El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
domingo, 6 de julio de 2008
La batalla por la identidad
Me quedé enganchado con una frase que el músico Ben Harper atribuía ayer, en el dominical de El País, nada menos que a Kurt Cobain: “Prefiero que la gente me odie por ser quien soy a que me ame por lo que no soy”. No puedo estar más de acuerdo, pero tampoco se me escapa la tremenda dificultad que entraña atenerse a este código: para que la gente pueda llegar a odiarnos o a amarnos por ser quienes somos, lo primero que debemos hacer es tenerlo claro. Y la definición de la propia identidad, que solemos dar por sentada, es por el contrario una tarea prolongada, ardua y seguramente interminable; quizás nunca lo haya sido más que en estos tiempos, tan generosos a la hora de vendernos máscaras con que disimular nuestros rostros desprovistos de rasgos.
A la hora de definirnos solemos recurrir a las señas heredadas: familiares por una parte, nacionales por otra (no es lo mismo ser estadounidense que sudanés, en este mundo), y también sociales. A medida que empezamos a andar solos, cuestiones como la elección de carrera –una decisión a la que el sustantivo elección suele quedarle holgada, cuando el margen de decisión, como en el caso de la enorme mayoría de los mortales, es restringido o nulo- y la formación de una pareja o familia acotan nuestro horizonte de forma casi definitiva; a partir de allí, nuestra identidad queda casi limitada a nuestras opciones como consumidores: somos lo que compramos, lo que comemos, lo que vestimos, somos nuestro iPod y nuestro sitio de vacaciones, somos el color de nuestro cabello y el barrio en que vivimos. Al aceptar este juego olvidamos que la identidad es una búsqueda que se consuma a diario, bajo la espada de Damocles de su propio contrario, el peligro de la pérdida de identidad, de la indefinición, de la disolución en el mar de las mediocridades. Hay algo de batalla en esta lucha cotidiana, la amenaza constante que Leonard Cohen insinúa tan bien en su canción Bird On The Wire: “Como el pájaro que se posa encima de un cable / Como el borracho en el coro de la medianoche / He tratado, a mi manera / De ser libre”. La tensión entre el ser y el no ser queda expresada por la oposición entre el mendigo que le sugiere que no pida demasiado, y la mujer bella que le dice: “Hey, ¿por qué no pedir algo más?”
La cuestión de la identidad volvió a mi mente con el caso de Jorge Julio López, nuestro nuevo desaparecido. López tiene 77 años, fue albañil toda su vida; eso es lo que era, de hecho, cuando lo secuestraron los secuaces del policía Miguel Etchecolatz a mediados de los años 70. El testimonio de López, que recordaba a la perfección la voz de su cancerbero reclamando que subiesen el voltaje de la picana que lo torturaba, fue fundamental para obtener la condena a prisión perpetua que se le otorgó a Etchecolatz la semana pasada. El día que se conoció el veredicto López no acudió al juzgado. Escribo esto en la medianoche del domingo, cuando López sigue sin aparecer desde hace una semana y el gobierno de la provincia ofrece $200.000 por información sobre su paradero.
Existe la posibilidad de que alguien lo haya secuestrado para pagarle con violencia su testimonio en contra del célebre represor; es una opción que trato de no considerar demasiado, porque de ser cierta implicaría que estamos a una distancia del horror mucho más corta de la que creía. Pero también existe otra opción, no menos terrible, que es la que sostienen sus familiares, por ejemplo su hijo Gustavo. Según Gustavo López, las consecuencias psicológicas de la experiencia de los 70 fueron tremendas para su padre, y la necesidad de revivirlas para el juicio, que además lo obligaba a enfrentarse cara a cara con su torturador, puede haberlo hundido en una crisis que lo movió a escapar de su casa, en posesión de un pequeño cuchillo que ya no está entre sus cosas y calzado con unos borceguíes que no solía usar.
Entre la gente abocada a su búsqueda hay un grupo de psicólogos, lo cual no debería sorprender a nadie. Buena parte de los sobrevivientes de los campos de concentración eran gente de clase media, que se procuró acceso a tratamientos psicológicos para sobreponerse al horror vivido; López, en cambio, era un hombre sencillo (sólo pudo completar el segundo grado de la escuela primaria) que casi no hablaba de aquella experiencia pero que alimentaba el deseo de ver preso a aquel que lo desposeyó de su identidad para convertirlo en un número primero y en un guiñapo después. Es fácil imaginar que durante décadas López rearmó su propia identidad, depositándola sobre el andamio de su reclamo de justicia; y que la finalización del juicio a su verdugo le haya robado de alguna manera su razón de ser. De ser así, sería otra muestra más de la perversión asumida por las prácticas represivas de la dictadura: Etchecolatz le quitó a López su identidad en los 70, al secuestrarlo, confinarlo en una prisión clandestina y torturarlo hasta el borde de la razón; y hoy, treinta años después, habría vuelto a ponerlo al filo de la locura.
Ojalá me levante hoy lunes para oír la noticia de que ha aparecido vivo.
Cuando vivimos en países como los nuestros, las noticias obligan a replantearnos cada día quiénes somos, y quiénes queremos ser.
[Publicado el 25/9/2006 a las 10:39]
¡Guau ¡Guau! Acabo de entrar en el boomerang y he visto que hoy nos ofrece un adelanto de su novela
En cuanto pueda voy a devorarla dulcemente, con calma, tranquildad y muchas ganas. (ya lo sabe) Algo así no sucede todos los días.
¡Gracias, gracias!
Comentado por: Serpiente suya el 26/9/2006 a las 10:16
marcelo, te acabo de encontrar justo hoy en el blog de mi amiga mori, mil veces lo visité y nunca reparé en ese link.
Acabo de hablar con una amiga ,madre de tres muertos por la dictadura que estuvo en el juicio, y que me dijo preocupada ese día, no aparece un testigo.
Hoy cuando la llamé al verla en el noticiero me dijo "tengo helada el alma"
yo también.
Acababa de mandar un artículo a España con fotos del libro en negro y blanco, de tanta represión y tanto horror, cuando baje de mi estudio y lo veo a Solá,en el tv, hablando del primer desaparecido de la dictadura...
yo que leí en españa, esa preciosa novela, tuya sobre Kamchatka, y lloré silenciosa en los buses, con ese libro apretado sintiendo a" nuestros" muertos en cada página, hoy te vengo a encontrar, cuando le buscaba palabras a este sentimiento tan negro: el primero, ¿cómo? es que vendrán más?
en vez de ser un feliz encontrarte para agradecerte aquella novela, te encuentro justo esta noche, para agradecerte este post, recordando al albañil con o sin identidad, con o sin dignidad, con todo el dolor del mundo en cada hueso y cada neurona .
No nos une el amor, sino el espanto.
Comentado por: diana laurencich el 26/9/2006 a las 04:05
Pido una disculpa. El sábado al visitar el boomeran(g) me inpresioné al ver que nadie escribió nada nuevo para ese día. Pido una disculpa porque me indigné y luego pensé "estos hombres" también tienen vida y derecho al descanso de fin de semana. De verdad, siento querer esclavizarte en mi afán por leer algo nuevo a diario. Espero que el fin de semana ido bien.
Por cierto, tal vez debemos preguntar a los "managers" de este blog por qué no se ha invitado a ninguna mujer a tener un blog aquí, mi comentario no tiene nada de feminista (al menos eso pienso yo). Debe haber alguna muy buena colaborador por ahí esperando a nutrir este grupo de gente de letras.
Comentado por: necia el 25/9/2006 a las 18:07
¿Me dejan que me corrija? Últimamente ando un tanto despistado.
La cuestión, estimado Marcelo, es que veo sumamente difícil que podamos quedar privados -por muy mal que lo pasemos- de aquellos rasgos que nos individualizan...
Gracias.
Comentado por: Nicolás el 25/9/2006 a las 15:53
Y la definición de la propia identidad, que solemos dar por sentada, es por el contrario una tarea prolongada, ardua y seguramente interminable; quizás nunca lo haya sido más que en estos tiempos, tan generosos a la hora de vendernos máscaras con que disimular nuestros rostros desprovistos de rasgos.
*****
¡Sí, señor! Estoy completamente de acuerdo contigo, pero me gustaría matizar algo al hilo de tu artículo.
Dices, al final del mismo, que 'Etchecolatz le quitó a López su identidad en los 70, al secuestrarlo, confinarlo en una prisión clandestina y torturarlo hasta el borde de la razón'.
No sé, me parece imposible que por mucho que nos maltraten, por mucho que intenten aniquilarnos, que nos humillen y torturen, me parece imposible que puedan arrebatarnos nuestra identidad.
Y -aunque te parezca raro- te diré que no es que considere la identidad algo especialmente valioso. Más bien pienso que muchas veces deviene una carga, especialmente cuando va ligada a un poderoso ego.
La cuestión, estimado Marcelo, que veo sumamente difícil que podamos quedar privados -por muy mal que lo pasamos- de aquellos rasgos que nos individualizan, que nos distinguen unos de otros. Porque totalmente masificados no lo estamos aún, ¿verdad?
Al leer tu artículo se me ocurrió que quizá a Jorge Julio López lo que le arrebataron fue la dignidad y no la identidad.
Quizás yo sea un optimista.
El tema que tratas hoy es indudablemente complejo.
Un abrazo segurísimo.
Comentado por: Nicolás el 25/9/2006 a las 15:49
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
05/7/2008 18:46
yo lo admiraba demasiado era...
Publicado por: monica
05/7/2008 18:40
Sorry , no te quize ofender, y...
Publicado por: lilith
05/7/2008 14:17
Dear Lilith, sinceramente no...
Publicado por: figueras
05/7/2008 00:24
Todavia no termino de leer esto...
Publicado por: Lilith
05/7/2008 00:18
Publicado por: martin
04/7/2008 12:27
pusiste a bailar las palabras y...
Publicado por: Alba
04/7/2008 10:37
Publicado por: valeria
03/7/2008 23:55
Marcelo: Ante todo, un saludo...
Publicado por: Daniel
03/7/2008 19:00
Publicado por: gonzalo
03/7/2008 08:42
Publicado por: lolichka
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