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Editado por La Oficina del Autor

lunes, 7 de julio de 2008

Blog de Marcelo Figueras

Dostoievski en Baltimore

Era de madrugada cuando terminé de ver el último capítulo de The Wire, y me costó mucho conciliar el sueño. No sé ustedes, pero cuando yo me encuentro con una obra que me entusiasma (libro, película, historieta, serie televisiva: da igual) la adrenalina fluye por mi cuerpo como si me hubiese lanzado al vacío en paracaídas. Mientras reviso una y mil veces las escenas, los personajes y las situaciones (y reboto de pared a pared, como un niño que consumió demasiada azúcar), mezclo el placer que siento con el deseo y me pregunto si alguna vez podré producir una ficción tan atrapante como la que acabo de disfrutar. Los pactos fáusticos, se sabe, no surgen de la nada.

The Wire es una miniserie policial creada por David Simon, que va por su cuarta temporada en HBO. Yo llegué tarde a este tren, acabo de ver el último capítulo de la temporada inicial. Pero los tambores seguían batiendo en su favor con tanto entusiasmo (Stephen King escribió hace poco que The Wire ya había dejado de ser muy buena televisión para convertirse en televisión clásica, “junto con The Prisoner y las primeras temporadas de The Sopranos”), que me decidí a combatir mi empedernida ignorancia y empecé por el principio. Fue una buena inversión. The Wire cuenta una historia que no brilla por su originalidad (la lucha de una división especial de la policía contra un traficante de drogas de Baltimore), pero eso es lo de menos: lo importante es cómo la cuenta. Viendo The Wire uno comprende que, aunque ya casi no existan las novelas que pintan el mundo entero al pintar una aldea en su complejidad, la miniserie televisiva se ha convertido en el heredero natural de ese formato literario. Al disponer de un tiempo narrativo tan generoso (las temporadas oscilan entre los once y los trece capítulos, lo cual equivale a igual cantidad de horas), las miniseries pueden darse el lujo de ver todo el espectro social, desde el adolescente que vende drogas para mantener a sus hermanitos hasta el senador corrupto que recibe contribuciones de un traficante para su campaña. The Wire transcurre en Baltimore pero podría ocurrir en Buenos Aires, Madrid, el DF o Río –o, como sugiere Stephen King, en el Inferno de Dante.

No es una miniserie que aspire a ser cool, su estilo es naturalista, por completo desprovisto de afectaciones. Lo que le importa a David Simon es otra cosa, su mirada es la del tipo que contempla la violencia de una gran ciudad, que se pregunta si hay algo que podamos hacer al respecto –y que se arremanga para al menos intentarlo, aun cuando sabe que la codicia del hombre y la podrida médula del sistema lo han derrotado antes de comenzar. Imagino que la riqueza de su relato coral y la compasión que destila fueron algunas de las causas que acercaron a The Wire a grandes de la narrativa policial como George Pelecanos, Richard Price (Clockers, Freedomland) y Dennis Lehane (Mystic River), que se convirtieron en colaboradores de Simon sin pensarlo dos veces. Desde el punto de vista de un escritor, esta línea de fuerza de Dostoievski-en-Baltimore-post 9/11 que encarna The Wire resulta un atractivo irresistible.

Al meterme esta mañana en la red me encontré con la buena noticia de que HBO acaba de contratar a Simon para que produzca una quinta, y aparentemente final, temporada de The Wire. Mientras espero que HBO transmita la cuarta temporada en Latinoamérica tengo tiempo para comprar la segunda y tercera, ya editadas en DVD. ¿Existe algo más maravilloso que la anticipación del disfrute que, en casos como el de The Wire, sabemos que nos espera en algún punto del futuro?

[Publicado el 19/9/2006 a las 10:30]

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Comentarios (2)

  • Hola. Acabo de terminar de ver la 3ª temporada y me he puesto a buscar blogs que hablen de The Wire.

    Qué pocos hay en español!. Mientras tanto en EE.UU. hay blogs dedicados íntegramente a The Wire que analizan pormenorizadamente cada detalle de la serie y los críticos estadounidenses la alaban como la mejor serie de televisión de los últimos años.

    Un comentario interesante de Simon es que ha podido hacer esta serie en HBO, que no habría sido posible en una cadena generalista, porque a HBO no le preocupa tanto la audiencia total como el número de gente dispuesta a estar suscrita a HBO por tener series como ésa.

    No sé en Argentina pero en España no somos muy conscientes del papel de los creadores televisivos (los Simon, Chase, Bochco, Milch). Son los nuevos directores de cine, las personas creativas que realmente producen algo nuevo, y nadie les conoce.

    Comentado por: Alfred Sola el 09/11/2006 a las 10:24

  • No he visto la serie, pero tu manifiesto de fanático está tan bueno que ahora me interesa verla.

    Pero me quedé enganchada en la frase final "¿Existe algo más maravilloso que la anticipación del disfrute que sabemos que nos espera en algún punto del futuro?". Uy, pues no...

    Comentado por: Mayté/Palas el 19/9/2006 a las 17:22

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

Obras asociadas

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