El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 4 de julio de 2008
Por culpa de Quirón y de Neptuno
Hace pocos días, a colación de algo que dije respecto de la ineptitud social de la mayoría de los escritores –limitación que también padezco, por supuesto-, Román me preguntaba si la cuestión no había hecho nunca mella en mi vida romántica. Siento la tentación de evadir el asunto recurriendo a una broma: ¿de qué vida romántica me hablas, Román? Pero en fin, no sería justo que me quejase. Aun a pesar de la condición de escritor mi vida amorosa se las ha arreglado para ser variadísima, con lo cual no pretendo referirme a cantidades (sería poco elegante, y además me dejaría mal parado: lo mío es más bien modesto), sino más bien al arco variopinto de las emociones que me deparó: he pasado por los dolores más desgarradores pero también por las alegrías más intensas. Para ponerlo de forma más clara y categórica: todo el conocimiento que tengo de la felicidad se lo debo al amor, al romántico, claro, pero también al otro, ese amor que uno prodiga y recibe de padres e hijos, de amigos –y hasta de desconocidos, que representan a los verdaderos otros de nuestra vida. Es verdad que la enajenación que nos es común no juega del todo a favor: a menudo las relaciones que tenemos con nuestras criaturas de ficción resultan más reales –y por cierto, la mayor parte del tiempo suelen ser más gratificantes- que las relaciones que sostenemos con gente de carne y hueso; por lo pronto, nuestros personajes suelen tener la ventaja de hacer lo que nosotros queremos que hagan, en tiempo y en forma, mientras que nuestras enamoradas insisten en esta extraña manía de la voluntad propia. Pero a esta altura del partido, Román, puedo asegurar que existen personas a las cuales nuestra ensoñación casi permanente no les resulta inconveniente: por el contrario, forma parte esencial del atractivo que tenemos para ellas. El refranero popular lo expresa de muchas maneras. Se dice que siempre hay un roto para un descosido, por ejemplo. O que a cada chancho le llega su San Martín.
El problema se empeora si además de ser escritor, uno es del signo de Acuario.
Yo no creo en los horóscopos, o quizás debería decir que los miro por encima del hombro con un escepticismo que pretendo saludable. Pero como ya confesé alguna vez, guardo el mayor de los respetos por el señor que hace el horóscopo de la revista Vanity Fair, Michael Lutin. (Que además tiene su propio sitio en internet, por supuesto: www.michaellutin.com.) Mi respeto deriva de la experiencia: este hombre lleva algunos años anticipándolo casi todo en mi vida. Incluso en épocas como la presente, en que no las tengo todas conmigo por culpa de Quirón y de Neptuno, que han tenido el mal gusto de transitar Acuario por estas fechas. Para que veas a qué me refiero, Román: en el texto dedicado a los acuarianos en febrero, Lutin dice que “parte tuya está presente, mientras un gran segmento de tu atención está ausente. Está en otra parte. Periódicamente te vas a sitios donde otra gente no puede seguirte. Eso te convierte en alguien todavía más deseable, tan sólo porque existe un aspecto solitario de tu personalidad que demanda que permanezcas a solas en tu celda de meditación, o en tu propio cuarto. Eso no significa que quieras cortar con tus relaciones. Lejos de ello. Se trata tan sólo de que ahora no puedes entregarte por completo, o aceptar ser controlado. Ocurre que por mucho que ames la idea de fundirte a otra persona, estás atendiendo a una herida que nadie puede curar más que tú mismo. Y además estás convencido de que existe una misión urgente que demanda tu dedicación indivisa. Tonto”.
Así es Lutin: si te tiene que zarandear, te zarandea.
Ya ves, Román. Existe algo peor para la vida romántica que ser escritor. Deberías darte por satisfecho si a pesar de ser escritor, tienes la fortuna de no ser un Acuario.
[Publicado el 28/2/2007 a las 12:27]
Yo -que soy de noviembre-, gracias a Lutin, ahora soy, a ver, uno, dos..., ¡nueve meses más joven!
¡Qué gran hombre! ¡Y qué exactitud en lo que dice!
(Me perdonan, pero el consulado está por abrir. A ver si me lo oficializan en mi pasaporte. Aunque, pensándolo bien...¡he sido Acuario toda mi vida!)
Saludos
Comentado por: HjorgeV el 01/3/2007 a las 07:16
Interesante respuesta.
Referente a los horoscopos, no te ha pasado que (sobre todos en los de poca monta como los que salen en los diarios)el 80% del contenido del mismo (es decir el contenido de la gran mayoria de los 12 signos zodiacales) te es aplicable, a mi me suele suceder. Incluso a veces me va mejor lo que dice otro signo que el mio mismo. Igual no me lo tomo muy en serio.
Comentado por: roman el 28/2/2007 a las 16:35
Jajajajajajaja!!! ¡Qué gran respuesta! jajajajaja!!!!
Pero lo que rescato entre lo hilarante y fino, es esa declaración de que lo mejor de tu vida se lo atribuyas al amor, no solo el romántico/erótico sino a todas sus manifestaciones vitales. Eso es tener la visión en el sitio adecuado para ser un ser humano, escritor asceta o no.
Comentado por: Mayté/Palas el 28/2/2007 a las 15:08
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
03/7/2008 23:55
Marcelo: Ante todo, un saludo...
Publicado por: Daniel
03/7/2008 19:00
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02/7/2008 00:13
qui ciera ber la no bela pobre...
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01/7/2008 23:10
vender, vender, vender..., esta...
Publicado por: Alba
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