El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 19 de julio de 2008
Mi placer culpable
Me gusta la expresión inglesa guilty pleasures, que literalmente puede traducirse como placeres culpables: son aquellos gustos que uno se da a sabiendas de que no conviene que se sepa, para no pecar en público por incorrección política o pretendido mal gusto. Fumar se convierte cada vez más en un placer culpable. (Si seguimos así, de tan culpables terminaremos presos.) Pero también sería un placer culpable oír cierta música pop a la que se tiene por ligera o grasa, como se dice aquí. Y leer libros de autoayuda, o la “literatura” de Coelho. Y ver programas televisivos de juegos, o comedias tontas, o telenovelones. En estos últimos meses mi placer culpable se llama Veronica Mars. Es una serie norteamericana que emite en Sudamérica el canal de cable TNT, y que me pone en apuros cada vez que pretendo contar de qué va. Me remito a las pruebas: Veronica Mars es una estudiante de escuela secundaria, que paralelamente a sus labores académicas se desempeña como… detective. Sí, ya sé: suena a los viejos novelones de Nancy Drew.
El quid de la cuestión no pasa por el concepto, sino por su ejecución. En todo caso Veronica Mars es una Nancy Drew del siglo XXI, con todo lo que ello implica. Vive en un pueblo donde casi todas las figuras de autoridad son corruptas y/o perversas (el gobernador, el alcalde, el jefe de policía, la estrella de cine, el jugador de fútbol famoso) con muy pocas excepciones, entre las que se cuenta Keith Mars, su padre, despedido de su trabajo de policía y metido a detective privado; ni siquiera se salva la madre de Veronica, una alcohólica que no dudó en beberse el dinero reservado para solventar la universidad de su propia hija. La escuela es un microuniverso de violencia y confusión, un antro del peor darwinismo social. Durante una fiesta estudiantil, por ejemplo, Veronica fue drogada y violada. Se salvó de un embarazo pero contrajo una enfermedad venérea. Es que Veronica (interpretada por la encantadora Kristen Bell) podrá ser una chica brillante, pero su vida privada es un desastre. El american way ha recorrido un largo camino…
Veronica Mars es una serie nada complaciente. Para empezar, la cantidad de tramas y subtramas que baraja al mismo tiempo requiere de un espectador muy despierto. Los diálogos también son para no perderse, en especial los intercambios entre Veronica y su compañero de escuela / ex novio / chico malo Logan Echolls: son una mezcla de Raymond Chandler y comedia americana de la época Katherine Hepburn-Cary Grant, resuenan como látigos –y producen el mismo ardor sobre la piel.
No les voy a negar que descubrir que Stephen King la considera su serie favorita me tranquilizó un poco. “¿Cómo puede ser tan buena?”, se preguntaba en una de las columnas que suele escribir para la revista Entertainment Weekly. “No se parece en nada a la vida tal como la conozco, ¡pero no puedo despegar mis ojos de esa maldita cosa!”.
Si no confían en mí, créanle al menos al bueno de Stephen. Podrán pensar lo que quieran de sus libros, pero nadie puede negarle su condición de experto en esto de crear historias que atrapan al público. No por nada el King de los primeros libros fue otro de mis guilty pleasures durante largo tiempo…
[Publicado el 07/7/2006 a las 09:45]
Me gusta Veronica Mars y no fumo ¿es contradictorio? De todas maneras no encuentro culpa en que me guste un producto tan bien realizado. Saludos
Pd.: un placer culposo musical Eros Ramazotti...muero de verguenza.
Comentado por: Hernán el 10/7/2006 a las 20:45
De acuerdo, René, y a otros "intelectuales" les hace falta apagar el televisor por un momento y ponerse a pensar.
Comentado por: carlitos el 09/7/2006 a las 19:38
Sospecho que el gusto por Veronica Mars y los cigarillos van juntos. A mi también me parece impresionante esa serie, por razones que tampoco alcanzo muy bien a entender, como con LOST, que entiendo perfectamente porque me gusta.
Más o menos acerca de la conversación que tienen tú y Victor sobre el humanismo, me parece que a muchos intelectuales les hace falta prender la televisión.
Por cierto, divertido ver a Norman Mailer en las Gilmore Girls, pero aún así ver a las chicas Rory y Lorelai entra en el top 10 de los placeres culpables.
Comentado por: René López el 09/7/2006 a las 14:58
Lo acepto, hablar de el fin del humanismo era hiperbólico. Coincido contigo también en que tal vez no podamos ponernos de acuerdo, pero eso más bien puede ser fructífero. (Ese gran compatriota tuyo, JLB, dijo alguna vez aquí en Lima que "la coincidencia es a veces una miseria".)
Eso sí: en un contexto de superficialidad generalizada (Baudrillard habla de un proceso de banalización mundial), nadie puede afirmar de otro que es "superficial" o "profundo" sin caer en la hipocresía. No tiene sentido, y ese no fue el espíritu de mi comentario.
No dudo que es una buena fórmula para un blog personal como el tuyo combinar post críticos, como el de los derechos humanos, con otros más ligeros.
Me excuso si pareció que quise influir en tu forma de trabajar tu espacio virtual. Me parece bueno y entretenido, y si me pareciero lo contrario te lo diría de frente, no lo dudes.
Espero no perder otra oportunidad de polemizar. Felicitaciones por el blog.
Comentado por: víctor el 08/7/2006 a las 20:18
Querido Víctor, seguimos en desacuerdo. En primer lugar, yo no creo que vivamos en una época en la que exista un "culto exagerado a la tolerancia"; creo, más bien, que vivimos en una época signada por la intolerancia. Puede que haya habido tiempos más intolerantes, lo admito, pero eso no quita que cada vez que leo un diario no piense cuánto bien nos haría un poco más de paciencia con el vecino.
En segundo lugar, que yo discuta con alguien no significa que sea intolerante con él. Si fuese intolerante lo mandaría matar, en todo caso. O en el caso más moderado, me limitaría a insultarle. Pero elijo discutir porque considero que podemos llegar a un acuerdo, y también porque la discusión intelectual es un deporte que me entusiasma: ¡viva la polémica!
Puede que coincidamos en eso de que la nuestra es una época superficial. Lo que sí creo es que es una época signada por la falta absoluta de rigor. Todo vale, y todo es igual. ¿Dónde figura, Víctor, dónde se dijo que la TV y los derechos humanos tienen los mismos objetivos? ¿Lo dijo alguien? ¿Dije yo semejante cosa? ¿Dónde, por todos los cielos? Creo que saltar a conclusiones generalizadas de manera caprichosa, como lo hiciste antes al pronosticar el fin del humanismo a partir de mi debilidad por Veronica Mars, es un poco exagerado para empezar, y para seguir es riesgoso intelectualmente. Me recuerda a los niños que cuando se les tira una multiplicación, arrojan resultados al azar, buscando adivinar antes que pensar: ¡diez! ¡ocho! ¡catorce! Y no, dos por dos no es ni diez ni ocho ni catorce: es cuatro, nomás.
Eso sí, admito que soy superficial. Gracias a Dios, ser profundo todo el tiempo debe ser un incordio. De vez en cuando me da por ver Veronica Mars sin pensar en el fin del humanismo o sentir que estoy colaborando con él; o veo Gilmore Girls (coincido con Mayte, es genial); o escribo en el blog de distintas cosas, a veces sesudas, a veces ligeras, siempre -a eso apunto- humanas.
Gracias por permitirme ejercitar un poquito el músculo de la polémica. Un abrazo,
Figueras
Comentado por: figueras el 08/7/2006 a las 16:33
Totalmente de acuerdo sobre Veronica Mars, ya han pasado los tiempos de seprar la gran literatura y la baja literatura, si un día chandler fue considerado folletín ajeno a las grandes letras y hoy coronado nuevamente, Vernoica Mars (y King si me apuras) tiene mucho que enseñar a los grandes narradores.
Comentado por: el forasrtero el 08/7/2006 a las 11:49
Creo que no se entendió lo que dije o no me expliqué bien, Marcelo. No es una cuestión personal, está en el espíritu de la época este eclecticismo generalizado, solventado por un culto exagerado a la "tolerancia".
Lo curioso es que los que defienden la tolerancia a rajatabla (un rasgo de radical intolerancia) son intolerantes con quienes no piensan como ellos.
Ahora resulta que la TV y los movimientos pro derechos humanos tienen los mismo objetivos y persiguen los mismos fines. No pues, admitámoslo, somos superficiales y contradictorios, es el signo de estos tiempos. Y hablando de hilar fino, fíjate que estoy utilizando el plural de la primera persona, no me estoy excluyendo. Seamos tolerantes con nuestra falta de consecuencia; bien, pero admitámosla primero.
Comentado por: víctor el 08/7/2006 a las 07:07
No he visto Veronica Mars, pero ahora me pica la curiosidad. Faltó el dato de los horarios, facil de averiguar de todos modos.
Mi (not so) guilty pleasure es otra serie aparentemente light: Gilmore Girls. Los dialogos acelerados, las referencias a la cultura popular, los personajes estereotipados y esas dos mujeres, idealizacion de la relacion madre-hija ultramoderna... es simplemente genial!
Comentado por: Mayté el 08/7/2006 a las 02:42
¿Y desde cuándo los derechos humanos y una serie de televisión son necesariamente cuestiones contradictorias? No hice una apología de "24", en todo caso, que suele defender conductas cuestionables en nombre de la razón de Estado. Tan sólo elogié una serie protagonizada por una chica que trata de ser feliz en un mundo complicado, sin convertirse en una basura en el proceso. ¿Es eso un deseo anti-derechos humanos? ¿O lo que resulta incompatible son los derechos humanos y la TV? Cuestionar la TV a esta altura, ¿no es un reflejo contracultural de esos que tan sólo sirven para tranquilizar conciencias, como la fobia anti-cigarrillos? Lo que colabora con el fin del humanismo, en todo caso, son las generalizaciones brutales y la falta de hilado fino... Un abrazo de todas formas,
Figueras
Comentado por: figueras el 08/7/2006 a las 00:06
leo el post anterior sobre derechos humanos y luego leo esta apología de una serie de TV y me sorprendo mucho de que no encontremos contradicción en todo esto.
Tal vez el gran engaño del que hemos sido objeto (pero quién es el factótum de ese engaño?) es la anulación de las contradicciones: se puede ser radical pro derechos humanos y defensor de los juegos virtuales de violencia; conservador neomonárquico y comprador compulsivo de ropa cara; escritor de thrillers políticos y adicto a Disneylandia; obseso de los snuff videos y padre protector y engreidor de sus mascotas.
En fin. El fin de las contradicciones no es un poco el fin del humanismo?
Comentado por: víctor el 07/7/2006 a las 18:16
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
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