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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

domingo, 6 de julio de 2008

Blog de Marcelo Figueras

Sobre el gigante García Márquez

La gente de mi generación tiende a mantener a García Márquez a prudente distancia; lo máximo que se le aproximan es en la medida que la ironía se los permite. Supongo que se debe a que lo consideran demodé, el narrador de una América Latina entre bucólica y brutal que hoy se nos antoja tan remota como la Arcadia. Sin embargo yo, que crecí creyendo que García Márquez era un gran escritor (lo oí en la sobremesa en boca de mis padres, en una época en que también se hablaba de libros durante las comidas), estoy convencido de que sigue siéndolo, y no como un artefacto de museo, sino como un artista cuyas obras nos siguen interpelando –e impulsándonos a ir más allá, a no contentarnos con nuestra mediocridad, a seguir intentándolo.

Debo este convencimiento a una razón vergonzante. La gente del diario cordobés La voz del Interior (me refiero a la Córdoba argentina) me pidió un artículo sobre García Márquez, con la excusa del cumpleaños número 80 del escritor –feliz cumpleaños, dicho sea de paso- y del inminente aniversario de Cien años de soledad. (Estamos a casi cuatro décadas de la edición original en Sudamericana, una época en que la Argentina marcaba rumbos en la industria editorial; otra de las tantas cosas que ya no son lo que eran.) Y como mi sentido del deber me condena a hacer las cosas como se debe, me obligué a releer Cien años y El otoño del patriarca. Qué libros, por Dios. ¡Siguen siendo inmensos! Aunque el mismo García Márquez prefiera El otoño, mi corazoncito sigue estando con Cien años de soledad, como cuando era chico y la novela de Macondo me abrió el panorama de lo posible. Lo que me aleja de El otoño (un poquito, nomás; sigo creyendo que es una novela magnífica) es que creo entrever al García Márquez que trabaja para el bronce, y además me pesa su evidente fascinación por las figuras del poder. A mí los hombres fuertes de Latinoamérica me tienen sin cuidado, lo que me interesa, en todo caso, es la gente que los padece. En cambio Cien años tiene el encanto del libro en que un escritor da al fin con la combinación alquímica para producir el oro, donde todo se combina como debe, tema, tono, historia, y fluye con la mayor de las naturalidades, como quien refiere lo que le ha sido revelado sin otra responsabilidad que la de ser fiel al relato.

Entre los muchos motivos por los que siento necesidad de reivindicar estos libros ante mi generación (y ante las que vienen después, que en buena medida los desconocen), señalaré tan sólo unos pocos. En primer lugar, valoro que se hagan cargo de la necesidad de contarnos. Novelas como Cien años de soledad funcionan a la vez como relato familiar, como historia alternativa de una nación y por extensión de un continente; en consecuencia, nos ofrecen un espejo deformante en el que vernos de una manera nueva, forzándonos a reconocernos –y recreándonos al hacerlo. En segundo lugar, porque prueban que contarnos a nosotros mismos no entraña la obligación de apegarnos a un realismo socialista. Como latinos, somos herederos de una tradición cuya imaginación es tan frondosa como sus selvas; por eso mismo, a la hora de ver nuestra realidad la imaginación nos resulta más útil como prisma que el mejor par de anteojos. (Yo soy de los que bufan cuando se habla de la “magia” en García Márquez, porque entiendo que cualquiera que conozca Colombia sabe que el Gabo es un realista en el mejor sentido, esto es en el mismo sentido que Fellini lo era: alguien que reproduce lo que ve ya no con la torpeza con que la realidad lo pinta, sino con el pincel preciso de la poesía.)

Lo otro que le admiro es la ambición. Viviendo en una tierra en que tantos escritores han sido jibarizados, aceptando el proceso de reducción con la mejor de las sonrisas, no puedo menos que sacarme el sombrero delante de un señor que se plantó como un gigante.

En lo que a mí respecta, sigue allí plantado. Yo creo que García Márquez estuvo a la altura de sus circunstancias: le tocó un momento difícil en la historia de su país y de nuestra tierra, y dio testimonio con su vida y con su obra. Soy uno entre millones que a partir de la lectura de Cien años se ha sentido ciudadano de Macondo, lo cual significa partícipe de una hermandad que antes de leer esa novela no sentíamos, ni estaba allí. Por supuesto que es más fácil negar a García Márquez y someter sus obras al escarnio que aceptar que nos ha puesto el listón muy alto. En lo que a mí respecta, prefiero no dedicar más energías a negación alguna y consagrar mis pobres energías a hacer mi parte, en esta América Latina post Macondo que todavía reclama quien la escriba.

[Publicado el 05/3/2007 a las 10:46]

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Comentarios (11)

  • Caro Marcelo Figueras,

    muito, muito, muito bom seu artigo sobre García Márquez. Talvez nunca tenha lido algo tão simples e direto, sem pretensões literárias ou críticas, sobre a obra do colombiano genial. Cien Años de Soledad é um dos três maiores romances da história da literatura. Nada mais nem menos. Ali, a somar-se El Outono del Patriarca e El Amor en el Tiempo del Colera, estão retratados o povo, os costumes e a terra latino-americana. A aura de realismo fantástico é apenas alegoria de cenário, vale tanto quanto véu de noiva. Sem García Márquez continuaríamos a vagar entre fantasmas da mitologia pré-colombiana e o exotismo tropical. Rezo a Deus, caso haja, que Melquíades encontre um jeito de Gabo viver mais 80 anos só para nos contar como foi. Afinal, ele não é apenas o maior contador de histórias del pueblo sudamericano -é o único.
    Grande abraço,

    Antonio Santos

    -se puder, leia A Lenda do Centauro (Editora Record). Tentei contar um pouco da história de nuestra tierra, o canto geográfico que une Brasil, Uruguay e Argentina, como o País que nunca existiu.

    Comentado por: Antonio Santos el 15/3/2007 a las 14:31

  • Desde Belo Horizonte, Brasil, y como brasileño, yo pienso lo mismo. Gracias por sus palavras lúcidas.

    Comentado por: Paulinho Assunção el 07/3/2007 a las 18:13

  • Yo fue una de las alumnas el el taller de guión Como Contar un Cuento, com Gabriel García Márquez, em Cuba, el diciembre 2006.
    Las fotos estan en mi blog
    http://as-borboletas-de-fevereiro.blogspot.com/

    Comentado por: Socorro Acioli el 07/3/2007 a las 17:27

  • Es muy valiente si reconoce la influencia del Gabo entre los argentinos de su generación (muchas veces escribiéndoso los unos para los otros). Hace poquísimo también releí ese monumento que es 100 años de soledad y no queda más que sacarse el sombrero. Por otro lado, GM ayudó a abrir un mercado popular que deberían agradecer todo el tiempo los escritores.
    Saludos
    Ledama
    http://leda-ma.blogspot.com

    Comentado por: Ledama el 06/3/2007 a las 19:53

  • Es muy valiente si reconoce la influencia del Gabo entre los argentinos de su generación (muchas veces escribiéndoso los unos para los otros). Hace poquísimo también releí ese monumento que es 100 años de soledad y no queda más que sacarse el sombrero. Por otro lado, GM ayudó a abrir un mercado popular que deberían agradecer todo el tiempo los escritores.

    Comentado por: Ledama el 06/3/2007 a las 19:53

  • Si sirve de consuelo, aunque sea poco, yo soy joven (tengo 25) y he leído casi toda la obra de García Márquez. Cien años de soledad la leí dos veces, y no cabe duda que es una obra maestra.

    No hay que entender a Borges para saber que Cien años de soledad es lo que es, una gran novela. Y García Márquez, el ganador del premio nobel.

    Arriba Gabriel y felicidades por su cumpleaños 80.

    Comentado por: Alejandra Avellaneda el 06/3/2007 a las 19:21

  • Neruda era comunista Fedor D. jugador empedernido? Gabo amigo de Fidel Castro? Kafka tuberculoso...Villón ladrón....otros hilos manejan la literatura y creatividad...La estupidez y banalidad cada día son más globales y reinas del mercado....

    Comentado por: rolando gabrielli el 05/3/2007 a las 21:37

  • ^ snobs. Decir que Mozart es un genio será pecado entre los circulos de música clásica?

    Aquí otro mega fan de Cien Años de Soledad. La leí a mis 17 años (ya cuento 20) y sinceramente, cambió mi visión de las cosas. De todo lo que me rodeaba, de mi aproximación a las artes, de la forma de relacionarme con mi gentilicio, de como sentirme latino.

    Definitivamente, Gabo es un GIGANTE y ningún patiquín esnobista podrá derribarle con su negación.

    Comentado por: Zeus el 05/3/2007 a las 19:21

  • Aplaudo y agradezco la valentía de declarar algo, como bien dices, que hoy en día no es popular. En ciertos grupos que se dan de intelectuales, confesar cándidamente que a uno le fascina el Gabo es casi un pecado mortal...

    Comentado por: Mayté/Palas el 05/3/2007 a las 17:12

  • Me gustó mucho su artículo, Figueras.
    Saludos

    para los no cordobeses:
    http://www.lavoz.com.ar/suplementos/temas/07/03/04/nota.asp?nota_id=49473

    Comentado por: Julia el 05/3/2007 a las 15:31

  • De acuerdo con vos; siempre es un placer leerte.

    Comentado por: estela el 05/3/2007 a las 12:44

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

Obras asociadas

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