El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
lunes, 7 de julio de 2008
Manifiesto del artista como santo
Nos tocó en suerte un mundo jibarizado. Pocos siglos atrás Shakespeare era un autor popular, el entertainer que convocaba al grueso del público londinense durante el fin de semana. Hoy los ingleses consumen American Idol o cosas por el estilo; lo que va de Elizabeth I a Tony Blair, american idol por mérito propio. Tampoco olvidemos que además se achicó el planeta, por obra de los aviones, de Internet y de la televisión, que nos permite espiar Darfur o Thailandia por su cerradura en el instante en que algo exótico ocurre. También se achicaron los paraguas y los apartamentos y los teléfonos. Y los sueldos y los autos y las mujeres, que si no vienen Extra Small de fábrica se recortan a medida por motu proprio. Las familias también se achicaron. (Y qué decir de los matrimonios. Y de las pasiones, que los médicos recomiendan consumir tan sólo en versión light). Se achicaron las salas de cine y el cine también, así como encogieron los equipos que reproducen música -y por supuesto la música.
Cada vez que veo a George Bush, con esos ojitos mezquinos que brillan con luz de escaso wattaje, me pregunto qué fue de los Salomón, los Kublai Khan, los Napoleón. ¡Esos sí que eran monarcas! Si uno va a ser regido, y aun si va a ser sojuzgado, ¿no sería preferible que lo fuese por figuras coloridas y melodramáticas, más grandes que la vida misma? Yo preferiría rabiar contra un Macbeth, conspirar contra un Ricardo III. Todo lo que puedo hacer hoy cuando veo los noticieros es gruñir por lo bajo, ¡este villano parece salido de Los Dukes de Hazzard! Por eso me apiado de los que aspiran hoy al sitial de Shakespeare: van a tener que hurgar en el pasado, porque los monarcas actuales no dan la talla para el drama imperecedero. Resulta natural que una actriz magnífica como Helen Mirren interprete a Elizabeth I, pero para interpretar a Blair alcanzaría con Mike Myers.
También pienso en esto cuando hojeo libros nuevos y me parecen pequeños y faltos de ambición. (Me refiero a la verdadera ambición, la de poner el mundo patas arriba y generar una belleza inédita, tan distinta de la ambición de trepar listas de best sellers o impresionar a los alumnos de la Facultad de Letras.) Y también le doy vueltas al asunto cuando descubro que la música que compro es casi toda vieja, o en su defecto hecha por los gigantes que aun habitan entre nosotros. Que Bob Dylan titule Modern Times a su álbum nuevo no deja de ser un latigazo. Dylan suena más atemporal que nunca, como si sugierese que la única forma de ser moderno en estos días es poner toda la distancia posible entre uno mismo y este mundo banal.
¿Por qué no aparece un Leonard Cohen joven, sin ir más lejos? Me la paso escuchando la banda sonora de I’m Your Man, el documental sobre Cohen dirigido por Lian Lunson, y cada vez que lo hago me pregunto por qué ya nadie escribe canciones como estas –nadie que no sea Leonard Cohen, en todo caso, que gracias al cielo sigue vivito y coleando, como lo demuestra su último álbum, Dear Heather.
En un párrafo de Beautiful Losers (1966), Cohen se pregunta qué es un santo. “Un santo es alguien que ha alcanzado una posibilidad humana remota”, dice, para a continuación aclarar que la definición de esa posibilidad es algo que está fuera de su alcance. Todo lo que puede sugerir es que tiene algo que ver con “la energía del amor”. Y a continuación dice: “Contactarse con esa energía resulta en el ejercicio de una suerte de balance en el caos de la existencia”. Es obvio que yo no busco tan sólo artistas a secas, también necesito artistas-santos que me ayuden a encontrar el balance en esta vida caótica, artistas que dejen la seguridad de su hogar en busca de esa posibilidad humana remota –y que por ende corran los riesgos del caso. He encontrado muchos a lo largo de la Historia, pero también necesito contemporáneos, gente que ilumine este paisaje del tiempo que compartimos. No cuento más que con un puñado, y son toda gente grande: Dylan, Cohen, Caetano Veloso. Entre los que vienen detrás hay gente valiosa, pero ninguno que haya respirado el aire de semejantes alturas. A mi manera, rezo a diario para que surjan muchos que recojan la antorcha.
“En todas las cosas hay alguna rajadura. Es así como entra la luz”, canta Cohen en Anthem (o sea Himno, vaya título más apropiado). Yo creo que los artistas-santos funcionan como estas rajaduras de las que Cohen habla. Cuando contamos con menos artistas como ellos -y hoy hay pocos, ya lo creo-, menos luz entra.
[Publicado el 22/9/2006 a las 10:00]
Este post nos indica que el autor de este blog dice cosas sin sentido y que no le da importancia a sus lectores.
Escriba algo mas interesante,profundo o al menos divertido hombre.
Saludos de un escritor sin pelos en la lengua que vive en Madrid.
http://leozeladabrauliograjeda.blogspot.com/
Comentado por: leo zelada el 24/9/2006 a las 18:06
Comentado por: INRI el 24/9/2006 a las 01:48
Comentado por: cruztaceo el 24/9/2006 a las 01:46
Comentado por: incruztado el 24/9/2006 a las 01:42
Ah, no quisiera cerrar sin antes nombrar a mi estimado Jaume Sisa. Es sencillamente fantástico. Y aún podría citar a algunos otros, pero no deseo agobiar con mis gustos personales.
Saludos
Comentado por: francesca el 23/9/2006 a las 23:45
Dylan, Cohen, Veloso, Harrison... Lo leo con sorpresa por la total coincidencia con mis cantautores preferidos. También creo que son artistas que iluminan a los buscadores, que consiguen, en muchas ocasiones, ocupar espacios vacíos haciendo que nos sintamos acompañados en algunas de nuestras inquietudes.
A Caetano Veloso tuve ocasión de escucharle en directo, de esto hace tres años, y aún me emociona el recuerdo, sobre todo cuando al cantar Terra se le unieron todas las voces de los que estábamos allí sentados, deleitándonos con sus canciones y su genuina elegancia. Bueno..., ay, a mí es que los conciertos multitudinarios son los que más me gustan. Hace dos meses volví a escuchar en directo al genial y siempre oxigenante Dylan. De Cohen tengo una grabación en la que viaja a la isla griega donde durante años tuvo una casita. Fantástico. He seguido con interés no sólo su música sino su trayectoria vital, por su excepcionalidad. Y de Harrison tengo un cd doble con la Celebración de un Concierto Homenage en el Royal Albert Hall de Londres, en noviembre del 2002; una maravilla. Realmente era el más espiritual de los Beatles, quizá por eso siempre fué mi preferido.
En fin, disculpen mi entusiasmo, pero es que les debo tan buenos momentos... Es cierto que son creadores de mundos llenos de Luz, comprensión y afecto.
Buenas noches y feliz fin de semana.
Comentado por: francesca el 23/9/2006 a las 23:41
Comentado por: inesita el 23/9/2006 a las 19:43
A José,
“Beautiful Losers” lo puedes encontrar en catalán: “Bells Perdedors”, cortesía de Angle Editorial.
Buen fin de semana,
Comentado por: Inoportuna el 22/9/2006 a las 17:01
Marcelo, creo que no puedo estar más de acuerdo contigo... hacen falta esos artistas-santos contemporáneos...
En la música el último, desde mi experiencia (y que sí lo pude vivir como contemporáneo) fue Kurt Cobain, que de manera inevitable entendió esa pequeñez en la que se había convertido por obra y gracia del mercado. Cantó alguna vez "La angustia adolescente ha pagado bien/pero ahora estoy aburrido y viejo".
Y así aprendí que hasta la rebeldía juvenil se puede convertir en una estrategia de marketing. Y la rebeldía mayor de Cobain fue pegarse un tiro para escapar de esa rebelión contenida en una lista de la Billboard... una pena. Después de él no he encontrado a nadie que lo consiga...
Aunque también me sentí mal cuando falleció Harrison y eso que no era de su generación.
Saludos
Comentado por: Eduardo Varas Carvajal el 22/9/2006 a las 16:01
Me gustó mucho esa imagen de la luz que se filtra por una rajadura y me pregunto si también no hay escasez de buscadores de luz. El otro día, en un programa del Canal A, hablaban las editoras de Norma y Alfaguara y decían que en la Argentina hay más escritores que lectores...
Esta traducción de las letras de Cohen es otro motivo para encarar de una vez por todas el aprendidazaje del idioma inglés. ¡Cuánta poesía me estoy perdiendo!
Buen fin de semana buscadores de luz!!!
Comentado por: Jose el 22/9/2006 a las 14:09
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
06/7/2008 20:06
Publicado por: figueras
05/7/2008 18:46
yo lo admiraba demasiado era...
Publicado por: monica
05/7/2008 18:40
Sorry , no te quize ofender, y...
Publicado por: lilith
05/7/2008 14:17
Dear Lilith, sinceramente no...
Publicado por: figueras
05/7/2008 00:24
Todavia no termino de leer esto...
Publicado por: Lilith
05/7/2008 00:18
Publicado por: martin
04/7/2008 12:27
pusiste a bailar las palabras y...
Publicado por: Alba
04/7/2008 10:37
Publicado por: valeria
03/7/2008 23:55
Marcelo: Ante todo, un saludo...
Publicado por: Daniel
03/7/2008 19:00
Publicado por: gonzalo
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