El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 4 de julio de 2008
Te digo que no, y es no
Uno de los rasgos que distingue a los humanos del resto de los seres vivos es su capacidad de negación. Un antílope nunca niega, a lo sumo ignora y paga las consecuencias; pero los humanos solemos intuir que existe una realidad que nos disgusta, o a la que tememos, y a pesar de ello decidimos –algunos durante un tiempo tan largo como el resto de la vida- perseverar en la negación. A veces negamos porque los que acusan son aquellos a quienes consideramos adversarios, pero cuando las palabras que no queremos oír suenan en boca de aquellos que nos quieren, insistimos de todas formas: “No, estás equivocado; ¡te digo que no es cierto!,” aun cuando en el fondo sabemos que nos están diciendo algo que por lo menos contiene una pizca de verdad.
Uno empieza perdonándose a sí mismo pequeñas negaciones, y cuando quiere darse cuenta la negación ha ocupado un lugar central en su vida, tiñendo la cotidianeidad (uno puede pretender que ama a la persona con la que convive cuando no es cierto, uno puede pretenderse feliz cuando no lo es) y hasta adquiriendo estatus criminal. Negar que ciertas prácticas contaminan el planeta, por ejemplo; no sé qué piensan ustedes, pero les juro que las temperaturas de este mundo de hoy no son las mismas que eran habituales cuando yo era niño. Negar que buena parte de nuestro bienestar económico está fundado en la miseria de otros, por ejemplo. (Si las cosas estuviesen organizadas de manera más justa, tendríamos menos de lo que tenemos para que otros muchos tuviesen algo.)
Ahora parece que el periodista turco de origen armenio Hrant Dink fue asesinado por un joven de 17 años –los asesinos menores de edad son los más demandados por los autores intelectuales de crímenes, porque la ley los protege por cuestiones de edad-, cuya justificación parte de un malentendido: el presunto criminal alega que Dink dijo que la sangre turca estaba sucia, cuando la frase que Dink escribió en realidad decía que eran los armenios los que debían purgar de su sangre el odio hacia los turcos. Dink, que toda su vida pretendió que los turcos admitiesen que habían perpetrado el genocidio armenio, trataba de que los armenios dejasen de negar que a esta altura muchas de sus actitudes estaban basadas en el odio hacia los turcos; un resentimiento alimentado por la pertinaz negativa de los turcos a aceptar lo innegable, pero resentimiento al fin. (Esto es algo que deberíamos dejar de negar nosotros mismos: que por más justificado que esté, el odio termina contaminando a los que odian.)
Dink murió para que los turcos puedan seguir negando lo evidente. El presidente de Irán pretende por su parte negar el holocausto perpetrado por los nazis, lo cual genera obvia indignación en la comunidad judía –empeñada, mientras tanto, en negar la persecución de que hace objeto al pueblo palestino. Bush niega su fracaso en Irak militarizando aún más el asunto. (Este fin de semana fue uno de los más sangrientos de que tenga memoria.) Todo esto me recuerda un episodio que Luis Alberto Spinetta le refirió a Miguel Grinberg en un viejo libro sobre los orígenes del rock argentino. Spinetta contaba que Pappo, un célebre guitarrista de rock y blues que murió hace poco en un accidente con su motocicleta, le tenía tirria por algún motivo y una vez le llenó la casa de pintadas que decían: Te niego, no, no. El hombre, insisto, es la única criatura que puede mirar a otra a los ojos y pretender que le niega existencia aún cuando la tiene delante. Esta capacidad de negar al otro está en la raíz de tanto crimen, cometido por acción –como el genocidio de los armenios a manos de los turcos- o por omisión –la negación, esto es la decisión de no ver, es en esencia un pecado de esa naturaleza.
Todo lo que Dink pretendía es que los turcos de hoy asumiesen que los turcos de hace casi un siglo cometieron un crimen atroz.
¿Por qué nos cuesta tanto aceptar? ¿En qué punto del camino empezamos a creer que cerrar los ojos era mejor que abrirlos, aún cuando nos consta que andar a ciegas es la receta perfecta para chocar en la ruta?
[Publicado el 23/1/2007 a las 09:30]
El Presidente del Colegio Público de Abogados de Buenos Aires, Jorge Gabriel Rizzo se declaró “nazi” y lo demostró en la última asamblea de delegados. De los que lo avalaron, ya no le queda nadie, salvo unos pocos y algunos acomodados. Tendrían que dar explicaciones sus más allegados y obsecuentes: Santiago Montaña, Eugenio Cozzi, Ricardo Nissen, Daniel Fábregas, Enrique Marega, Laura Calogero, Ricardo Monner Sanz, Luis Marras (h), Julio Decoud (h). Los tres primeros ocupan cargos de importancia en los Consejos de la Magistratura y si tienen las mismas ideas discriminatorias de Jorge Rizzo deberían ser removidos del cargo. Hace tiempo que los que avalaron a Jorge Rizzo se alejaron de él por su autoritarismo, fascismo y ahora nazismo. Los nombrados deben dar explicaciones y/o renunciar a sus cargos ya.
Dra. MÓNICA VIVIANA LANG
evargentina@yahoo.com.ar
Comentado por: MONICA VIVIANA LANG el 02/10/2007 a las 02:58
Es dificil para los asesinos aceptar un crimen. Pero sus actos los delatn. asesinar a un periodista lo demuestra. Viva Armenia! somos muchos...
Comentado por: Armine De Yakoubian el 04/9/2007 a las 03:24
Si hubiesemos aceptado realmente el genocidio judío ocurrido durante la Segunda Guerra Mundial, si hubiesemos aprendido del dolor sufrido con la bombas nucleares tiradas en Japón, con la discriminación racial en Sudáfrica, con la Guerra de los Bálcanes (dejaron que los servios mataran niños y ancianos igual o más que los nazis),y la lista lamentablemente es larguisima, no estaríamos hablando de "aceptar". Nos escandalizamos con las muchisimas imagenes de violencia y dolor que vemos por la televesión pero nos olvidamos de todo eso cuando salimos a la calle y nos peleamos por un asiento en el colectivo o nos colamos en la fila del banco o nos gritamos en el medio de un embotellamiento (como algunos ejemplos, ni hablar de las canchas de fútbol!). La violencia y la intolerancia están en todos lados y tienen diferentes magnitudes. Empecemos por ver y aceptar nuestra realidad y hacer algo con ello.
Comentado por: Loli el 27/1/2007 a las 23:01
Comentado por: Silvia Patricia Arce Garza el 25/1/2007 a las 19:12
Muy bueno lo que escribiste, en vdd bueno, pero después de todo quién soy yo para negar que sea bueno.
Comentado por: Sulo el 23/1/2007 a las 22:53
me encantó tu artículo, precisamente porque cada día se fortalce sobre las sociedades pensantes una grosera cultura de impunidad y no aceptación...la verdad tiene vicios de ilegalidad, aunque parezca mentira, en nuestros tiempos....
saludos cordiales desde Panamá, y que no mueran más periodistas por favor...
Comentado por: Víctor Alejandro Mojica el 23/1/2007 a las 15:20
El egoismo, la envidia y la pereza son las tres plagas más nefastas del ser humano y no hablo de enfermedades fisicas, aunque esencialmente esas tres, son el arranque muchas veces de las otras.Pienso que es completamente imposible que en este mundo llegue a existir la paz completa mientras no se erradiquen esos tres problemitas de los que nacen otros como la venganza, etc, etc.
Comentado por: Antonio Larrosa Diaz el 23/1/2007 a las 14:56
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
03/7/2008 23:55
Marcelo: Ante todo, un saludo...
Publicado por: Daniel
03/7/2008 19:00
Publicado por: gonzalo
03/7/2008 08:42
Publicado por: lolichka
02/7/2008 21:54
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02/7/2008 15:58
Y lo hace con la fuerza y el...
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02/7/2008 10:02
Totalmente de acuerdo Marcelo,...
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02/7/2008 01:07
Publicado por: Serpiente Suya
02/7/2008 01:04
Publicado por: Serpiente Suya
02/7/2008 00:13
qui ciera ber la no bela pobre...
Publicado por: carlos
01/7/2008 23:10
vender, vender, vender..., esta...
Publicado por: Alba
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