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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

viernes, 4 de julio de 2008

Blog de Marcelo Figueras

Viaje al corazón de la vida

Estaba tan convencido de que no la iban a estrenar (las películas españolas no suelen llegar a la Argentina, excepción hecha de Almodóvar), que me compré el DVD durante mi última estancia en Madrid. Todavía no había tenido tiempo de verla cuando me sorprendió el aviso, iban a estrenar La vida secreta de las palabras ese mismo jueves, mira qué cosa, si tuve que ver Mi vida sin mí en México para que no se me escapase, aquí en Buenos Aires hablas de Isabel Coixet y tienes que adosar subtítulos a la escena para que te comprendan, se escribe c-o-i-x-e-t, es uno de los secretos mejor guardados del cine mundial, puedes tomarme la palabra. Así que fui al cine primero y me dediqué al DVD después, me había comprado la edición para coleccionistas que incluye además el documental Viaje al corazón de la tortura, donde se habla de la tarea del IRCT (International Rehabilitation Council for Torture Victims) y hasta se ve la cara verdadera de Inge, el personaje que en la película de ficción encarna Julie Christie. 

Lo primero que sentí fue alivio, porque no me había comprado el DVD en vano: La vida secreta de las palabras es de esas películas que vale la pena atesorar, para poder recurrir a ella cada vez que sea necesario, al igual que se abre un libro en plena noche en busca de una frase que nos salve la vida. La suya es una historia llena de silencios. La abismada Hannah (Sarah Polley) es una mujer joven a quien fuerzan a tomarse vacaciones de su trabajo, después de cuatro años de labor ininterrumpida. Desesperada ante los fantasmas que invaden su tiempo libre, decide asumir un trabajo transitorio que la ayude a llenar ese vacío: cuidará a Josef (Tim Robbins), un hombre que se ha accidentado en la plataforma petrolera donde trabaja y que yace, temporariamente ciego y postrado por sus quemaduras, en la más absoluta de las indefensiones; alguien debe hacerse cargo de su rota persona.

La plataforma petrolera es en esencia una isla artificial, apenas poblada por hombres que huyen de sus propios fracasos y de las verdades que no tienen coraje de asumir en tierra firme; uno de ellos confesará, incluso, que nada lo marea más que apartarse del mar. Simón (Javier Cámara), que está a cargo de la cocina, mantiene a raya a la locura inventándose una patria a diario. Martin (Daniel Mays), el oceanógrafo, cuenta olas como otros ovejas, y en su sueño utiliza su conocimiento para lavar las aguas que golpean a diario los pilotes de la plataforma. (La idea de lavar las aguas es sugerente, me dice que hemos ido demasiado lejos, que hemos ensuciado hasta aquello que es limpio por definición, la palabra agua era limpia pero ya no, hemos arruinado hasta las palabras.) Todos han ido allí a lamer sus heridas, a disfrazar su inadecuación debajo de ropas de fajina, a disimular sus propios gritos debajo del bramido de la maquinaria. Pero el accidente que mata a uno de los operarios e inutiliza a Josef obliga a apagar los motores de la plataforma. Hannah y Josef se encuentran, pues, en el momento indicado: cuando ya no pueden llenar su tiempo con actos mecánicos, cuando no les queda más remedio que oír –y por ende que oírse.

La vida secreta de las palabras entró en mi alma por todas sus ventanas. Me llenó de ternura la evocación que Josef hace de La señorita Cora, un cuento de Julio Cortázar en el que, como en el film, las voces narrativas se desdoblan y cuya historia habla de una enfermera que termina recibiendo la misma medicina que acudió a administrar. En algún sentido me recordó también una de mis novelas favoritas, The English Patient, de Michael Ondaatje, porque también va de enfermos y de enfermeras en un sitio apartado del mundo y porque narra con lenguaje poético (la película de Anthony Minghella lo transformaba todo en prosa) una historia que demuestra una verdad elemental que a menudo desdeñamos por creerla romántica: cuánto nos necesitamos los unos a otros, porque así como es cierto que las cicatrices nos las proporcionan otros, no es menos cierto que no podemos curárnoslas en soledad. Vivimos en un mundo que nos dice a todas horas que el otro es una amenaza, y que debemos cerrarle las puertas y levantar muros que nos protejan de aquellos a quienes no queremos ver ni oír; de aquellos con quienes no deseamos compartir lo que creemos ganado en buena ley, cuando el simple hecho de que alguien sufra hambre o tortura relativiza todo mi merecimiento. La vida secreta de las palabras es de esas obras que nos reconectan con la verdad que la naturaleza entera y nuestros propios organismos dicen a gritos: somos parte de algo más grande que nosotros mismos, y los demás dependen de nuestra generosidad con la misma urgencia con que nosotros dependemos de la amabilidad de los extraños.

Me gustan las películas de Isabel Coixet, tanto como creo que me gusta el alma de Isabel Coixet. En algunos creadores alma y obra son dominios separados, pero en Coixet se sostienen la una a la otra de manera amorosa, con la misma delicadeza que Hannah y Josef se dedican a sí mismos.

[Publicado el 11/12/2006 a las 10:44]

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Comentarios (5)

  • Es la primera vez que visito este blog (tal vez es simplemente la primera vez que visito un blog...). Como me habia gustado mucho Kamchatka y como Sandra Russo en un articulo de p. 12 hablaba hoy de este blog, me dio por venir a curiosear. El articulo sobre Pinochet, p/ mi asombro, me dio ganas de escribir un pequeno comentario. Y ahora este articulo sobre una pelicula que me ha parecido bellisima y que me ha emocionado mucho. La vi el ano pasado, en Francia. Sabiendo que la estrenaban ahora en Argentina, le he escrito recientemente a una amiga diciéndole que no le haga caso a los del amante, que le hacen una critica durisima, para mi gusto. Casi igual que con el articulo de Pinochet, es un verdadero placer el ver en un articulo la sensibilidad compartida, cosas que estaban en mi cabeza/coraz y que toman forma bajo la pluma de alguien.
    Valeria

    Comentado por: valeria el 20/12/2006 a las 16:20

  • "La vida secreta de las palabras" es luminosa y necesaria, Isabel Coixet también. Yo también guardo el dvd como un tesoro
    un abrazo
    Ana

    Comentado por: maria guilherme el 12/12/2006 a las 01:39

  • (Me encanta como escribe, usted, serpiente...)

    Más por leer, más por observar.

    Me gustó muchisimo esta frase: "entro en mi alma por todas sus ventanas".

    Es lunes de mañana y aun la mente está fragmentada de sol, vino y risas.

    Comentado por: Palas el 11/12/2006 a las 16:30

  • Me gusta que hoy nos hable de “La vida secreta de las palabras” por varias razones. Solo por el título, una preciosidad. Por Isabel Coixet, un bebé de la nurserie de los años 60, también. ¿no encuentran curiosa a esta generación, empeñada en no perder la ilusión de la esperanza? Hay creaciones artísticas que mejoran la vida de los que las reciben, por distintas razones también.Nos aportan dosis extraordinarias de belleza. Nos incitan a reflexionar de otra manera… Es una pena que existan tantas dificultades para una distribución más global, porque creo que deberían verlas mucha más gente en todo el mundo, porque sí que creo que hay que extender ese tipo de sensibilidad. Hay una pregunta que me repito ¿cómo sigue adelante la gente después de un ataque, después de un tsunami, después de una violación, después de perder casa y familia violentamente….? He oído decir que la vida tira normalmente de las personas en una huida hacia delante, pero qué ocurre si te paraliza y solo te lleva al interior de tu propio pozo?...
    Isabel es una de mis narradoras favoritas, y siempre estoy atenta a lo que me tenga que decir, porque su obra es bella e inteligente. A través de ella descubrí la escena del beso con desmayo de La Femme d'à Côté de François Truffaut, (otra de mis favoritas). Descubrí también, lo que puede llegar a dar un actor bajo su dirección (Marc Ruffalo desconocido en “mi vida sin mí”). Y Tim Robbins, bien podría ser uno de sus gigantes ¿verdad sr. Figueras?
    Otra de las razones que me alegra que hable hoy de “La vida secreta de las palabras” es que ya la he visto, y es una tarea menos a realizar, porque debe saber que le hago caso en casi todo, y como me sale bien, pues sigo. Ya me he visto a Daniel Craig (bien) “El ilusionista” (un buen rato, estoy esperando a que estrenen aquí “the prestige” ya que dice que es aún mejor), releyendo a Shakespeare, posponiendo a Haruki Murakami...y sacando la basura de vez en cuando. Un poco dentro de su universo, templándome.

    ¡que largo hoy! Como una gran cola de serpiente.


    Comentado por: Serpiente suya el 11/12/2006 a las 13:12

  • Tanto en "la vida secreta..." como en "mi vida sin mí..." veo una generosidad que parecería extinta en los tiempos actuales, pero que, al menos yo, creo que es real y me anima en los momentos de menor confianza en nosotros, los bichos humanos.

    Comentado por: belladedia el 11/12/2006 a las 12:50

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

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