El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 5 de julio de 2008
Otra crónica del niño gris
Con los años uno se pone quisquilloso. Muchas cosas que parecían brillar con fulgor de oro terminan reveladas, al paso del tiempo, en su impostura o peor aún, en su vulgaridad. Así perdí el respeto por buena parte de los periodistas de mi país; quizás se deba a que los conozco demasiado, y que al verlos de cerca les descubrí las costuras, o el ansia de figuración –indominable, en muchos casos- que abarata lo que dicen. Sin embargo nunca dejé de creer que Rodolfo Walsh es un modelo a seguir, seguramente porque excelía como periodista y como escritor, pero ante todo (esto es lo más difícil de imitar) porque tenía una ética de la que no se apeó ni siquiera cuando le adelantaron la cita con la muerte. (Me vino a la cabeza un recuerdo, permítanme la digresión. Una vez apliqué a una beca para hacer un Master de Periodismo en Harvard. La instancia final suponía una “entrevista” con un figurón del periodismo local, que funcionaba como filtro. Me tocó la peor de las opciones posibles, un tipo de la radio y de la TV a quien yo despreciaba, amigo del poder, liberal siempre y de derechas si hace falta. La conversación fue incómoda, hasta que llegó lo que entendí era la pregunta clave. El hombre me pidió que nombrase una obra que yo considerase un modelo de periodismo. Opté por el sincericidio: le dije que mi modelo era Operación masacre, la obra consagratoria de Walsh. Fue como decirle a George Bush que admiraba la oratoria de Fidel. Nunca obtuve la beca, como imaginarán.)
Lo que nunca perdí en todos estos años fue el deseo de leer los artículos de Horacio Verbitsky, que aparecen regularmente en el diario Página 12. Horacio es lo más parecido a un maestro vivo que yo reconozco. Conservo el recuerdo del elogio que hizo a un capítulo, ¡tan sólo uno!, de mi primera novela, El muchacho peronista, como el de uno de mis momentos más altos. A mediados de los 80 coincidimos en la redacción de la desaparecida revista El Periodista, y durante algún tiempo coqueteamos con la idea de trabajar juntos en algún proyecto. (Lo arruiné todo yo, por supuesto: era demasiado joven y demasiado tonto, y además, lo admito, venía pésimamente equipado para el periodismo de investigación.) Sin embargo nunca dejé de leerlo. Mientras la literatura –el camino que yo había escogido desde que medía apenas un metro- se autocondenaba a la intrascendencia en la Argentina, los libros periodísticos de Horacio cambiaban la historia. Robo para la corona alertó sobre las costumbres rapaces del menemismo. Hacer la Corte desnudó la forma en que el Poder Judicial se vendió al mejor postor durante los 90. El vuelo estremeció al difundir la confesión de un represor: por primera vez un militar admitía haber participado de los llamados “vuelos de la muerte”. El silencio describió la complicidad de la jerarquía católica con los dictadores de los 70, un estrago cuya herencia sigue operando en este presente.
Han pasado ya unos cuantos días, y la columna que Horacio escribió en Página el domingo 6 no se aparta de mi mente. Se llamaba El niño gris. Quizás convenga que la busquen en los archivos del diario (www.pagina12.com.ar), porque si lo hacen verán además la fotografía que inspiró el texto. “La imagen del niño gris me asediará mientras viva”, dice Horacio, “como ocurre con una del Holocausto en la que un chico de cinco o seis años, arreado rumbo a la solución final nazi a punta de ametralladora, camina con las manos en la nuca y mira con estupor a la cámara. Es decir a mis ojos”. El niño gris es un bebé libanés de pocos meses, cubierto por el polvo del edificio que se le cayó encima debido al bombardeo del ejército israelí. Podría pasar por una estatua, o por una de esas figuras que la lava preservó en la Pompeya arqueológica, de no ser por el detalle de color: un chupete azul que cuelga de su cadenita de plástico. Pocos días atrás yo había hablado aquí mismo del poder de estas imágenes, a causa de otro niño libanés o palestino a quien vi por la TV. (La guerra produce estas figuritas a razón diaria, con fervor industrial.) Entonces sugerí que se mostrase su cuerpito roto a los combatientes antes de salir a la batalla, diciéndoles: Este es el hijo de tu enemigo, hoy; y será tu propio hijo, mañana. Aquel niño quemado, este niño gris, cualquiera de las fotos serviría porque comparten la misma, desoladora elocuencia.
Horacio es de los que llaman a las cosas por su nombre, pero no recuerdo haberle leído nunca frase más tajante que la que usó para cerrar el artículo: “Detener la mano asesina es un imperativo categórico”. Vuelvan a leerla. Es clara, es simple, es de lo que se trata.
Pasa el tiempo y Verbitsky sigue marcándonos el camino.
[Publicado el 10/8/2006 a las 10:31]
sincericidio..jajja buena palabra,pibe..jajaja
en fin el tal horacio tipo a seguir..obrigado!
pos claro q hayq tener etica,lo primero de to
hace poco vi un documental sovietico del bombardeo de madrid en los años 30,salio esa imagen del niño muerto q parecia una estatua de pompeya...libano,madrid,siempre es igual..ricachones sin alma,militares-trepas y PERIODISTAs sin escrupulos q los apoyany encubren (en este blog de la "selecta"pagina del autor hay mas de uno..¡¡¡HIPOCRITAS!!!)
ciao
Comentado por: jevi-llano el 10/8/2006 a las 17:56
"Este es el hijo de tu enemigo, hoy; y será tu propio hijo, mañana."
Lamentablemente, Marcelo, si le dices eso a los combatientes, todos gritarán al unísono: "¡No si hoy aniquilamos al enemigo!"
Es triste, pero real.
Comentado por: Fátima el 10/8/2006 a las 16:50
Lei El niño gris el pasado Domingo, como todos los domingos leo a Verbitsky. Esa foto tambien me ha marcado y claro, las palabras de Horacio. Debo decir que me sorprende que nadie se haya animado a llamarlo antisemita por el tono de su editorial.
Pastillas:
Hace pocos dias vi el trailer del documental "The U.S. Vs John Lennon". Y con la idea en mi cabeza de que se puede hacer desde aca para parar esta masacre, pense: "War is Over. If you want it"
Tambien acabo de leer la nota de contratapa de Rodrigo Fresan en Pagina 12.
Fresan habla del documental "Loose Change" que trata sobre lo que en verdad ocurrio el 11 de Septiembre de 2001.
El docu se puede bajar de la pagina loosechange911.com
“Detener la mano asesina es un imperativo categórico”
Comentado por: Walrus el 10/8/2006 a las 15:23
Comentado por: Trapi el 10/8/2006 a las 13:37
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
05/7/2008 00:24
Todavia no termino de leer esto...
Publicado por: Lilith
05/7/2008 00:18
Publicado por: martin
04/7/2008 12:27
pusiste a bailar las palabras y...
Publicado por: Alba
04/7/2008 10:37
Publicado por: valeria
03/7/2008 23:55
Marcelo: Ante todo, un saludo...
Publicado por: Daniel
03/7/2008 19:00
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03/7/2008 08:42
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02/7/2008 21:54
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Totalmente de acuerdo Marcelo,...
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