El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 5 de julio de 2008
¿Qué fue primero: el huevo o la publicidad?
Les juro que no me lo inventé. Un artículo publicado el lunes por el New York Times informaba que la emisora televisiva CBS decidió publicitar los programas de su nueva temporada en… la superficie de los huevos. Entre septiembre y octubre, 35 millones de huevos llegarán a los hogares de Estados Unidos con la publicidad de shows como The Amazing Race y CSI escrita en sus cáscaras. Sin poder creerlo del todo, los mismos redactores publicitarios de la CBS se refieren al proceso como egg-vertising.
Todo comenzó con una compañía llamada EggFusion, oriunda de Deerfield, Illinois. La tecnología para imprimir sobre la cáscara de los huevos fue desarrollada con la intención de asegurar a cada cliente que la mercadería que tiene entre manos es fresca: la fecha de expiración de cada huevo se graba durante el proceso de lavado, empleando un tiempo que va entre los 30 y los 70 milisegundos. Pero el verdadero genio debe ser aquel a quien se le ocurrió que la cáscara de un huevo era un espacio vacío, esperando a ser llenado con contenido a razón de seis, doce o veinticuatro veces por caja. Un genio que debe haber contado, por cierto, con la inestimable colaboración del caradura que salió a enfrentarse con las grandes compañías explicándoles que cada huevo era un pequeño cartel publicitario en potencia. Es verdad que los medios están tan saturados de publicidad que para cada empresa distinguirse de las otras se torna tarea imposible. Y en una cultura tan huevo-dependiente (¿o debería decir huevocéntrica?) como la de los Estados Unidos, tarde o temprano en el día uno acabará topándose con el mensajito en cuestión. Según dijo al Times George Schweitzer, presidente de marketing de CBS, lo mejor del concepto-huevo es su carácter intrusivo.
Pero claro, para algunos de nosotros ese será su rasgo peor. Ya bastante difícil resulta mirar en dirección alguna sin que el panorama resulte contaminado por alguna publicidad. Ahora ni siquiera podremos hacernos un maldito huevo frito sin recibir alguna sugerencia sobre tal o cual producto. Y cuando mi hija mayor dé el examen final en su universidad, al tirarle huevos no estaré tan sólo festejando, como era mi intención, sino vendiendo algo a la vez, ¡sin siquiera cobrar una comisión! Lo único bueno del asunto es que, al menos en lo que a mí respecta, esta nueva tecnología colaborará con los perfectos niveles de mi colesterol.
(Y conste que hasta el momento me he refrenado de hacer las bromas más fáciles, que sin duda aparecerán en los Estados Unidos entre septiembre y octubre, cuando los medios empiecen a decir que la programación de CBS es mala para el hígado, o que simplemente te rompe los huevos.)
Me he quedado colgado de esta noticia, en un mundo inundado por las imágenes de una guerra genocida, porque me pareció que hablaba del otro extremo de la experiencia humana: su costado más liviano, más tonto. Pero todavía no sé muy bien si confiar en que este otro costado nos salvará al fin de nuestra propia ceguera autodestructiva, o si simplemente subraya el hecho de que estamos fritos.
[Publicado el 19/7/2006 a las 09:46]
Señor Figeras, cómo logra sedar su vergunza con tanta facilidad? Si no es un secreto, todos querríamos compartirlo. Yo también quisiera hablar de las novedades de la publicidad como mal, y ser agente paricipativo del mismo con un blog.
Iba a releer en esta página el artílo sobre Verónica Mars. ¿Porqué lo borró?
Comentado por: itasntme el 23/7/2006 a las 07:00
El medio "tradicional" de publicitar es la televisión, pero ahora con el surgimiento de la televisión digital (el usuario podrá incluso eliminar propagandas) los publicistas deben idearse medios para seguir publicitando.
Dentro de poco talvez nos venga la publicidad en las rodajas de los panes para sánduche o en las sandías.
Comentado por: Fátima el 19/7/2006 a las 16:52
¡Que no me toquen los huevos!
Por eso los oculto entre la hojarasca, o en los agujeros de los troncos podridos. Algunos dicen que soy mala madre, pero esa es mi manera de proteger.
El lado más liviano de la vida no es el que nos salvará, mas no lo desprecio en absoluto, ni tampoco al caradura que fue capaz de vender el “espacio oval”, imagino que poseído de una gran carga de adrenalina. Siempre sentí una cierta fascinación secreta por aquellos que son capaces de vender una parcelita en la luna, y venderla. Aunque el Derecho después anule el contrato, el hecho es que lo consiguió. Me refiero, a que lo que nos puede salvar como especie es la imaginación. Cuando las circunstancias nos superan, cuando ya no hay salida, cuando no podemos contar con nada, lo único que nos queda, a lo único que podemos recurrir es a la imaginación, es la única arma para salir adelante. Formulas imaginativas que nos permitan expresarnos sin que nos detenga la policía, acciones imaginativas que impidan a las máquinas destruir o construir lo que no es posible, presiones imaginativas que obliguen a los gobiernos que no tienen más remedio que escuchar, a escuchar…. Hay que pensar, construir con imaginación, y arriesgarse. Y lo más importante es que siempre haya gente haciéndolo así, de todas las edades, aportando experiencias, escuchando los mayores a los jóvenes, y los jóvenes a los mayores; los hombres a las mujeres y las mujeres a los hombres….como si fuéramos un grupo aislado en una caverna que no contara con más posibilidades para sobrevivir que su buena fe y sus experiencias, que hoy en día pueden llegar a ser infinitas.
Hay gente que no desiste, y yo quisiera comprar la parcelita en la luna, porque sé que a pesar de ser, de momento, inalcanzable, la luna existe y es real.
Sí, sí ya sé que es un lío, pero…..no me enrosco.
Comentado por: serpiente suya el 19/7/2006 a las 16:16
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
05/7/2008 14:17
Dear Lilith, sinceramente no...
Publicado por: figueras
05/7/2008 00:24
Todavia no termino de leer esto...
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05/7/2008 00:18
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04/7/2008 12:27
pusiste a bailar las palabras y...
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