El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
domingo, 6 de julio de 2008
Combatiendo la violencia con más violencia
Cuando uno llega a la etapa de la vida en que puede valerse por sí mismo, el cuidado que nuestros mayores nos prodigan se convierte en irritante. Uno se cabrea porque desconfía de todo gesto que prolongue la infancia que, a esa altura, nos alegramos de haber dejado atrás. A nadie le gusta que sigan tratándolo como niño, aunque más no sea porque existe tanta gente que confunde a los niños con idiotas.
Ayer por la tarde el ciudadano Juan Carlos Blumberg (siempre se habla de él como de “el ingeniero” Blumberg, como si se quisiese destacar que no es un ciudadano más) lideró un acto en la Plaza de Mayo, reclamándole al gobierno argentino que acabe con la inseguridad urbana. Blumberg es de esos personajes cuya celebridad siempre es modificada por el adverbio tristemente: se hizo conocido en su carácter de padre de Axel, un joven que fue víctima de un secuestro terminado en muerte. Desde aquel asesinato Juan Carlos Blumberg salió a buscar la luz de los reflectores, desempeñando con naturalidad su papel de símbolo, el único Padre Coraje que parece haber producido esta tierra rica en madres como la de Brecht. La entereza que demostró ante el dolor y la voluntad con que intentó cambiar cosas le granjeó la simpatía de muchos. El problema empezó cuando Blumberg empezó a demostrar qué significa seguridad, tanto para él como para sus (en muchos casos flamantes) amigos.
Para Blumberg y compañía, seguridad equivale a una policía más poderosa. Esto es cuanto menos peligroso, en un país cuya policía ha sido represiva y corrupta durante décadas, hasta el punto de desempeñar bajo cuerda el rol que otros países reservan a las mafias. (Nuestra policía ha sido nuestra mafia.) Para Blumberg y compañía, seguridad implica bajar la edad a partir de la cual es posible imputar crímenes, para poder enviar a chicos de dieciséis a las cárceles donde se formarán como mejores -y a no dudarlo, más crueles- delincuentes. Para Blumberg y compañía, seguridad entraña aumentar las penas por los delitos colaborando aún más a la deformación del Código Penal, que por ejemplo establece peores castigos para algunos robos que para los homicidios. (Existe un proyecto de reforma del Código Penal avalado por algunos de los miembros más notables de la Corte Suprema, que corrige éste y otros tantos disparates actuales; pero por supuesto, Blumberg y compañía están en contra.)
La gente que fue acercándose a Blumberg en este tiempo (muchos de los cuales estaban ayer en la Plaza, mezclados entre el público) no se le arrimó por casualidad. Por ejemplo Mauricio Macri, la gran esperanza blanca de la derecha argentina: hijo de un millonario, Macri no ha hecho más méritos para aspirar a la primera magistratura de la Argentina en 2007 que el de consagrarse presidente de Boca Juniors con una campaña rica en dólares que, para su obvio pesar, no se tradujo en la popularidad con que había especulado. O Bernardo Neustadt, un periodista que funcionó en su momento como vocero no oficial de la dictadura militar. O Cecilia Pando, esposa de un militar que obtuvo una patética notoriedad al reivindicar lo hecho durante la represión en los 70. (Lo cual supone reivindicar secuestros, torturas y la desaparición de treinta mil personas). También había en la Plaza religiosos filofascistas, y ex represores, y representantes de diversos círculos militares, que contribuyeron a definir la clase de seguridad a que esta gente aspira: la que sólo garantizan los uniformes, la que llena las cárceles y la que puebla los cementerios.
Lo que más me indigna de Blumberg y compañía es que nos tratan como si fuésemos niños. (O como si fuésemos idiotas; ya lo dije, para algunos la diferencia es mínima.) ¿Qué persona con dos dedos de frente combatiría el fuego con más fuego? ¿Quién puede argumentar con un mínimo de seriedad que la violencia se termina con más violencia? ¿No es suficiente testimonio respecto del error de este argumento el triste estado del mundo? ¿Es este planeta un lugar más seguro desde que Bush y compañía pusieron en práctica su política de mano dura? Pero en fin, Bush y compañía siguen batiendo el parche como si estuviesen ganando, y a nadie debería extrañar que surjan clones en los sitios más impensados.
Yo creo que la medida más efectiva que el gobierno puede tomar para acabar con la inseguridad es económica, o para ser más preciso económico-política: garantizar que haya alimento en la mesa de cada argentino, lo cual es igual a garantizar a cada argentino la posibilidad de trabajar. Otra medida efectivísima sería de política educacional, porque los gobiernos neoliberales de las últimas décadas no se limitaron a acabar con la economía, sino que además arrasaron con el sistema educativo –y también con el sistema de salud pública, cuyo saneamiento sería una tercera medida adecuada para que los desheredados de esta tierra no se viesen condenados a apelar a la violencia o el delito. Es verdad que Blumberg dijo ayer que la justicia social y la educación también hacen a la seguridad (lo dijo de manera extraña, repitiendo cinco veces la palabra fundamente cuando debería haber dicho fundamentalmente), pero más allá de esa mención el grueso del discurso se limitó a sus caballitos de batalla: más policía, más penas, más represión.
El terrorismo sectario no se acaba cuando se le opone el terrorismo de Estado. El delito no se acaba cuando se le opone mayor represión. Una frase popularizada en los últimos tiempos viene a cuento: It’s the economy, stupid. Deberíamos reformularla, para que su argumento quede aún más claro: Son las causas, estúpido. Está bien protegerse, pero si uno quiere sentirse seguro de verdad no le queda otra que lidiar con las causas del odio ajeno, o de la violencia ajena. Reconocer que el otro también tiene derechos, y que yo puedo estar parado encima de ellos conscientemente o no. Es el deber de los que comemos todos los días, de los que tenemos casas que no han sido bombardeadas, de los que todavía tenemos algo que otro puede codiciar.
[Publicado el 01/9/2006 a las 09:51]
Soy el Ing. Josè Joaquìn Loayza Navarrete. Antes de que suceda este hecho, yo habìa llamado a la policia y les habia contado que habìa descubierto una forma cruel de operar de las bandas de asaltantes, que consistia en dispararles a los niños inocentes de una victima cuando no se dejaba robar el carro, de dispararle a niños inocentes para distraer a la policia al capturarlos, disparar a inocentes por huir, y la policia solo menosprecio mis comentarios, incluso les dije que sabia de un lugar en donde habia una de estas bandas y que debìan de investigar mi denuncia y solo tomaron mis datos y los echaron a la basura.
Frente a mi casa, le dispararon a un niño en la pierna solo porque su papa no quiso bajarse del carro para que se lo roben, ya que el niño estaba en la parte de atràs.
Asi que señores, la policia sabìa muy bien de esta forma de operar de las bandas MALDITAS de hoy, y sin embargo nada hicieron y casos como el de la niña FABARA siguen sucediendo, pero como se trata de niñas pobres nadie dice absolutamente nada.
Dìganle al padre de la Niña Fabara que su hija no era la primera, que hubieron 3 niñas pobres de menos de 12 años que tambièn recibieron un balazo en el estòmago de una banda de ladrones para poder huir de la policia. Dìganles que yo deseo ayudar a reformar la constitucion y que tomen mis propuestas como de ellos si las necesitan, les doy todo los derechos para ello.
Por favor lean mis artìculos publicados en
http://yoalaasambleaconstituyente.blogspot.com
y veràn un artìculo completo sobre estos sucesos, e incluso las reformas constitucionales para cambiar estos hechos en forma dràstica pero justa.. Incluso propongo el sistema multiplicador de sentencias, lean y opinen.
Para sacar mis ideas he decidio lanzarme como independiente a la Asamblea, pero para mi el llegar serà casi un milagro, pero otros asambleistas pueden tomar la batuta y llevar mis ideas con ellos, les cedo todos los derechos y mis ideas de las reformas constitucionales que sugiero a quien tenga el valor de llevarlas, yo quiero hacerlo, pero....., como consigo que me apoyen, si ustedes no me conocen todavìa.
Atentamente
Ing. José Joaquín Loayza Navarrete
Telf. 2270442 Guayaquil Ecuador
ingjoseloayza@hotmail.com
http://yoalaasambleaconstituyente.blogspot.com
Candidato Independiente a la Asamblea Constituyente del Ecuador
Comentado por: Ing Jose Loayza N el 03/5/2007 a las 17:20
Estimado Nico, comprendo tu soledad y tu desánimo. No hay más que leer los comentarios vertidos este fin de semana en el blog de Santiago Roncagliolo para caer en el más absoluto pesimismo.
¿Cómo se puede caer tan bajo? Y no se me oculta que, en el fondo, todos esos obscenos comentarios contra Roncagliolo por decir en un programa de la radio que detestaba a Dylan (no sé si como músico o como personaje) enmascaran una gigantesca risotada completamente pornográfica. Y nihilista, y tremendamente patética.
Y no hay nada valioso en esa risotada pornográfica del payaso que enseña el culo y los testículos y lo que haga falta con tal de que observemos su grotesco espectáculo, que no tiene ni pizca de arte ni de gracia ni ná de ná.
Acuérdate de los amigos que no participan en toda esa porquería. Amigos muy valiosos, por supuesto.
Comentado por: Lucio el 04/9/2006 a las 00:25
Perdón, quería decir "impactado". Estoy cansado. Cansado de tanta maldad y de tanta estupidez en el mundo. Y me cansa también, Marcelo, añorar a personas como usted.
Comentado por: Nicolás el 03/9/2006 a las 23:40
La verdad, querido Marcelo, que yo no podría vivir pensando que hay alguien que pueda codiciar algo mío. Me han impacatdo mucho las últimas palabras de su post.
Mis saludos más afectuosos.
Comentado por: Nicolás el 03/9/2006 a las 23:38
¿Qué persona con dos dedos de frente combatiría el fuego con más fuego? ¿Quién puede argumentar con un mínimo de seriedad que la violencia se termina con más violencia? ¿No es suficiente testimonio respecto del error de este argumento el triste estado del mundo?
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En efecto, Marcelo, si condenamos la violencia, si nos repugna y la detestamos, no podemos recurrir a ella para combatirla: ¡Hay que ser coherentes!
Por otro lado, ese Juan Carlos Blumberg..., vaya personajillo, ¿no? No tenía noticia de él hasta leer tu post. Le describes magistralmente por cierto. Casi desde el inicio de tu artículo nos damos cuenta de que se trata de un impostor (genial la observación: "se hizo conocido en su carácter de padre de Axel...").
También en la vida cotidiana la violencia, creo yo, no aporta nada. No vale la pena utilizar sus armas. Seguirle el juego es, en mi opinión, lo peor que se puede hacer: nos involucramos así en una espiral sin fin.
No sé: ¡Benditos los inocentes!
Abrazos.
Comentado por: Ana María Berasategui el 03/9/2006 a las 20:55
¿Qué persona con dos dedos de frente combatiría el fuego con más fuego? ¿Quién puede argumentar con un mínimo de seriedad que la violencia se termina con más violencia? ¿No es suficiente testimonio respecto del error de este argumento el triste estado del mundo
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1100 soldados en misión de paz para Israel-Líbano ( uy! cómo han dejado las orillas del mediterráneo, la tortuga verde o el atún incipiente,,, entenderán al humano?)
Nunca antes ( nunca, otras misiones fueron diferentes para la paz) falta el Parlamento español, pero ya están... y la ayuda internacional... poco a poco, se apaga el fuego con manos ardientes de paz.
Un día no habrán soldados para la paz, será bien hermoso... seguro. No habrán soldados.
aunque no pusiera revistas de deportes, pues...
el "4" el pie, el 15 le llevó en brazos... qué final, el domingo Scola me gusta, mucho ytanto como el cuatro. Canasta!
Enea
Comentado por: Enea el 01/9/2006 a las 22:20
Como decía Einstein, la formulación del problema es más importante que la solución.
Lo que causa auténtico terror es comprobar lo que cuesta formular la naturaleza del problema, nombrar las cosas por su nombre a niveles políticos e interesados; y la falta de imaginación en la búsqueda de soluciones: violencia, represión; levantamos un muro, o una valla y la electrificamos ¡viva la ciencia!; enviamos aviones, rádares o misiles; hacinamos cárceles y juzgados; ¡más policía que nos defienda! más artefactos que nos controlen, seguro que me dejo algo, la lista puede ser interminable…, si quieren complétenla ustedes, no me resisto a anotar la última yo, ¡violemos a sus mujeres, y así demostraremos que hemos vencido! Menuda falta de imaginación. Lo más fácil es ser el elefante en la cacharrería y destruirlo todo; lo más difícil es colocar los cachivaches, bártulos, trastos, figurillas y útiles en su sitio de tal manera que todos luzcan y encuentren vistosidad. No todo el mundo es capaz de vivir en libertad, es muy difícil educar en libertad, pero es posible; por eso lo que no tiene perdón es la maldad ejercida por los manipuladores de toda condición. El verdadero problema del mundo es cómo impedir que salte por los aires, como dice Chomsky. Desde el principio su texto de hoy me recordó unos versos de Brecht, que ahora sí estarán contextuados, es un aliento para continuar en el camino: "Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles."
Siempre ha sido así.
Gracias por mantenernos informados a pie de calle de calle.
PD: Hace muy poco que he encontrado a la niña que fui, y me está dando muchas respuestas. (Un consejo: no la pierdan nunca).
Serpiente como dice.
Comentado por: Serpiente suya el 01/9/2006 a las 15:21
Marcelo, cuando hablas sobre el caso de Blumberg en Argentina me remites a algo que sucedió hace poco en Ecuador. Una niña de tres años, Natalia Fabara, fue asesinada mientras unos tipos asaltaban una agencia de la empresa de energía eléctrica local. A los ladrones no se les ocurrió otra idea que disparar contra los autos que estaban parqueados por el lugar en su huida, más que nada para que nadie los siguiera. La niña regresaba del jardín de infantes, iba en su expreso, estaba sentada ahí, mientras el carro rodaba por la calle, ajeno al robo. La bala le dio en la cabeza.
El hecho fue terrible, lamentable, doloroso. ¿Cómo puede morir una niña de esa manera? Desde luego, esa fue la pregunta que muchos se hicieron. Sin embargo, lo que movió ese crimen en Guayaquil es algo que de alguna manera me asusta.
Guayaquil es una ciudad que bajo la etiqueta de 'inseguridad' ha permitido una serie de estupideces. Hace unos años la Alcaldía contrató a empresas de seguridad privada para custodiar 40 puntos en la ciudad, los supuestamente más peligrosos. La actitud (otra evidencia más del fascismo de la administración que tenemos en Guayaquil) dejó en claro un discurso: Guardias de 'empresas que dan seguridad' eran los que supuestamente velaban por la seguridad ciudadana pues no teníamos opción... por Dios... este asunto fue prohibido a los pocos días por las autoridades del Gobierno Nacional.
Los policías municipales persiguen a vendedores informales como si fuesen delincuentes (ya ha habido casos de vendedores de gaseosas o de frutas que han fallecido en medio de las persecusiones, ya sean atropellados o por caídas...) En Guayaquil, si quieres trabajar, debes simplemente pagar impuestos.
Y en medio apareció la tragedia de la niña Fabara.
¿Es la primera niña que muere de manera inocente en la ciudad, en circunstancias similares? No, desde luego que no. El crimen sucedió en uno de los sectores más exclusivos de la ciudad, en Samborondón, en el que viven muchos de los dueños y figuras de los medios televisivos, quienes al ver el hecho, sentir la posibilidad de la muerte cercana, lo convirtieron en su lucha personal. Eso sin contar que es un sitio también en el que empresarios tienen sus hogares...
Y se movió todo un discurso en el cual exigían al Gobierno mayores penas y mano dura policial. También hablaron de de una mejor guardianía privada, de construir otros centros de detención, etc... hasta algunos empresarios hablaron de "descontar un dólar por cada cuentaahorrista en la ciudad para financiar un fondo que le otorgue un premio a quien entregue a un delincuente peligroso muerto".
En fin, hubo marchas, pedidos agresivos, actitudes por las que una acción meramente punitiva es la única solución, dejando de lado otras cosas... hsata ahí llegó. En Guayaquil las cosas se olvidan con facilidad....
Aunque esa actitud está latente y cuando sientes que no tienes protección y que te pueden matar a tus hijos y vives con esa paranoia... eres capaz de hacer cualquier tontería. Creo que vivo en una bomba de tiempo...
Marcelo, me fui de largo con el comentario (parece otro post), pero tienes razón con eso de que "El terrorismo sectario no se acaba cuando se le opone el terrorismo de Estado"... y es una pena que esa sea la medida para casi todo el mundo.
Saludos
Comentado por: Eduardo Varas Carvajal el 01/9/2006 a las 14:58
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
05/7/2008 18:46
yo lo admiraba demasiado era...
Publicado por: monica
05/7/2008 18:40
Sorry , no te quize ofender, y...
Publicado por: lilith
05/7/2008 14:17
Dear Lilith, sinceramente no...
Publicado por: figueras
05/7/2008 00:24
Todavia no termino de leer esto...
Publicado por: Lilith
05/7/2008 00:18
Publicado por: martin
04/7/2008 12:27
pusiste a bailar las palabras y...
Publicado por: Alba
04/7/2008 10:37
Publicado por: valeria
03/7/2008 23:55
Marcelo: Ante todo, un saludo...
Publicado por: Daniel
03/7/2008 19:00
Publicado por: gonzalo
03/7/2008 08:42
Publicado por: lolichka
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