El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
domingo, 6 de julio de 2008
Un hombre responsable
La película Breaking and Entering, de Anthony Minghella, que aquí en la Argentina se estrenó bajo el prosaico título de Violación de domicilio, encendió mi alma con sus mejores luces. Es una película bella, simple en apariencia pero compleja en trama y en resonancias, que está entre lo mejor que Minghella haya hecho. (Yo que soy fan de The English Patient, me atrevería a pensar que está casi a su altura y sin necesidad de recurrir a los grandes gestos propios del romanticismo que constituían la marca, y para muchos la condena, de aquella película.)
Breaking and Entering cuenta la historia de un hombre bueno. Pero no de un bueno parecido al héroe habitual de las películas, enfrentado a algún riesgo a pesar de su inocencia o por el hecho de haber cometido un desliz del cual debe redimirse. Este Will Francis (Jude Law) es un hombre bueno de verdad, quiero decir alguien falible y lleno de defectos de los que es consciente pero que no se escuda en ellos para dejar de formularse a diario la célebre pregunta del Evangelista: “¿Qué debo hacer?” Frente a cada hecho de mi vida, frente a cada elección que el destino me pone delante, ¿qué debo hacer para producir el mayor bien posible y no perder mi alma en el proceso? Hasta el nombre elegido por Minghella para su personaje sugiere esta actitud que le es tan propia y esencial: con el simple agregado de unos puntos suspensivos y de un signo de interrogación, Will Francis se convierte en Will Francis…?, lo que en inglés significa ¿Lo hará Francis, será Francis…? Este personaje se plantea el dilema moral a diario, porque sabe que a cada paso lo acecha la posibilidad de errar, de fallar, de hacer y de hacerse daño.
Francis es un arquitecto londinense, que vive desde hace diez años con una mujer, Liv (la siempre fascinante Robin Wright Penn), que es madre de una hija con problemas en la órbita del autismo. Sus vidas son demandantes, porque la niña no duerme de noche y está siempre en zona de riesgo. Will siente la presión pero no se queja, lo que lo desvela a él es en todo caso el hecho de que las necesidades de la niña fuerzan a su madre a vincularse con ella en un círculo excluyente, en el que no sólo Will no logra entrar sino que además consume toda la afectividad de su mujer. En medio de esa crisis, Will descubre que un adolescente es el responsable de los sucesivos robos que ha padecido su estudio, y al seguirlo entiende que se trata de un inmigrante de Sarajevo, hijo de una mujer, Amira (Juliette Binoche, veterana como Law de los films de Minghella), que trata de mantenerlo trabajando en doble turno como costurera y como camarera en un bingo. En vez de denunciar al chico, Francis hace a un lado la existencia del robo y desarrolla una obsesión con su madre, con la que inicia una relación amorosa a escondidas.
En simultáneo, Minghella hila en torno de Francis una serie de historias o viñetas que conciernen a los personajes secundarios: el socio de Will, la chica de la limpieza, la prostituta que ronda el estudio por las noches (una criatura formidable en manos de la actriz Vera Farmiga), pero no lo hace a la manera de Iñárritu en Babel, donde hechos que los personajes no pueden controlar terminan influyendo sobre destinos ajenos. Yo creo que el esquema de Babel es fatalista, porque nos cuenta que no hay nada que podamos hacer para cambiar las cosas: el japonés no puede controlar lo que se hará con el rifle de caza del que se ha desprendido, los estadounidenses no pueden controlar lo que ocurre con sus hijos, todos estamos a merced de este efecto mariposa ante el que no nos queda otra que resignarnos. En cambio en Breaking & Entering los destinos se entrecruzan pero no existe fatalismo: todo lo que hacemos con nuestro prójimo y todo lo que nuestro prójimo hace con nosotros es el resultado de una elección por la cual, siendo adultos, deberíamos estar en condiciones de responder aun cuando nos hayamos equivocado.
Esa conciencia, un músculo entrenado por la pregunta diaria sobre lo que debemos hacer, hace que Will no pierda de vista el juego de espejos en el que se ha embarcado: se aparta momentáneamente de una mujer con una hija en problemas para involucrarse con una mujer con un hijo en problemas, lo que está buscando no es tanto una instancia superadora sino la posibilidad de sentir que puede relacionarse con Amira a pesar del lazo-círculo que existe entre ella y su hijo –y de descubrir, finalmente, que puede hacer algo positivo por ellos. Y al comprenderlo invierte su nombre para que deje de ser una pregunta, Francis will, Francis lo hace, asume sus problemas y sus errores, da la cara y se expone para tratar de hacer el bien.
A diferencia de la mayoría de los films que nos llegan hablados en inglés, Breaking and Entering está protagonizado no por un adulto que en realidad es un adolescente disfrazado sino por un adulto con todas las letras, la clase de ser que lamentablemente escasea no sólo en el cine, sino también en la vida: un hombre responsable.
[Publicado el 25/1/2007 a las 10:30]
Hola Marcelo,
No hay casualidades. Recién llego del cine luego de ver Babel (que como pronto deducirás me impactó), me puse a buscar críticas publicadas sobre ella y te encuentro a vos, que si bien no sos una persona a quien sigo en su blog, te conozco desde hace tiempo y siempre me has parecido un generador de opiniones a tener en cuenta.
Todavía no ví Violación de domicilio, pero al compararla con Babel diste justo en el clavo del cual me quedé enganchado con Babel.
Si mal no entendí, a tu criterio Babel es fatalista. En verdad, que te calcen un tiro en el medio de la nada, parece algo bastante azaroso. Es una interpretación razonable.
Ahora, en la apreciación global de la historia, si vos: a) manejás un episodio de modo que desencadena un conflicto conyugal b) lo intentás subsanar con un viaje "en pareja", que la persona con quien querés superar el conflicto no sabe para qué están allí; c)para irte, dejás a tus hijos al cuidado de una persona de confianza, pero sin aptitudes para manejar situaciones imprevistas; luego e) la ponés en una situación que la excede y finalmente f) te vas a un lugar que en las guías de turismo luce genial, pero que si lo pensás un poco, te das cuenta que te exponés a situaciones como las que efectivamente terminás viviendo, considerarlo fatalismo es sobreestimar la capacidad de la fatalidad de generarte una situación adversa.
Alejándote totalmente de tu post, si bien está puesto en evidencia el tema de la incomunicación por razones culturales o físicas, la peor incomunicación es la de un tipo que no quiere ver lo que está frente a su vista ni escuchar lo que le están diciendo en su mismo idioma. Si no le vas a dar bola a nada, te va para el traste y después lo llamás fatalidad, ok, pero la fatalidad te va a visitar seguido.
La peli apela mucho a esa "fatalidad": el novio que lo ve borracho al conductor, y a pesar de ello los deja ir; la au pair que argumenta sus años de residencia clandestina para que se le reconozca un derecho que podría haber obtenido si se hubiera ocupado de ello; la indocumentada que es au pair de una familia de clase media que si se lo pone a pensar, pone sus ahorros en manos más criteriosas que las que cuidan a sus hijos...y después las fatalidades ocurren.
Me alegra haberte encontrado, seguiré leyendo tu blog, y obviamente me interesa tu opinión sobre lo antes escrito.
P.D. No, no vivo en un bunker, no uso chalecos antibalas, y mi mucama es originaria de un país limítrofe. ;)
Comentado por: Raúl el 27/1/2007 a las 23:47
Dear Sil,
esta vez no esta en mis planes darme una vuelta por Paris, lo cual por cierto es una pena... Pero si estare en Holanda entre el 1o. y el 3 de febrero. Lo que no puedo confirmarte aun es si el 1o. sera la fecha de Utrecht, porque todavia no me enviaron el plan de presentaciones en Holanda. ¡Pero te enviare mensaje apenas lo sepa!
Gracias por el interes, y ante todo por el afecto,
F.
Comentado por: figueras el 26/1/2007 a las 14:10
Macelo:
Sigo tu blog a diario y comparto con Marta la sensacion de bienestar que me genera.
Pero este no sera un comentario sino que tengo dos preguntitas. He leido que vienes a Europa la semana proxima. Vas a darte una vuelta por Paris? Si la respuesta es negativa, ahi va la segunda pregunta: esta confirmada tu presentacion en Utrecht el 1 de febrero? Si es asi, pago el pasaje que tengo reservado para ir a escucharte. Es que he comenzado mi doctorado en Jussieu y trabajo sobre tu obra y la de Rodrigo Fresan, asi que te imaginaras que me encantaria conocerte (La batalla del calentamiento me esta acompanando en toooodos mis trayectos en metro...Si tenemos en cuenta su peso en gramos, comprenderas que estoy impli-cadisima con mi estudio)
Ojala que hasta pronto...
Comentado por: sil el 26/1/2007 a las 09:25
Dear Joaquin,
enseguida la leo. Pero no creo que me sorprenda, es una pelicula a la que han maltratado en todas partes -y a la que le ha ido mal en todas partes. Sin embargo me conmovio profundamente, y yo suelo seguir lo que mi corazon dice aun cuando los grandes criticos pretendan convencerme de lo contrario.
Gracias por el dato,
F.
Comentado por: figueras el 25/1/2007 a las 15:44
Deberías leer la reseña de la pelicula que apareció esta semana en el semanario de Nueva York The Village Voice www.villagevoice.com. El autor es Nathan Lee. Podrías revaluar tu opinión. Saludos, Joaquín
Comentado por: Joaquín Botero el 25/1/2007 a las 14:19
Soy argentina, vivo en Frankfurt. Como buena argentina, soy psicoanalista. Como buena psicoanalista, me dedico al arte. Entre otras cosa tengo pendiente la publicación de mi novela: cuando firme el contrato te cuento cómo/donde. Leerte me hace bien. Soy fanática del cine aunque no comparta todos tus gustos. Me sirve escucharte para recordar nuestro estilo, que si otros detestan, a mí me acuna en la distancia nevada. Un abrazo
Comentado por: marta el 25/1/2007 a las 10:27
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
05/7/2008 18:46
yo lo admiraba demasiado era...
Publicado por: monica
05/7/2008 18:40
Sorry , no te quize ofender, y...
Publicado por: lilith
05/7/2008 14:17
Dear Lilith, sinceramente no...
Publicado por: figueras
05/7/2008 00:24
Todavia no termino de leer esto...
Publicado por: Lilith
05/7/2008 00:18
Publicado por: martin
04/7/2008 12:27
pusiste a bailar las palabras y...
Publicado por: Alba
04/7/2008 10:37
Publicado por: valeria
03/7/2008 23:55
Marcelo: Ante todo, un saludo...
Publicado por: Daniel
03/7/2008 19:00
Publicado por: gonzalo
03/7/2008 08:42
Publicado por: lolichka
© 2005 La Oficina del Autor (Grupo PRISA) | Gran Vía, 32 6ª planta - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS
Página desarrollada por Tres Tristes Tigres