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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

lunes, 6 de octubre de 2008

Blog de Marcelo Figueras

El peligro de las superficies

Estoy en Barcelona, invitado por el MIDA (Mercado Internacional de Desarrollo Audiovisual) para presentar mi novela La batalla del calentamiento ante productores de cine españoles. Me acompaña el director Marcelo Piñeyro, con quien ya trabajé en Plata Quemada y Kamchatka. Marcelo leyó La batalla cuando todavía no era más que un original, y desde entonces manifestó su deseo de dirigir la adaptación al cine.

...Y aquí estamos, pues. Recién llegados, y como siempre pasmados por la belleza de una ciudad de esas que no solo seducen, sino que se comprometen con uno en una historia de amor. Hay ciudades que son pura superficie: bellas, sí, y rebosantes de promesas que casi siempre se traducen en satisfacciones efímeras. Pero hay otras -y Barcelona es una de ellas, al menos para mí- cuyo encanto va mucho más allá de la profundidad de la piel. Lo mismo ocurre con las mujeres: algunas prometen un rato de diversión, pero las que a uno lo iluminan de verdad son aquellas de las que vale la pena enamorarse.

Anoche vimos The Black Dahlia, la película de Brian De Palma que adapta la novela de James Ellroy, inspirada a su vez por un célebre crimen irresuelto. El film tiene sus momentos, aunque en líneas generales es un disparate. Cualquiera que haya disfrutado L.A. Confidential haría bien en salir disparado en otra dirección, para evitarse el sufrimiento. The Black Dahlia tiene problemas de guión y problemones de casting: Josh Harnett, que va de protagonista, no puede sostener una película ni con la ayuda de una estructura de hormigón. (Algunos actores, como Hillary Swank, hacen lo que pueden, pero no les alcanza; me gustó mucho la chica que hace de la actriz asesinada, Mia Kirshner: su tristeza taladra la pantalla.

Pero uno de los problemas principales pasa por la forma en que De Palma maneja la época en que transcurre el relato. Los años 50 son muy tentadores para un cineasta, y más aún si la historia transcurre en Los Angeles: hablamos de Hollywood, del glamour, de las starlets y del trasfondo de droga y corrupción política. Lo que De Palma hace con esa imaginería es tan sólo lo obvio: juega con las figuritas. Sin otra dirección al respecto, los actores se limitan a jugar también. Josh Harnett juega al duro con corazón tierno. Scarlett Johansen juega a la mujer sensual, disfrazada con ropa ceñida al talle y rígidos peinados de peluquería. Ninguno de ellos parece gente viva, tan solo arquetipos, muñecos de cera con movimiento. Interpretan la época y a sus personajes como pura superficie. Librados a su suerte, actores de talento probado como Fiona Shaw se acercan peligrosamente al ridículo.

Ese es el problema con las superficies relucientes. Si uno se obsesiona con ellas, se quedará en la cáscara. The Black Dahlia no nos induce nunca a pensar que estamos viendo la época tal como fue o podría haber sido, sino tan solo una representación epitelial, puro diseño de producción y nada de espíritu. (¿Debería pensar que se trata de un mal generacional, dado que De Palma y Scorsese son coetáneos?)

Barcelona también es hija del diseño (el hotel en que paro es una maravilla funcional, por ejemplo), pero basta con perderme en cualquier callejuela lateral para que me sienta vivo. Es una de esas ciudades en las que no me molestaría nada vivir. Pero nunca viviría en esa ciudad de Los Angeles que pinta The Black Dahlia.

[Publicado el 22/11/2006 a las 10:30]

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Comentarios (9)

  • Cuando estuvo por aquí, tendría que haber ido a ver "Ficció", -de Cesc Gay- , y no la Dalia Negra, que seguro podría haberla visto en cualquier parte y que además no le gustó.

    es solo un lamento.

    Comentado por: serpiente suya el 04/12/2006 a las 00:17

  • Ay! Lynch...bendito, Lynch!
    Bendito y borroneado en las oscuridades que él solo ve; y nos convida de esas carreteras desalmadas y vacías. Pero en el vacío de Lynch siempre hay cosas que suenan a lata gorda, opaca... como cuando los bateristas sordinan el bombo para evitar denuncias del cuarto B. Y desgarros metidos en teatros de un actor y dos espectadores. Se hiela la sangre al escuchar; uno tiende a tragar varias veces y cortito, porque no se cree bien lo que ocurre —pego un salto al rincón en donde Nina Simone canta "Strange Fruit"—. Y se llora con una emoción que no es normal, que es sensibilidad tan pura como ajena. Se juzga al tren yendo en él y, a la vez, viéndolo pasar desde el alambre. Como en el sifón de Klein: no hay adentro y no hay afuera; hay una misma cosa a la que habría que inventarle un nombre; o mejor no.
    De todos los universos posibles que me propone Lynch, elijo el más tranquilizador. Aquel de no tratar de entender. Aquel camino que —como los que él imagina— conducen a todas las puertas que uno quiera: "abrís esa y pasa esto, abrís la otra y otra cosa y, si querés, por la puerta trasera se sale a un patio en donde convergen todas las dudas, más una nueva".
    Tratar de entender el cine de Lynch es como preguntarse cuál es el sonido de una mirada: está bien, pero no importa. Prefiero dejarme ir con su estética, sobrevolarla, mancharme con sus raros carbónicos que copian y alteran. Prefiero dejarme ir iluminado por dos soplidos amarillos sobre el polvo de un camino.
    Dicen que Twin Peaks sigue. Otra vez el carbónico.

    Saludos
    Sergio Merlo

    Comentado por: sergio merlo el 02/12/2006 a las 22:37

  • ¡Qué envidia! Barcelona es una de las ciudades más bellas, es enorme porque llena y parece casi como si al respirar entrara todo su aire en el cuerpo. Definitivamente un día viviré ahí, en esa ciudad que me parece tan azul como el cielo. Jajaja, aún recuerdo que casi tuve un orgasmo el día que me encontré frente a Gaudí.
    PD: traenos un recuerdo a tus lectores no?

    Comentado por: NEcia el 24/11/2006 a las 04:44

  • yo me perdí en el gotico, y fui a dar hasta una calle que se llama avignon, y me llevé unas de las "maravilladas" más grandes de la vida.

    de acuerdo con barcelona. es como una señora muy guapa y muy digna, que seguramente se la paso divinamente hace algunos años, por eso es que le queda como que el olorcito que dejan los desvelos.

    sí que podria vivir ahí

    suerte con lo de la novela!

    saludos

    Comentado por: paulette el 22/11/2006 a las 20:47

  • “...Y aquí estamos, pues. Recién llegados, y como siempre pasmados por la belleza de una ciudad de esas que no solo seducen, sino que se comprometen con uno en una historia de amor. Hay ciudades que son pura superficie: bellas, sí, y rebosantes de promesas que casi siempre se traducen en satisfacciones efímeras. Pero hay otras -y Barcelona es una de ellas, al menos para mí- cuyo encanto va mucho más allá de la profundidad de la piel. Lo mismo ocurre con las mujeres: algunas prometen un rato de diversión, pero las que a uno lo iluminan de verdad son aquellas de las que vale la pena enamorarse.”

    Gràcies, Marcelo, por este pedacito de texto. Yo, cuando llegué, sentí lo mismo y la nostalgia de esta visión me ha empujado escaleras arriba hasta la terraza de mi edificio para contemplar, con mirada renovada, esta singular ciudad.

    Comentado por: inoportuna el 22/11/2006 a las 17:55

  • Hablando de tu novela, encontré los tres primeros capitulos aquí en el Boomeran(g) en Novelas en gestación. Son lindos. ¡Ojalá que Santa Claus me la traiga para la navidad!

    un abrazo.

    Comentado por: DonaldEugene el 22/11/2006 a las 13:21

  • Mi padre, que cuenta setenta y dos, te descrubriría otra Barcelona lejana y asombrosa, patrimonio de cierta memoria viva, hoy extinta y tal vez hasta inimaginable. Hijo de la Riera Alta, Ronda Sant Antoni, me habla de calles adoquinadas en las que de tarde en tarde transitaba un automovil ruidoso y humeante; de como los "machos" (un cruce de mula y caballo) arrastraban las carretas cargadas de barriles de cerveza, del tranvia, al que se asían los chavales para desplazarse sin pagar, o como mero recreo, no exento de un riesgo real de accidente fatal, del Auxilio Social, donde se dirigían a mitigar el hambre de la posguerra,en medio de empellones , cantos patrios y tortazos falangistas, al sereno, que con su vara repicando en la pared alertaba y calmaba las ansias del caminante nocturno.

    Comentado por: panoramix el 22/11/2006 a las 13:04

  • ¿y no se va a llegar a madrid? Otra ciudad que de reluciente y falso no tiene nada. Pura vida para vivir, con mugrecita, escombros y tó... una villa provinciana que ahora se ha puesto tan multiculti que da gusto.
    Bienvenido, también desde la estepa castellana.

    Comentado por: ana el 22/11/2006 a las 12:12

  • ...Pero cómo!!! vd. en Barcelona, y yo con estos pelos!!! Espero que pase unos buenos días en la ciudad...¿volverá para presentar el libro?
    ¡qué emoción! pensar que me lo puedo cruzar por la calle. pero ande con cuidado no vaya a darme un pisotón.

    Benvingut!!!


    Comentado por: serpiente suya el 22/11/2006 a las 11:10

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

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