El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
domingo, 6 de julio de 2008
La noche del cometa
Yo vi un cometa. Fue hace una semana, el sábado por la noche para ser preciso. Había leído por allí que iba a ser posible divisarlo en el cielo durante un par de días, pero no me molesté en retener los datos: no sabía ni siquiera su nombre.
El sábado por la noche la casa que alquilo en Pilar estaba llena de gente. Celebrábamos el cumpleaños del tío de mi mujer; además de su familia estaba buena parte de la mía, mi padre, mi hermana y mi cuñado, mis sobrinos. Tratando de hacer lugar en mi vientre para el asado que se avecinaba, salí a correr por el barrio. Acababa de salir, apenas, cuando me crucé con un grupo de niños que miraban el cielo mientras proferían palabras de asombro; señalaban un punto en lo alto y a mis espaldas. Sin detenerme, recordé la historia del cometa. Entonces giré y lo vi, allí donde lo habían anticipado los niños. Era una estela enorme, como si alguien hubiese desplegado en el cielo una tela de gasa de miles de kilómetros de largo, un jirón de color tornasolado. Nunca había visto nada igual. Como uno nunca sabe muy bien qué hacer en presencia de lo maravilloso, decidí seguir corriendo. En cada esquina volvía a mirar al cielo para asegurarme de que seguía allí, se lo diría a mi gente apenas regresase. Y en efecto allí estaba: el cometa seguía serpeando en el firmamento mientras yo trotaba rumbo a casa.
Apenas entré, les pregunté si lo habían visto. Dijeron que no, en mi ausencia habían estado tomando un aperitivo, quedaban trozos de queso encima de la mesa. Traté de indicarles dónde lo había visto, nos apartamos de la casa un centenar de metros, pero fue en vano. No había rastros del paso del cometa. Me sentí frustrado. La maravilla perdía su gracia en la imposibilidad de compartirla. Si hubiese leído bien los diarios me habría enterado de su fugacidad; había seguido trotando como un bobo en presencia de lo inefable, ¡debí haber regresado a casa de inmediato!
A veces pienso que esa es la razón por la cual algunos escribimos. Nuestras cabezas imaginan a diario gente fantástica y hechos extraordinarios. (Como un cometa, sin ir más lejos.) Pero la experiencia ya nos enseñó que hay cosas más importantes que seguir en carrera. Escribir es detenerse, regresar a casa y reunirse con la gente, porque –lo sabemos- nuestras ocurrencias sólo tienen sentido cuando las compartimos; cuando el cometa se vuelve para los demás tan real como lo es para nosotros.
[Publicado el 26/1/2007 a las 10:30]
Me alegro tanto de que lo hayás visto. Yo pasé días y días (¿o debiera decir atardeceres?) esperando verlo pero unas espesas capas de nubes me lo impidieron. Solo he podido observar su belleza en las fotografías de la web.
Para que veás. Yo lo buscaba y no lo vi. Vos no lo esperabas. Como el amor.
Comentado por: Ana el 28/1/2007 a las 14:43
Gracias Marcelo, como siempre haces magia al escribir, pude ver el cometa yo también !
De acuerdo totalmente con Serpiente suya y Palas porsupuesto.
Comentado por: Ofelia el 28/1/2007 a las 05:01
Como siempre me da a pensar. ¡Estamos informados de tantas y tantas cosas cada día! Hemos de elegir aquellas en las que centrar nuestra atención. Nuestros gustos, la costumbre, la curiosidad, hacen que poco a poco vayamos elaborando una técnica que nos indica de manera más o menos automática, cuales van a ser nuestros centros de atención, durante un día, unos días, a veces toda la vida. Constantemente hemos de elegir, y al contrario de cuando era culebrilla en que elegir significaba “conseguir aquello que más quería”, de serpiente ya, el significado de elegir se asemeja más a “abandonar otros posibles caminos”
Lo primero que usted vio, fue a unos niños mirando al cielo y con palabras de asombro. Esa fue su señal. A lo que usted prestó atención. Y la recompensa fue ver algo que nunca había visto, y que además era maravilloso. Estuvo atento al “bosque de los signos”. La imagen de correr de espaldas al cometa, girándose de vez en cuando, y comprobando que seguía allí, se me hace un tanto inquietante, pero la explicación es muy comprensible.”uno nunca sabe muy bien que hacer en presencia de lo maravilloso”. Los hechos ocurren sometidos a las leyes de espacio y de tiempo, leyes que el hombre no acaba de dominar, o si no ¿cómo es que a veces un segundo se hace eterno?, pero eterno de verdad.
Lo mejor de todo esto es que para escribir, imaginamos a los personajes, y los hechos, y a veces hechos extraordinarios; pero el cometa que usted vio era tan real como que era de verdad, y sólo lo vio usted, y por eso, se ha parado y nos lo ha podido explicar. ¿no será otra señal?
A sus pies.
Comentado por: Serpiente suya el 28/1/2007 a las 00:39
Estuvimos esperando, con mi hijo, poder ver el cometa pero el cielo de Córdoba no lo permitió. Me quedó resonando el último párrafo. A veces me critico porque comparto demasiado con mi familia y me pregunto si me tendría que guardar algo. Sin embargo ,en distintas situaciones, siempre surge esa necesidad de compartir para que ese hecho o pensamiento tenga sentido.
Comentado por: Loli el 27/1/2007 a las 22:29
¿No seria la estrella de navidad que regresaba a su lugar de origen, despues de hacer su misión anual?
Cuentan los viejos pueblerinos que si al ver un cometa le pides un deseo, este se cumple.
¿No lo hiciste?
Comentado por: Antonio Larrosa Diaz el 26/1/2007 a las 21:13
La analogía funciona perfectamente con el oficio de escribir, pero qué tal si las metas planteadas son tan altas que el precio de lograrlas es correr sin detenerse y sin apreciar el valor de cada momento..?
Qué tal si esas metas, además encuentran la barrera del destino que se empeña en detenernos..?
Comentado por: Rafael Valdez el 26/1/2007 a las 20:09
Es cuestión apenas, de estar a campo abierto con los ojos abiertos y la mirada vuelta al cielo. Me fascina tu necesidad de compartir, de que más personas disfruten de lo que para ti tiene valor y brillo, llámese libro, película, canción, cometa...
Ahora todos podemos decir, "yo conozco a uno que vio un cometa sin buscarlo, mientras trotaba para hacer espacio para un asado...".
Yo también me amanecí una noche en la playa, en un paraje con poca luz artificial, las condiciones supuestamente ideales, para ver el paso del Hailley. ¿Qué creen? El gris patentado de Lima se había extendido al parecer por toda la costa Pacífica.
Comentado por: Palas el 26/1/2007 a las 17:07
Los que sienten una nesecidad de grafolar avizoran al cometa, para ficcionara la realidad propia y atravesar a los demas , yo escribi por maldecirme, nunca lograre mirar el cometa,solo sera parte de imaginar su presencia.
Comentado por: gt el 26/1/2007 a las 15:58
Sin embargo, yo pienso que el cometa se hubiese desvanecido si no hubieses seguido corriendo. La maravilla es esquiva y pierde la gracia apenas tratamos de retenerla.
Comentado por: valeria el 26/1/2007 a las 13:40
De niño me pasé -por iniciativa de un primo mío- media madrugada y media mañana en la azotea de mi casa esperando ver el paso de un cometa. No tuvimos la suerte que ha tenido usted.
El cielo de Lima -color panza de burro, marca registrada- no lo permitió. En cambio, me puse a tratar de comunicarme con los extraterrestres (era un niño).
Ahora creo 'saber' por qué no contactaron conmigo.
(El último párrafo, Marcelo, fenomenal.)
http://hjorgev.wordpress.com/2007/01/16/
Comentado por: HjorgeV el 26/1/2007 a las 11:51
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
05/7/2008 18:46
yo lo admiraba demasiado era...
Publicado por: monica
05/7/2008 18:40
Sorry , no te quize ofender, y...
Publicado por: lilith
05/7/2008 14:17
Dear Lilith, sinceramente no...
Publicado por: figueras
05/7/2008 00:24
Todavia no termino de leer esto...
Publicado por: Lilith
05/7/2008 00:18
Publicado por: martin
04/7/2008 12:27
pusiste a bailar las palabras y...
Publicado por: Alba
04/7/2008 10:37
Publicado por: valeria
03/7/2008 23:55
Marcelo: Ante todo, un saludo...
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03/7/2008 19:00
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03/7/2008 08:42
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