El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
lunes, 7 de julio de 2008
De la ficción como vieja puerta china
Estar en mitad de la lectura de un libro encantador es una de las sensaciones más disfrutables de la vida. Quizás sea más disfrutable incluso que la llegada al final del texto, porque cuando uno todavía promedia la lectura, todo es posible: estamos fascinados por el acto mismo del descubrimiento, sentimos como si hubiésemos encontrado un universo detrás de una puerta por la que habíamos pasado mil veces, todo es flamante y sugestivo, los personajes, el lenguaje, la forma narrativa. Hoy me está pasando todo esto con Sputnik Sweetheart, de Haruki Murakami. Es mi primer Murakami, e intuyo que no será el último. Tal como insinué, todavía es demasiado temprano para decir nada muy serio al respecto (primero hay que disfrutar, ya habrá tiempo después para las elaboraciones; salvo, vale aclararlo, que se trate de un acto creativo como la escritura, en el cual el disfrute y la elaboración ocurren a la vez), pero aun así encontré dos pasajes que me gustaría compartir. Y los dos son, precisamente, comentarios sobre la escritura.
En el primero, el narrador le cuenta a su amiga Sumire, que aspira a ser escritora, una vieja costumbre china. Dice que siglos atrás se dedicaba gran esmero a la construcción de las puertas de las ciudades. “La gente creía que el alma de la ciudad residía en esas puertas. O por lo menos que debía residir allí”, cuenta. Por eso se las construía siguiendo un rito específico: además de las consideraciones puramente arquitectónicas, los constructores visitaban los campos de batalla para recolectar viejos huesos humanos, que enterraban a los pies de la puerta para que el espíritu de aquellos soldados siguiese protegiéndolos. Después degollaban a algunos perros y regaban el lugar con su sangre, para que el líquido reviviese las almas de aquellos muertos.
El narrador le dice a Sumire que escribir novelas se parece mucho a la construcción de esas puertas. “Uno puede juntar huesos y hacer su puerta, pero por más maravillosa que sea, eso solo no la convierte en una novela viviente, en una novela que respira. Una historia no es algo de este mundo. Una verdadera historia requiere una suerte de bautismo mágico, que ligue el mundo de este lado con el mundo del otro lado”, dice el narrador. No sé a ustedes, pero a mí me encantó la comparación. Yo también creo que existe algo “de otro mundo” en las grandes novelas, una línea de conexión con lo inefable que queda tendida por siempre a nuestra disposición, ignorante del paso del tiempo. De paso, el narrador de Murakami me proporcionó una excelente manera de explicar las características de tanta literatura de hoy. Yo creo, por ejemplo, que buena parte de la literatura argentina contemporánea no vale gran cosa porque es pura construcción, nomás: una puerta sin huesos y sin sangre.
En el otro pasaje el narrador dice a Sumire, angustiada porque no logra escribir, que de una u otra manera todos vivimos dentro de una ficción. No se trata de una ficción al estilo Matrix, ficción como engaño en el cual vivimos inmersos, sino ficción como mecanismo de interpretación de la propia vida –de interpretación, y a la vez proveedor de sentido. “Pensá en términos de la transmisión de un auto,” dice. “Es como una transmisión que está entre vos y las duras realidades de la vida. Tomás el poder crudo del exterior y recurrís a los cambios para ajustarlo, de forma que todo funcione de manera agradable, en sincro”. Lo que el narrador sugiere a Sumire es que de alguna manera ella ha cambiado el relato de su propia vida, la ficción que la rige; y que no podrá escribir más hasta que decida si la escritura forma parte de ese nuevo relato, del nuevo paradigma que configurará su vida de allí en adelante.
¿No creen ustedes que cada uno de nosotros ha elegido, conscientemente o no, una ficción o cuanto menos un género que guía la evolución de nuestras vidas? ¿No dirían que existe gente que vive vidas kafkianas, o vidas de realismo sucio, o vidas proustianas, o vidas de porno-novela? Yo creo que sí. Haciendo un poco de antropología barata, creo que la especie humana ha creado ficciones en todos los lugares y en todos los tiempos como un mecanismo de adecuación a la vida en este planeta. Como la transmisión del auto de Murakami, o la atención a la despresurización que prestamos aquellos que buceamos. Algunas especies han desarrollado branquias para sobrevivir, o espinas, o habilidades camaleónicas. Nosotros desarrollamos nuestra capacidad de crear ficciones, desdoblándolas de la realidad.
Y la termino aquí, al menos por hoy. No para seguir leyendo a Murakami (prefiero saborearlo de a poco), sino porque me llegó la hora de visitar los campos de batalla, en busca de algunos huesos con los que construir mi próxima puerta.
[Publicado el 04/10/2006 a las 10:47]
Marcelo, tu aporte de hoy descorrió un velo más en mi construcción del sentido del acto de creación y mi camino como lector. Me siento como si hubiese estado subiendo y bajando por un paisaje dominado por las dunas y hoy, después de una calurosa trepada, desde el filo picante de arena y viento, se abriera ante mis ojos el océano. Gracias a vos, gracias a Murakami
Comentado por: Jose el 05/10/2006 a las 16:51
Comentado por: Serpiente Suya el 04/10/2006 a las 23:07
Comentado por: Pepita Betriu el 04/10/2006 a las 23:00
Dear Bella,
¡claro que la obra de Capote es hermosa! De otra manera no me hubiese interesado nunca hurgar en su vida. ¿Pero no crées que es más hermosa cuanto menos se parece a su persona pública, esto es al cínico y al mordaz que se mofaba de todo y de todos, para revelar algo parecido a la ternura que existía en el fondo de su alma?
Un beso y gracias,
Figueras
Comentado por: figueras el 04/10/2006 a las 22:19
me encanta la idea; marcelo, de que las en las grandes novelas haya una línea de conexión con lo inefable que queda tendida por siempre a nuestra disposición, ignorante del paso del tiempo.
pero no estoy de acuerdo con la idea de que la obra de capote no sea hermosa. es tremendamente hermosa!!!
el halcón decapitidado es bellísimo, o sea que una vida no hermosa puede crear una obra hermosa.
(P.S. Vopy a clasese español para poder leer sus libros)
Comentado por: bella el 04/10/2006 a las 21:29
Me borraste dear, no importa, eso era sólo para ti, pero no aguantaba estar lejos de lo "trascendental"...y la vida es eso ¿verdad?, lo importante es vivir una vida y no una novela y vivirla bien, no creo que lo dudes siquiera.
Y si tanto apuras, hay quienes prefieren vivir una novela a una vida, seguro que la suya perdió la perspectiva pobres, aunque te contaré que generalmente he dado más con lectores que autores (cuestión de interpretación darling), pero hay otro grupo, uno tan ecuánime que perturba, los que prefieren vivir de una novela, sólo hay que situarse Marcelo.
¿dónde estarás tu?
Comentado por: muaaa el 04/10/2006 a las 19:37
¿sufrir para escibir?,¿sufrir por escribir?, ¿sufrir por no escribir?, ¿escribir y no sufrir?....
sigo pensando...
Comentado por: Serpiente suya el 04/10/2006 a las 18:37
interesante esta sensación que muchos tenemos y a la que acabás de ponerle palabras, precisas, además...
el tema es si somos demasiado benévolos con el género en el que transcurre nuestro modo de existir y terminamos creyéndonos una epopeya trascendente o si, por el contrario, sufrimos como un verso balbuciente la prepotencia de los que batallan como una gran novela épica en la lista de los best-sellers.
un abrazo,
Comentado por: ana el 04/10/2006 a las 18:00
Le agradezco que me presente al sr. Murakami,
ah! encantada sr. Haruki, un placer –dijo Serpiente.
Resulta que este capricornio japonés de 57 años también ha traducido a Capote (se me ocurre pensar si ¿será pura casualidad?, o ¿causalidad el enlace de sus lecturas?, sr. Figueras). Lo que nos adelanta tiene muy buena pinta, y claro, me entran ganas de leerlo también, lo cuál me genera una gran ansiedad, pues significa añadir un nuevo escritor, una nueva visión que quizás sea la reveladora, un libro más a todas mis lecturas… pendientes (se me ocurre pensar que sería un buen tema, también).
“Una verdadera historia requiere…., que ligue el mundo de este lado con el mundo del otro lado” ¿Qué es el otro lado? ¿Quizás saber captar la esencia del comportamiento de los hombres, sea cual sea?-Pensaré en ello.
También me iluminó la idea del escritor como “médium”, “una transmisión que está entre vos y las duras realidades de la vida”
Y otra vez a vueltas con el “sentido”, últimamente no se aparta de mí, surge constantemente a mi alrededor, como en una espiral cada vez mayor, asumir la escritura como sentido de la vida, algo parecido a un médico infiel de paseo adúltero con su amante, adultera también, que a pesar del riesgo personal de ser descubierto no puede dejar de atender la urgencia del transeúnte desconocido que pasaba cerca de ellos? No puedo posponerlo, debo ponerme a pensar.
Serpiente...hummm ¡pensativa!
Comentado por: Serpiente Suya el 04/10/2006 a las 15:49
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
06/7/2008 20:06
Publicado por: figueras
05/7/2008 18:46
yo lo admiraba demasiado era...
Publicado por: monica
05/7/2008 18:40
Sorry , no te quize ofender, y...
Publicado por: lilith
05/7/2008 14:17
Dear Lilith, sinceramente no...
Publicado por: figueras
05/7/2008 00:24
Todavia no termino de leer esto...
Publicado por: Lilith
05/7/2008 00:18
Publicado por: martin
04/7/2008 12:27
pusiste a bailar las palabras y...
Publicado por: Alba
04/7/2008 10:37
Publicado por: valeria
03/7/2008 23:55
Marcelo: Ante todo, un saludo...
Publicado por: Daniel
03/7/2008 19:00
Publicado por: gonzalo
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