El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
miércoles, 20 de agosto de 2008
Como siempre, conspirando
En estos días iniciales del año uno hace lo imposible por no alentar ningún pensamiento que sea menos burbujeante que una copa de champagne, pero la realidad se las arregla para encarajinarnos el brindis. El homicidio de Saddam Hussein, por ejemplo, me inspiró vergüenza de pertenecer al género humano. No puedo evitar sentir el más profundo rechazo por la pena de muerte. La sola idea de una persona perdiendo la vida a mano de otras sin poder resistirse, hace que sienta piedad por esa víctima, más allá del calibre de sus propios crímenes. Yo no quiero a los genocidas Videla y Massera asesinados, los quiero juzgados y condenados por sus obras a una pena máxima que nunca debe ser mayor ni más cruel que la cadena perpetua. Se trata de hacer justicia con aquellos que han cometido faltas inexcusables, pero sin perder el alma en el proceso -ni convertirnos en el camino en aquello que rechazamos.
En las últimas horas de 2006 los argentinos nos vimos conmovidos por la desaparición de un hombre del que hasta entonces nada sabíamos, pero que en un abrir y cerrar de ojos pasó a ser el destinatario de todos nuestros rezos: el albañil Luis Gerez, que ya había declarado en juicios contra represores y se disponía a hacerlo nuevamente en el futuro inmediato, fue secuestrado por un grupo de hombres en el barrio de Escobar que fue siempre su patria chica. Su desaparición se volvía aún más escandalosa en la huella de su triste antecesor, Jorge Julio López, otro testigo de juicios contra represores de cuyo paradero sigue sin haber noticias. (A esta altura, creo que nadie sino los inconscientes y los optimistas irredentos conserva la esperanza de hallarlo con vida.)
En esta ocasión el Gobierno -tanto el nacional como el de la provincia de Buenos Aires, cuna de Escobar- se movió con premura, y en plena conciencia de la seriedad del asunto. El presidente Kirchner se comunicó con los ciudadanos por cadena nacional, un recurso que casi nunca había usado hasta ahora, para transmitir un mensaje con el que todos los argentinos de buena fe coincidimos: dijo que no existe Nación sin justicia, y que todo intento de obstaculizar esta justicia iba a encontrar la más cerril oposición no sólo del Gobierno formal, sino también de todos nosotros, los hombres y mujeres de a pie. Con la mayor de las claridades, Kirchner dijo lo que queríamos oír: que no existe el más mínimo margen para ningún tipo de amnistía para aquellos que han cometidos crímenes de lesa humanidad.
Gerez apareció a las pocas horas, golpeado, torturado y en estado de shock. Pero el feliz desenlace de este episodio no disipó las nubes que configuran nuestro cielo cotidiano. A casi diez días de su resurgimiento, seguimos sin saber nada sobre los responsables del hecho, lo cual refriega en nuestras narices algo que no por conocido deja de oler mal: el hecho de que estamos en manos de fuerzas policiales y servicios de inteligencia que cobijan a alguna gente de la que deberíamos protegernos, y que a su vez, por deliberación o por inoperancia, terminan encubriendo a aquellos que atentan contra el imperio de la ley. Y esto sin hablar de los militares y ex militares. En su artículo de ayer en Página 12, Horacio Verbitsky resaltaba el hecho de que los únicos juzgados y condenados en los últimos tiempos por crímenes durante la dictadura son hombres de la Policía, pero nunca militares. "Es difícil -sostiene- creer que ello ocurra por casualidad".
El otro hedor del caso Gerez se desprende de la utilización política del hecho. Todas las sospechas apuntan a Luis Patti, otro ex policía sobre el que pesan media docena de causas por secuestro, homicidio y apremios ilegales. (Gerez fue uno de sus torturados, y ya declaró en su contra en una causa.) Pero más allá de la responsabilidad presunta de Patti, la forma en que este asunto se está utilizando para impedir que el ex represor pierda todo su poder político en el partido de Escobar resulta casi tan asqueante como el caso policial, y reveladora del indigno estado de la política republicana. El país todo, pero en especial la provincia de Buenos Aires -que concentra el 40% del padrón electoral-, se maneja con prácticas políticas dignas de la Chicago de Al Capone, y el gobierno no termina de encontrar la forma de acabar con esta cultura, por el contrario, parece resignado a considerar la consagración de los menos malos como un triunfo soberano. Qué quieren que les diga, a mí la política del posibilismo me sigue revolviendo las tripas. Yo soy de los que sigue pensando que hay que pedir lo imposible, y ofrecer los brazos para colaborar con la construcción.
El mundo 2007 arrancó como la digna prolongación del mundo 2006. Pero yo sigo conspirando para que el tren cambie de vías, y me consta que estoy muy lejos de ser el único.
[Publicado el 08/1/2007 a las 10:22]
Un Scorsese menor como minimo deberia equivaler a un Inarritu mayor; comparar Babel (o cualquiera de las otras pelis que filmo, dado que son todas iguales)con Los Infiltrados es un ejercicio de dudoso gusto. Roncagliolo se encarga de poner las cosas mas que en su lugar en referencia a la "obra trascendental" (seguro que eso es lo que quiere que pensemos de sus peliculas)del amigo mexicano, solo quisiera agregar aqui que si bien es cierto que se nota una cierta fatiga en la manera que el viejo Martin filma su ultima peli y que Infernal Affairs era muy superior y que J. Nicholson aburre siempre con lo mismo (deberia tomar algunas clases con M. Caine) y que le pide una pequenia ayudita a varios amigos o enemigos (J. Woo, Q. Tarantino,A. Ferrara,F. Coppola y siguen las firmas)no debemos caer en el cliche post-moderno de equiparar todo y comparar cualquier cosa, (como pensar que el dream team de mexicanos que tomaron el cine por asalto es todo igual por el unico hecho de ser mexicanos) mejor pensar un segundo lo que estamos escribiendo o diciendo.
Comentado por: daniel matusevich el 20/1/2007 a las 12:13
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
19/8/2008 23:02
Coincido con Alba. A veces esas...
Publicado por: Mayte
19/8/2008 22:57
Publicado por: Dagar
19/8/2008 13:16
hace pocas semanas ley un texto...
Publicado por: Alba
18/8/2008 22:44
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18/8/2008 19:12
Pude morir tranquilo sin conocer...
Publicado por: Ludo
18/8/2008 18:17
Es todo un tema el que traes...
Publicado por: Daniel
18/8/2008 17:14
Y Barney... mira... ese bicho...
Publicado por: Mayte
18/8/2008 17:13
Coincido totalmente con Arjona,...
Publicado por: Mayte
18/8/2008 15:42
Publicado por: figueras
18/8/2008 11:34
Publicado por: amalia
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