego entendí, juego de palabras, coincidencias... en lugar de reirme sola, les cuento mi confusión!

    Me conecté también con las menciones a la tentación... caer en la tentación, evitarla a toda costa, perderse por ella... En mi vida siempre intento diferenciar tentaciones de oportunidades. Acaso sea "caer" en algo que difiera de nuestra naturaleza.


    Señorita serpiente:

    asumo que en su hábitat no se conoce ese lema antiguo de que es muy malo despertar envidia... Al otro lado del planeta, en Guayaquil, hace un calor del carajo, y yo no he leído "La Batalla". ¡Le saco mi lengua irremediablemente no-bífida!.


    Comentado por: Mayté/Palas el 21/3/2007 a las 21:54

  • En el primer día de la primavera del año dos mil siete, en una soleada mañana más fría que cualquier otro día de este invierno, en una ciudad mediterránea -digamos que se llama Barcelona-, divisamos a una serpiente con boina, bufanda, y una especie de manopla en la cola en lugar de un cascabel, ya se sabe que el frío entra por la cabeza y por los pies. Se la ve entregada a sus propios pensamientos…

    “¿cómo le digo yo a este hombre que anteayer acabé de leer su novela?, ¿de qué manera lo hago para no descubrir ni por asomo nada que pueda molestar al resto de la fauna? Si le digo sencillamente: “¡me encantó La Batalla!”, podría sonar a palabras huecas o vacías, como de compromiso; si intento analizar su estilo podría parecer un halago excesivo que me pondría a nivel de las babosas… mshm-txack- txack, mshm-txack- txack (este es el sonido que emiten las serpientes cuando se niegan a hacer algo de esa manera, y a la vez están pensando en otra posibilidad).
    ¡Eureka!- dijo Arquímedes al entrar en la bañera.
    ¡Je l’ai trouvé! –dijo la serpiente."

    Le explicaré lo que he sentido al leerla.
    Una vez me atreví a pedirle que nos hablara sobre el uso de la documentación, su orden, su importancia, etc…y sin haberle dedicado un escrito explícito, puedo decir que tras casi un año leyéndole a diario, he hallado muchas pistas: la música de la que nos habla, los sentimientos que nos explica y cómo nos los explica, su intención al narrar, en fin, los motores que lo mueven en su afán creativo. Al igual que en la portada del libro donde una encantadora hace juegos malabares con unas bolas de luz, ordenándolas en un perfecto círculo, así de esa manera se me han ordenado sus escritos de este año al leer “La Batalla”. Lo imagino sonriéndose pensando en las capsulas que nos dosificaba. Nunca antes había leído un libro así, tan cercano, casi reconociendo de inmediato los porqués.
    Ha sido un placer, una experiencia única, sentirme tan cerca del narrador. Imposible que ese narrador tuviera otra voz que la que yo le imagino. Tantas frases, una detrás de la otra, para componer el universo de Santa Brígida, de Teo, Pat, y Miranda.
    Como siempre, a sus pies. ¡(y me saco la boina)!

    PD: Quisiera enviar un lametón de serpiente a todos, y en especial a aquellos que me han echado de menos, ya ven que he estado un poco ocupada leyendo las preciosas quinientas y pico de páginas que ha escrito Marcelo Figueras.

    Aquí hace un frío del carajo, y yo ya he leído “La Batalla del Calentamiento”.





    Comentado por: Serpiente Suya el 21/3/2007 a las 16:42

  • Querido Marcelo:
    Pasé enlazándome desde Mori. Creo que tu letra va sobre rieles. Ojalá pudiera hacer lo mismo con la mía.
    Un beso, Romana.

    Comentado por: Romana el 21/3/2007 a las 13:29

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

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