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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

lunes, 7 de julio de 2008

Blog de Marcelo Figueras

No hay cura para el amor

Siempre tuve la mayor de las envidias por los poetas y los autores de canciones. Les envidio la capacidad de emocionar con tan poco (tan pocas líneas, quiero decir), y envidio consecuentemente el efecto profundo, ¡y además inmediato!, que producen en sus lectores y oyentes. Truman Capote decía, parafraseando a otro grande, que su trabajo era tomar el árbol y dejarlo reducido a su semilla. Me gusta también la forma en que el escritor Pico Iyer describe la tarea: se trata de “tomar enormes cuadernos y comprimirlos en seis versos ajustados –y destinados a durar”.

En los últimos días, lo habrán notado, me obsesioné con Leonard Cohen. La explicación que me daba (y que repetía ante mis pobres hijas, condenadas a escuchar su música cada vez que se montaban al auto) remitía a la excelencia de sus letras: el canadiense es uno de los más grandes paladines vivientes de la compresión-de-carbón-en-diamante que resulta en una poesía perfecta y una canción inolvidable. Todo aquel que haya vivido una escena sórdida y sublime como la del Chelsea Hotel # 2, todo aquel que haya amado a una mujer medio loca como Suzanne, debe saber de lo que hablo. ¿Quién no ha enfrentado al mundo alguna vez con el ánimo a la vez irónico y desesperado de Everybody Knows? (“Todos saben que la guerra terminó. / Todos saben que los buenos perdieron. / Todos saben que la pelea estaba arreglada. / Los pobres se quedan pobres, los ricos se enriquecen. / Así son las cosas”). ¿Y quién no se elevó alguna vez por encima de su miseria –la personal, pero también la del mundo- para cantar un Hallelujah que encuentra lo celestial en el corazón mismo de la desesperanza? Yo creía que tan sólo ciertas óperas obtenían esa mezcla alquímica de lo triste y lo maravilloso de la vida, hasta que descubrí el Hallelujah en la voz de Jeff Buckley: desde entonces creo que me basta con esa canción, que me enseñó que “el amor no es una marcha victoriosa, es un aleluya frío y roto” que por cierto, siempre vale la pena cantar.

En plena obsesión me fui a buscar su primer disco, Songs of Leonard Cohen, que data de 1967, cuando ya tenía 33 años, y descubrí que había algo en el canadiense que me decía tanto o más que sus palabras: su voz. La mayor parte de nosotros identifica la voz de Cohen con ese bajo profundo, fumador y alcohólico que resuena en Tower of Song (donde él mismo se mofa de su golden voice) o en The Future. Pero en sus primeros discos la voz de Cohen es otra por completo: melodiosa y musical, aguda –o al menos tanto como la de cualquier hombre más o menos corriente. Oír, pues, la paulatina transformación de la voz de Cohen en lo que va de Songs al todavía flamante Dear Heather es una experiencia única. Alguno pretenderá que se trata de un cambio natural, tan sólo un hombre que envejece delante del micrófono, pero yo encuentro algo más en ese tránsito. Ahora que sé que ese hombre sonaba así en los umbrales de la madurez, cuando oigo al Cohen reciente comprendo que madurar de verdad es posible, como le es posible al buen vino; y en consecuencia aliento la esperanza de mejorar con el tiempo, hasta llegar, aunque más no sea arañándola, a esa humanidad que reverbera no sólo en su poesía, sino también en su sonido. Lúcida y frágil en el mismo verso, profética y a la vez desnuda, la de Cohen es una de esas escasas voces a las que uno les cree cuando dicen que el amor es “la única máquina de supervivencia”. Porque resulta obvio que un día, hace muchos años, decidió llegar lejos en su busca de la belleza y en ello sigue, a pesar de haber dejado detrás “mi paciencia y mi familia / Y mi obra maestra sin firmar”.

[Publicado el 27/9/2006 a las 10:43]

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Comentarios (9)

  • Una vez que hemos encontrado la vereda de la belleza es muy fifíl que puedan arrancarnos de ella.
    En español "Weg" se dice "vereda", ¿no? ¿O sería mejor decir "sendero"?
    Mis mejores deseos.

    Comentado por: Marcus Freund el 28/9/2006 a las 20:48

  • Sí, ahora sí que me voy a dormir. Hay que cuidarse.
    Bona nit.
    Buenas noches.
    Buona notte.
    Etc.

    Comentado por: Pepita Betriu el 28/9/2006 a las 00:02

  • Bona nit, Pepita.

    Comentado por: Serpiente suya el 27/9/2006 a las 23:45

  • ¡Escribí sin leer a serpiente ebria! ¿Qué gracia! ¡Me gustaría verla cuando se anima!

    Comentado por: Pepita Betriu el 27/9/2006 a las 23:40

  • Yo ahora me voy a dormir. No sin dejar de felicitar a Marcelo por su artículo de hoy, tan motivador.
    Buenas noches a los que siguen mi horario.
    Que pases felizmente lo que queda del día, Marcelo.

    Comentado por: Pepita Betriu el 27/9/2006 a las 23:38

  • Yo no soy malo
    aunque me esconda entre la maleza
    A veces voy un poco del palo
    tú eres mi puzle
    y yo soy tu pieza

    Pero tu cuerpo es un escándalo
    hay un demonio que siempre me dice pruébalo
    y un angelito que me dice ¡quieto y reza!
    ¿A quién le hago caso de los dos?

    Fíjate un objetivo distinto
    que soy como un vino tinto
    que si me tomas en frío engaño
    y con los años me hago más listo, cariño.

    Tómame calentito, a tu ritmo
    que soy como un vino añejo
    hace ya tiempo me ando buscando
    y no me encuentro ni en el espejo

    Vino tinto de Estopa.

    Serpiente ebria

    Comentado por: Serpiente suya el 27/9/2006 a las 23:37

  • Yo soy Jorge Julio López,
    albañil, detenido, desaparecido,
    testigo del horror.
    Treinta mil vienen detrás de mí.
    ¿Mi sombra no les basta,
    a mis verdugos?
    Pregunto por ustedes,
    por todos, por mí.
    Vivo en el Pozo de Banfield,
    aunque allí no nací,
    también en el Campo de Mayo
    deposité los huesos de Argentina.
    Rolando Gabrielli©2006

    Comentado por: rolando gabrielli el 27/9/2006 a las 17:43

  • ¡Un arte maravilloso el de emocionar, sugerir y transmitir una visión de forma condensada, en unas pocas líneas!
    ¡Esa capacidad de sintetizar!
    ¡Y la capacidad de refrescar a los lectores con un artículo, Marcelo!
    Hoy me has transmitido algo de tu energía con el tuyo. De tu vida.

    Comentado por: Nicolás el 27/9/2006 a las 16:34

  • Marcelo,

    La voz de Cohen en Suzanne (sí, esos amores locos no se olvidan jamás) es una joya por sí sola. Es esa desesperación en estado puro y pasivo, que dice que algo grande va a pasar... y te deja con esa intriga. Por eso adoro la canción, más allá de lo que dice. Cohen funciona generalmente por el cómo, la forma de enyesarte la cabeza con sus palabras...

    Aunque a veces haya gente como John Cale que haga cosas geniales con canciones de Cohen, como su versión de Hallelujah, que para mí es una obra de redentora belleza (obviamente la debes haber escuchado... La de Buckley en cambio yo no, ya la buscaré)... Cuando la pongo en casa, mis amigos suelen decirme: "¡Ve! Es la canción de Shrek"... No me queda más que afirmar.

    Saludos

    Comentado por: Eduardo Varas Carvajal el 27/9/2006 a las 14:29

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

Obras asociadas

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