El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 5 de julio de 2008
Narrar para vivir
Ayer domingo me quedé enganchado con dos fotos, que reproducían tanto Página 12 como Clarín. Se trataba de fotografías tomadas por Helen Zout, que desde 1999 viene realizando un trabajo llamado Huellas de desaparecidos durante la última dictadura militar que le valió en la ocasión una beca Guggenheim, y que está en exhibición en Buenos Aires hasta el 28 de octubre. La intención de Zout fue “mostrar las terribles secuelas que dejó en cada uno de los retratados el exterminio que se llevó a cabo” en los años del gobierno de facto. Entre esas fotos, por ejemplo, hay algunas protagonizadas por las muñecas que Chicha Mariani fue comprando por el mundo entero para su nieta Clara Anahí, que le fue secuestrada a los tres meses de edad y a quien hasta el momento no ha vuelto a encontrar. Zout dice que empezó a utilizar la cámara durante la época del terrorismo de Estado, “cuando fui privada de la palabra, porque estaba escondida… Tenía necesidad de sobrevivir y a la vez de no enloquecer… (Y por ello sentía) la necesidad de expresarme a través de otro medio que no fuese la palabra”.
Las dos fotos de las que hablo tienen por protagonista a Jorge Julio López, el albañil que lleva casi un mes desaparecido, después de haber declarado contra el genocida Miguel Etchecolatz. La primera foto es un retrato de López. Zout lo muestra con los ojos cerrados, pero no se trata de la cerrazón del que duerme, o del que está en paz con su alma, sino de los ojos apretados de aquel que lucha para aguantar el dolor, o bien del que busca dentro de su memoria un recuerdo quemante pero imprescindible.
La segunda foto reproduce un dibujo hecho por López. Con una letra grandota y torpe, que uno asocia a la infancia pero que en López debe tener que ver con la elementalidad de su educación formal, el albañil titula la escena: mujer gorda de V. Eliza, refiriéndose a la localidad de Villa Elisa. La mujer en cuestión está dibujada como una persona ancha, en efecto: sentada sobre el suelo, desnuda, las manos en lo alto y encadenadas a un poste de mediana altura. De sus pechos y del garabato de su vello púbico surjen líneas que no pueden ser otra cosa que cables. Los cables están conectados a una caja que sugiere una suerte de batería, usada para producir la electricidad necesaria para la tortura. La tortura está siendo practicada por dos hombres de uniforme, a los que López describe como grupo de t, por grupo de tareas. Pero existe un cuarto personaje en el dibujo, que domina el ángulo superior derecho de la escena. Su figura es notablemente más grande que las otras, y su uniforme tiene botones y correajes más vistosos. Está sentado en una suerte de trono, que tiene más de trono celestial que de dominio terreno: no tortura, pero supervisa los hechos. A sus pies dice jefe.
La cara de la mujer es una cara normal. En cambio los rostros de los otros tres son negros y ominosos, con ojos desorbitados. Quizás López haya querido decir que llevaban capuchas; o tal vez subrayaba que seguía viéndolos como demonios. Tres hombres uniformados que torturan a una mujer desnuda no pueden ser, eso está claro, ninguna otra cosa.
Lo de López me recordó los dibujos que hacían los niños palestinos bajo tratamiento psicológico, y que vi en Belén, al visitar las oficinas del doctor Elia Awwad, a cargo del departamento de Salud Mental de la Cruz Roja Palestina. Los niños dibujaban tanques, cielos plagados de bombarderos, llamaradas de fuego, la destrucción de sus hogares, soldados que les ponían esposas y los desnudaban. En la simpleza de sus líneas, una simpleza que el trazo de López comparte, no hacían otra cosa que subrayar el dramatismo de la escena: uno ve esos garabatos y comprende de inmediato que están describiendo una escena tan terrible como la de los fusilamientos de Goya.
Tanto como el dibujo y la foto, me impresionó la comprobación de que López necesitaba expresarse (de hecho escribió una suerte de diario durante años) para poder lograr lo mismo que Zout ansiaba: sobrevivir, y a la vez no enloquecer. Situaciones terminales como las que vivió esta gente evidencian la importancia que tiene para nuestra especie la posibilidad de expresarnos -¿o debería decir, para ser más preciso, la posibilidad de narrar?
“Ese es el motivo por el que escribo este libro”, dice el narrador de Norwegian Wood, la novela de Haruki Murakami. “Para pensar. Para entender. Es la forma en que estoy hecho. Tengo que escribir las cosas para poder entenderlas del todo”. Yo creo que esa es la forma en la que todos estamos hechos, el cableado que llevamos dentro de la cabeza: contamos lo que nos ocurrió, recordamos, pensamos en voz alta, escribimos diarios (¡o blogs!), narramos de una y mil maneras, apelando a mil y un géneros, a mil y una disciplinas (podemos hacerlo sólo con imágenes, como Zout) para sobrevivir, para no enloquecer; y en el proceso damos testimonio de lo ocurrido, para que nadie olvide lo que pasó, para que todos puedan entender lo que ocurre cuando la violencia sustituye a la imaginación, para que con el tiempo nuestro cableado se modifique y la especie venga ya de fábrica vacunada contra la intemperancia.
Como todos los días desde hace un mes, rezo por la aparición con vida de López. La foto de su rostro nos interpela a todos desde cada ómnibus, desde la vidriera de cada negocio, desde los afiches de cada calle, como un mudo pedido de justicia.
[Publicado el 16/10/2006 a las 10:52]
Comentado por: rafael el 30/11/2007 a las 18:57
"Cinco mil millones de años. Ese es el tiempo que nos queda para hacer las cosas bien"
Kamchatka.
pg.325 de la edicion de bolsillo
Comentado por: Serpiente Suya el 17/10/2006 a las 01:04
Tambien vivir para narrar, querido Marcelo. Se trata de una union tan indisoluble!
Pero encontrar lo que de verdad merece la pena narrar me parece que no es tan facil. Se diria que Usted lo ha encontrado!
Un beso.
Comentado por: bella el 16/10/2006 a las 23:27
Comentado por: Giulius el 16/10/2006 a las 19:43
Aún no sabemos qué pasa con Jorge Julio López. En cambio ahora ya conocemos lo que ha ocurrido con la periodista Anna Politkóvskaya, otro caso que clama al cielo.
Un abrazo, Marcelo.
Comentado por: Giulius el 16/10/2006 a las 19:41
Todo lo que se haga por terminar con la impunidad es poco para una sociedad democrática...
TODOS SOMOS JORGE LOPEZ
¿DESAPARECIDO EN DEMOCRACIA?
Rolando Gabrielli
Yo soy Jorge Julio López,
albañil, detenido, desaparecido,
testigo del horror.
Treinta mil vienen detrás de mí.
¿Mi sombra no les basta,
a mis verdugos?
Pregunto por ustedes,
por todos, por mí.
Vivo en el Pozo de Banfield,
aunque allí no nací,
también en el Campo de Mayo
deposité los huesos de Argentina.
Rolando Gabrielli©2006
La batalla del poeta es silenciosa, no más que el ruido de sus palabras. Es un fruto lento, arduo, fragante, nunca indiferente para quien lo cultiva o prueba. El poeta trabaja con la materia prima de la realidad y lo inefable, los sueños que la vida le permite soñar. El poeta sugiere, nombra, no permite que el olvido juegue con la memoria. La poesía es la más larga memoria de la humanidad y del hombre. Recicla, el poeta, como si ignorara los desechos del presente, pero en verdad el pretexto es lo inefable, y la costra oxidada de la realidad. El poeta deja que la Musa, sus fantasmas, trabajen con su metáfora, imágenes, sentido, todos los recursos que puede tener un poema a partir de su silencio, que es de rosas frescas y muertas, donde nace y muere la palabra.
Impunidad es una palabra que existe porque suele ser respaldada por un poder oficial, la indiferencia, cobardía y la mala memoria. Pareciera ser una palabra invisible porque su poder radica en estar presente, ser reconocida, tácitamente aceptada y se asimila en la convivencia diaria, como una sustancia tóxica inevitable de digerir. El Cono Sur, esa esfera de países al Sur del Sur, con nostalgia de fin de mundo, vivió el horror y la impunidad de dictaduras militares que desaparecieron a miles, asesinaros a otros miles visibles, exiliaron a más miles y torturan a miles de miles. Del horror se ha documentado casi todo y algunos creyeron que ya se había doblado la esquina del pasado. No son muchos los condenados por este genocidio en el Cono Sur, aunque existen algunos casos emblemáticos de represores recluidos en cárceles y por los tribunales aún aletea uno de los juicios más kafkianos de la historia humana sobre el nonagenario dictador chileno A. P. U., quien
se debate entre arrestos domiciliarios, recursos de amparo, desafueros, exámenes médicos, coartadas todas muy bien respaldadas por la impunidad. El Sur, el Cono, volvió a la democracia después de larga noche de los cuchillos largos, pero siempre el filo permanece reluciente. A pesar de los años transcurridos desde que abandonó el poder en el Sur la última dictadura castrense, aún quedan cuentas pendientes, miles de desaparecidos y verdugos que viven con sus capuchas y manos ensangrentadas. Argentina, con la sabiduría de la historia y de las grandes naciones, no quiere olvidar ese oscuro pasado y llamó a juicio a uno de los emblemáticos torturadores: Miguel Etchecolatz. En medio del juicio que se le lleva, ha desaparecido el principal testigo para su condena, un ex preso y viejo albañil torturado por el mismo acusado. Desapareció después de sus declaraciones, hace casi tres semanas. Aún no hay pistas y se le busca incansablemente por todo el país. En medio de este acto oscuro, los jueces, testigos, el gobierno, han recibido amenazas para impedir el juicio a Etchecolatz y a cualquier otro represor, con la idea de asegurar la impunidad. Los argentinos ha realizado diversas manifestaciones públicas y masivas en las calles de Buenos Aires y han dicho su última palabra: “Buscamos verdad, buscamos justicia, buscamos a Julio López” Más de 100 mil personas se reunieron hace unos días en la histórica Plaza de Mayo, con respaldo oficial, para reclamar por la vida de Jorge Julio López, que es la vida también de una democracia. El presidente Kirchner reforzó el acto desde La Patagonia con una frase sencilla: queremos que no haya más impunidad.
En La Plaza de Mayo volvió a estar presente Pablo Neruda, un poeta que dijo en un olvidado discurso en Valparaíso, que aspiraba también a que su poesía fuera de utilidad pública. Cerró el acto con su legendario poema del Canto General, Los enemigos, leído por dos actores argentinos. Sólo el Diario argentino Página 12, identificó el libro y el nombre correcto del poema, ya que la prensa chilena (La Tercera) prefirió ignorar el nombre del autor y El Mercurio, el propio acto. Neruda viajó constantemente a Argentina y allí en Cordoba, escribió sus famosas Odas Elementales. Buenos Aires es nerudiano.
LOS ENEMIGOS
Ellos aquí trajeron los fusiles repletos
de pólvora, ellos mandaron el acerbo exterminio,
ellos aquí encontraron un pueblo que cantaba,
un pueblo por deber y por amor reunido,
y la delgada niña cayó con su bandera,
y el joven sonriente rodó a su lado herido,
y el estupor del pueblo vio caer a los muertos
con furia y con dolor.
Entonces, en el sitio
Donde cayeron asesinados,
Bajaron las banderas a empaparse de sangre
Para alzarse de nuevo frente a los asesinos.
Por estos muertos, nuestros muertos
Pido castigo.
Para los que de sangre salpicaron la patria,
Pido castigo.
Para el verdugo que mandó esta muerte,
Pido castigo,
Para el traidor que ascendió sobre el crimen
Pido castigo.
Para el que dio la orden de agonía,
Pido castigo.
Para los que defendieron este crimen,
Pido castigo.
No quiero que me den la mano
Empapada con nuestra sangre.
Pido castigo.
No los quiero de embajadores,
Tampoco en su casa tranquilos,
Los quiero ver juzgados,
En esta plaza, en este sitio.
Quiero castigo.
Pablo Neruda.
Comentado por: rolando gabrielli el 16/10/2006 a las 17:00
Yo me uno a tu voz, para que aparezca con vida, para que el horror no tenga ni una mínima esperanza de repetirse.
un abrazo
Ana
Comentado por: maria guilherme el 16/10/2006 a las 11:12
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
05/7/2008 00:24
Todavia no termino de leer esto...
Publicado por: Lilith
05/7/2008 00:18
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04/7/2008 12:27
pusiste a bailar las palabras y...
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03/7/2008 23:55
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