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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

lunes, 7 de julio de 2008

Blog de Marcelo Figueras

Un bebé celeste

Está este amigo mío que vive en Barcelona. (Qué palabra más voluble, amigo. ¿Cuál será su esencia, qué la define? ¿La proximidad física, la frecuencia de las visitas? Hoy diré que para mí describe a una persona en la que confío, y de la cual me siento cerca aunque nos separen miles de kilómetros.) Mi amigo promedia los 40. Hasta ahora no había tenido hijos, en buena medida por la energía que dedicaba a su carrera y también -presumo- porque sobrevivió a duras penas a una de esas familias que se devoran a sus propios hijos a golpes de locura, y no querría reincidir en el drama desempeñando ahora el rol del villano. Pues bien, hace un par de días volví a verlo, esta vez con su hijo en brazos: un bebé de dos meses, durmiendo plácido en una nube de lana celeste. Una imagen que, para ser sincero, nunca había creido posible.

Por la noche fui a ver Children of Men, la película de Alfonso Cuarón inspirada por el relato de P. D. James. Me parece una película inmensa. No sólo por la maestría con que Cuarón hace su trabajo (pintar un futuro cercano con mínimas armas y resultar convincente, obtener grandes actuaciones de los habitualmente competentes Clive Owen y Michael Caine), sino porque su visión ya no es tan sólo la de un artesano sino la de un artista de verdad.

Children of Men transcurre en una Inglaterra imaginaria en 2027, cuando las mujeres han dejado de ser fértiles y la muerte del hombre más joven (un argentino, caray, a quien llaman Diego Ricardo) es vivida como una tragedia mundial. Por una serie de circunstancias, Theo (Owen) se ve obligado a custodiar a la única mujer embarazada del planeta, a quien debe llevar hasta manos amigas evitando que tanto ella como su criatura caigan en manos de facciones políticas opuestas -y complementarias, como suele ocurrir. El mundo que Cuarón describe no es el nuestro, pero lo que nos separa de semejante panorama es bastante más tenue que los 20 años que nos distancian de la trama. Poder concentrado, persecución de inmigrantes, campos de concentración: ¿no suena a una emisión más de cualquier noticiero?

El artista que es Cuarón percibió dos nociones que me parecen fundamentales para nuestra vida, hoy. En primer lugar, la delgada línea que nos separa de nuestros peores instintos, de nuestro egoísmo transformado en máquina asesina. Y después intuyó todo lo que hace falta para marcar la diferencia, el arma secreta con la que contamos aquellos que confiamos en la buena voluntad de la especie: un bebé. El fruto de uno de nuestros actos más irreflexivos, a quien tan a menudo consideramos como una consecuencia indeseada. Ya hace milenios que los fundadores de una fe comprendieron cuán elocuente es el símbolo del recién nacido: porque nos encarna en nuestro momento de mayor debilidad, y porque revela mejor que ningún argumento cuánto dependemos de la amabilidad de los extraños -gente a la que, cuando crecemos, nos enseñarán a odiar y a discriminar.

La película tiene al menos una secuencia antológica: la que narra cómo la sola presencia de ese bebé motiva un alto el fuego espontáneo entre los soldados y los rebeldes. (Tanto unos como otros imaginaban que ya nunca volverían a ver un bebé humano.) La secuencia es magistral porque revela la reverencia que todavía sentimos ante el fenómeno de la vida, y porque además establece cuán breve es nuestra experiencia de la lucidez, ya que instantes después los hombres regresan a lo suyo, a lo que mejor hacen, matarse y morir.

Ese instante de luz dura lo que una bengala en el cielo, pero a pesar de su brevedad es el mejor argumento que tenemos en nuestra defensa: está claro que somos necios y violentos, pero esa ventana de segundos nos concede el beneficio de la duda. Quién sabe, a lo mejor es posible que alguna vez lleguemos a ser mejores; a lo mejor es posible que alguna vez abramos los brazos a los otros en lugar de cruzarlos sobre el pecho como un cerrojo sobre nuestro corazón.

Hoy mi amigo sabe bien de lo que hablo. Hay veces en que todo lo que hace falta para transformarnos es un bebé celeste.

[Publicado el 24/11/2006 a las 10:00]

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Comentarios (8)

  • Vengo de ver justamente esa película.
    Un peliculón. Para mi gusto supera a Blade Runner.

    Comentado por: provoqueen el 25/11/2006 a las 23:30

  • Dear Daniela,

    gracias de corazón. Tus palabras me iluminaron el alma, en un mediodía lluvioso de Madrid.

    Un beso,

    Figueras

    Comentado por: figueras el 25/11/2006 a las 12:53

  • Ya dije casi todo ,casi
    Saludos

    Comentado por: Daniela el 25/11/2006 a las 07:44

  • Que pasa cuando una esta por terminar las ultimas 100 paginas de “La batalla del calentamiento”?
    Que pasa cuando descubre que los niños son tus protagonistas?( y por que: psicoanalistas tienen trabajo)
    Que sucede cuando un final inesperado esperas?
    Que pasa si te digo que sos un gran escritor que parece esconder, y no tanto a un niño?
    Que pasa si ese, en este caso niña representa todo lo que negaron varias generaciones en la Argentina?
    Que pasa si te digo, me conmoviste, pero también me insultaste (como no iba imaginar el final!
    Que pasa cuando una novela tiene todo para ser filmada?
    Que pasa si te digo que me conmovió hasta las lagrimas’
    Que pasa si es mas de lo que pensaba, incluso de lo que vos pensabas?
    Que pasa, si alguien que lee asiduamente, te dice que es una gran novela?
    Que me pasa a mi?
    Que te pasa a vos, logrando hacer película de una novela que ya es una película?
    Que sucede si el mensaje pólitico es tan ingenuo como Miranda?
    NADA
    Eso, nada, los colores celestes son una anegadota para mi, y para vos un protagónico.
    Es HERMOSA”LA batalla del calentamiento”.
    Todo lo que me preguntes más de lo que podes decir: Y eso habla de una novela
    Gracias por escribirla
    Daniela Castelo

    Comentado por: Daniela el 25/11/2006 a las 07:42

  • Discúlpeme, por las reinterpretaciones que no supe aclarar a tiempo, y por no actuar en consecuencia con el hilo más delgado, porque lo supe, lo valoré...no es justificación, pero uno tiene que ser lo que es, y la educación son también valores, aunque se consideren anacrónicos.

    Y por otra realidad que asumo propia, pero pienso que es también parte del colectivo al que pertenezco, aquí la realidad virtual no supera a la vida, todavía y felizmente la dedicación a un blog no es comparable a la del europeo.

    Comentado por: morgan el 24/11/2006 a las 23:35

  • ¿sabe cuánto voy borrando? mucho más de lo que quisiera para ser viernes.

    Comentado por: morgan el 24/11/2006 a las 23:05

  • Quisiera tener las palabras adecuadas para describir la emoción que sentí al conocer a mi primera sobrina...ese día descubrí un nuevo tipo de amor desbordante, pero además, despertó en mi un profundo respeto, el cual tengo por todos los niños, sean o no de mi familia.

    Ah... y Cuarón, por supuesto, es un chingón.

    Comentado por: Myriam el 24/11/2006 a las 20:56

  • oh oh Marcelo, quiero ver esa película, ya!
    todo me parece interesante de ella, y ya veo que afianza a Cuarón como un director que tiene una visión bien específica del tiempo que le toca vivir, y del cine que quiere hacer. eso lo diferencia nítidamente del resto de cineastas. claro, no es el único, pero el hombre destaca su perfil.
    y sí, los bebés, celestes o rosados, o negritos, o amarillos, siempre llegan cuando deben -aunque a veces parecieran inoportunos- y la vida nunca más es la misma.
    me han contado que Barcelona es maravillosa. tengo buenos amigos viviendo allá. quisiera visitarla pronto.
    buenas ondas para ti ;)

    Comentado por: lolichka el 24/11/2006 a las 17:09

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

Obras asociadas

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