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Editado por La Oficina del Autor

domingo, 6 de julio de 2008

Blog de Marcelo Figueras

El brillo de las estrellas más antiguas

Pocos días atrás volví a ver Mala sangre, una película de Leos Carax a la que no veía desde su estreno en 1986, cuando fui a París por primera vez. Me la había comprado meses atrás, cuando después de revolver concienzudamente cada estante de un Corte Inglés la encontré perdida entre otras tantas películas inhallables. Me senté a verla con cierta trepidación: uno teme que esas películas “modernas” que le volaron la cabeza cuando era tan joven se hayan convertido ahora en pastiches pretenciosos e invisibles. La agradable sorpresa fue que Mala sangre sigue siendo una bella película, llena de momentos preciosos e inolvidables –como la carrera de Denis Lavant en plena calle, mientras suena a tope Modern Love, de David Bowie. También había olvidado la presencia de mi admirado Hugo Pratt, el autor del Corto Maltés, que debe haberse divertido mucho actuando como un típico heavy de película. Mala sangre es, además, el filme en que descubrí a las por entonces jovencísimas Juliette Binoche y Julie Delpy, y a esa máscara increíble de Denis Lavant, a quien recién volví a encontrar veinticinco años después en la también maravillosa Beau Travail, de Claire Denis.

La pregunta inevitable era: ¿qué fue de la vida de Leos Carax, un director tan obviamente talentoso? Mi último recuerdo era el de la debacle de Les amants du Pont Neuf, una película carísima para su momento (Carax llegó a reconstruir el Pont Neuf en las afueras de París) que para peor no tuvo éxito comercial, y el escándalo de Pola X, que decía estar inspirada en Pierre, o las ambiguedades de Herman Melville y tenía escenas de sexo hardcore. Mi buceo en las profundidades de Google no arrojó nada que no supiese: después de Pola X –a la que nunca vi, como tampoco vi Les amants-, a Carax se lo tragó la tierra.

Mi desconcierto se trasladó a Jean-Jacques Beineix, otro de los directores franceses a quienes yo adoraba a fines de los 80: es el de Betty Blue, una de mis películas favoritas de todos los tiempos. (Ah, Beatrice Dalle: ¡una fuerza de la naturaleza!) Pues bien, lo de Beineix es todavía más flagrante que lo de Carax: en las distintas versiones de Wikipedia los datos sobre su vida y su obra son mínimos. Todo lo que pude averiguar más allá de lo que ya sabía es que en el año 2001 volvió a filmar, un título protagonizado por el querido Jean-Hugues Anglade del que nunca oí hablar, siquiera: Mortel transfert. Supongo que si quiero saber su versión de los hechos deberé conseguir el libro de sus memorias, Les chantiers de la gloire, cuyo primer tomo se editó en Francia durante 2006. O en todo caso, como esto de que Beineix cuente su historia en más de un tomo me produce un cierto escalofrío, lo más probable es que me limite a rever Betty Blue por enésima vez (en DVD hay editada una versión del director que como suele pasar es peor que la estrenada comercialmente, por suerte conservo el VHS francés original) y a aguzar los sentidos para encontrar las películas de Beineix que se me escaparon en su momento, como La lune dans le caniveau y Roselyne et les lions.

El hecho de que Carax y Beineix hayan brillado tan brevemente me produce una cierta tristeza. No descarto, por cierto, la posibilidad de que regresen con gloria. Pero de todas maneras lo suyo no es para quejarse: con Mala sangre y con Betty Blue, estos dos han hecho esa clase de películas de las cuales yo estaría orgulloso aún cuando no pudiese filmar nunca más. Historias de amor truncado, ambas, con mucho de amour fou. (Creo haber robado algo de Betty Blue para mi novela La batalla del calentamiento, pero por favor no lo divulguen.) Pasionales y ambiciosas y también originales. Tumbado boca arriba, miraba anoche las estrellas que abundan en el cielo de Pilar y me preguntaba si  los antiguos de esta tierra –los indígenas originales, los colonizadores- habrían contemplado lo mismo que yo estaba viendo. Ahora que pienso en Carax y en Beineix, me digo que aunque ellos ya no brillen sus filmes siguen brillando, como aquellas estrellas a las que seguimos viendo incluso después de haberse apagado. ¿Qué otra cosa puede pretender un artista?

[Publicado el 19/1/2007 a las 10:00]

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Comentarios (6)

  • "y a aguzar los sentidos para encontrar las películas de Beineix que se me escaparon en su momento, como La lune dans le caniveau y Roselyne et les lions."...

    Como te falta pirateria... si eso se consigue en una patada de mula, Titan!

    Comentado por: chuchu el 16/5/2008 a las 00:26

  • hello

    Comentado por: sandra el 26/3/2008 a las 02:17

  • Para una invitación al Hotel Puerta del Bosque, spa y resort de Miramar quisiera el mail de Marcelo Figueras. Gracias. ´
    Mariela Marino
    Eventos
    Puerta del Bosque
    www.puertadelbosque.com

    Comentado por: mariela marino el 22/1/2007 a las 00:35

  • Nunca ha tenido grandes conocimientos cinematográficos áparte de la historia técnica del invento y de que en los años sesenta todo el mundo conocia a los protagonistas por su nombre artistico, pero cuando me pongo a leer su blog no puedo dejar de comentar alguna cosa por nimia que sea, asi que me limitaré a decirle que me asombran sus conocimientos y su pericia escribiendo, ¿Le deseo mucho exito en su cometido intachable y sorprendente.

    Comentado por: Antonio Larrosa Diaz el 20/1/2007 a las 15:16

  • A la hoja de mi calendario del día 18 de enero le correspondía la imagen de un cuadro de François Boucher,”El desayuno”, pintado en 1739. Es un calendario de mesilla. Con anotaciones para cada día. A mí me gustan porque en mi fantasía pienso que es como deshojar lentamente una margarita, o abrir un sobre sorpresa que me va a facilitar una pista inesperada, o como esas galletas chinas con papelito de la suerte que salen en las películas americanas que dan un giro a la historia. En la de ayer leí: “…al observador actual este cuadro le puede parecer idílico, inocente y un tanto convencional. Para los coetáneos del pintor lo que representaba Boucher era moderno: porcelana, grandes ventanales, una chimenea pequeña, adornos en forma de concha, el desayuno, las bebidas calientes, la atención a los niños..”

    Este es el cuadro http://images.google.es/imgres?imgurl=http://www.photosmarval.org/images/peintres_gr/rococo/francois-boucher-03.jpg&imgrefurl=http://www.photosmarval.org/peintres/rococo/francois-boucher-03.shtml&h=569&w=400&sz=42&hl=es&start=27&tbnid=60GfX4BO9CMDcM:&tbnh=134&tbnw=94&prev=/images%3Fq%3Dfran%25C3%25A7ois%2Bboucher%26start%3D20%26ndsp%3D20%26svnum%3D10%26hl%3Des%26lr%3D%26sa%3DN

    Tiene y no tiene algo que ver con el texto de hoy, lo cierto es que lo asocié con su estancia placentera en el suburbio de Pilar (por cierto, ¿a qué le llaman suburbio ustedes?) a veces la idea parece tan etérea que casi se me desvanece.

    Serpiente a la espera de una ola de frío. (no sé, no sé)


    Comentado por: Serpiente suya el 19/1/2007 a las 20:26

  • Quizás me equivoque pero en ese momento salía la revista Caín, que vos, Marcelo, editabas. Yo en ese momento vivía en Merlo y con un amigo éramos fanáticos de esa revista. Estoy casi seguro de que me entere de Mala sangre por Caín y ahí salimos a buscarla por los videoclubs de Merlo, y la encontramos y la vimos y nos enamoramos de Carax.

    Quizás podrías contar un poquito de esa revista, como la armaste, alguna anécdota. Fueron pocos números, pero para muchos (para mí, al menos) fue fundamental y nos expuso a muchas cosas que desconocíamos.

    Comentado por: Xtian el 19/1/2007 a las 15:44

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

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