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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

domingo, 6 de julio de 2008

Blog de Marcelo Figueras

De qué está hecha la felicidad

Hoy soy feliz. Me lo sugieren los músculos risorios, que en su cansancio revelan que sonrío aun cuando no hay nadie a mi alrededor. (Eso de sonreír cuando nadie nos ve es un gran signo.) Escribo esto el domingo por la tarde, es un día magnífico, he leído infinidad de diarios tumbado al sol. (Este es otro signo auspicioso: el de leer los diarios y no ser víctima de la desesperanza.) Imagino que mi alegría es consecuencia de infinidad de hechos que quizás parezcan inconexos. La derrota de Bush en las elecciones, por ejemplo. En la edición argentina de la Rolling Stone había una entrevista a Kurt Vonnegut, el viejo recordaba que en los ’60 Abbie Hoffman anunció que la nueva forma de drogarse era metiéndose cáscaras de bananas por el recto; Vonnegut todavía disfruta al imaginar que los agentes del FBI se encajaron docenas de bananas en el culo para ver si Hoffman decía la verdad, el viejo se ríe y yo también. Leo el dominical de El País y allí Cynthia Lennon le cuenta a Diego Manrique que el cantante Donovan había oído lo mismo sobre ese presunto poder de las bananas, un factoide que le habría inspirado la canción Mellow Yellow. En mi cabeza Vonnegut, Cynthia y Donovan conversan, mientras yo paso páginas y sorbo café e imagino a Karl Rove quejándose de que las que le tocaron a él estaban demasiado verdes.

En el dominical de El País también publicaron una foto en la que se ve a cuatro narvales, yo adoro a los narvales, son criaturas fantásticas, tienen cuerpo de cetáceo y el cuerno de un unicornio. Hace poco escribí un cuento en el que un narval tiene papel protagónico, cuando se lo paso a la gente lo primero que me preguntan es si los narvales existen. Por supuesto, digo yo. Existen sin dejar por ello de ser fantásticos. Eso también me pone feliz.

Supongo que hay razones más pedestres para mi presente felicidad. La salida de una novela mía aquí en la Argentina, parece que a la gente le gusta, así como parece que mi novela infantil gusta en España (Serpiente Mía, Giulius: gracias again), en el suplemento Radar de Página 12 el escritor Antonio Dal Masetto dice que uno escribe para llegar a otros, lo cual me recuerda que el sábado Ezequiel Martínez dijo en la revista Ñ que según Gabriel García Márquez, uno escribe para que lo quieran más. Estoy de acuerdo con ambos, en mi balcón Dal Masetto, García Márquez y Ezequiel conversan mientras el café se me enfría e imagino a la Serpiente y a Giulius aun cuando no conozco sus caras: si la tecnología sirve para algo, algún día nos permitirá ver los rostros de aquellos que nos leen, uno escribe además porque no quiere estar solo, si quisiese estar solo ¿para qué se tomaría el trabajo de inventar a tanta gente?

Por supuesto que existen razones más profundas para mi bienestar, mi hija Agustina parece haber salido indemne de su encontronazo con dos ladrones, otro de mis seres queridos está mejor del mal que lo aqueja (que es de cuerpo y es de alma), lo increíble es que uno dependa de tantas cuestiones externas, e incluso banales, para permitirse experimentar la felicidad, necesito la victoria demócrata en USA y las saludables iniciativas de Kirchner después de la derrota en el plebiscito misionero (hablo de la limitación en la cantidad de miembros de la Corte Suprema y de la campaña en contra de las reelecciones ilimitadas), necesito de Vonnegut y de Cynthia Lennon (me recordó que Julian Lennon tiene mi misma edad, es lindo sentir que uno podría ser hijo de John, que de alguna manera lo es y que tiene millones de hermanos), necesito de García Márquez y de Dal Masetto, que me recuerda que huyó de Italia a los doce años con media docena de libros de Salgari por todo equipaje: ¿quién necesita más? Todas estas cosas y toda esta gente se confabulan sin saberlo para que yo levante el velo de mi melancolía y pueda ver lo que existe detrás, lo que estaba a diario aunque yo no lo viese, o mejor dicho no lo valorase: la salud de los míos, la posibilidad de vivir haciendo lo que quiero, el amor y el afecto de los que me rodean, los signos de esperanza que produce el mundo aun en medio de tanta necedad, de tanta destrucción. Ojalá no fuese tan superficial como soy, ojalá el árbol de tantas minucias no ocultase el bosque de mi felicidad profunda, ojalá me permitiese disfrutar más. Ojalá no fuésemos tan frágiles en la felicidad como tenaces somos en la miseria.

Perdón a todos por este disparate, y perdón especial a Holger Valqui, que se enoja cuando me pongo demasiado personal. Pero se me ocurrió que si uno ejerce su derecho a exponer en público sus preocupaciones, debería también cumplir con su obligación de compartir sus alegrías.

Sepan disculpar.

[Publicado el 13/11/2006 a las 10:24]

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Comentarios (3)

  • Marcelo:quiero escribir y ser reconocido. seguís por devoto??? soy tecnico en hemodialisis atiendo a enfermos terminales----quiero hacer algo por mi que conozcan y quieran es mucho pedir? ---- siento la misma frecuencia nostálgica soy clase 61 y quiero una habitación más en mi casa donde escribir yo solo¡¡¡¡ sinceramente no te lei demasiado pero hay actitudes que hacen a una persona: cuando demostraste tu desprecio en cámara por un tal varela periodista adicto al menemato en su momento, obvio.soy obsesivo quiero escribir pero primero quiero un lujoso castillo en devoto, estooy convencido que primero existe el caballo y luego el carro. saludos y suerte con el nuevo libro. Que vendas muchísimos ejemplares. siempre pido lo que quiesiera para mí----- Contestame si podés y tus obligaciones te dejan ---

    Comentado por: cesar el 13/11/2006 a las 17:40

  • Aunque estemos en noviembre, parece que el invierno no quiera llegar a mi ciudad. Hoy es un día claro y de cielo azul en Barcelona. Los árboles se han vuelto locos y siguen floreciendo como si fuera primavera después de las lluvias, las moscas siguen reproduciéndose sin parar, y parece que los pájaros no se animan a marchar. Andamos un poco desorientados en nuestros cuerpos, atontados por este clima que no se decide a ser quien es. Y por si este caos fuera poca cosa, el sol me calienta la sangre, y sus palabras me alegran el alma. Estoy en pleno ataque de lirismo provocado por su “in crescendo”: voy a cambiar la camisa y a creer un poco más en mí, y en mis serpenteantes trazos. Sus botellas lanzadas al vacío le regresan en un sereno oleaje cargadas de respuestas hasta el mismísimo balcón de su casa. Las mías también han regresado –aunque ni siquiera era consciente de haberlas lanzado, el valor de las palabras, su poder sobre el alma- Me sentó muy bien estar en su balcón con tan agradable compañía, es más de lo que nunca hubiera imaginado.

    Enroscada a sus pies, como en un abrazo.

    Comentado por: Serpiente Suya el 13/11/2006 a las 15:33

  • Se pone personal y por tanto universal. Todo lo que le hace feliz se da en el marco envidiable del balcón y el sol. Y claro, el aire y la vista que imaginamos. Gracias por mi sonrisa para comenzar el día.

    Comentado por: Emma el 13/11/2006 a las 11:28

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

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