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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 5 de julio de 2008

Blog de Marcelo Figueras

"House of blues"

Una de las consecuencias de mi viaje a España fue que me hice adicto a la serie House (o Dr. House, como la llaman en algunas partes, dado que el título original es House, M. D.): cada vez que encendía la TV, fuese el horario que fuese, allí estaba Hugh Laurie interpretando al médico del bastón y del humor sarcástico. A pesar de que suelo evitar las series dobladas al español –prefiero la voz del actor original, y además las traducciones suelen ser terribles; las crueles bromas de House sólo suenan como un látigo en inglés-, el asunto me enganchó igual. A esta altura del día ya empiezo a hacer cálculos mentales de cuánto falta para la próxima emisión. (En Latinoamérica el canal Universal está emitiendo la segunda temporada a las 13 y a las 19, y la tercera los jueves a las 21.) En algún sentido, mi adicción no es muy disímil a la que el propio House siente por el Vicodin o la morfina. Aunque espero, por mi propio bien, que la raíz de esta atracción sea muy distinta de la que anima al médico.

En algún sentido House es una típica serie de doctores, como E.R. y Gray’s Anatomy: siempre hay uno o más casos de gravedad, que casi siempre presentan extrañísimas sintomatologías, y una lucha por parte del staff médico –con el doctor Gregory House a la cabeza- por salvar al paciente. Pero al menos a mí, y aun a pesar de que tengo debilidad por las historias de hospitales, House me interesa por motivos que no tienen nada que ver con lo medicinal o con los típicos dramas de vida-o-muerte. Lo mejor de House, sin duda alguna, es House: un médico tan brillante como antipático, que goza comportándose como el paradigma de la anticorrección política tanto con los enfermos como con su equipo –y hasta con sus superiores.

House está más cerca de ser un detective que un médico. David Shore, el creador de la serie, confesó sin culpas que su inspiración fue Sherlock Holmes, otro misántropo brillante capaz de resolver cualquier enigma, y por cierto: igualmente adicto a las drogas. (Ya en los relatos originales de Sir Arthur Conan Doyle, Holmes se inyectaba una solución de cocaína al siete por ciento.) El ladero de House no se llama Watson, sino Wilson. Y aunque House no toca el violín como Holmes, sí toca el piano –como el mismísimo Hugh Laurie. De hecho, el apartamento de House es el 221 B, la misma dirección que Holmes y Watson compartían sobre Baker Street. Es fácil imaginar que al igual que Holmes, House utiliza los opiáceos y los casos terminales para mantener su cerebro en una suerte de high permanente; la vida común y corriente los aburre hasta la desesperación. También es posible conjeturar que esa ansiedad trata de ahogar un dolor pasado, o de disimular un vacío espiritual capaz de inducirles un vértigo de muerte. Pero por fortuna, así como Holmes es una criatura decididamente pre-freudiana, hasta donde he podido ver House se mantiene a prudente distancia de interpretaciones psicologistas: si algún día nos enterásemos de que House es como es porque su mamá no lo quería, el personaje se derrumbaría como un castillo de naipes.

Si en algo triunfó David Shore en su deseo de emular a Conan Doyle, es en el de haberse echado encima la misma maldición: en algún sentido, tanto Holmes como House son personajes demasiado grandes para las ficciones que los encierran. Esperemos que Shore no decida matarlo alguna vez para quitárselo de encima, como hizo Conan Doyle con Holmes para después verse obligado a resucitarlo. Cuando yo miro House no lo hago para ver qué nueva enfermedad extraña me presentan, ni qué ingeniosa solución se le ocurre al protagonista: lo hago, ante todo, para atender al drama de un alma en llamas, enfrentada a los fantasmas que le quitan el sueño.

…………………………………….

Y dicho sea de paso: vi el segundo capítulo de Héroes. ¡Cada vez se pone mejor!

[Publicado el 20/3/2007 a las 10:30]

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Comentarios (6)

  • Ayer justamente salieron los padres de House!!! Y Cameron estuvo toda alborotada queriendo conocerlos para comprender de donde habia salido este hombre. Y aprendimos que no es su mamá... es su padre... y ninguno.

    Comentado por: Mayté/Palas el 23/3/2007 a las 17:04

  • El personaje de House es la encarnación de la genialidad y el cinismo y todos los personajes secundarios lo unico que hacen es "sufrirlo" con gracia. Sin embargo, no deja de ser coherente con el retrato mediatico del genio absoluto con pobre "inteligencia emocional": solitario por eleccion, cerrado a las emociones, que privilegia la razón ante todo... Pero eso también tiene su encanto, su desafío. En el sitio de la doctora Cameron, yo también estuviera irremediablemente "muerta" por el odioso-atractivo doctor.

    Hugh Laurie se ha ganado el globo de Oro dos años seguidos por este personaje. Nada mal para un actor que empezó en la comedia, como parte del grupo britanico Monty Phyton. Para los que vemos películas infantiles (por obligaciones paternas) lo hemos reencontrado en la primera película de los dálmatas, como un disparatado ladrón de cachorros. Me quedo con House.

    De Héroes, insisto, hay todo por internet, subtitulos incluidos!

    Comentado por: Mayté/Palas el 20/3/2007 a las 21:49

  • ^ouch! jajaja

    Pero igual se entiende: House es genial. Como dice Figueras, las enfermedades en el desarrollo de la serie son un adorno tan igual al decorado del hospital (de hecho, la estructura misma de los capítulos no es muy desafiante: paciente con enfermedad rara, House y el equipo se rompen la cabeza, House sale con solución milagrosa, paciente con enfermedad rara se cura) lo verdaderamente llamativo de la serie es el desarrollo del personaje principal y, por supuesto, su peculiar humor.


    Héroes... aún no engancha.

    Comentado por: Zeus el 20/3/2007 a las 18:33

  • tan fome es España que es necesario ver televisión...

    Comentado por: tuto el 20/3/2007 a las 16:33

  • LEE LOS MALDITOS RELATOS DE ANTONIO LARROSA DIAZ EN LUGAR DE DROGARTE:
    Es un consejo de la unidad de salud de la oficina siniestra de WWW. antoniolarrosa.com

    Comentado por: Antonio Larrosa Diaz el 20/3/2007 a las 14:36

  • Señor Marcelo Figueras.
    ¿Cree usted que si yo me drogase dejaria de ser un escritor malisimo, al que nadie hace caso? Bueno tengo que decir que muchas personas amabilisimas de estos blog,me animan a seguir escribiendo ,lo que me satisface grandemente,aunque reconozco que no debo llegar al nivel minimo que demandan los malditos editores, pero me dá igual, ellos se lo pierden ,tengomuchos amigos y quien tiene muchos amigos posee muchos tesoros.
    ¡¡¡¡¡ Y NO ME VOY A DROGAR!!!!!
    La droga es caca,es mala. "Es mejor que leas los malditos cuentos de Antonio Larrosa Diaz, a que te drogues."
    esta es mi web. WWW.antoniolarrosa.com

    Comentado por: Antonio Larrosa Diaz el 20/3/2007 a las 14:33

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

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