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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

lunes, 7 de julio de 2008

Blog de Marcelo Figueras

Las músicas que cuentan tu vida

Todos tenemos no uno, sino muchos artistas que nos han iluminado; y por ende libros, películas o músicas que simbolizan algún momento de nuestra historia o encapsulan una revelación de esas que, estamos convencidos, nos enseñaron a vivir mejor. Esto es muy fácil de medir en materia musical. Seguramente nos gustan o han gustado cientos de músicos, pero si hubiese que reducir la lista a los esenciales, a aquellos cuyas canciones constituyen un sumario de nuestra existencia, no nos costaría demasiado: se trata de aquellos artistas a quienes no podemos recordar sin recordar también alguna parte de nuestra biografía.

En los últimos días este viaje en máquina del tiempo me ocurrió dos veces. El sábado fui a ver a La Portuaria porque iba a cantar con ellos David Byrne, que supo ser frontman de la banda Talking Heads. Me impresionó verlo tan grande –el pelo blanco, que además el trasluz revelaba ralo-, pero su voz estaba intacta. Cantó dos temas con Diego Frenkel, el líder de La Portuaria, y después versionaron canciones de la última etapa de Talking Heads, Road to Nowhere y And She Was. El lunes me metí en un negocio buscando Cds de los Heads (esta es otra de las señales del paso del tiempo: cuando uno entiende que partes esenciales de su colección discográfica permanecen en vinilo, sin haber hecho el recambio a la tecnología del CD) y todo lo que encontré fue un doble en vivo: The Name of the Band is Talking Heads. La cosa me frustró un poco, pero cuando la música empezó a sonar comprendí que no se trataba de una mala opción, ya que este disco me ofrecía un panorama de la música con que me habían impresionado primero, las obras que iban desde Talking Heads: 77 a Remain in Light. ¿No les ha ocurrido nunca eso de oír canciones después de veinte años y recordar cada letra, cada cambio de acordes, cada solo?

Esos Talking Heads de los comienzos simbolizan la época en que logré la independencia: mis comienzos como periodista, la partida de la casa familiar, mi casamiento. Quizás el mejor espejo de ese proceso lo encarne otro álbum en vivo de la banda, que también es una película de Jonathan Demme: Stop Making Sense. (También hay partes esenciales de mi colección de cine que conservo tan sólo en video, ¡y hasta en discos laser!) La película Stop Making Sense es el registro de un concierto, pero su puesta narra un viaje interior: el que va del hombre solo y neurótico que arranca cantando Psycho Killer con su guitarra y un grabador, al mismo hombre después de reencontrarse con su cuerpo y con su comunidad en los temas de Remain in Light, tribales, profundamente rítmicos. Ese era yo entonces: el chico neurótico y solitario que ensayaba encontrarse con su cuerpo y con el mundo que existía más allá del solar paterno.

El domingo me vi obligado a pensar en Los Redonditos de Ricota, al encarar la escritura de un texto que me pidió la revista La Mano para una edición monográfica en las que les rendirá homenaje. Esta vez sí encontré muchos Cds en el negocio, me compré cinco. Y al revisarlos comprendí que Los Redondos sintetizaban la época de mi vida que sucedió a la de los Talking Heads, aquella en que el mundo me reclamó como suyo y detonó la crisis con el microuniverso familiar: el divorcio, el (verdadero) descubrimiento del sexo, la experiencia de primera agua y los golpes que entraña, de manera inevitable. Tampoco es casual que los Talking encarnasen la música que uno recibe del disco –una experiencia íntima, en suma- y que Los Redondos encarnasen la música de la que uno participa en vivo –una experiencia comunitaria, intensa como el pogo asesino que se desataba en cada uno de sus conciertos.

La obra de Los Redondos es también un retrato de la Argentina, del viaje emprendido entre su versión psicotizada y violenta del fin de la dictadura hasta el cabaret brechtiano que anticipaba la caída del gobierno de Fernando de la Rúa. Yo puse en el artículo que el Indio Solari y Skay Beilinson, cantante y guitarrista de Los Redondos, eran los Gardel y Le Pera de esta Argentina, pero quizás sería más preciso decir que entre ambos constituyeron un nuevo Discépolo, por su visión ácida de la realidad y su trasfondo de ternura hacia todos los marginados.

Tanto los Talking Heads como Los Redondos me ayudaron a revisar momentos claves de mi historia, de la construcción de la persona que ahora soy: el momento en que decidí dejar de make sense, de encontrar sentido en el legado familiar y cultural, desconociéndolo para conocerme; y el momento en que me rompí para empezar a rearmarme de acuerdo a mis propias instrucciones. A los artistas como éstos, que nos dan fuerza para realizar procesos vitales y a la vez echan luz sobre el proceso, les estamos eternamente agradecidos.

[Publicado el 03/7/2006 a las 09:34]

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Comentarios (9)

  • la vida tiene dos puntos de vista el nuestro y el equivocado .www.yosoyoscuro.tk

    Comentado por: oscuridad el 21/12/2006 a las 10:59

  • Uno podría contar su propia vida en canciones Marcelo, es verdad.
    A veces parece que ellas nos cuentan.
    El Indio Solari siempre fue reacio a explicar el significado de las letras de los redondos por pensar que una obra artística se libera del artista al ser publicada. Entonces es el público el encargado de darle un sentido propio a toda esa belleza sonora. La canción vive, late vigorosa en el pecho de aquel que va por la calle tarareandola, se transmuta en silbido, se adapta a otros soportes.
    Es decir que la vida de los temas se extiende en el público, son parte del cotidiano del público, la banda sonora de tu vida, esa película sin sentido que sin querer actuamos como protagonistas.
    Tal vez por eso uno siente que esas canciones nos pertenecen. Mi debur sexual fue con "Polaroid de locura ordinaria" de Fito sonando a lo lejos en un televisor.
    Tengo 34 años y un blog de interpretaciones propias de letras de Patricio rey..., y recibo por semana varios mails de pibes que me insultan ofendidos porque no están de acuerdo con lo escrito acerca de mis sensaciones personales con esas canciones.
    Supongo que sienten que uno les roba el sentido a los temas, se los apropia; o por el contrario, les impone uno diferente al que ellos vivieron, como íconos sagrados de una religión pagana y secreta.
    El soundtrack de tu vida es un album que vale la pena defender.
    Un abrazo.

    Buddy

    Comentado por: Budijoly el 10/7/2006 a las 06:00

  • ¿Se puede desdoblar el alma para disfrutar o sufrir en paralelo la banda sonora de tu propia vida, presente, premonitoria, o en accesos de Deja Vú? no lo sé. Pero así lo siento, que a mis cortos 21 años tienen más sentido las canciones (algunas por encerrar poesía lírica, otras por sus versos musicales, y con suerte, unas pocas por esa exacta y fulminante combinación de ambas) que los acontecimientos a los que sirven de atmósfera.
    Mis gustos tuvieron una extraña evolución semi-consciente de la idealización del rock anglo a la búsqueda de raíces más cercanas a mi cultura, que hoy, afortunadamente para mí, y gracias también a mis padres, me sostienen en un proceso de apertura, de universalidad, de expectativas (aunque a veces soy demasiado crítico) que quizás algún día me sirvan de algo para ese sueño, antes escondido y ahora frustrado, que tengo de ser músico.
    Si me enfurecí con Nirvana (por nombrar una de las muchas bandas gringas que me ayudaron a escupir mi rebeldía de pre adolescente, y que recuerdo sobretodo en mi cuarto, encerrado, pateando o golpeando algún objeto personal, que a veces cobraba nombre y apellido), de niño había admirado a Rubén Blades por el sabor contagioso de la salsa y por sus letras sociales/románticas, empujándome alguna vez junto a mi papá a cuestionar aquello que llamaban democracia y por qué "probieron la inteligencia, con un decreto especial".
    Algunos besos curiosos al ritmo de alguna canción del rock-pop romántico comercial latinoamericano como Maná o Alejandro Sanz, o el alegre Carlos Vives, los ensayé también luego con Coltrane o Sinatra (aunque Sinatra casi siempre aparece cuando me quedo sin besos) y nos vieron Marta Gómez, Getz/Gilberto. Fito también me regalo una "muñeca que regala besos" varias veces.
    El son cubano, a través del documental Buena Vista Social Club, lo atrapó y me sumergió en la historia y raíces de nuestra música como continente, justo cuando me había convertido en un inmigrante asimilado, viviendo este sueño americano.
    Chopin, Mozart y los Beatles, o The Guess Who y Pink Floyd, así como Piazolla, me llamaron todos estos años desde lejos, la mayoría en las mañanas, a través de la computadora de mi padre o en la sala, y causaban en mí una fascinación que permanecia enigmática y fugaz, y que demoré en entender hasta ahora que puedo reconciliar más facilmente las barreras generacionales, lo contemporáneo mío y lo contemporáneo de otro, y lo clásico heredado por todos pero moribundo en la exclusividad de sus amantes.
    Gracias reggaetón, gracias mediocridad banal e impuesta como modelo, gracias radio decadente y putrefacta video-música, porque al vomitar con su comercio sobre el arte más abstracto y delicado, al traicionar mi deseo idealista de ser bohemio, al desterrar del "éxito" a los maestros, incluso los que desconozco, te hiciste muda a mis oídos y pude refugiar casi toda memoria de mi vida, lejos de tí, en las profundidades de la música, la de verdad, y asumí con pasión que esto es lo que me mueve, que soy un músico, aunque derrotado y casi sin instrumento. Soy mi propio director.
    Disculpáme por la extensión, che, tenía rato sin leer y sin inspiración, a lo mejor algún día escuche los Talking Heads, re-buena la nota.

    Comentado por: Carlos, preso en Disney el 04/7/2006 a las 05:54


  • Siempre me he sentido atraída por historias extraordinarias, aunque en la vida casi todo lo es. Y pensar que el silencio de noches oscuras oculta un universo infinito, infinito... con todos esos puntitos rutilantes, y la Luna, que aunque no la vea, sé que está ahí, creciendo. Velar y volar en noches como ésta, sin prisas.

    La nostalgia no pulsa en mi vida, salvo en raros días expuestos a un exceso de malas notícias, y puede que hoy sea uno de esos.

    Casi todos los estilos musicales los disfruto, pero con el rock progresivo vuelo, sin asociarlo a un momento especial de mi vida. Quizá porque no tenga ninguno o porque toda mi vida lo sea, no sé.

    En julio de hace tres años, pude por fín escuchar en directo a King Crimson, uno de mis grupos favoritos, y dentro de pocos días espero el concierto de Alan Parsons. Alan Parsons... ¡Madre mía! Me retrotrae a una etapa fantástica y muy subjetiva. "Historias de misterio e imaginación" me lo regaló un amigo con el que tuve una relación (yo diría karmática) y que duró algunos años, poco antes desaparecer para este mundo. No lo he vuelto a escuchar desde entonces, de manera que entrar ahora en el laberinto que sugieren sus temas me intriga.

    Me encantaría escuchar en directo a Pink Floyd. Su música es pura ensoñación y crítica, y también se puede bailar...

    Mañana será otro día.


    Comentado por: francesca el 04/7/2006 a las 02:40

  • Una de las bandas más creativas que hayan existido. Especialmente la "etapa Eno", cuando el super productor los ayudó a parir esa brillante trilogía, "More Songs About Buildings and Food", "Fear of Music" (no es un título genial?) y "Remain in Light". En esta época sus grabaciones fueron visitadas por la guitarra de Robert Fripp y la de Adrian Belew.
    No es simple nostalgia, pero como dijo un crítico acá en Gringolandia, "el éxito de bandas como Clap Your Hands Say Yeah se debe a que las nuevas generaciones no recuerdan quién fue Talking Heads".

    Comentado por: Pipo el 03/7/2006 a las 22:36

  • Tengo 19 años, y la verdad que si tengo que escuchar la musica que hay ahora, me perderia grandes bandas del pasado. Por suerte, llego a mis manos el cassette de Talking Heads, Remain in Light, hace un par de años, me lo prestó un profesor del colegio porque a mi me gustaba The Cure y un par de bandas mas... la verdad me encanto el disco esos toques psicodelicos, electronicos, bastante experimental , y asi fui conociendo Stop Making Sense (no vi el recital) y Little Creatures, tendria que conseguirme los primeros albums... en cd. No tengo el mismo gusto de los lectores de arriba sinceramente, pero también voy a hacer una lista de discos que me gustaron durante estos primeros 19 años...
    1-Talking Heads, remain in light
    2-Kraftwerk, The man machine
    3-Supergrass, In it for the money
    4-David Bowie, Scary Monsters
    5-Happy Mondays, Pills n' Thrills and Bellyaches

    Comentado por: Lucho el 03/7/2006 a las 19:27

  • Diez albumes para escuchar de noche:
    1."The Boatman's Call", Nick Cave
    2."Scar", joe Henry
    3."Turn down the Lights", Gregory Isaacs
    4."Giant Step", Taj Mahal
    5."Thunderbird", Cassandra Wilson
    6."Take London", The Herbaliser
    7."Time of the Last Persecution", Bill Fay
    8."Garden Ruin", Calexico
    9.""Diamonds on the Inside", Ben Harper
    10."How I quit Smoking", Lambchop

    Comentado por: Federico Aparicio el 03/7/2006 a las 16:37

  • Este texto es enternecedor. Lo digo porque jamás me había planteado cómo me afectó a mí el "Black & Blue" de los Stones, que aún conservo con su carátula llena de marcas de cuchilla de afeitar, que aún conservo y que no escucho. El "Blurred Crusade" que escuché tanto en un tiempo lleno de pelotas de goma y grumos de speed en la garganta. El "Murder Ballads" que oía de madrugada en un sótano, para caer luego rendido entre botellines de cerveza caliente. El "Heavy Soul", que marcó mi primer trabajo serio y el posterior despido. El "Curtis Live at the Bitter End" que me acompañó en mi destierro voluntario. La música de Gil Evans junto al Mediterráneo, qué pensar de Berlin sin recordar el "The Battle of Los Angeles", el "Pastel Blues", la banda sonora de "Latcho Drom" o "Underground", qué hacer de París sin "Samedi Soir sur la Terre", o de Lille sin el "St. Anger". Toda la música que uno deja de lado, demasiada, y sin embargo toda tan vacía de objeciones, tan muda cuando de veras de la necesita.

    Comentado por: Jordi Sola el 03/7/2006 a las 16:21

  • Y también llegaron los poetas…
    Y con ellos descubrí:
    ¡Que todo ya había sido antes que yo¡
    Y ellos me acompañan en las soledades que me dejas.
    Y también tengo a mis artistas…
    ¡Benditos artistas¡
    A todos agradezco la generosidad
    De compartir conmigo su energía, sus palabras
    Sus sonidos, sus lamentos, sus contentos…
    Os he visto con mis propios ojos
    y por eso sé que existís.


    Disculpen por no detallar, no estoy preparada aún para confesiones más profundas, me encantan la flauta y el cascabel…..

    Comentado por: serpiente suya el 03/7/2006 a las 14:11

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

Obras asociadas

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