El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 4 de julio de 2008
La elusiva naturaleza del amor
Mi hija más pequeña se enamoró de La ciencia del sueño, la nueva película de Michel Gondry. La vimos el sábado por la noche en los cines Renoir de Floridablanca, en Barcelona. El detalle me pareció apropiado; me refiero a que el espíritu benevolente de Renoir presidiese la velada, aún en esta época que parece haber condenado sus películas al olvido. Al oír el nombre Renoir, la mayor parte de la gente piensa en la cadena de cines antes que en el viejo maestro. Imagino que Gondry disfrutaría de la ironía: su película es tan encantadora como las del viejo cineasta de La gran ilusión, y corre el riesgo de pasar desapercibida por las mismas causas que hoy determinan el olvido de aquellos clásicos -un espíritu juguetón tan idiosincrático, que termina siendo propenso a los malos entendidos.
Durante un rato me pregunté cuál sería la causa del embeleso de mi hija. La película me había gustado, pero no tanto como a ella; supongo que de alguna manera envidiaba la frescura de su entusiasmo. Imaginé que Milena se había involucrado en la historia de amor: después de todo la timidez casi patológica de Stephane (Gael García Bernal, que está estupendo) se parece mucho al pudor de los adolescentes. Pero al fin entendí que la fascinación de mi hija iba mucho más hondo. La asombró que Gondry narrase el romance no desde la falsa objetividad que se ha convertido en el recurso narrativo más común en el cine, sino desde el interior de la cabeza de Stephane, sin que podamos distinguir del todo sueño de vigilia, ni hechos de delirios.
La sintaxis del cine se parece a la de los sueños. Comparten la fuerza de las imágenes, la suspensión de la incredulidad, la persuasión del sonido y la indómita imaginación que enhebra sucesos y asocia ocurrencias; el cine es la única clase de sueño que hemos conseguido plasmar sobre un soporte físico. Esto era evidente para los primeros cineastas, de Melies a los surrealistas. Sin embargo a poco de iniciado el siglo XX -y en especial ante el advenimiento del sonido, que potenció la asociación con lo real-, los intentos de profundizar los lazos entre el cine y lo onírico se vieron desplazados por los dictados de la industria. Había que narrar "objetivamente" y ceñirse a una lógica cartesiana, aún cuando la historia fuese tan delirante como las que enfrentaban a Flash Gordon con el villano Ming. Hubo algunos que siguieron agitando el estandarte pero fueron pocos y en general ya han pasado a mejor vida. La generación de Milena no conoce 8 y 1/2, por ejemplo. Lo más parecido al surrealismo que conocen lo vieron en algunos clips de MTV. (Donde Gondry se convirtió en un hechicero, dicho sea de paso.)
A Mile le encantó que Gondry inventase sus propias reglas para narrar la historia, por disparatadas que parezcan, y que se atuviese a ellas hasta el final. A mí me encantó además que su fantasía fuese puesta en escena con tanta simpleza, utilizando cartón corrugado, tiritas de celofán y técnicas primitivas de animación; quiero decir que cualquier latinoamericano podría haber filmado la película con dos pesos -siempre y cuando contase con la imaginación suficiente. Y en el fondo, creo que tanto Mile como yo le agradecimos a Gondry que contase una nueva historia de amor, después de haberlo intentado ya -y de manera maravillosa- en Eternal Sunshine of the Spotless Mind. Hay pocas cosas más difíciles en el mundo cínico que nos tocó en suerte que narrar una historia de amor de manera convincente (nadie dice que haya que ser realista para ser convincente), y Gondry lo logró otra vez.
A fin de cuentas, las dinámicas del amor y del sueño también tienen mucho en común. Son inapresables, lidian con nuestros sentimientos más profundos y tanto cuando salen bien como cuando salen mal, nos cambian la vida.
[Publicado el 12/2/2007 a las 09:52]
Yo creo que lo mas sobresaliente de Gondry es efectivamente su trabajo con medios "rudimentarios" (como tu mencionas) aunque más que nada su intersección o traslape con los medios digitales tan comunes en el cine de hoy. Cualquier otro estaria encantado de hacer pirotecnia visual con el Photoshop o algun otro software sofisticado. Gondry entrelaza digital y analógico tan bien que la pelicula nunca pierde ese toque artesanal ni escatima en delirio visual.
Comentado por: Kame el 13/2/2007 a las 22:30
Sobre lo de narrar una historia de amor de manera convincente (aunque totalmente en otro estilo) aconsejo la sorprendente pelicula "l'amant de lady Chatterley", de Pascale Ferran. Para cuando puedan verla.
Valeria.s
Comentado por: valeria.s el 13/2/2007 a las 08:26
Hola Marcelo.
LLevo tiempo leyendo tu blog, y me gusta mucho como escribes y por ende tu forma de observar el mundo a traves del cine, musik y tv.
AL igual o un poco mas que tu hija me encanto la ciencia del sueno.
El trabajo y la imaginacion de Gondry es infinito, Gael y la actriz francesa me encantaron. Una de mis partes favoritas de la peli es cuando ellos construyen el bosque con arboles blancos.
Saludos desde Pensilvanya.
Comentado por: Noemi el 13/2/2007 a las 03:27
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
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