El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
domingo, 6 de julio de 2008
Los crímenes de la virtud
L. M. R. tiene 19 años, pero la inteligencia de un niño de ocho. Hace alrededor de cuatro meses un tío la violó, a resultas de lo cual quedó embarazada. Quizás porque su familia es demasiado humilde para reunir los pocos pesos que requiere un aborto clandestino, o quizás porque su madre quiso hacer las cosas por las buenas –la ley amparaba a su hija en este predicamento, por lo menos en la teoría-, la mujer llevó a la muchacha a un hospital estatal. La intervención estaba a punto de practicarse, cuando una fiscal metió baza e impidió la terminación del embarazo. Entonces el caso tomó estado público. El trance al que L. M. R. estaba sometida, por el ataque original de una persona en quien confiaba y ahora por el revés que le propinaba la Justicia –un poder en el que también confiaba-, empezó a ocupar gran espacio en los noticieros y en las primeras planas. La Argentina es un país que todavía penaliza el aborto, pero que en casos como el de L. M. R. justifica y por ende permite su realización. A partir de ahora debería aclararse: no siempre –aun cuando la letra de la ley lo establezca con claridad.
El escándalo ayudó a que la Corte Suprema de la provincia de Buenos Aires se moviese con celeridad. Les llevó poco tiempo rebatir la iniciativa de la fiscal (que a esa altura se lavaba las manos diciendo que nunca se había enterado de que L. M. R. era discapacitada, lo cual, en todo caso, certificaba que había hecho muy mal su trabajo), aunque con dictamen dividido: seis jueces votaron a favor de permitir el aborto, en contra de otros tres –uno de los cuales se permitió sugerir en su dictamen que era necesario solicitar el permiso del violador, en su carácter de padre de la criatura nonata. ¿Escucharon alguna vez disparate semejante? ¿Desde cuándo apropiarme por la fuerza de algo que no me pertenece me concede automáticos derechos sobre el botín? (Me refiero a casos de derecho individual, dado que nos consta que en materia de naciones agresoras la violencia da derechos, como se nos informa a diario, tristemente.)
Pero las autoproclamadas “fuerzas defensoras de la vida” no se dieron por vencidas ni siquiera ante la Corte Suprema. Entre otras iniciativas, se encargaron de llegar hasta los médicos que debían realizar el aborto, amenazándolos con querellas criminales en caso de proceder. A pesar de que la ley establece claramente que este aborto no sería un crimen, la presión surtió efecto: el miércoles por la tarde los médicos anunciaron que la intervención no se realizaría, aduciendo que el embarazo ya estaba demasiado avanzado. A nadie le importa que no hubiese estado demasiado avanzado cuando la madre de L. M. R. reclamó su derecho en un hospital estatal. Nadie se hace cargo del mal que el Poder Judicial le está haciendo ahora, al violarla por segunda vez.
Dentro de algunos años, los “defensores de la vida” seguirán brindando con champagne por su triunfo, mientras la criatura concebida por L. M. R. vive su vida de penurias, acompañada por una madre que más que madre será hermana menor y criada por quién sabe quienes, puesto que su abuela y su tía trabajan doble turno para conseguirles algo de comer. Es posible que esta criatura no sufra un retraso de origen genético como el de su madre carnal, pero nada indica que no vaya a sufrir daño neurológico como el que tantos niños sufren hoy en este país, por falta de alimentación adecuada. Y aún en el caso de que se les concedan cuidados excepcionales (el Ministro de Salud de la Nación calificó todo el asunto como “una tragedia institucional”), lo que nadie podrá impedir es que de aquí en más las mujeres violadas y embarazadas se nieguen a acudir a un hospital público: confiarán, más bien, en el aborto clandestino al que accederán si logran reunir 300 pesos –unos 70 euros- o bien en el viejo recurso de la aguja de tejer. Lo cual implica que es más que probable que estas víctimas vuelvan a victimizarse al sufrir infecciones, quedar estériles o simplemente morir, tan sólo para satisfacer la noción de virtud de algunos pocos –poderosos, pero pocos- que no quieren entender que la virtud impiadosa, tal como la definió Sandra Russo en una columna del diario Página 12, es un contrasentido. Aunque nadie vaya a buscarlos cuando esto ocurra (ningún medio informa nada cuando una pobrecita muere desangrada), estos “virtuosos” son para mí, sin duda alguna, los verdaderos criminales de esta historia.
[Publicado el 04/8/2006 a las 11:04]
Los que hablan a favor del aborto, está claro que: O no son mujeres, o nunca han abortado, o si lo hicieron, son escalofriantemente insensibles. Porque, ninguna mujer que tenga corazón, dejará de pasar por el infierno que yo pasé o que pasó una me mis mejores amigas, o miles de mujeres allá afuera, que lastimosamente no hablan.
Yo viví el infierno después de haberme practicado el aborto. Soy una muerta viviente desde entonces, y tengo ganas de callarles la boca a patadas, cada vez que leo o escucho apologías sobre el aborto. EL ABORTO NO ES UN DERECHO, ES UN ASESINATO A SANGRE FRIA. Y por supuesto que pensaba lo mismo que ustedes, antes de saber lo que era, no me confundan con una moralista pues antes no lo fui. Pero no tienen idea del trauma emocional y psicológico que conlleva ese asesinato. No sé qué clase de mujeres serán las que no sufren, pero yo daría todo lo que tengo porque que alguien, una funcionaria del estado quizás -siendo irónica- hubiera impedido que me practicara el aborto. Hoy grito para mis adentros, con rabia e impotencia: Por qué la información es tan mediocre y manipulada, por qué nadie habla de los efectos devastadores del aborto, por qué nos convencen de un seudo feminismo caduco y de una falsa doctrina de libertad sexual y de nuestro cuerpo. Por qué nos enredan en patrañas descorazonadas, en patrañas mediáticas desalmadas. ¿Por qué nadie me dijo que iba a sufrir tanto? ¿Por qué nunca leí en uno de esos manifiestos feministoides que existe el síndrome post aborto? ¿Por qué?
Es la deshumanización de las sociedades, está claro.
PD: Yo soy una persona que tiene una salud frágil, una enfermedad sistémica, por lo tanto podría haber apelado a un aborto legal, en mi caso, por riesgos graves a mi salud. Pero, aún si hacía eso, practicándome un aborto legal, ¿Habría eso evitado que padezca el trauma y el sufrimiento posterior? Yo lo digo hoy: Prefiero mil veces todas las complicaciones de salud, hasta incluso mi muerte, al sufrimiento que llevo desde hace cinco años. Que les quede bien claro mi punto, soquetes.
Comentado por: Dalila el 13/8/2006 a las 00:28
Marcelo,
Esta nota me hizo pensar en un titular (de opinión) que el mismo día salió en uno de los diarios chilenos: la eutanasia y el aborto no son derechos humanos.
Con la excusa de echar mano a las voluntades humanas versus las divinas, hemos llegado a un punto en el que todo es tremendamente confuso. Me recuerda el caso de esta mujer en USA que estaba conectada a diversas máquinas hace años y cuyo marido pedía legalmente poder desconectar, con el sibsiguiente escándalo masificado porque "quitar la vida no es derecho humano, sino divino". Me extrañó aquella vez que nadie se detuviera a cuestionarse si DARLE artificialmente a alguien la vida cuando Dios (supongamos) ha decidido quitársela (como el caso de esta mujer) no es también otorgarse derechos que, desde la misma plataforma de visión de mundo, no estaría en nosotros, los humanos, tener.
¿Se le ha ocurrido a alguien cuestionarse si no dejar morir a alguien que "debe" morir no es ir contra la voluntad de Dios?
Y en este caso, de esta chica violada, no parece cuestionarse que la "vida" esté por sobre todos los derechos de ella, pero ¿qué es entonces el violador? ¿un enviado de Dios? ¿Es así como "ese" Dios manda las vidas que desea mandar?
A mí hace tiempo ese Dios, que pareciera no escatimar en medios para cumplir sus fines, no me parece sino un reflejo de lo peor de lo humano, totalmente alejado de lo que debería ser: un reflejo de lo mejor, un símbolo de aquello que todos podríamos llegar a ser si soltáramos un poco dogmas que, al ser confrontados con ciertas realidades, no son sino absurdas rigideces de pensamiento, que nada tienen que ver con la vida.
Andrea M
Comentado por: andrea m el 07/8/2006 a las 17:30
Un cordial saludo desde Panamá, para usted y sus bloguistas. Felicitaciones por sus comentarios, al igual que de sus colegas, una visión más creativa del mundo, con literatura. RG
SAGRADO OBELISCO
Padre esbelto, rosado,
en la palidez del día,
te eriges sobre la reina del Plata,
tutelas la vida, viejo Freud,
y los porteños admiran tu diván,
lago azul, negro de asfalto,
un globo de espuma, blanco derrame
de la inocencia perdida, la noche y yo
nos miramos el ombligo a la salida del mundo,
una película felliniana con Woody Allen
Corrientes 3, 4, 8 ascensor,
la historia suspendida en la ficción,
"es un brujo el amor",
las palabras sobran y la ciudad
se reproduce en el aroma del vacío,
alguien nos filma en Buenos Aires,
porteñita amada.
Rolando Gabrielli
Comentado por: ROLANDO GABRIELLI el 05/8/2006 a las 16:57
Las instituciones con sus redes y trampas...joden al más jodido.
En México también recordamos las incongruencias de Provida (asociación civil que decía defender la dignidad del ser humano) y un escándalo patético que contemplaba miles de pesos gastados en ropa interior y tangas.
Al tío violador que lo metan en la cárcel y lo pongan a trabajar!!!
Comentado por: Myriam el 05/8/2006 a las 01:19
En México ocurrió una historia alarmantemente similar: una menor fue víctima de una violación colectiva y, aunque en ese caso la ley permite el aborto, los funcionarios encargados de administrar la justicia lo impidieron.
¿Es necesario decir que eso ocurrió en un estado gobernado por el catoliquísimo Partido Acción Nacional?
Para remate de burlas, los violadores, por ser hijos de familias poderosas, no fueron castigados.
¡Dios nos libre de la justicia que quiere interpretar la voluntad divina!
Comentado por: Jorge Luis Gutiérrez el 04/8/2006 a las 23:58
Comentado por: Mayté el 04/8/2006 a las 23:33
Al menos que las personas que "defienden" la vida se hicieran cargo del bebé, lo adopten en sus familias... eso tendría sentido, defiendo a capa y espada una vida que nadie mas quiere y le doy un futuro distinto que el de su madre.
Comentado por: Mayté el 04/8/2006 a las 23:29
Esto más que un realidad parece una historia horrenda. Siempre la mujer víctima de los prejuicios y de las leyes insensibles. No les basta con el castigo que esta pobre jovencita lleva a cuestas, sino que por el capricho de unas ideas retrogradas, de viejos y viejas cucufatas tendrá que llevar otra carga impuesta por una sociedad estúpida. Como las que abundan en nuestra latinoamerica.
Comentado por: MNYC el 04/8/2006 a las 18:20
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
05/7/2008 18:46
yo lo admiraba demasiado era...
Publicado por: monica
05/7/2008 18:40
Sorry , no te quize ofender, y...
Publicado por: lilith
05/7/2008 14:17
Dear Lilith, sinceramente no...
Publicado por: figueras
05/7/2008 00:24
Todavia no termino de leer esto...
Publicado por: Lilith
05/7/2008 00:18
Publicado por: martin
04/7/2008 12:27
pusiste a bailar las palabras y...
Publicado por: Alba
04/7/2008 10:37
Publicado por: valeria
03/7/2008 23:55
Marcelo: Ante todo, un saludo...
Publicado por: Daniel
03/7/2008 19:00
Publicado por: gonzalo
03/7/2008 08:42
Publicado por: lolichka
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