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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

lunes, 7 de julio de 2008

Blog de Marcelo Figueras

El guardián de mi hermano

El sábado en la madrugada asaltaron a mi hija, a menos de dos cuadras de la casa de su madre. Volvía de cenar con sus amigas, a bordo de un taxi que transportó a varias: ella fue la última en bajar. Cuando faltaban dos cuadras, le indicó al taxista que doblase a la izquierda. El taxista pretextó que no podía, dado que circulaban por una avenida de doble mano. Agustina insistió, la calle por la que le pedía que doblasen carecía de semáforos en las esquinas, en Buenos Aires está permitido girar a la izquierda en ese caso; a los 18 años, mi hija estaba en lo cierto y el conductor profesional no. (O lo que resulta más probable, el taxista no tenía ganas de apartarse de la avenida y recurrió a una excusa tonta.) Ofuscada, Agustina dijo que en ese caso se bajaba allí. Todo lo que la apartaba de su destino eran dos simples cuadras. Pero a mitad de la primera se encontró con una pareja de jóvenes, un chico y su aparente novia. Empezaron pidiéndole algo de dinero para viajar. Como vieron que Agustina cedía con facilidad, pidieron más. No estaban armados, pero el muchacho amenazaba con su lenguaje y con su cuerpo. Mi hija terminó arrojando su bolso y saliendo a la carrera.

No perdió mucho, lo que es igual a decir que no perdió nada que no pudiese ser comprado nuevamente: el bolso, su teléfono, las llaves, un libro de Murakami que yo le había regalado la semana anterior. (Era South of the Border, West of the Sun.) Lo que ganó fue un susto, y –eso espero yo, al menos- un poco de prudencia, que ojalá ponga en práctica de aquí en más: no vivimos en Gaza, pero tampoco en Disneylandia.

Desde entonces yo no puedo dejar de pensar en dos personas, que de alguna manera ofician de personajes secundarios en la trama. La primera es la novia del asaltante, que asistió en silencio a la violencia que el muchacho insinuaba a mi hija. Prefiero pensar que ella ya debe haber sido objeto de esa violencia varias veces, lo cual le sugirió la conveniencia de callar, de no intervenir en defensa de una igual, alguien de su misma edad y de su mismo género; de no ser así, no dudo que más temprano que tarde ella también será objeto de esa violencia, porque un hombre habituado a ejercerla no distingue entre propios y ajenos: simplemente estalla cuando su mecha se acorta.

Pero el que me desvela es el taxista, un hombre que es capaz de dejar a una chica menudita al filo de una calle oscura en plena madrugada y seguir conduciendo sin sobresaltos. La acción de este hombre pudo haber dado vuelta la vida de Agustina como un guante, y en consecuencia la mía; podría haber sido un hombre distinto el que escribe hoy estas palabras. Durante algunas horas consideré la idea de llamar a la empresa de taxis para averiguar el nombre del sujeto. Deseché mi impulso por dos causas. En primer lugar porque no me sentía en condiciones de controlar mi propia reacción: soy tan agresivo como cualquier criatura de sangre caliente, aun cuando detesto la violencia. (La detesto tanto que deploro la condena a muerte de Saddam Hussein, incluso en la conciencia de que se trata de un genocida; yo no creo que el hombre tenga derecho a matar a otro hombre, no quiero a Videla fusilado ni colgado, lo quiero en prisión hasta su último día.) En segundo lugar, porque imaginaba cuál sería la respuesta del hombre en caso de increparlo. Respondería, palabras más, palabras menos, como Caín cuando Dios le preguntó por el paradero de Abel: “¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?”. Lo que es igual a decir que pondría cualquier pretexto, lavándose las manos como Pilato: que tan sólo obedeció las reglas de tránsito (imaginarias, en este caso), que se limitó a dejar a mi hija donde ella le indicó o que él no tiene responsabilidad alguna sobre el destino de mi hija. A diferencia de este hombre yo creo que sí, que cada uno de nosotros es guardián de su hermano aun cuando no se trate de un hermano carnal, porque no vivimos solos sino en sociedad y cada uno de nuestros actos tiene consecuencias, de las buenas y de las malas, sobre la vida de los otros –así como los actos de los otros tienen consecuencias sobre nuestras vidas.

Bastaría con algo tan simple como hacernos cargo de las repercusiones de nuestros actos para cambiar infinidad de cosas en este mundo. Mientras tanto seguiremos perdiendo Abeles a diario, mientras los Caínes del caso ponen primera y se alejan de la escena del crimen, por lo menos hasta que les toque sufrir las consecuencias de la desidia de otros Caínes y entonces rechinen los dientes y se desgarren las vestiduras.

[Publicado el 06/11/2006 a las 11:11]

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Comentarios (14)

  • Me sorprende de sobremanera que nadie hizo notar a tan buen redactor (Marcelo Figueras) lo mucho que esta equivocandose como padre y guia de una niña de 18 años.

    Como tengo hijos de mas o menos esa edad y vivo en Buenos Aires, me permito darle un consejo u opinion al respecto.

    Indiscutible es que estas situaciones se ven cada vez con mayor asiduidad en Buenos Aires y que sin lugar a dudas representan una gran limitacion y desmedran la calidad de vida, pues vivimos con (bien fundado) miedo por nuestros hijos, parientes, amigos y nosotros mismos.

    Lo que me preocupo y de alguna manera me llevo a escribir estas lineas fue el hecho de que Marcelo esta cometiendo el PEOR DE LOS ERRORES, no esta educando a su hija. Esta repartiendo culpas a troche y moche (correcta y fundadamente todas ellas, o casi) pero JAMAS hablo del error de su propia hija o del suyo propio.
    Una niña de 18 años que tiene el caracter para bajar de un taxi por no recorrer unas cuadras mas o no pagar unos pesos más el viaje, y que evidentemente no sabe evaluar situaciones de riesgo ES UNA CHICA QUE DE NINGUNA MANERA PUEDE VOLVER SOLA A ALTAS HORAS DE LA NOCHE. ¿Esto no lo sabe el padre y la madre??? ¿no conocen las reacciones posibles de su hija? ¿Nadie le va a enseñar que ella tambien fue culpable, indiscutidamente indirecta, de esta penosa situacion?
    Lastima, pensaba, que tiene un padre que por defenderla nombro desde a Dios, Cain y Pilato hasta el mismisimo Saddam Hussein, pero nunca jamas nombro a su propia hija. Lo que me hace pensar que en el proximo taxi que no coincida con el deseado recorrido pondra en peligro su vida nuevamente porque nadie pero nadie salvo yo en este momento le dijo que se equivoco, que no sirve ofuscarse si se va a poner en riesgo su propia vida. Que hay que saber evaluar situaciones y manejarlas, que ser grande (adulta) no es volver sola a casa de madrugada sino saber sortear estos pequeños inconvenientes evaluando pros y contras.

    Que papá esta EQUIVOCADISIMO con respecto al chofer del taxi, pero equivocado y desinformado de tal manera que me causo extrañeza. Que deberia revisar el codigo procesal y notar que hubiese incurrido en privacion ilegitima de la libertad si no dejaba bajar a su hija y que dentro de la reglamentacion de transporte publico esta expreso que el viaje termina donde el pasajero indica la decision de bajar del vehiculo y es punible la quita de licencia de otra forma.

    ¿Que le enseña a su hija? ¿que la proxima vez que un taxi siga su recorrido haciendo caso omiso a la peticion de bajar, ella aguerde la decision del taxista? ¿nisiquira puedo entender como pretendia que obre el chofer? ¿No seras Marcelo de esas personas que hubiesen llamado a la empresa de taxis para ver porque un chofer habia retenido a tu hija en su coche? Paraces uno de esos padres que siempre deja caer la culpa en otro y creo que es un gran error que mientras no corrijas no podras retransmitir.

    Espero que esto te sirva para aconsejar a tu hija y de alguna manera estar educandola en cuanto a seguridad refiere.

    No lo tomes a mal pero me senti en la obligacion moral de escribir esto.

    Un saludo Christian Hartman





    Comentado por: Christian Hartman el 15/10/2007 a las 12:03

  • Si creo en la pena de muerte, eso de la teologia la dejo de lado. Un tipo que no es digno de vivir entre nuestra sociedad, por ser un criminal... Para el colmo tenemos que alimentarlos con nuestro dinero (impuestos). Para mas colmo se dan de hacer "huelgas de hambre", "reclamos", "etc." Uno llega cansado de trabajar, tiene que hacerse la cena o que nos esperan con la cena y ellos por ser criminales quieren todo servido. A esta escoria, segun sus crimenes habria que "hacerlos picar piedras" para ganarse el almuerzo. Y a los mas estiercol todavia (como los asesinos, violadores, etc.) Pues que los lleven al "patio de los callados".
    Nada... es solo mi opinion.-

    Comentado por: simplemente el 23/11/2006 a las 03:31

  • Marcelo: Recibe la solidaridad de un lector.
    Suerte.

    Comentado por: Felipe el 07/11/2006 a las 16:36

  • Marcelo,

    Lamento mucho que Agustina y por consecuencia, su familia, tu, hayan pasado este mal trago. Ya estuve ahí y no se lo deseo a nadie.

    Abrazos solidarios.

    L.

    Comentado por: lcampillo el 07/11/2006 a las 01:22

  • Primero y principal lamento mucho lo que le paso a Agus! Que garron!!! Espero que esté bien, y conociendola estoy seguro que pronto se va reponer, tiene mucho espiritu. Aunque el sentimiento de bronca e impotencia te acompañan durante un tiempo, lo digo por experiencia... lo mejor es sacarlo todo afuera, y no callarse nada.

    Cada día BA se hace más dificil, a veces cuando mi mujer está en la calle de noche, aunque más no sea en lo de una amiga a 10 cuadras, vivo con temor. Hasta que no vuelve no puedo evitar preocuparme.

    En que mundo vivimos??

    El terror nos ha invadido, el desprecio por el otro nos ha invadido, el desprecio por la vida ajena... En vez de avanzar, retrocedemos dando la espalda a la solidaridad.

    PD: Aunque no lo excusa, el chofer tenía razón, mi querido Figueras, y la mayoria de los habitantes de esta ciudad, viven confundidos, en BA no se puede doblar a la izq en una calle de doble mano, haya semaforo o no, salvo que el semoforo lo indique así! Yo que este año he tenido que estudiar las leyes de tránsito doy fe!

    Comentado por: Nicolas Lidijover el 07/11/2006 a las 00:17

  • Hola Felipe (Hola "Necia" también): Usted tiene razón. Eso de "un bálsamo en esta época del ordenador y la corrección textual libérrima" no es nada especialmente claro. Quería decir que ahora el ordenador/la computadora nos permite corregir los textos con una gran libertad. U oscurecerlos a nuestro antojo con varias versiones visibles en una misma pantalla e intercambiables. Algo que no existía hace algunos años, tiempos en los que la escritura era un verdadero trabajo de artesanía. Admiro a Borges también por oscuro y críptico, que era una de sus tantas facetas, no la única ni la más importante. Lea, le ruego, el artículo de Savater y tal vez pueda entender lo que quería expresar. No estoy en contra de las palabras poco conocidas o eruditas. Para eso están los diccionarios y las enciclopedias. Pensar claramente y poder expresarlo así ya es otra cosa. Borges era un genio. Pero ese es también ya otro tema.
    Admiro los artículos del señor Figueras. Hay algunos que deberían estar en cualquier antología universal del género. Y, por supuesto, muchos me gustan hasta la exaltación. Pero de allí a creer que él no puede meter la pata, hay un trecho mayor. De allí a creer que no se lo puede criticar, lo siento mucho, no soy de esa opinión. Sinceramente, con el artículo de hoy en el cual trata algo que le sucedió a su hija, vuelvo a notar que lo que escribe está girando demasiado cerca de sus cosas, sus seres queridos, lo que le pasa. Y para eso él tiene toda la libertad y el derecho de su lado. Así como yo lo tengo como lector sincero. Sin más afán que el de dar mi opinión, digamos que prefiero al Figueras que habla de sus pasiones favoritas como son el cine y la escritura, y no el Figueras que me cuenta si vende muchos o pocos libros, ganando tanto o cuanto dinero, bebiendo tales o cuales vinos. Es todo. (Ah,y si le sucediera algo así a algunas de mis hijas y estuviera en su lugar me las pasaría una semana hablando del tema. No lo dude. Vaya mi solidaridad y mi respeto para con ese gran personaje argentino llamado Marcelo Figueras.)

    Atentamente

    HjV
    (Mi nombre completo se puede leer en el renglón correspondiente.) (Espero no se me hayan escapado demasiados errores de cualquier tipo esta vez.Pido disculpas también por los malentendidos.)

    Comentado por: Holger Valqui el 06/11/2006 a las 21:39

  • Un día, hace algunos años, me bajé del transporte público que me dejaba a 5 cuadras de mi casa, detrás de mi descendieron dos inviduos morenos y altos. Despreocupada como siempre caminaba hasta que un repartidor de pizzas que esperaba en una casa, se dirigió a mi preguntándome por un calle, cuando me acerqué un poco más a el me susurró: "esos tipos te quieren asaltar, se hicieron señas, quédate aquí conmigo". Por supuesto que yo sentí que la sangre se me congelaba, y el se dio cuenta. Me dijo que no tuviera miedo, que el se había atrevido a advertirme porque pensaba en su madre, en sus hermanas, en su esposa... Cuando se alejaron los tipos pude llegar hasta mi casa sin contratiempos. Yo solo acerté a decirle gracias, pero su gesto me recordó lo importante que es atreverse a ayudar...hacer la diferencia que puede cambiar un destino.

    Comentado por: Myriam el 06/11/2006 a las 18:34

  • Marcelo, que bueno que el asunto no haya pasado a mayores, y no quiero ser paranoica pero ¿por qué el taxista no viró dónde debía? ¿no serían peores las intenciones del taxista que las del "carterista"? Creo que sería bueno que llames a la cooperativa, no para encarar al taxista, sino para denunciar una situación anómala. Quizá de esta forma ayudes a evitar que esto se repita e indirectamente evites nuevos atracos.

    Comentado por: Fátima el 06/11/2006 a las 17:15

  • Marcelo, he aqui la prueba de tu humanidad, el cómo ante un acto de violencia y la potencialidad de lo que pudo haber pasado a lo que más quieres en el mundo, eliges la imaginación. La rabia natural, si, pero no la materialización de un acto de más violencia.

    Y escribes, describes tus emociones, reflexionas y nos llamas a la reflexión. No somos guardianes de nuestros hermanos tan solo porque no somos capaces de reconocer que nosotros somos el otro, dicho de otro modo, que el otro es tan nuestro como los nuestros.

    Qué bueno leer que no soy la única a la que le sonó una cuerda desafinada por dentro con la sentencia de Hussein. Y ahorcado. Valiente solución.

    Comentado por: Palas el 06/11/2006 a las 16:53

  • Marcelo,

    La violencia no es sólo actos de furia o de humana catarsis; también es un texto fuerte, que dice lo que debe decir y habla, incluso, de cómo en medio de la bronca uno puede encontrar el sendero y una respuesta... Esa violencia desde la propuesta es necesaria...

    Así como son necesarios menos caínes en este mundo de absurdos...

    Un saludo... espero que Agustina esté más tranquila.

    Comentado por: Eduardo Varas Carvajal el 06/11/2006 a las 16:44

  • “¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?"

    Pues sí, deberías ocuparte de tu hermano.

    Con su respuesta Caín, cobarde como es, sólo intenta escabullir el bulto.

    Comentado por: Ana María Berasategui el 06/11/2006 a las 15:37

  • No hay duda de que debemos ser más solidarios, estimado Marcelo.
    Tuyo,
    Nicolás

    Comentado por: Nicolás el 06/11/2006 a las 14:50

  • Una pena lo de Agustina. ¡Tantas penas!
    Somos los guardianes de nuestros hermanos sólo a veces.
    Cuando queremos, cuando podemos,cuando adscribimos a la condición de la fraternidad, cuando nuestro hermando se reconoce como tal, cuando nuestro hermano acepta nuestra guarda.(Hay más).
    El taxista se había enojado, con Agustina o antes de que ella subiese al taxi.
    Difícil imaginar que se instalase en el puesto de hermano guardián.

    Comentado por: nora mordcovich el 06/11/2006 a las 14:08

  • Espero que tu hija esté bien y que se le pase pronto el susto...

    No existen leyes que nos obliguen a ser "guardianes de nuestros hermanos"...pero debería ser algo innato en todos nosotros, porque como bien dices hay una gran diferencia entre cuidar y no cuidar, una diferencia tal que puede cambiar el curso de muchas vidas.

    un abrazo
    Ana

    pd. Yo también estoy en contra de la pena de muerte, no creo en el cielo ni en el infierno, por eso condenar a muerte me parece liberar a alguien de su castigo.

    Comentado por: maria guilherme el 06/11/2006 a las 12:34

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

Obras asociadas

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