El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
domingo, 6 de julio de 2008
Un antidepresivo harto eficaz
Algunas músicas tienen el poder de transportarnos al tiempo original en que nos encantaron: canciones como perfectas máquinas del tiempo. Otras, sin embargo, tienen la habilidad de acompañarnos en cada etapa de la vida, comentando las nuevas vicisitudes de la (también) nueva edad. La mayoría de los que crecimos adorando el canon beatlesco en su conjunto no tuvimos oportunidad de apreciarlo en su momento, pero con el correr de los años aprendimos a discriminar, y comprendimos que existían canciones beatles para cada edad y cada etapa de la vida. Hay canciones beatles infantiles, canciones beatles juveniles (las producidas entre el 62 y el 66, en su mayoría), canciones beatles que sugieren los tembladerales propios de la madurez inminente (en medio de la ebullición pop de Help! aparecen algunas de esas canciones, empezando por la del título del álbum), y canciones beatles adultas, que consecuentemente hablan de las cosas que nos competen a los adultos: el dolor de la pérdida, la dimensión política del mundo, las dificultades del amor –y por supuesto, el mundo infantil que nos gustaría recuperar.
Uno que siempre escribió canciones que se convertían al instante en banda sonora de mi vida fue Lloyd Cole, de quien ya hablé aquí alguna vez. Su nuevo disco, Antidepressant, no hace más que confirmarme su vigencia como compañero de ruta. Así como a los veintipico representaba la inconsciencia propia de aquella edad, durante la cual uno se especializaba en sucumbir a cada tentación sin oponer resistencia (Jennifer She Said cuenta de un joven que se tatúa el nombre de una amada fugaz sobre la piel, para empezar a arrepentirse a los cinco minutos de las consecuencias permanentes de su gesto), a los cuarenta y pico Cole sigue hablando de aquellas cosas –y de aquellos dilemas- que se le presentan a diario a un hombre maduro, o al menos con la ilusión de estar en camino de serlo. Uno “ya no está enojado, ya no es joven, y ya no se distrae tan fácilmente –ni siquiera a causa de Scarlett Johansson”. La canción Woman in a Bar cuenta precisamente lo que ocurre a esta altura de la vida, cuando uno se cruza con una de esas mujeres que en algún momento lo hubiesen hecho levitar: ya sabemos que “algunas partes móviles necesitarían ser reemplazadas / y que aunque el motor todavía arranca / nunca lo hace antes del martes”.
Las canciones de Cole siguen funcionando a base de melodías delicadas, ritmos mid tempo y perfectos relatos breves, narraciones que operan como cuentos de punzante capacidad de observación e imprescindible sentido del humor –que por lo general funciona de manera autodeprecatoria. (El estribillo de la canción que da nombre al álbum repite, con deliciosa ironía: “Con mi medicación voy a estar bien”, mientras narra el comienzo de un romance entre dos víctimas de la depresión que se juntan para ver Six Feet Under y al fin, hablar, si todo va bien, de la condición que los aqueja.) Cuando se pone serio, Cole es capaz de escribir –ya lo ha hecho una y otra vez, mejorando con el tiempo como el buen vino- la canción más adecuada para un corazón roto. “Cuando te fuiste pensé que era libre. ¿Cuán equivocado puede estar uno?”, canta en How Wrong Can You Be? El tema que cierra el disco, Rolodex Incident, es conciso y brillante como una joya –y corta con la misma impiedad. El narrador tropieza con el Rolodex de su pareja, que abandonó el hogar poco tiempo atrás. Al revisarlo encuentra un manuscrito en el que ella había escrito En caso de pérdida, después de lo cual añadía su dirección. “Así que aquí estamos / Salvo que tú ya no vives aquí / Y creo que me voy a ir / Creo que estoy cerca de decidir irme / Y sin embargo / Recuerdo que todo lo que pedí / Fue tan sólo un poco de tranquilidad, por favor”.
Los corazones maduros no se rompen, se deshilachan. Y con los hilos resultantes tratamos de tejer algo que nos proteja en los inviernos por venir.
Me pregunto qué canciones escribirá Cole dentro de cinco, diez años. Me pregunto dónde estaré en cinco, diez años.
[Publicado el 03/1/2007 a las 10:00]
¡Bravo!
¡Qué cantidad de buena poesía esta mañana!
Gracias a Marcelo y a Sersu: por contenido y por doble poesía al primero, y por pura poesía a la segunda.
HjV
Comentado por: HjorgeV el 04/1/2007 a las 08:24
Tengo un precioso bolso verde,
de esos, de maletín de cirujano.
Tengo un pesado y precioso bolso verde
donde cada día guardo
el trozo de corazón que se rompe,
a saber:
un gajo de ventrículo que no explusa la tristeza,
media arteria sin vida,
una válvula hecha añicos incapaz de separar el amor de la pena,
un latido incompleto... sin sístole.
Piel de serpiente
Comentado por: Serpiente suya el 03/1/2007 a las 20:58
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
05/7/2008 18:46
yo lo admiraba demasiado era...
Publicado por: monica
05/7/2008 18:40
Sorry , no te quize ofender, y...
Publicado por: lilith
05/7/2008 14:17
Dear Lilith, sinceramente no...
Publicado por: figueras
05/7/2008 00:24
Todavia no termino de leer esto...
Publicado por: Lilith
05/7/2008 00:18
Publicado por: martin
04/7/2008 12:27
pusiste a bailar las palabras y...
Publicado por: Alba
04/7/2008 10:37
Publicado por: valeria
03/7/2008 23:55
Marcelo: Ante todo, un saludo...
Publicado por: Daniel
03/7/2008 19:00
Publicado por: gonzalo
03/7/2008 08:42
Publicado por: lolichka
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