El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
domingo, 20 de julio de 2008
Por qué quiero vender muchos libros
Yo no soy de los que escriben para ser analizados en la universidad, ni para ser aplaudido por su núcleo de amigos, ni para dar pie a esas críticas exultantes de los suplementos literarios que jamás se traducen en una puta venta. (Por lo menos aquí, en la Argentina.) Yo escribo por varias razones, pero una de ellas, una de las más importantes, es porque quiero vender muchos libros. Y cuando digo muchos, quiero decir muchos: tantos como Stephen King, de ser posible, y no sólo aquí sino en el mundo entero.
No voy a pretender que el dinero no me interesa, porque estaría mintiendo: yo necesito mantener a mi familia como cualquier trabajador. Pero la parte más importante del deseo de vender muchos libros pasa por otro lugar, por mi forma de entender la narrativa, por lo que la ficción significa para mí. Ustedes saben mejor que nadie que los libros cuestan al público una cifra equis, que generalmente queda dentro de un cierto marco. En este sentido, nos cuesta igual un libro de Bucay que uno de John Irving –que a la vez, por su novedad, cuestan más que cualquier clásico. Pero cuando uno se encuentra con un libro que le vuela la cabeza, que lo hace gozar locamente, que lo eleva por encima del medio tono de su vida, entiende que ese goce no estaba incluido en los treinta o cuarenta pesos que uno suele pagar en la Argentina. Esos treinta o cuarenta son razonables cuando uno lee un Grisham, o incluso un Le Carré. Pero cuando uno lee David Copperfield, o Moby Dick, o El mundo según Garp, está recibiendo algo más que aquello por lo que pagó. Los momentos inolvidables no tienen precio. Las historias inolvidables tampoco. Cuando damos con uno de esos libros que nos iluminan la vida, es porque estamos recibiendo algo más que el producto del trabajo de un artesano competente, de un narrador profesional. Lo que estamos recibiendo es vida, más vida. Esa es la bendición más grande que el Dios de la Biblia y de la Torá nos imparte, según la traducción de Harold Bloom: más vida. Algo con lo que Dickens, Melville e Irving contaban, algo que buscaban cuando se sentaron a escribir. Pensaban darnos un libro, pero además soñaban con la posibilidad de cambiarnos para siempre, de que al llegar al The End ya no fuésemos los mismos de las primeras páginas. Si ese acto de amor de estos escritores no se hubiese traducido en infinidad de lectores habría quedado trunco. Estaría incompleto, como todo acto de amor que empieza y termina en uno mismo. Cuando uno pone su alma en un libro, lo que desea es que llegue a la mayor cantidad de lectores posible para que pueda cumplir su destino. Si hay algo que nos consta como lectores, es que los libros pueden costar lo mismo –pero nunca valen lo mismo.
Yo admiro a Ingmar Bergman, pero si tuviese que elegir me quedaría con Spielberg. Quiero decir que puedo ver una de Bergman y sacarme el sombrero, pero cuando me siento a escribir una ficción quiero que sea una de esas que inspira todas las emociones que yo asocio a lo mejor de la vida –como las películas más brillantes del amigo Steven: E.T., la trilogía de Indiana Jones, Encuentros cercanos del tercer tipo… A mí me gustan esas que me hacen reír como loco, comerme las uñas, indignarme cuando es justo y llorar en el momento indicado. Me gustan esas que me lo dan todo en el mismo paquete, así como yo lo demando todo de esta vida.
El primer mandamiento del escritor es para mí: honrarás al lector por sobre todas las cosas. Yo no les creo a los escritores que dicen que no piensan en el lector, o en ese caso creo que se equivocaron de profesión. ¿Cómo no voy a pensar en el lector, si es precisamente aquella persona a la que quiero enamorar? ¿Cómo no voy a pensar en el lector, si eso es lo que soy desde mucho antes de que fuese capaz de escribir mi primera historia, y lo que seguiré siendo aun cuando ya no me dé el cuero para escribir más? Consecuentemente, el segundo mandamiento es para mí: no aburrirás. El tercero es: nunca menospreciarás a tu lector. Y el cuarto: pondrás todo tu alma y todo tu empeño en lo que escribas. Es la única forma de que valga la pena. Y la única forma en la que vale la pena vivir, si me preguntan.
[Publicado el 03/11/2006 a las 10:30]
Hace ya demaciados años en una revista cuyo nombre no recuerdo escribiste un artículo sobre Madona. (en esa época era considerada poco menos q una estrellita fugaz, sólo una artista pop) pasaron por lo menos 15 años. Lo sigo recordando, lloré cuando me di cuenta ya demaciado tarde, q había perdido la revista en una de mis tantas mudanzas. El articulo era sólo eso un artículo sobre una artista, pero esas tres paginas tenían lo que después pude disfrutar en algún libro de tu autoría: Un punto de vista personal, un estilo de escritura... y talento.
Espero q vendas muchos, muchos libros.
Comentado por: Quiro el 06/11/2006 a las 23:11
Hola Felipe: Usted tiene razón. Eso de "un bálsamo en esta época del ordenador y la corrección textual libérrima" no es nada especialmente claro. Quería decir que ahora el ordenador/la computadora nos permite corregir los textos con una gran libertad. U oscurecerlos a nuestro antojo. Algo que no existía hace algunos años, tiempos en los que la escritura era un verdadero trabajo de artesanía. Admiro a Borges también por oscuro, que era una de sus tantas facetas, no la única ni la má importante. Lea, le ruego, el artículo de Savater y tal vez pueda entender lo que quería expresar. Admiro los artículos del señor Figueras. Hay algunos que deberían estar en cualquier antología universal. Y, por supuesto, muchos me gustan hasta la exaltación. Pero de allí a creer que él no puede meter la pata, hay un trecho mayor. De allí a creer que no se lo puede criticar, lo siento mucho, no soy de esa opinión. Sinceramente, con el artículo de hoy en el cual trata algo que le sucedió a su hija, vuelvo a notar que lo que escribe está girando demasiado cerca de sus cosas, sus seres queridos, lo que le pasa. Y para eso él tiene toda la libertad y el derecho de su lado. Así como yo lo tengo como lector sincero. Sin más afán que el de dar mi opinión, digamos que prefiero al Figueras que habla de sus pasiones favoritas como son el cine y la escritura, y no el Figueras que me cuenta si vende muchos o pocos libros, ganando tanto o cuanto dinero, bebiendo tales o cuales vinos. Es todo.
Atentamente
HjV
(Mi nombre completo se puede leer en el renglón correspondiente.)
Comentado por: Holger Valqui el 06/11/2006 a las 21:16
Me encanta pensar que escribir es un acto de libertad que enlaza con la necesidad ancestral de explicar y escuchar historias. Que demuestra la capacidad de soñar, y que como acto amoroso sólo puede hacerse con pasión y honestidad. Creo que tiene algo que ver con la capacidad de estremecerse ante una luna llena, o los colores de las flores silvestres (aunque nunca se escriba sobre lunas i flores); y casi todo con la conciencia de la propia muerte.
Me encanta pensar de igual manera sobre la lectura; acto de libertad que me permite rendirme ante el regalo de más vida, y que puede hacerme desear cosas que no conozco, conocer cosas que nunca veré, ver cosas que puedo sentir, sentir cosas que …..
Y así hasta el infinito de una vida.
Serpiente infinita.
Comentado por: serpiente suya el 05/11/2006 a las 22:13
Necia:
Yo agregaría algo a lo que dices, algo que no parece ser tan evidente para muchos, pero que es bueno recordar: esta es una bitácora, antes que cualquier otra cosa. Es la bitácora de Figueras. En esto radica lo disfrutable y espontáneo de los escritos. Hay que entender las características de estos espacios.
(Tu nick, Necia... siento como si estuviese siendo agresivo) :D
Comentado por: Joe el 05/11/2006 a las 20:12
Comentado por: Florencio Montúfar el 05/11/2006 a las 00:01
HjV: sin pretender ser contorversial, pero en un comentario alguien acusaba a Marcelo de egolatría en este espacio durante la semana pasada. Personalmente he percibido muy poca egolatría en lo que escribe el autor en cuestión, creo que su estilo es casi cotidiano, poco rebuscado, referencial a quienes lo leemos mucho o poco. Es verdad que habla de sus cosas, de sus libros, de sus películas, pero cómo no hacerlo si es parte de su vida y de la de muchos que lo leen. Sólo es mi opinión, saludos.
Comentado por: necia el 04/11/2006 a las 20:45
desde hace tiempo que noto que no hay final que me satisfaga, puede gustarme mucho una película o un libro, pero cuando llego al final no siento esas ganas de tomar aire para cerrarlo. Creo que parte de no disfrutarlo es que me decepciona el final de una historia que me ha gustado tanto y quisiera que durara mucho más. Mi conclusión es que la insatisfacción se encuentra en mi, en un nivel personal que no logro entender.
Ey, me he perdido, divagando lejos de lo que trataba este post.
saludos
Comentado por: necia el 04/11/2006 a las 20:35
Lo sabía tarado, o cree que no, sólo queria confirmar que el "desencanto" no le venía después del día del mueble sino que es un fraude completo y muérase interpretando, a mi me importa un carajo lo que piense...hasta para angustiarse hay que elegir con quien.
Comentado por: morgan el 04/11/2006 a las 18:37
Gracias señor HjV (uno de los comentaristas ) por darnos un claro ejemplo de criptografía y de huachafería retórica. Eso de “…es un balsamo en la época del ordenador y la corrección textual libérrima” me ha arrancado la primera carcajada del fin de semana. Apuesto que Ud. está delirando con que los que lean su comentario digan: “he ahí a un verdadero mamífero critico”. Además, Borges no fue oscuro, simplemente fue las erudición sin camisa de fuerza.
Bye.
Comentado por: Felipe el 04/11/2006 a las 18:04
Comentado por: maria guilherme el 04/11/2006 a las 12:57
Comentaba anoche con un amigo que ha publicado un libro de cuentos, lo desagradable que es encontrarse con un escritor que no para de hacerse autopropaganda. Si por lo menos fuera bueno, comentamos riéndonos. Encima escribe crípticamente, añadimos. Le comenté que apreciaba el estilo doméstico de Roncagliolo, no porque quisiera que fuera la regla, pero es un bálsamo en la época del ordenador y la corrección textual libérrima. Es muy fácil en estos tiempos ser oscuro sin ser Borges. Entonces, abandono irritado un artículo del señor Savater -quien encima se olvida de algún verbo en su complicado ejercicio verbal- y me vuelvo a topar con uno de sus artículos -de usted- en los que no más con el título ya percibo la alta dosis de egolatría y ensimismamiento que desde hace unas semanas viene practicando, señor Figueras. Tal vez, sea bueno enterarse de opiniones como ésta, pensé, al decidirme como lector atento a escribir estas líneas.
Atentamente
HjV
Comentado por: Holger Valqui Casas el 04/11/2006 a las 11:40
Marcelo
Festejo esta manera de difundir tu escritura. Ahora mismo acudiría a una librería a buscar algún libro tuyo, pero son más de las 12 AM.Es tentadora la oferta, en especial por las premisas.
Esto también me hace pensar que si tuviera la posibilidad horaria de llegar hasta una librería, en el lugar donde vivo estoy seguro que no encontraría un libro escrito por vos. En consecuencia, esto que hoy escribís sería bueno que lo leyeran, sobre todo, los editores y todos los agentes que participan en la cadena de distribución.
Espero no ser un pesado, pero me gustaría compartir algunas de las razones por las cuales Roland Barthes creía que escribía. Enumero algunas, el resto las podés encontrar en el libro "Variaciones sobre la escritura"(aunque casi seguro que ya las hayas leído):
Escribo:
1. por una necesidad de placer que, como es sabido, guarda relación con el encanto erótico;
2.porque la escritura descentra el habla, el individuo, la persona, realiza un trabajo cuyo origen es indiscernible;
9.para producir sentidos nuevos, es decir, fuerzas nuevas, apoderarse de las cosas de una manera nueva, socavar y cambiar la subyugación de los sentidos;
10.finalmente, y tal como resulta de la multiplicidad y la contradicción deliberadas de estas razones, para desbaratar la idea, el ídolo, el fetiche de la Determinación Única, de la Causa (causalidad y "causa noble"), y acreditar así el valor superior de una actividad pluralista, sin causalidad, finalidad ni generalidad, como lo es el texto mismo.
Comentado por: José el 04/11/2006 a las 04:24
Me encanta tu blog y este artículo en especial. Por fin, alguien que no inventa pretextos y no dice mentiras sobre el acto de escribir. Si escribes es para compartirlo y para que tus lectores lo disfruten.
Gracias
Comentado por: Kaffa el 03/11/2006 a las 20:35
Excelente blog. Lo único que no comprendo es cómo puedes considerar “brillantes” las películas de Spielberg (¿¿??). Yo sólo he llorado viendo el “Conde de Montecristo” (el momento en que el conde y el cura se encuentran luego de cavar el túnel es realmente conmovedor) y con un episodio del “Chavo del 8” (cuando todos los de la vecindad se van a Acapulco y el Chavo cree que se quedará solo). Bueno, gustos son gustos.
Suerte.
Comentado por: Felipe el 03/11/2006 a las 17:57
Comentado por: Joe el 03/11/2006 a las 17:39
que podemos hacer nosotros para multiplicarte
que perverso cientifico tenemos que pagar para que riegue tu inmensa logica por nuestras cabezas como si fuera pan mañanero
estamos a tus pies marcelo
que la vida y el tiempo te elogien por ser magno en tu cariño por nosotros tus fieles lectores
sigue con vida
pax tecum
Comentado por: rubens el 03/11/2006 a las 16:00
Comentado por: Todotranqui el 03/11/2006 a las 15:53
Marcelo, qué hermosa forma de ponerlo, qué apasionada y lúcida. Me gusta por sobre todo que no quieras hacer de tu obra un manifiesto de nada más que lo humano, que ya es decir demasiado. En medio de los muchos que escriben para demostrar que son inteligentes, es refrescante la honestidad de tu deseo de escribir para conectar con otro ser humano, para entregarle algo de ti a su experiencia de la vida. (Y no hay nada mas genuinamente inteligente).
Gracias.
Comentado por: Mayté/Palas el 03/11/2006 a las 15:47
Comentado por: Eva el 03/11/2006 a las 11:56
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
18/7/2008 18:30
Publicado por: Eduardo Varas
18/7/2008 15:56
http://vagabundeoresplandeciente...
Publicado por: Lucas M.
18/7/2008 12:40
Gracias Serpiente! Es un caso...
Publicado por: amalia
18/7/2008 02:14
Eduardo olvido mencionar que el...
Publicado por: Mayte
17/7/2008 21:22
Aca esta, la respuesta a todas...
Publicado por: Muchacho Lobo
17/7/2008 17:29
Publicado por: Eduardo Varas
17/7/2008 17:28
Publicado por: Eduardo Varas
17/7/2008 17:23
Publicado por: Fátima
17/7/2008 17:11
Coincido. Neuman es encantador...
Publicado por: Mori
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Amalia, Espero despejar tus...
Publicado por: Serpiente Suya
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