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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 5 de julio de 2008

Blog de Marcelo Figueras

El miedo al Otro

Encuentro demasiado a menudo noticias sobre hombres que castigan, y muchas veces matan, a mujeres. El efecto que me producen es siempre el mismo: una tristeza insondable. Sin ir más lejos, en estas horas resuenan en las noticias de la TV argentina dos de esos casos. Uno es el de una niña, Evelyn, que llevaba semanas desaparecida y cuyo cuerpito muerto apareció muy cerca de su casa. Estaba enterrada en lo de unos vecinos. La autopsia reveló ya que seguía viva cuando la enterraron: su laringe estaba llena de tierra. El otro caso es el de una adolescente de 15 años, Rocío, cuyo cuerpo fue hallado en un basural de la provincia de Catamarca. La última vez que la vieron con vida estaba subiendo a la motocicleta de un vecino, policía de profesión.

Estas historias me sublevan en sus pormenores, pero también por lo que significan para todos nosotros, en nuestra condición de representantes de la especie humana. Hablan de un impulso que llevamos dentro desde que conseguimos pararnos sobre dos pies, y que sigue quemándonos por dentro mientras tratamos, de manera hasta hoy infructuosa, de elevarnos a un nuevo nivel de conciencia, a una versión más digna del animal humano: el miedo pánico al otro, al distinto, la incapacidad de tolerar la diferencia –que deriva, estoy seguro, de la dificultad para aceptar nuestras propias dualidades.

Esta compulsión a borrar al otro, ya sea porque siento que amenaza mi existencia física o porque me recuerda un aspecto mío que no quiero ver, está en la raíz de todo acto de violencia, y en suma de toda guerra: contra los judíos y los negros, contra los comunistas y los homosexuales, contra los musulmanes y las mujeres. Existen en Shakespeare dos summas humanas que representan este dilema, dos personajes que quizás sean los más perfectos de su producción: Hamlet y Macbeth. Hamlet representa las alturas a que podría llegar el hombre si potenciase sus mejores características. Este ideal que Hamlet sugiere se malogra a último momento, cuando el príncipe sucumbe al costado masculino de su naturaleza, la violencia, en lugar de ser fiel al costado femenino de su sensibilidad, representado por la imaginación, que en el contexto de la obra está encarnado por el teatro. (Harold C. Goddard nos recuerda que Hamlet nunca es más feliz que cuando interactúa con la compañía teatral que arriba a Elsinore.)

Macbeth, por el contrario, es la summa negativa, el personaje que representa las profundidades abismales que visitamos al abandonarnos a nuestras peores características. En este caso la imaginación (el yin, femenino y nocturno) está aplicada a interpretar aquellas cosas que llenan al hombre de miedo, aproximándolo a la violencia (siendo miedo y violencia las dos caras de una misma moneda): el yang masculino y activo de Macbeth ya no ve en los otros lo que son, sino tan sólo la amenaza que representan para él, el fantasma del daño que podrían infligirle. Las Brujas lo enfrentan a su mortalidad, Lady Macbeth le recuerda su impotencia, el rey Duncan representa las alturas a que no arribará por mérito, Fleance y el hijo de Macduff son un símbolo del futuro que  terminará arrasándolo, como hace con todos. Frente a estos espectros Macbeth se convierte en una máquina de matar, lo cual equivale a decir una máquina de negar; y al actuar de esa manera Macbeth acelera su propia muerte, porque lo otro, el otro, no puede ser eliminado: es parte esencial de nuestra propia naturaleza, el yang no sobreviviría sin el yin, se trata no de aspectos opuestos, sino necesarios y por ende interdependientes.

El día que cese en su impulso de borrar de cuajo al otro la especie habrá subido un peldaño. Ese será el instante glorioso en que nos convertiremos en el hombre viejo, recuerdo de un pasado remoto, como el Cromagnon lo es hoy para el homo sapiens sapiens. Mientras tanto, este hombre viejo seguirá soñando con ese día así como lo han soñado tantos desde hace siglos, mucho antes, incluso, de que Shakespeare concibiese a Hamlet. Fue Lao Tsé el que escribió, seis siglos antes de Cristo: “Aquel que entiende lo masculino y atiende a lo femenino se convertirá en un canal para el mundo entero. La virtud eterna no se apartará de su lado, y volverá al estado de inocencia del niño”.

Sabias palabras, todavía no atendidas.

[Publicado el 02/11/2006 a las 10:57]

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Comentarios (5)

  • Libro 36 ESTRATEGIAS CHINAS. Puede bajarlo desde
    http://www.personal.able.es/cm.perez/36_estrategias_chinas.pdf

    Describe estratagemas como "moverse sin ser visto en el mar a plena luz del día", "matar con una espada prestada" o "crear algo a partir de la nada". Cuando usted domine estas 36 estrategias, estará preparado para encontrar soluciones a cualquier tipo de problema y será capaz de adaptarse a toda clase de circunstancias.

    Para mas información, y mas temas relacionados con la cultura china:
    http://www.personal.able.es/cm.perez/

    Comentado por: Dragon el 20/11/2006 a las 11:19

  • Figueras
    Gracias por responder y echar un poco de luz donde hay tanta oscuridad y se hace dificil ver.

    José

    Comentado por: José el 03/11/2006 a las 18:10

  • Queridos José y Serpiente,

    puede que haya dado demasiado por sentado, pero no, no omito al Niño y a la Niña de la figura del Otro; precisamente por eso elegí esos casos. El Niño es el Otro más elocuente, porque parecería no reunir característica negativa alguna (en especial para nosotros, que somos padres) y sin embargo tiene algunas esenciales. Son la inocencia que hemos perdido, el recuerdo de lo bellos que éramos antes de que algunos de nosotros se convirtiesen en lo horrible (de alma, al menos), y en este sentido son un recordatorio, un espejo que les recuerda su caida, su propia falta. La misma violencia sexual es parte de este deseo de reapropiarse fugazmente de esa inocencia, para después hacerla desaparecer, convirtiéndola en polvo, en basura. El Niño es el Otro perfecto porque simboliza la perfección perdida, y eso lo transforma -con demasiada frecuencia, lamentablemente- en víctima potencial. Macbeth, sin ir más lejos, mata al hijo de Macduff porque simboliza al niño que él mismo no podrá tener, y a la vez el futuro que alguna vez lo convertirá en viejo primero y en muerto después.

    Gracias, Serpiente, por tus bellas palabras sobre Gus Weller. Me alegraron la semana.

    Un beso,

    Figueras

    Comentado por: figueras el 03/11/2006 a las 11:54

  • me ha pasado igual. No entiendo la relación. Por eso no he comentado nada. ¿No existe violencia de tipo sexual en estos casos contra niñas? Por eso no entiendo la conexión. Yo también voy a volver a leer a Shakespeare, hace tiempo que tengo su voz (la suya, no la de Shakespeare) detras de la oreja susurrándolo, como un pequeño angelito de dibujos animados (¿o es como un pequeño diablillo rojo?)

    Comentado por: serpiente suya el 03/11/2006 a las 10:31

  • Marcelo,
    No comprendo por qué relacionas estos dos casos con "la compulsión por borrar al otro", sobre todo cuando omitis a los niños en la figura del Otro.
    Cuando escuché la noticias sobre la niña Evelyn, me sentí perturbado, profundamente perturbado. Sobre todo me afecta porque tengo una hija e 8 años.
    El Lobo Feroz de Caperucita, atravesó una vez más la frontera del Bosque y se llevó otra víctima. Y no hay leñador que castigue. En este casó "se la comió". Punto final. (como en la versión de Perrault).
    Sigo sin comprender qué amenaza representó una niña de 8 años para su agresor, o qué aspecto suyo pudo ver reflejado en ella que lo llevó a cometer ese acto violento, perverso y asesino.

    Juguemos en el bosque mientras el lobo no está.
    Lobo ¿estás?

    Cuando era niño, cantaba esa canción para que el lobo no me comiera. Ahora la canto a viva voz para que no se coma a uno de mis hijos mientras juego con ellos en la vida.

    Voy a releer tu texto. Voy a releer a Shakespeare. Ojalá que alivie un poco la angustia.

    Un abrazo

    Comentado por: José el 03/11/2006 a las 04:51

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

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