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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

viernes, 4 de julio de 2008

Blog de Marcelo Figueras

Sobre La Noche de los Lápices

Este sábado fue una de las raras ocasiones en que el Obelisco sirvió para algo. El tan tradicional como algo banal símbolo de Buenos Aires se disfrazó de lápiz, para conmemorar los treinta años de uno de esos hechos que contribuyeron a despojarnos de nuestra inocencia: la Noche de los Lápices. A mediados de septiembre de 1976, grupos de operaciones de la policía bonaerense secuestraron a varios adolescentes de entre 16 y 18 años, que habían destacado en su reclamo en pos de la instauración de un boleto estudiantil. Esto es: chicos que reclamaban que los estudiantes pudiesen pagar menos por el uso del transporte público, tal como era costumbre hasta que se instaló la dictadura. Se ve que los represores consideraban que del boleto estudiantil al triunfo del comunismo mediaba un solo paso, por lo que decidieron hacer tronar el escarmiento. Enviaron a los perros negros en su busca, los arrancaron de sus casas, los encerraron en cárcel clandestina (el sábado también hubo un homenaje en el Pozo de Bánfield, el campo de concentración donde vivieron sus últimos días: un monumento al horror que todavía está de pie), los torturaron en cuerpo y alma (porque además de la violencia física los sometieron a simulacros de fusilamiento) y finalmente los fusilaron de verdad.

Disculpen que me ponga obvio, pero necesito subrayar el dato: hablo de chicos y chicas de la edad de mis hijas, o sea a medio cocer, de ojos tan grandes como inocentes, todavía inseguros, puro tallo, de esos que aun no logran manejar bien el cuerpo nuevo y a los que la voz les tiembla, llenos de generosidad y de torpeza y por eso indignos de cualquier otra cosa que no sea cuidado y ternura. Pero para las bestias que entonces tenían el poder eran enemigos del Estado, o cuanto menos enemigos en potencia; imagino que decidieron arrasar con ellos para que su destino disuadiese a otros de imitarlos.

La semana pasada me conmovió el testimonio de Pablo Díaz, uno de los sobrevivientes, que hoy roza los cincuenta años. Las cámaras de Telenoche, el informativo de Canal 13, lo acompañaron en su regreso al Pozo de Bánfield. Se acordaba del sitio a la perfección, y podía identificar cada una de las celdas infectas en que vivieron semidesnudos, durante aquel tiempo que tan sólo para Pablo no fue el último. Verlo quebrarse como se quebró me partió el alma: la forma en que parecía volver a los 18 al hablar de aquellos compañeros que nunca crecieron, la culpa del sobreviviente que prometió a todos que los sacaría de allí y fracasó en su cometido. (Díaz salió del Pozo de Bánfield para ser blanqueado como prisionero del Estado, y pasó preso otros tres años.) Tal como me ocurre cada vez que rememoro el hecho, no puedo dejar de pensar que ellos tenían pocos años más que yo; pero yo provenía de una familia apolítica, y tenía un interés todavía escaso en el mundo real (vivía en una nube de fantasías, ya por entonces no ansiaba otra cosa que ser escritor), y de alguna manera este desapego me protegió. Si la dictadura hubiese llegado unos años después, cuando yo ya había despertado al mundo y respondido al deseo de convertirlo en un sitio mejor, seguramente no sería yo quien escribe hoy en este espacio.

Para aquellos tentados de desdeñar esta historia como parte de un pasado remoto, valga el relato de lo ocurrido la semana pasada. Durante algunas horas, la entrada que la enciclopedia online llamada Wikipedia dedicaba a La Noche de los Lápices describió el hecho como “un invento creado por las organizaciones terroristas que reclutaban jóvenes secundarios y universitarios para llevar a cabo sus delitos de lesa humanidad”. Es decir que existe alguien hoy que abusó del mecanismo liberal de la Wikipedia, que permite a sus usuarios modificar los contenidos que brinda, para justificar el secuestro y asesinato a sangre fría de un grupo de adolescentes. Lo cual equivale a decir que sigue existiendo gente que si tuviese oportunidad, volvería a perpetrar horrores como los ya cometidos.

Por eso quiero mencionar por sus nombres a María Claudia Falcone, Horacio Ungaro, Claudio de Acha, María Clara Ciocchini, Francisco López Muntaner y Daniel Racero. Porque aunque sus asesinos se hayan empeñado en esconder sus cuerpos, yo quiero que en este sitio los chicos no sean desaparecidos, sino aparecidos.

[Publicado el 18/9/2006 a las 11:37]

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Comentarios (6)

  • es terrible pensar en todo lo que pasaron en todo lo que les hicieron da mucha impotencia pero lo importante es no dejar que desaparescan como dijo pablo neruda podran cortar todas las flores pero no podran parar la primavera, pueden haberlos matado pero lo importante es que sus ideales sigan presentes en todos nosotro, hay que recordarlos todos los años y hacer un minuto de silencio o de reflexion para que sus almas sigan vivas!!!

    Comentado por: gisella el 09/2/2008 a las 21:01

  • hola!!!
    bueno, creo que no puedo decir mucho porque lo mas importante ya esta dicho!!!
    "esta peli esta muy buena y me parece bien que los chicos allan luchado por sus derechos", perdon pero no tengo mucho para decir...
    chau suerte...

    Comentado por: maria florencia carraro el 16/5/2007 a las 02:00

  • Dear Miguel,

    Kauffman me parece muy interesante. Me gustó mucho Being John Malkovich, me asustó un poco Adaptation (temí que el pobre terminase siendo un fiasco) y me fascinó Eternal Sunshine of the Spotless Mind. Cualquier persona que sea capaz de encontrar una forma nueva de contar una gran historia de amor -como lo es Eternal Sunshine- merece mi más absoluta admiración.

    Abrazos,

    Figueras

    Comentado por: figueras el 19/9/2006 a las 02:31

  • La forma cómo manejaste el contexto en tu película "Kamchatka" (la vi en un cine del microcentro de capital federal, luego de "Bolivia", en el 2003) me ayudó a comprender por lo que pasaron allá,desde el punto de vista de las familias. La memoria fílmica siempre será clave para enseñar a las futuras generaciones.

    Hablando de eso, imagino que recuerdas el escándalo del funcionario de la Embajada de Ecuador en Buenos Aires que sacó a "pasear" a un ex milico represor. La verdad que casi me sentí como la avestruz.

    Pero para no llorar citaré una frase que me decía Alejandro Angelini, mi ex profe de Stand-up comedy cuando me presentaba ante la audiencia del bar Virasoro en Palermo: "Nosotros le llevamos a Cavallo y ahora él viene para desquitarse, con ustedes, desde Ecuador...!!(y mi nombre) "

    Me parecen interesantes tus cruces entre literatura y screenwriting en tu trayectoria... Qué te parece Charlie Kauffman?


    Comentado por: Miguel Antonio Chávez el 18/9/2006 a las 19:41

  • Marcelo, es lamentable que estos hechos se hayan dado y es tan lamentable justifcarlos...

    La semana pasada estuve encargado de dirigir un foro en un festival de cine argentino que se desarrolló en Guayaquil. En el penúltimo día se proyectó 'Cautiva', de Gastón Biraben. Una de las asistentes, argentina, fue la primera en hablar. Textualmente no lo recuerdo, pero no sólo destrozó a la película como realización, sino también a la historia que se contaba (una chica que descubre a sus 15 años que sus padres no son sus padres, sino que es hija de desaparecidos)... en términos tan prepotentes que evidenciaron un cuestionamiento de "por qué se sigue hablando del tema".

    Nadie supo decir nada más, debo ser sincero y confesar que esa intervención me conmovió por el escaso sentido de humanidad que encontré en ella. Pero ese silencio fue aprovechado por otro asistente, también argentino, que supo devolvernos el habla al comentar que lo que habíamos visto, "sin ofender a los asistentes" (cuando dijo eso miró a la señora) era la demostración de lo que en realidad había pasado en su país y que las reacciones del personaje que hacía del padre de crianza de la chica, un policía, evidenciaban eso: la Policía y su actitud para los que no pensaban igual.

    Al final de cuentas es siempre bueno remover el polvo de los acontecimientos, para que la historia no se pierda y no se la trastoque...

    Saludos

    Comentado por: Eduardo Varas Carvajal el 18/9/2006 a las 18:52

  • Desgraciadamente en Latinoamérica tenemos muchas de esas historias. Historias de gobiernos represores y asesinos, historias de jóvenes en lucha convertidos en víctimas de quienes debían protegerlos. Y no sólo en Latinoamérica, sino por todo el mundo.
    Una de las cosas que más duele es cuando se pretende olvidar los capítulos de vergüenza (para los gobiernos y de valentía para sus pueblos), luego viene el olvido y parece que no aprendemos de nuestro pasado.
    En cuanto a Wikipedia, tanto esta página como otros buscadores me parecen herramientas de gran utilidad, sin embargo se han convertido también en herramientas para convertirnos en inútiles y flojos. No es poco común ver que las tareas de muchos estudiantes están llenas de referencias a Wikipedia. Esas son las fuentes de información y conocimiento de mucha gente, de niños y jóvenes.
    Sé que me he desviado del tema de este post, pero lo que refiere a Wikipedia me tiene hace tiempo pensando en la desgracia de que un medio que sirve para acercarnos a tantos temas nos aleje al mismo tiempo y de peor manera, la popularidad de esta “enciclopedia” hace creer a muchos de sus usuarios que es una fuente 100% confiable. No estoy en su contra, pero la tomo con escepticismo.
    En todo caso, te felicito Marcelo por recordar a algunos de los luchadores de tu Argentina y con eso hacernos recordar a los nuestros.

    Comentado por: necia el 18/9/2006 a las 18:44

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

Obras asociadas

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