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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

domingo, 20 de julio de 2008

Blog de Marcelo Figueras

¿Cómo debemos vernos, cómo debemos contarnos?

Lo que dio pie al argumento que voy a presentar fue un hecho pueril, y de algún modo personal (se me ocurrió mientras leía una de las críticas a la película Rosario Tijeras, que acaba de estrenarse en la Argentina), pero creo que se trata de una cuestión que debería interesarnos a todos –por lo menos a todos los que sentimos que es importante poder contar nuestras historias, las historias de la Hispanoamérica de hoy.

Ya había percibido en varias oportunidades que los comités de selección de los festivales de cine internacionales (esto es, los que no son hispanoamericanos) tienden a elegir, entre las películas que hacemos, aquellas que hablan de nuestras realidades de una cierta manera, y nunca de otra: les gustan las películas que nos pintan como marginales pintorescos, las películas que narran con una desprolijidad que asumen propia de nuestra pobreza de medios (aun cuando la desprolijidad pueda disimular pobreza narrativa, o resultar en ella), o sea que prefieren, por ende, todas las películas hispanoamericanas que no podrían representar nunca una amenaza comercial para su propio cine. La crítica a Rosario de la que hablo (que ni siquiera era mala, lo aclaro) me sugirió la existencia de algo peor: una cosa es que el establishment del gran cine americano o europeo opere para que permanezcamos dentro de un nicho narrativo que no le moleste, y otra muy distinta sería que la prensa, que debería defender nuestros intereses ya no como artistas sino como público, le haga el juego a la industria internacional del cine. Lo de los festivales es malo porque nos fuerza a tomar un camino único, nos limita, pero que el periodismo les haga el juego y le cuente al público que existe algo parecido a un deber ser, una sola forma en la que se nos permite hablar sobre nosotros mismos, eso sí sería grave.

Empecé a preguntarme si no ocurriría algo parecido en la literatura. En términos generales (lo cual significa que este es un tema complicado, y que aun no lo he pensado a fondo) diría que sí. Más aun, dado que en este caso está claro que no es el mercado externo lo que nos compele o limita, creo que aquí se ve con mayor claridad que lo que compele y limita son las voces del establishment cultural –expresadas en buena medida por el periodismo y por lo que podríamos denominar “la Academia”. Intuyo que aquí también existe un deber ser: debemos escribir de determinada manera y no de otra, y aun cuando nos decidimos a tocar ciertos temas o a abordar momentos históricos precisos debemos hacerlo de acuerdo al mismo método, de mirada oblicua, deprovista de toda acción y asfixiante en su retórica. Imagino que periodistas y académicos tendrán sus razones, que expondrían con florida verba, pero todo lo que consiguen es frustrarme. Me pasa que no puedo enfrentarme a las novelas que se editan y a las películas que se estrenan como un artista, yo reacciono ante todo como público, quiero que esta nueva novela mexicana, argentina o española sea lo mejor que he leído en años, quiero que esta película colombiana o brasileña me parta la cabeza, y al encontrarme que la mayor parte de la producción pasa por esta criba a medias industrial y a medias periodística, resulto casi siempre frustrado. Yo busco a un Shakespeare hispanoamericano, y no sé si no lo encuentro porque no existe o porque no lo editan ni le financian sus películas. ¡Yo espero al Fellini hispanoamericano y nunca llega!

Lo que siento es que nos dicen que llegamos tarde a la Historia, y que no nos queda más remedio que meternos dentro del huequito que queda y alimentarnos con las sobras. ¿Qué demonios me importa a mí que Tolstoi ya exista? ¡Yo quiero que algún latino escriba nuestra Guerra y paz!  A veces me parece que nos están diciendo que las grandes naciones de hoy han reservado el copyright de la épica, del romance, de la fantasía, y que en la repartija nos ha tocado apenas la representación naturalista de la miseria y, en el mejor de los casos, el esperpento. ¿Por qué debo conformarme a su criterio? ¿Por qué debería hacer caso a los sicofantes que repiten en nuestros países los argumentos de los que nos quieren ver siempre pequeños y sojuzgados? ¿Es que acaso no existe en nuestras culturas inspiración suficiente para mil Macbeths, para cien mil Citizens Kane, para un millón de Guerras y paces? Si Shakespeare viviese hoy y leyese los diarios, no tengan duda alguna que escribiría historias inspiradas en Latinoamérica y el Medio Oriente. Las naciones más poderosas han perdido el derecho a escribir la épica: ¡la épica de hoy debería ser nuestra! (Y no sólo en el arte, que conste).

Detesto que me enseñen una camisa de fuerza y que me digan que es la última prenda que quedó en el almacén. Detesté en su momento que algunos periodistas desdeñaran Ciudad de Dios porque les parecía demasiado bien hecha, demasiado bien contada. A veces imagino que si quisiese filmar una saga familiar inscripta en el mundo del hampa me colgarían: Coppola puede hacerlo porque es estadounidense y por ende partícipe de los derechos del copyright, pero yo no puedo filmar un Padrino porque soy de aquí, de Latinoamerica, y aquí las sagas que para colmo resultan atractivas para el gran público nos están prohibidas, nuestro deber ser indica que no debemos apartarnos de los márgenes en los que nacimos. Lo que rechazo es que me impongan cómo debemos vernos, cómo debemos contarnos. Me resisto a asumir el tono menor que tratan de echarnos encima como un destino. Siento que están tratando de manipularme, como artista pero ante todo como público. Y a mí, qué quieren que les diga, no me gusta un carajo que me digan lo que debo hacer.

[Publicado el 29/9/2006 a las 10:30]

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Comentarios (9)

  • Por supuesto que no desaparece cierta frustración de que manejen el canal, y aun así nunca hasta el punto de invalidarte, siempre existe una forma...mientras pensamos que le parece Cesaria Evora, no tiene relación con el tema, pero la escucho ahora.

    http://www.youtube.com/watch?v=FtsjjzFjloU&mode=related&search=

    Comentado por: sodade el 02/10/2006 a las 06:46

  • No sé que decirle Marcelo, lo único que se me ocurre es aferrarse a los argumentos de cada uno, eso sí sin agarrar las taras ajenas de no asir critica alguna, quitando cuerpo a la menor sombra de acusación, sin embargo creo que hay que tratar en lo posible de conocer la trayectoria de quien escucharas, ¿cómo le explico?, ahorrándonos la pena...hay mucho por hacer para detenerse a leer dogma enmascarada en tecnología hollywodense.

    Si logramos vencer eso, tenemos suficiente historia para contarnos como queremos hacerlo...y si hay sociedades que aman la caca, ni que hacer, no vas a anular tu propuesta por reeducarles el gusto.

    Comentado por: ... el 02/10/2006 a las 05:39

  • ... lo quería decir, estimado Figures, es que para uno que escribe desde el otro lado del charco, desde la "madre patria", para ser más exacto, denominación que yo no me he inventado sino que he escuchado en boca de muchos argentinos, allí, en Argentina, y que no hacía si no hacerme sentir, las más de las veces, terriblemente angustiado, como si fuera algo así como una advertencia: sos de la madre que nos parió, si se me permite la libre interpretación, porque, a la vuelta, al poco de avanzar la conversación, esa expresión pronto se veía cuestionada por no sé cuántos reproches hacia unos colonizadores que, créame, poco o nada tenían que ver conmigo... Pero lo que quería decir es que, personalmente, me he hinchado de ver cine latinoamericano, en particular, y, por otra parte, constatar la enorme y constante oferta absolutamente variopinta de literatura latinoamericana, solo que, sobre esto último, siendo mal lector como soy, carezco de una experiencia parecida.
    Tenga en cuenta que en lo que respecta al cine, la televisión, al menos en España, se está convirtiendo en uno de sus principales clientes. Y hablo de la pública y gratuita. Imagino que la de pago, digital o no, le sigue a la zaga. Es decir, si no es en el caro y restringido circuito de las salas de cine, aquí como imagino allí, en manos de las distribuidoras yankis, el cine lo vemos en la tv. Y abundando en la tv, piense que los culebrones, las novelas que aquí se consumen (si hay algo grabado o filmado que se "consume", sin mayor gloria que si se tratara de una dieta rutinaria que pasa por el aparato digestivo pero para la que no interviene en nada el cerebro, son los culebrones) son, casi exclusivmente, los de origen latino: mexicanos, venezolanos, argentinos...
    En todo este pastel, los críticos, seguro, carecen en su mayoría de la más mínima independencia. Por algo es un trabajo remunerado que opera sobre una industria, nada más y nada menos. Con todo, insisto, lo bueno llega al mercado (tengo la impresión...)

    Comentado por: Javier el 30/9/2006 a las 23:20

  • El tema me parece interesante y creo que parte del problema es cómo se plantea la pregunta. ¿Algún latinoamericano escribirá nuestra Guerra y paz? ¡No!, no ha de ser "nuestra" guerra y paz, sino LA guerra y la paz. Creo que parte de la cuestión es dejar de creernos nosotros el mito de lo nuestro, dejar de cargarnos de nuestro propio folcorismo, además está, evidentemente, la carga exterior, esa camisa de fuerza. Pero ¿no nos presentamos a veces nosotros mismos con esa vestimenta desde un principio?

    Alfosno Reyes escribía en 1915 "El viajero americano está condenado a que los europeos le pregunten si hay en América muchos árboles."

    El problema es que hoy llegamos hablando nada más que de nuestros árboles cuando ya están hechos papel.
    un saludo,
    Pedro

    En los años cincuenta, las cosas eran diferentes... ¿porqué?

    Comentado por: Pedro el 30/9/2006 a las 19:40

  • Rosario Tijeras me pareció un film del carajo, hay varias escenas que deben haber dado mucha envidia a los de "La Academia y/o Grandes Estudios" El recorrido en auto, con el hermano de Rosario de copiloto, me genero la necesidad de romper el silencio, profundo y emotivo, que reinaba en el cine; tuve que comentarle a la persona que había ido conmigo lo que sentí en ese momento: Siempre, por suerte, hay algo nuevo que contar. No todo está dicho o visto en el cine, y que los latinos estén demostrando que pueden hacerlo y muy bien, a los reyes de las remakes no les debe hacer mucha gracia. Larga vida a Cuarón, Babenco, González Iñárritu, Meirelles, Wood.
    Bielinsky te extraño!!

    Comentado por: Diego el 30/9/2006 a las 07:27

  • Marcelo, yo coincido plenamente con vos y lo vivo desde hace años. Es la maldición que tenemos encima los escritores centroamericanos, por ejemplo. No somos interesantes para ser publicados fuera de nuestra región si no escribimos sobre las guerras de los 80, sobre las migraciones masivas actuales o sobre la situación de violencia que nos asfixia.
    Siempre he pensado que eso es una camisa de fuerza, una imposición, una discriminación, además de una subvaloración. Se nos ha borrado del mapa literario como si no fuésemos capaces de escribir sobre temas universales.
    Abrazos.

    Comentado por: Jacinta el 30/9/2006 a las 07:24

  • Dear Javier,

    sin embargo la gente de la que hablo no hace otra cosa que obedecer mansamente los dictados que les llegan desde los comités de selección de los festivales, o desde las revistas de cine extranjeras, o desde las oficinas de las "majors" estadounidenses, que ven con deleite cómo los críticos latinoamericanos destruyen las películas latinoamericanas que pueden competir con los tanques que llegan desde Hollywood. ¿De verdad, Javier, te parece que esta gente tiene el más mínimo viso de pensamiento independiente?

    Abrazo,

    Figueras

    Comentado por: figueras el 29/9/2006 a las 23:32

  • ... supongo que a los críticos y establismen a los que aludes tan vagamente tampoco les gusta un carajo que les digan qué tienen que hacer o decir o escribir..

    Comentado por: Javier el 29/9/2006 a las 22:46

  • Hola,
    Soy el traductor de ‘Kamchatka’ al francés.
    Quisiera hacerte una pregunta – importante – acerca del texto.
    Mi dirección es: vincent.raynaud@tiscali.fr
    Muchas gracias!
    Vincent Raynaud
    PS : Compimentos para la nueva novela.

    Comentado por: Vincent Raynaud el 29/9/2006 a las 19:28

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Foto autor

Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

Obras asociadas

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