El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
domingo, 6 de julio de 2008
El imprescindible arte de la imitación
El otro día fui a ver El latido de mi corazón, una buena película del francés Jacques Audiard. El hombre es una suerte de secreto bien guardado del cine francés, aunque más no sea porque cultiva el perfil bajo y pasa de todas las modas. Me sorprendió hace pocos años con una peli llamada Lee mis labios. Este Latido también vale la pena, préstenle atención al protagonista Romain Duris: el chico va a dar que hablar. Quizás ya hayan oído hablar de la película, es esa de la que los medios hablan porque es una remake de un film americano de los 70 llamado Fingers, de James Toback. El asunto les ha encantado a los periodistas, porque por una vez se trata de un europeo versionando un film americano cuando la tendencia es siempre la inversa: Hollywood tomando una idea ajena (europea, asiática, sudamericana) y fabricando su propia versión. De cualquier forma, no entiendo el escándalo en torno del tema de las remakes. Versionar nuevamente una obra es uno de los recursos más habituales del arte, tan viejo como el teatro. Si producir la enésima puesta de La tempestad es lo más normal del mundo, ¿por qué deberíamos extrañarnos de que a algún italiano se le ocurriese versionar Citizen Kane utilizando el modelo berlusconiano en lugar del original William Randolph Hearst?
Todo impulso creativo se origina en la imitación. Podríamos sostener esta afirmación revisando la historia, ninguno de los grandes nació original, siempre se vieron obligados a producir primeras obras en las que la angustia de la influencia es evidente (en Shakespeare, el fantasma de Marlowe es inescapable), hasta que consiguen romper el molde, ¡matar a sus padres!, y suscribir sus primeras obras verdaderamente originales. Pero también podríamos defender este principio apelando a la ciencia. En el dominical de El País se hablaba del descubrimiento de las “neuronas espejo”, que se encienden cuando vemos que alguien que no somos nosotros ejecuta cierta acción comprensible: nuestras neuronas no sólo comprenden el acto, sino que generan en nuestro cerebro una suerte de simulación virtual. Vivimos ese movimiento dentro de la cabeza, aunque no lo reproduzcamos con los músculos; nos ponemos en el lugar del otro, lo cual es la base de la empatía. El descubridor de estas neuronas, Giacomo Rizzolatti, de la Universidad de Parma, lo expresa en negro sobre blanco cuando dice: “En Occidente la imitación está muy mal vista, pero es un error. Para ser original, primero tienes que imitar”.
Así que a desprenderse de los prejuicios, y a imitar con ganas. Llegará el momento en que ya no habrá sólo relecturas de Shakespeare y de Beckett, también las habrá de Welles, de Coppola, de Bertolucci y de Visconti. (Cuán poco me costaría encarar una versión argentina o española de Rocco y sus hermanos…) Será cuestión de tiempo, imagino, hasta que alguien pueda usar esas historias sin pagar derechos, lo cual habilita a cualquiera a montar un Ben Jonson sin oblarle royalties a nadie; ¡maravillas del dominio público!
La cuestión es amar el original y tener algo nuevo para decir. El único pecado que no hay que cometer es el que ya cometió Gus van Sant con su versión de la Psicosis hitchcockiana, calcada plano por plano del original. Si alguien necesita pruebas de que una imitación puede perder el alma del original aun cuando su mímesis sea perfecta, allí la tiene: la Psicosis de van Sant nunca es otra cosa que una larga tira de celuloide inerte.
[Publicado el 27/6/2006 a las 09:45]
pues sí, me impresionan los dos: marcelo y el ciego sebastián, que es mentiroso, ve más que muchos a su alrededor. y no he visto aún ni el latido ni la Psicosis de Gus van Sant -la original, sí; uy, notad que dije "la original"-. pero conozco un hueco donde venden pelìculas europeas y de todas partes, piratas of course, donde posiblemente se dé el milagro de encontrarlas. las buscaré con afán. porque ustedes me emocionan con estas descripciones y estas cavilaciones profundas y bien pronunciadas. por tanto, quiero ver la peli, y ver a qué me sabe a mí, a quien el cine también le puede dejar en el polo, o con un impacto de 10 en la escala de richter.
;)
Comentado por: lolichka el 28/6/2006 a las 22:23
pibe!
¿para cuando te va a fichar El pais como columnista al menos semanal?.tus escritoas valen mas q mucho de los q leo habitualamente.
llegas a españa dentro de poco,no te podre ni estrechar los 5.pero es verdad:españa se ha convertío en la meca del mundo editorial en español.
se me agota el tiempo....un saludo,canijo!
Comentado por: jevi-llano el 27/6/2006 a las 18:25
yo también vi esa película, marcelo, sólo que hace ya dos semanas y en una improbable sala de cine comercial de ponferrada
quizá estoy impresionado porque llevaba mucho tiempo sin ver una película de calidad en pantalla grande
pero lo cierto es que esta tiene algunas de las cualidades que más aprecio en el cine
ritmo, dureza, vitalidad
sin apenas esa sensiblería bienpensante y solidaria que aniquila de raíz todo proyecto del cine español e hispanoamericano
y sin la perfección estudiada de guión y realización que hace de películas realmente buenas (magnolia, por ejemplo, o el cine de atom egoyan) productos prístinos y ultra-racionales y por tanto sospechosamente artificiales
en este caso no
la cámara se mueve (como en el cine de dogma, pero no de manera arbitraria y sin llegar a molestar)
los primeros planos te meten casi bajo la piel del protagonista, un trabajador del sector inmobiliario, como él se define
(genial el actor, que recuerda el papel de ese robert de niro fresco y todavía libre de la interpretación obsesiva de sí mismo en mean streets de scorsese)
que se dedica a soltar ratas y hostias para desalojar a los inquilinos de edificios en venta, en su mayor parte inmigrantes africanos
y que por otro lado sueña con emprender una carrera de concertista de piano, emulando a su difunta madre
la violencia latente de los personajes y su entorno contrasta con la pieza de música clásica que ensaya, no sé si haydn o bach
(uno esperaría más bien una pieza desesperada de schumann, la misma que yo estuve escuchando después de regresar del cine y con la que me quedé dormido)
el caso es que la película te toca
sales de la sala oscura y aislada con ganas de pegarte con alguien, de hacer el amor
y ya que no haces lo uno ni lo otro cuentas que no lo haces
pero al menos te propones que la próxima vez que lo hagas no lo harás para contar que lo has hecho
porque también podrías contar que lo haces sin hacerlo
y de ese modo se desligan la narración (la escritura) y la experiencia
todo de una manera sentida, descerebrada, pura
Comentado por: sebastian ciego el 27/6/2006 a las 11:08
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
05/7/2008 18:46
yo lo admiraba demasiado era...
Publicado por: monica
05/7/2008 18:40
Sorry , no te quize ofender, y...
Publicado por: lilith
05/7/2008 14:17
Dear Lilith, sinceramente no...
Publicado por: figueras
05/7/2008 00:24
Todavia no termino de leer esto...
Publicado por: Lilith
05/7/2008 00:18
Publicado por: martin
04/7/2008 12:27
pusiste a bailar las palabras y...
Publicado por: Alba
04/7/2008 10:37
Publicado por: valeria
03/7/2008 23:55
Marcelo: Ante todo, un saludo...
Publicado por: Daniel
03/7/2008 19:00
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03/7/2008 08:42
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