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Editado por La Oficina del Autor

domingo, 6 de julio de 2008

Blog de Marcelo Figueras

Luchando con los ángeles

Leí que se estrenó en New York Wrestling with Angels, el documental de Freida Lee Mock sobre Tony Kushner. Ojalá llegue aquí pronto, aunque más no sea en DVD. Tengo por Kushner la más furibunda admiración desde que vi Angels in America en el Walter Kerr Theatre. Aquí en la Argentina usamos mucho una frase que sirve para describir el efecto que Angels tuvo sobre mí: me voló la cabeza. Angels (que en ese momento se limitaba a su primera parte, Millennium Approaches) era algo que yo había deseado desde siempre, convertido en realidad delante de mis ojos: una obra artística ambiciosa hasta la locura en lo formal pero también en lo temático, enamorada del lenguaje y del logos, que demostraba que era posible dramatizar lo que nos ocurre hoy, lo que nos desvela, y a la vez aspirar a la grandeza.

Por aquel entonces –hablo de mitad de los 90- me desvelaba la renuncia de gran parte de mis compatriotas a asumir la posibilidad histórica de una grandeza semejante: acabábamos de salir de una dictadura que nos produjo heridas tan profundas como traumáticas, de esas que marcan para siempre (cualquiera que crea ingenuamente en nuestra capacidad de cicatrización, no tiene más que acudir a los diarios de estos días: el albañil Jorge López sigue sin aparecer, las amenazas por carta y por mail inundan juzgados y organizaciones de derechos humanos y el candidato de la derecha, Mauricio Macri, habla sobre la necesidad de una reconciliación fundada en la impunidad de los asesinos), pero buena parte de los artistas se negaban a hacerse cargo de la devastación. Los cineastas reunieron el coraje, hubo muchas películas malas pero también de las otras, las que sobreviven: Tiempo de revancha, La historia oficial, Un muro de silencio, Garage Olimpo. Pero en lo que hace a la novelística, la post-dictadura constituye un agujero negro: cualquiera que revea los últimos años del siglo XX colegirá, equivocadamente, que la narrativa argentina no registra trauma colectivo alguno, o en todo caso más grave que la muerte de figuras como Borges, Cortázar y Soriano. Intuyo que más allá de experiencias como la seminal de los ciclos de Teatro Abierto, en la escena ocurrió algo parecido: mucha experimentación, la mansa asunción de que después de Beckett no se puede aspirar a un teatro del sentido y mucho menos a un teatro popular, y pocos intentos de usar el escenario para tratar de dilucidar qué nos ocurrió, y a qué clase de locura recurrimos para sobrevivir en ese infierno. (Exagero para fijar imágenes, como dice un amigo: las generalizaciones siempre son injustas, pero creo que en este caso las excepciones como Eduardo Tato Pavlosky no hacen más que subrayar la regla.)

En ese contexto Kushner apareció para demostrarme que lo que yo ansiaba era posible. Angels in America se hacía cargo de su lugar y de su tiempo: hablaba de la era Reagan, del sida y del milenio, de los problemas raciales y de la muerte o desaparición de Dios, de la posibilidad del amor y del poder del lenguaje. Se animaba a convertir a personas reales como Roy Cohn en personajes shakespirianos, algo que casi nadie logró hacer desde, um… ¿Shakespeare? Y asumía la tentación del gran gesto, pero sin dejar nunca de lado el sentido del humor. (El final de Millennium Approaches, cuando el Ángel irrumpe en escena con todo su esplendor –imaginen esas alas kilométricas, esa luz enceguecedora- y a Prior no se le ocurre otra cosa que decir: “Very Steven Spielberg”, me arrancó una carcajada que todavía duele en mi costado).

La epifanía que Kushner indujo entonces funciona todavía. En aquel momento cometí el error de tomármela literalmente, escribiendo una obra teatral llamada Antarctica que duraba tanto como las dos partes de Angels juntas, y que hoy no me animo a releer. Pero la inspiración siguió viva y me impulsó además a seguir a Kushner en cada paso que daba. Leí Slavs!, destinada a sufrir el síndrome esto-no-es-Angels. Sufrí la imposibilidad de no ver Homebody/Kabul y el musical Caroline, or Change. Vi Munich adivinando los toques Kushner sobre el guión de Eric Roth. (La reunión Spielberg-Kushner estaba cantada desde el principio.) Y cada vez que descubro una noticia que lo menciona, aunque más no sea la del estreno del documental, hago un alto para leerla.

Tony Kushner es un gran artista, que no teme poner el cuerpo ni alzar la voz para decir lo que piensa. Sigo pensando que necesitamos muchos más como él, porque la visión de cualquier noticiero me confirma que el mundo sigue en llamas y que por ende los artistas timoratos son un lujo que no podemos, que no debemos darnos.

[Publicado el 05/10/2006 a las 10:40]

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Comentarios (3)

  • estoy contigo, tenemos que despertar, revivir, reencontrarnos y hacer del arte algo verdadero, algo que nos represente, fuera de guiones externos. Debemos vivir para hacer algo que trascienda.

    Comentado por: FABIO el 11/10/2006 a las 23:08

  • Acabo de llegar de ver la proyección de la película “West Beirut” de Ziad Doueriri, y necesito gritarlo a los cuatro vientos. La peli es de 1998, en esos momentos por razones que no vienen al caso no la pude ver, y aunque hubiera podido a la que me hubiera encantado un poco tampoco la habría visto, ya que es la típica película que dura poquísimo en las poquísimas salas donde se exhiben. El caso es que después de ver “Lila Said” del mismo director, empezó mi búsqueda detectivesca para poder hacerme con lo que fuera (cinta video, dvd..), pero todas mis pesquisas fueron vanas; no la encontré en ninguno de los video-clubs habituales, con lo que decidí continuar la búsqueda en internet, y si, claro, la conseguí, pero la peli está –como la vida misma- parte en francés y parte en árabe –cosa a la que desgraciadamente no llego-, el cartero hace que mi buzón reciba el programa de CaixaForum donde anuncian la exposición de Hazhme el Madani, y dentro de las jornadas dedicadas a la misma ¡elas! Allí estaba, lo ponía: Dijous, 5 d’octubre 20:00h CINEMA WEST BEIRUT. Para darle más encanto al tema, la proyección era en la sala de auditorio, una sala polivalente donde se hacen conferencias, lecturas de poemas, proyecciones …, y éramos como antaño “cuatro personas y una rata que se paseaba por el borde de la pantalla, recortándose contra el fondo blanco” (esta imagen la escribió usted,¿recuerda?), y empezó sin sonido. Primero pensé que formaba parte de la narración, pero enseguida me dí cuenta de que algo pasaba en la cabina de proyección -por un momento llegué a pensar que jamás podría ver esa película- pero no sucedió así, y he visto una historia que me ha llegado al alma, que habla de su lugar y de su tiempo y en definitiva de la vida, y de nuestro mundo. Hay pelis que debería ver mucha más gente. No entiendo cómo a nadie se le ha ocurrido reponerla ahora.
    Como ven, estoy entusiasmada.
    A sus pies.

    PS: Al sr. Figueras. Quizás algún día pueda explicarle un secreto sobre Angels. ¡zaszas zaszas! (eso es risa pícara de serpiente).



    Comentado por: Serpiente suya el 05/10/2006 a las 23:20

  • “Very Steven Spielberg”, me arrancó una carcajada que todavía duele en mi costado).
    ......Muy bueno!

    buenísimo. Tina, Tina Turner le dijo a L. Cohen
    "Stand by your man", eso sí... no era Copote que ya lo pasó eso Tina. sin bromas esa canción es de lo más para bailar...
    Bien hermoso pues, una carcajada y mil y ... es de lo mejor para celebrar el Día Negro ( qué cosas... creo que leí que no hay suficientes días para tantas celebraciones)
    Enea

    bien hermoso pues...

    Comentado por: Enea el 05/10/2006 a las 12:45

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

Obras asociadas

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