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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 6 de septiembre de 2008

Blog de Marcelo Figueras

Sobre la identidad (II)

Ayer Nicolás respondió con un comentario muy interesante a mi texto sobre Jorge Julio López, el albañil de 77 años que declaró en un juicio contra su torturador y pocas horas después desapareció. (He enviado este nuevo texto a último momento, y López sigue sin aparecer; si todo sigue igual, mañana miércoles seremos multitud los que marchemos a Plaza de Mayo a reclamar por su vida.) Nicolás se preguntaba si un maltrato como el que López recibió al ser secuestrado –hablamos de torturas a diario, de amenazas de muerte- puede, incluso en su extremismo, arrebatarle a un hombre su identidad. Estoy seguro de que lo primero que pierde un hombre en semejantes condiciones es su dignidad, en esto acuerdo con Nicolás. Pero si he de guiarme por los numerosísimos testimonios de aquellos que sobrevivieron a horrores semejantes, la guerra que los victimarios emprendían contra la identidad de sus prisioneros no podía menos que dejarles cicatrices, menos visibles que las del cuerpo pero más acuciantes y hasta más duraderas.

A esta gente se la desvestía, después les vendaban los ojos y les prohibían remover las vendas bajo amenaza de fusilamiento. (Los casos de infecciones oculares eran numerosísimos.) Eran encerrados en celdas o cubículos individuales, casi siempre sin camas, sin calefacción, sin vidrios en las ventanas –en el caso de que fuesen tan afortunados de tener una. Apenas se los arrojaba allí se los despojaba de sus nombres y se les otorgaba un número al que debían responder de inmediato. Recién entonces comenzaba la tortura efectiva: picana eléctrica sobre las partes más sensibles del cuerpo desnudo, golpes, violaciones, asfixia con bolsas o en cubos de agua –que podía llegar a estar hirviendo; recuerdo el testimonio de un prisionero que al que se le caía la piel del rostro a jirones. Y ese dolor inenarrable estaba entretejido con la tortura psicológica. ¿Delatar a nuestros compañeros? ¿Mentir, inventar cualquier cosa con tal de detener la tortura? ¿Aceptar la acusación de ser terrorista aun cuando no se lo era? ¿Informar a los torturadores de datos y señales de la propia familia, sin saber si negociarán con ellos nuestra libertad o si los secuestrarán también? Nunca podremos tener información exhaustiva sobre lo que pasó en el alma de esta gente, porque en su inmensa mayoría fueron asesinados. Sus huesos yacen en alguna parte que no conocemos, porque los victimarios se aseguraron de que permaneciesen despojados de su identidad hasta en la muerte.

No digo que la mayoría de los sobrevivientes haya sufrido problemas de identidad, tan sólo sugiero que es posible que así sea. Cuando a uno le arrancan todos los elementos que ha utilizado para construirse (porque la identidad es una construcción, imagino que en esto estaremos de acuerdo), las consecuencias pueden ser graves. Privado de historia y de futuro, privado de nombre, privado de toda sensación de bienestar, privado de todo contacto humano que exceda la violencia, privado de alimento y de bebida (¿alguno de ustedes ha experimentado sed verdadera?) y hasta privado de certezas (después de sesiones maratónicas de tortura, ¿quién podía saber si era quien era en verdad, o era en cambio quien le decían que era?), el edificio de la identidad debe verse conmovido de alguna manera: a veces con temblores que sacuden hasta los cimientos, a veces con derrumbes parciales –o totales. Yo imagino que en circunstancias como esas uno debe necesitar aferrarse a algo, del modo en que Montecristo se aferraba a la idea de venganza cuando estaba encerrado en lo más hondo de su prisión. Quizás Jorge Julio López se haya aferrado a la idea de llevar a su victimario a juicio, de testimoniar en su contra, en suma: de obtener justicia. Y que al llegar al final de ese camino, con el ex comisario Etchecolatz condenado a cadena perpetua, se haya enfrentado por vez primera al vacío del resto de su vida.

Pero en fin, hoy todo es especulación en torno de este hombre. Pocas horas atrás el premio nobel de la paz Adolfo Pérez Esquivel manifestó sus sospechas, expresando que existen sectores de la vieja policía bonaerense todavía dispuestos a recurrir a la violencia. Espero que esté equivocado, sinceramente. Porque querría creer, primero, que el pobre viejo tendrá un destino menos aciago que el de acabar sus días en manos de sus antiguos victimarios. Y porque quiero creer, al fin, que los testigos que esperan en fila para declarar contra los represores de la dictadura no serán, ahora, presa del miedo.

[Publicado el 26/9/2006 a las 11:06]

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Comentarios (17)

  • ¡Seamos más rebeldes!

    Comentado por: Lucio el 26/9/2006 a las 23:29

  • Amén.

    Comentado por: Santi el 26/9/2006 a las 23:18

  • Mi animal preferido es la gaviota.
    Y sé, a ciencia cierta, que el de Nicolás es el delfín.
    ¿Y el tuyo, Marcelo?: ¿El tigre? ¿El caballo? ¿El gorrión?
    ¡Cuántos rostros tienes!
    ¡Cuántas posibilidades!

    Comentado por: Pepita Betriu el 26/9/2006 a las 23:14

  • Algún otro día me gustaría volver al tema de la identidad. Si es posible. Si seguimos siendo lo que ahora somos, Marcelo.
    Marcelo eterno.
    También tuya.

    Comentado por: Pepita Betriu el 26/9/2006 a las 23:11

  • Permítanme estar con ustedes allí, “transoceánicamente” –no plagio,solo reutilizo esa palabra de Drexler, para mí un nuevo artista“santo” (que J.Drexler me perdone).
    A veces hay que volver a explicar las cosas, siempre tiene que haber quien explique las cosas, para que no se olviden, para que nadie las cambie. Por favor, no se canse nunca de explicarlas.

    Serpiente transoceánica

    Comentado por: Serpiente suya el 26/9/2006 a las 23:03

  • Permítanme estar con ustedes allí, “transoceánicamente” –no plagio,solo reutilizo esa palabra de Drexler, para mí un nuevo artista“santo” (que J.Drexler me perdone).
    A veces hay que volver a explicar las cosas, siempre tiene que haber quien explique las cosas, para que no se olviden, para que nadie las cambie. Por favor, no se canse nunca de explicarlas.

    Serpiente transoceánica

    Comentado por: Serpiente suya el 26/9/2006 a las 23:02

  • Gracias, Figueras
    (y no sólo en nombre mío).
    Es bonito poder mantener la confianza en los otros.
    Mantengo mi confianza en el otro!!! Sobre todo si tiene tu rostro..., y no quiero discriminar, en serio...

    Comentado por: Eva M. el 26/9/2006 a las 22:53

  • Dear Nico,

    no dijiste ninguna banalidad. A menudo los que vivimos o hemos vivido en la proximidad del horror debemos repetirnos las mismas historias una y otra vez para no olvidar lo que ocurrió, no sea cosa que empecemos a creer que se trató tan sólo de un mal sueño y le abramos paso, ¡nuevamente!, a la repetición de lo peor. La marcha de mañana miércoles por el pobre López va a ser una forma de recordar en voz alta aquellos espantos que ya no queremos volver a vivir, como bien lo subrayaba Walrus, nunca más.

    Gracias por estar,

    Figueras

    Comentado por: figueras el 26/9/2006 a las 22:34

  • La vida es tan bella,
    queridos todos,
    a pesar de cada una de sus injusticias..

    Y ¿por qué vamos a negar lo guapo que está Marcelo en la foto de la portada?
    ¿Por querer diferenciarnos de los que sólo ven la superficie de las cosas? Marcelo ya ha demostrado con creces que no sólo es superficie. ¡No sólo es superficie! Tiene el plus añadido de su hondura.
    La hondura que nos devuelve -lo sepa él o no- a nuestra esencia.
    Mil gracias.
    (Empiezo a creer que ya nos conocimos antes, en otra(s) vida(s))

    Comentado por: Eva M. el 26/9/2006 a las 22:16

  • No pasa nada, Carlitos. Cosas muchas peores he visto.
    Me ha encantado el vigoroso y sano y claro texto de Figueras.
    Saludos a todos.

    Comentado por: Giulius el 26/9/2006 a las 21:47

  • No te perdono, no, Isabel Mercedes.
    (me siento, Marcelo, como en una funcion comica imitando a alguien a quien desprecio)

    Comentado por: Carlitos de Montpellier el 26/9/2006 a las 21:23

  • Que mi novio me perdone, ¡pero que guapo estás en la portada del boomeran(g)!

    Comentado por: Isabel Mercedes el 26/9/2006 a las 20:49

  • La imposibilidad de perder la propia identidad: eso es lo que quería decir.
    Fe de erratas.
    (La jornada laboral de hoy ha sido dura)

    Comentado por: Nicolás el 26/9/2006 a las 20:30

  • Hoy, Marcelo, desde las seis de la mañana, no he parado, quiero decir, que he estado ocupado, muy ocupado, todo el tiempo. A eso de las seis de la tarde, he llegado por fin a Barcelona (trabajo fuera de la gran ciudad y vivo en ella). He llegado reventado: porque, aunque la mañana laboral ha ido muy bien, por la tarde se han complicado las cosas un pelín.

    Entonces, por fin, he leído tu artículo. Y no ha sido, como otras veces, una ducha refrescante sino más bien un toparse de bruces con una realidad que, de hecho, me gustaría ignorar.
    Así es. Después de leer tu artículo de hoy me di cuenta de que, realmente, no había profundizado en el anterior, "La batalla por la identidad". No había profundizado en el anterior porque no estaba dispuesto a asumir su dureza. Sí, ¿cómo asumir las torturas, el dolor, las humillaciones de tantos de nuestros congéneres? ¿Cómo vivir sabiendo el terrible dolor en que viven tantos compañeros?
    ¿Puedes creerte, estimado Marcelo, que, después de leer tu texto de hoy, me pareció lo que yo dije sobre la dignidad y sobre la imposibilidad de perder la propia dignidad una total banalidad?
    Un abrazo.
    Tuyo,
    Nicolás.

    Comentado por: Nicolás el 26/9/2006 a las 20:27

  • Terrible, pobre hombre. Si algo espantoso le ha pasado, los culpables deberán ser encontrados y castigados, el problema debe ser cortado de raíz. Mi apoyo a la distancia.

    Hace más de 10 años leí un libro "El hombre en busca de sentido", escrito por Viktor Frankl. Era un psicólogo cheqo que sobrevivió en un campo de concentración, y narra sus vivencias, desde el punto de vista psicológico. Lo que más recuerdo es la frase: "Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: la última de las libertades humanas –la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias para decidir su propio camino-."

    Es una frase hermosa, pero creo que hay que ser muy hombre (o mujer) para salvaguardar esa última libertad, y no sucumbir ante una tortura. Yo no creo que podría.

    Comentado por: Fátima el 26/9/2006 a las 18:34

  • Marcelo, espero también que Adolfo Pérez Esquivel esté equivocado y que Jorge Julio López aparezca. Si alguna vez se destruyó la identidad, pues hay que construirla nuevamente, esta vez sobre bases fuertes, que puedan sobrevivir al paso del tiempo y, por qué no, al verdadero acto de hacer justicia.

    'Nunca más', Walrus, tienes tanta razón...

    Por razones obvias, más que nada logísticas, no podré acompañarlos mañana en Plaza de Mayo, pero les aseguro que ahí estaré, desde Guayaquil, marchando con ustedes...

    Fuerzas y saludos

    Comentado por: Eduardo Varas Carvajal el 26/9/2006 a las 17:48

  • Presas del miedo... Supongo que eso es lo que quieren de nosotros. Que el miedo nos conquiste. Que nos arrebate la razón. Que nos nuble el entrecejo.

    Mañana voy a la plaza. Voy por Jorge López, voy por mis hijos y mi familia. Voy por mis amigos, mis vecinos y por los que apenas conozco. Y también voy a ir por los que nunca conoceré.
    Ya no tengo miedo.

    ¿O es que acaso no entienden lo que quiere decir: Nunca Más ?


    Comentado por: Walrus el 26/9/2006 a las 16:29

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

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