El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
domingo, 6 de julio de 2008
Temple de acero
Nos gusta pensar que estamos preparados para lo peor (la mayoría de los que rondan mi edad y viven donde vivo han sorteado infinidad de episodios disruptivos: dictaduras, atentados masivos, hecatombes económicas y altas dosis de violencia entre clases sociales, por citar tan sólo algunos), pero nada nos prepara para la devastación de los cataclismos emocionales. Hablo de esos pequeños estallidos privados, que nos congelan en mitad de la vida sin proporcionarnos ni siquiera el consuelo de la socialización del dolor: estos episodios disruptivos sólo se viven en soledad, mientras uno intenta seguir adelante con las responsabilidades adquiridas. Uno está devastado, pero debe salir a trabajar. Uno está devastado, pero tampoco puede cerrarse a las necesidades de los demás. Uno está devastado, pero debe interactuar con los actores sociales (taxistas, cobradores, empleados bancarios), aunque le parezcan más irritantes que nunca. Uno está devastado, pero no puede dejar de atender a la construcción cotidiana del edificio de su existencia: debe pagar las cuentas y los servicios, debe cocinar, debe responder llamados ajenos, debe perseguir a la gente que le niega atención, debe sacar la basura.
Yo no sé cómo lidian ustedes con estos asuntos (disculpen que no sea más transparente, pero no deseo exponer a cierta persona al escrutinio público; digamos que se trata de uno de esos casos en los que uno descubre que todo el amor y toda la atención del mundo no han redundado en la felicidad que uno deseaba producir), pero yo, entre otras cosas, me dejo llevar por las pulsiones de mi profesión. Por ejemplo escribo, cosa que a ustedes les consta. O reviso los detalles de mis cuitas como quien analiza un texto, o la estructura narrativa de un guión: buscando las claves del enigma, que una vez en mis manos harán posible la solución. O acudo a libros o películas que rozan mi circunstancia, esperando que de alguna manera me iluminen. Por supuesto, también hago otras cosas que hace todo el mundo: hablo con amigos, me angustio, estallo, consulto a un psicólogo. (Qué se le va a hacer, soy argentino: el psicoanálisis forma parte de mi ADN.)
Anoche, por ejemplo, fui a mi DVD club a alquilar The Weather Man. Mi mujer sugirió que estaba siendo masoquista, pero yo sabía lo que hacía. The Weather Man es una película de Gore Verbinski, más conocido por la saga de Los piratas del Caribe. En esencia es el retrato de una depresión, la que sufre el personaje de Nicolas Cage: un hombre de edad mediana que trabaja dando el parte meteorológico en televisión, divorciado, con un padre célebre y respetado (ganador del Pulitzer, para ser precisos) que padece un linfoma y un par de hijos adolescentes en problemas. Yo quería ver esta película desde hace tiempo, no sólo porque me parecía atractiva sino porque intuía que de alguna forma se relacionaba conmigo –aunque más no fuese por el más colorido de los detalles: el hecho de que el personaje, al igual que yo, practicase arquería.
La película está buena. Si me preguntan para qué sirvió en mi circunstancia, diría que me quedé pensando en un par de cosas que Michael Caine, el padre-Pulitzer, le dice a su hijo atribulado: que nada de lo bueno es fácil en esta vida, y que uno no deja de ser padre ni siquiera cuando sus hijos se convierten en adultos. (“Lots of tending”, repite Caine ante Cage: hay mucho cuidado por proporcionar.) También me enterneció la angustia que Cage siente ante su profesión: lo desespera su incapacidad de predecir realmente lo que ocurrirá en los próximos días, tanto como nos desespera a los demás, que no somos ni jugamos a ser meteorólogos. La verdad es que yo la paso mucho mejor. Escribir, o sea crear, o sea reflexionar mediante el acto de la creación, es mucho más iluminador que agitar los brazos como un poseso delante de una pantalla verde.
La luz me la proporcionó, como suele pasar en las buenas historias, el detalle de la arquería. Mientras veía a Cage recuperar su equilibrio mediante la práctica de esta disciplina (que tanto tiene de zen, eso es inequívoco), recordé algo que mi maestro dijo el último sábado, mientras yo protestaba por el penoso rendimiento de mis flechas sobre la diana. Recordó que cuando uno está tirando peor, la única forma de revertir esa racha es tranquilizarse, como si uno atravesase el mejor de los momentos. Dijo además que en arquería existe una palabra precisa para lo que demandan estas circunstancias: temple. Eso es lo que se precisa. Eso es lo que marca la diferencia.
Aquí estoy, pues. Templándome, como un acero al fuego.
[Publicado el 06/9/2006 a las 10:30]
Comentado por: Giulius el 06/9/2006 a las 22:40
Marcelo utiliza imágenes muy eróticas en sus textos: ¡Se templa como un acero al fuego! También dijo, en una ocasión, que le encantaba ejercer el músculo de la ironía.
¿Creéis, Eva, que Nicolás le llega a la suela del zapato (de Marcelo)?
Marcelo es más guapo (ja, ja, ja).
Atentamente
Comentado por: Pepita Betriu el 06/9/2006 a las 21:29
Comentado por: Olga Trevijano el 06/9/2006 a las 20:59
Comentado por: Eva M. el 06/9/2006 a las 20:56
Eva:
¡Déjame en paz!
Tuyo,
Nicolás
Y recuerda:
Este día del año 2004, alguien abrirá el candado que bloquea mi puerta y me liberará.
Confiaré ciegamente en esa persona y la seguiré a donde sea sin que me importe lo que pueda suceder...
Hacia un nuevo destino...
Comentado por: Nicolás el 06/9/2006 a las 20:55
Comentado por: Eva M. el 06/9/2006 a las 20:52
Comentado por: Eva M. el 06/9/2006 a las 20:47
Comentado por: Eva M. el 06/9/2006 a las 20:47
Comentado por: Eva M. el 06/9/2006 a las 20:46
Comentado por: Eva M. el 06/9/2006 a las 20:45
querido Nicolás
¿no estarás empezando a desarrollar unos sentimientos muy peligrosos hacia Marcelo Figueras?
Comentado por: Eva M. el 06/9/2006 a las 20:44
La casa vacía
Salgo de mi casa.
Mientras estoy fuera, alguien entra en mi casa vacía y se instala en ella.
Come la comida de mi frigorífico, duerme en mi cama, mira mi televisor. Quizá porque se siente culpable, arregla mi despertador roto, lava la ropa, lo ordena todo y luego desaparece.
Como si nadie hubiera estado allí...
Un día entro en una casa vacía.
Parece que nunca haya estado nadie, así que me desnudo, me baño, preparo la comida, lavo la ropa, arreglo una báscula de baño y juego al golf en el jardín de la casa.
En la casa hay una mujer desanimada, asustada y herida, que no sale nunca y que llora.
Le muestro mi soledad. Nos entendemos sin decir ni una palabra, nos vamos sin decir ni una palabra.
Mientras elegimos una casa en que vivir, nos sentimos cada vez más libres.
En el momento en que parece que nuestra sed de libertad se ha aplacado, nos quedamos atrapados en una casa oscura.
Uno de los dos se queda en una casa hecha de nostalgia.
El otro aprende a convertirse en un fantasma para esconderse en el mundo de la nostalgia.
Ahora que soy un fantasma, ya no siento deseos de buscar una casa vacía.
Ahora me siento libre de ir a la casa en la que vive mi amada y besarla.
Nadie sabe que estoy allí.
Excepto la persona que me espera...
Siempre llega alguien para la persona que espera... Llega, seguro... hasta para la persona que espera...
Este día del año 2004, alguien abrirá el candado que bloquea mi puerta y me liberará.
Confiaré ciegamente en esa persona y la seguiré a donde sea sin que me importe lo que pueda suceder...
Hacia un nuevo destino...
Es difícil saber si el mundo en que vivimos es sueño o realidad.
Kim Ki-Duk
****
¿Me dejaría Kim Ki-Duk dedicártela, Marcelo?
Comentado por: Nicolás el 06/9/2006 a las 20:16
Aquí ella no le ve: ¡Claro!, él ya ha conseguido volverse invisible cuando lo desea:
http://www.imdb.com/gallery/ss/0423866/Ss/0423866/8.jpg?path=gallery&path_key=0423866
Comentado por: Pepita Betriu el 06/9/2006 a las 17:53
"Porque en el cine de Kim Ki-Duk apenas se habla, porque sino las podría pronunciar su protagonista"
¡Lapsus!: Me refería al protagonista de "Hierro tres".
Comentado por: Pepita Betriu el 06/9/2006 a las 17:46
Me ha encantado especialmente el final del post: "Aquí estoy, pues. Templándome como el acero". Dos líneas rotundas, perfectas.
Porque en el cine de Kim Ki-Duk apenas se habla, porque sino las podría pronunciar su protagonista, que acaba adquiriendo el don de la templanza y la invisibilidad. ¡Cómo me gustaron las escenas en la celda donde vemos templando su cuerpo y su espíritu!
Sí, ya sé que el cine del director coreano es muy controvertido, pero qué quieren que les diga, a mí me fascina.
¿Y el arco? Su protagonista es un consumado maestro en la práctica de esta disciplina y, sin embargo, aún no ha conseguido templar sus sentimientos a pesar de su avanzada edad.
No he visto The weather Man, pero suena interesante. La verdad es que Cage nunca me ha gustado especialmente aunque sé que no es un mal actor.
Comentado por: Pepita Betriu el 06/9/2006 a las 17:41
Congelada y devastada en mitad de la vida, sigo trabajando, acudiendo a las necesidades de los demás, yendo al banco, pagando, cocinando, y sacando la basura -en sentido literal y figurado.
Es curioso, pero esta mañana me había encontrado en un pensamiento que he relacionado con su escrito de hoy por su similitud, pero del revés; pensé ¡dios mío! (no puedo deshacerme de esta expresión, me alivia, es como un suspiro) ¿si mis “episodios disruptivos”, siendo como son hechos de la vida para los que “pienso” que estoy preparada y en cierto modo son previsibles y hasta elegidos de manera voluntaria, me sumergen en este estado de “no ser” y me paralizan; qué no les debe suceder a las personas que son víctimas de toda la violencia que hemos vivido y que vivimos en estos días nuestros, en este tiempo que compartimos todos los que hoy estamos viviendo? La socialización del dolor puede ser una parte del consuelo. Me ha gustado pensar que al separarnos un océano su pensamiento fue de lo colectivo a la individual y el mío al revés, como los dos extremos de un hilo que cuelga.
Mis defensas a la hora de lidiar con estos asuntos son parecidas a las suyas, otra cosa es la eficacia en los resultados, cada uno conoce el suyo. Una de las defensas que yo utilizo es la sonrisa. Cuando sucede eso que sabes que te ha ocurrido y que es como si se apagara la luz de una estrella dentro de los ojos, intento sonreír. Siempre intento que en mi cara haya una sonrisa. Así como la suya en la foto de la camiseta blanca. Pero me lo tomo muy en serio, como si fuera una posición de yoga o como una técnica de gimnasia. De esta manera consigo tres cosas importantes, a saber, que haya quien ni se entere de mi tristeza; obligo a las arrugas de mi rostro a adoptar caminos más amables, y logro hacer visible la luz de las otras estrellas que aún quedan en mi mirada.
Ayer fui al video club y cogí The Dreamers” a sugerencia suya de un post de estos últimos días. Tiene toda la razón respecto a Eva Green.
Me despido enroscada a sus pies, como un abrazo de esos que usted da.
Comentado por: Serpiente suya el 06/9/2006 a las 16:52
Marcelo... nada se le puede decir al metal que pasa su temporada en su cuna de fuego. Solo la fe y la paciencia del artesano que lo forja con recio amor. Todo, hasta el dolor, termina y surge una hoja nueva. Gracias por compartir y por la hermosa forma de compartir. Alégrate, este texto fue una flecha en la diana. Un abrazo.
Comentado por: Mayté el 06/9/2006 a las 16:46
figueras,me ha encantao tu articulo de hoy...no suelo acudir mas como solia por circunstancias q no vienen al caso,pero echo de menos tu blog y lo q se liaba aqui
me apena q estes pasando una mini-depre y eres valiente en manifestarlo pubcliamente...no tienes por q avergonzarte de ná,a todos nos han puesto un par de banderillas o nos hemos caido de lleno..no se libra nadie
temple,estilo,elegancia...si,la verda q si.....
nada mas,pibe,arriba el animo,colega...creoq ya empieza el veranito por los australes,eso anima tela..otro dia empiezo con la guasa y con la escenas de lujo de un cinefilo de barrio....ciao
Comentado por: jevi-llano el 06/9/2006 a las 14:32
A veces un libro o una memoria funcionan... las canciones tristes también, sobre todo si las canta Lou Reed...
En esos momentos de tribulación creo que caemos en una necesaria desesperanza, pero lo más interesante es que siempre hay un respuesta en nosotros mismos (no me quiero sentir motivador profesional con este comentario)... así como el personaje de the Weather Man tiene la arquería, y Marcelo, tú tienes a las estructuras narrativas (y a tu genética predisposición al psicoanálisis), cada uno procesa esas dificultades con su propio temple y eso es lo interesante...
Cada vez que me pasa uno de esos episodios (como hasta hace unos meses), recuerdo cómo Lennon me salvó de una depresión con el simple acto de escuchar un verso de Strawberry Fields: "It's getting hard to be someone but it all works out"... habló mi gurú de por vida...
Comentado por: Eduardo Varas Carvajal el 06/9/2006 a las 13:57
"Pones canciones tristes para sentirte mejor", canta Gustavo Cerati hablando de la angustia y de nuestros bálsamos. Yo también he estado buscando alivio cinematográfico y literario en estos días, así que, Marcelo, grazie por quitarle peso a esta sensación de ser la criatura más desgraciada del universo. Y sí, más que alivio, como decís, buscamos pistas para el enigma de nuestras encrucijadas emocionales. O simplemente sentirnos acompañados. Y, con todo, en un par de minutos renacemos y en otro par de segundos, nuestros pies vuelven a rozar el abismo. C'est la vie.
Comentado por: Lori el 06/9/2006 a las 11:48
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
05/7/2008 18:46
yo lo admiraba demasiado era...
Publicado por: monica
05/7/2008 18:40
Sorry , no te quize ofender, y...
Publicado por: lilith
05/7/2008 14:17
Dear Lilith, sinceramente no...
Publicado por: figueras
05/7/2008 00:24
Todavia no termino de leer esto...
Publicado por: Lilith
05/7/2008 00:18
Publicado por: martin
04/7/2008 12:27
pusiste a bailar las palabras y...
Publicado por: Alba
04/7/2008 10:37
Publicado por: valeria
03/7/2008 23:55
Marcelo: Ante todo, un saludo...
Publicado por: Daniel
03/7/2008 19:00
Publicado por: gonzalo
03/7/2008 08:42
Publicado por: lolichka
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