Minisite sobre Kapuscinski

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

viernes, 10 de octubre de 2008

Blog de Marcelo Figueras

'Get back'

Pocas cosas me gustan más que viajar. Lo cual no deja de ser paradójico en un escritor, dado que la tarea depende en buena medida de nuestra capacidad de encerrarnos, aislarnos y permanecer en un mismo lugar; la existencia de algunos escritores-viajeros inefables –dicho sea de paso, qué pena la muerte de Kapuscinski- es tan sólo la excepción que confirma la regla. La mayoría de los escritores que conozco son socialmente ineptos, y muchos de ellos prefieren además enterrarse en su nicho, a salvo de los perfumes agresivos, de los grifos exóticos (o de la falta de ellos), de los códigos que les resultan amenazantes por el simple hecho de ser nuevos –y en especial, a salvo de la gente.

Estoy de regreso en Buenos Aires. He sido repatriado, el calor espeso y selvático de febrero me llamó a su seno maternal, al término de un viaje por Europa cuyo recuerdo conservaré por siempre. Lo que lo convirtió en inolvidable fue precisamente aquello que diferencia un paisaje maravilloso de una experiencia maravillosa: la gente, esa misma gente que asusta a tantos escritores que prefieren escribir a solas, lanzar su manifiesto al mundo y no recibir más llamadas que las de su agente –siempre y cuando las noticias sobre las cifras de venta sean buenas, por supuesto. En cambio yo sufro cuando sale un libro mío porque me gustaría estar detrás de cada nuevo lector, percibiendo sus reacciones. (En especial las buenas, claro: me encanta hacer reír a la gente, y también me conmueve emocionarla.) Por eso viajes como el que acabo de hacer por Holanda y Alemania son un sueño para los escritores que sienten como yo: porque representa una oportunidad única de encontrarse con aquellos que te leen, y sobre todo con aquellos que a pesar de las enormes diferencias culturales, aprecian lo que haces.

Así que quedan avisados: a partir de aquí este texto incluirá los nombres de mucha gente que no conocen. Pero como significan mucho para mí, creo que nombrarlos es hacer buen uso de este espacio: si un medio de comunicación no sirve para que hagas público tu agradecimiento a tanta gente que te hizo bien, que te llenó de calor, que te iluminó el alma, ¿para qué cosa mejor servirá?

Le agradezco a la gente del Instituto Cervantes, que tanto hace por la difusión del español en el mundo en general y en Europa en particular. (Parece que el nuestro es el idioma del momento, al menos en los países nórdicos que visité: ¡ya era hora de que nos pusiésemos de moda!) A Isabel Lorda Vidal, del Cervantes de Utrecht, Holanda. A Ferrán Meliá y Manfred Boes, del Cervantes de Munich. A Helena Cortés y Asunción Vacas Hermida, del Cervantes de Bremen y de Hamburgo. A Gonzalo del Puerto, Carolina Ritter y Helga Schneider, del Cervantes de Berlín. También le agradezco a la gente de la librería de Waldbronn llamada Litera Dur (un juego de palabras que siginficaría Literatura Mayor, de acuerdo a la explicación de Bárbara, su dueña), por haberme llevado hasta allí. A mi editora en Holanda, Nelleke Geel, un verdadero encanto. A mi editor alemán, Dirk Vaihinger, que podría haber sido un galán de cine y vaya a saberse cómo acabó entre libros. A la gente que se hizo cargo de la ímproba tarea de presentarme: Alejandra Slutzky en el Cervantes de Utrecht, que me conmovió hasta las lágrimas; periodistas como Sebastian Schoepp y Andreas Fanizadeh, que hablaban de Latinoamérica y de Argentina en particular con profundo conocimiento de causa; el bibliófilo y además músico Sven Puchelt, de Waldbronn, cuyo CD todavía escucho a diario; a Sabine Giersberg, mi traductora al alemán: al profesor Reiner Kornberger, que se expuso a la lluvia, al frío y a los fanáticos del equipo futbolístico local, el Werder, para presentarme en Bremen. Y a Juan Carlos Benavente, profesor de español en el Cervantes de Hamburgo, que además de presentarme me acompañó en una helada medianoche –junto con Asunción y otro señor alemán tan culto y amable que siento vergüenza por no recordar su nombre: mil perdones por mi descortesía- a marchar por la Reeperbahn y buscar el Kaiserkeller en mi absurda peregrinación en busca de clubes donde tocaron Los Beatles.

Hay otra gente a la que debo agradecer con nombre y apellido. Amaya Elezcano, Valerie Miles, Rosa Junquera, Gerardo Marín, de Alfaguara España, que convirtieron en realidad el viaje para promocionar La batalla del calentamiento. A Basilio Baltasar, Pepe Verdes, Ximena Godoy y Giselle Etcheverry Walker, de La Oficina del Autor que hace posible este blog. A Teresita Toledo y Anna María Rodríguez Arias, de Casa de América, que me invitaron a un diálogo público con Leo Sbaraglia, a quien no veía desde el estreno de Plata quemada. A Juan Cruz, que siempre está atento. A Wendy Kerstan, de la editorial Nagel & Kimche. A Silvina Senn, que cometió la locura de viajar desde París para encontrarme en Utrecht. A las periodistas Anja Durrmeier y Caridad Plaza Rivera. A Isis Mulleman, que hizo de chaperona en Antwerp, Bélgica. (Las galletitas con forma de mano que me regaló son deliciosas.) A Rodrigo Fresán, Juan Gabriel Vásquez, Jorge Benavides. A Arabella Siles. A mis amigos Ana Tagarro, Cristina Zumárraga (merecidísimo ese Goya), Eduardo Milewicz y también a Lourdes, colega escritora.

Pero la mayor sorpresa me la deparó la gente: la de Holanda, la de Alemania, que acudió a cada encuentro en cantidad sorprendente, me hizo sentir el mejor actor del mundo durante las lecturas –en Hispanoamérica no estamos acostumbrados a ellas, lo cual es un error: es una maravillosa oportunidad para tomar contacto con los lectores, devenidos momentáneos oyentes- y me colmó de afecto expresado en idiomas variados, entre los cuales cuento el de los abrazos. No se imaginan lo que se siente cuando esa gente, a la que uno supone tan alejada de nuestra realidad y de nuestra cultura, muestra sin temores ni falsos pudores cuánto le ha gustado la historia que le contaste.

Escribo estas líneas, pues, porque como escritor –un ser socialmente inepto, ya lo dije- no encuentro otra forma de expresarles cuánta alegría produjeron en mi vida.

[Publicado el 23/2/2007 a las 10:34]

[Enlace permanente] [Imprimir] [Enviar a un amigo]

Compartir: añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  añadir a meneame 

Comentarios (6)

  • Pequeña explicación de "Litera Dur"
    Dur es en alemán un término de la armonía clásica y se usa como utilizamos "mayor" en español al referirnos, por ejemplo, a las escalas. En alemán se dice C-Dur para "do mayor", As-Dur para "la bemol mayor", etc. "Litera Dur" vendría a ser "Literatura en tono mayor", aunque no sé muy bien lo que esto significa.
    Dur viene del latín durus 'duro'. Lo contrario de Dur es moll: c-moll: "do menor". Moll viene del latín mollis 'suave'.

    Comentado por: José V. el 04/3/2007 a las 18:49

  • Hello Marcelo,

    Thank you for your kind words.
    And how nice that you still enjoyed the cookies even if you know the legend!

    All my love to you and your daughter!

    Isis

    Comentado por: Isis el 26/2/2007 a las 12:57

  • La envidia a veces te hace desagradable, yo siento mucha envidia ante cualquiera que solo tenga una buena critica y sin embargo solo soy capaz de felicitarlo. y eso lo hago con alegria porque mi envidia es sana. Si tanto exito tienes por algo será,te felicito.

    Comentado por: Antonio Larrosa Diaz el 24/2/2007 a las 22:55

  • Marcelo,

    ich lese alles was an argentinischer Literatur ins Deutsche übersetzt wird - ist ja nicht sehr viel. So kam ich dann auch zu Kamtschatka.
    Und war absolut fasziniert. So klar und klug und von tiefer Menschlichkeit. Wobei ich gern wüßte, ob es den Zwerg in der Realität gibt. Den meine ich ja zu kennen.
    Auch den Film, wenngleich schwerer zu ertragen, mag ich sehr.
    So war es also für mich ebenfalls sehr schön, daß Du diese Reise gemacht hast. Nachdem ich Dich in Berlin lesen und antworten gehört habe, bin ich nun doppelt fasziniert. Von Kamtschatka und Figueras.

    Und wie schön, an dieser Stelle mehr lesen zu können. Ich genieße es sehr!

    Vielen Dank dafür.
    Und viele Grüße in die Stadt, in welche wiederum ich ganz verliebt bin.

    Comentado por: kati el 23/2/2007 a las 20:32

  • Estimado "Chelo":
    Esa ineptitud social (de la cual soy victima) no te ha traido problemas alguna vez en tu vida sentimental (que la has de tener), es decir con tu pareja?. si tu respuesta es afirmativa, como lidias con eso?. Serà que la mejor manera es estar solo.
    Me gusta que tu respondes a tus lectores, es algo valioso, muy valioso, digo el tiempo.

    Comentado por: roman el 23/2/2007 a las 16:15

  • "Lo que aprendí es que yo solo no sirvo para nada, ningún yo sirve a solas" ¿te suena?
    Gracias por La Batalla..., que ya tiene manchas verdes de mi abrigo favorito y algún pegoste de grasa.

    Comentado por: Coyote el 23/2/2007 a las 11:49

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):
captcha


Comentario:


Foto autor

Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

Obras asociadas

© 2005 La Oficina del Autor (Grupo PRISA) | Gran Vía, 32 6ª planta - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres