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Editado por La Oficina del Autor

domingo, 6 de julio de 2008

Blog de Marcelo Figueras

Rocco va a pelear

Vi Rocco y sus hermanos por primera vez hace pocos días, una tarde helada y gris en que Buenos Aires imitaba a la Milán en que transcurre el film; sólo faltaba la nieve. Cuando terminó tuve que hacer un esfuerzo para levantarme. Me sentía devastado, es verdad. Pero ante todo tenía la necesidad de prolongar ese instante. Ya no recuerdo cuándo fue la última vez que vi una película verdaderamente grande, e ignoro cuándo volveré a experimentar algo parecido.

Rocco es excesiva por donde se la mire. En su longitud, que supera las tres horas. En su cast, que opera como una suerte de quién es quién del mejor cine europeo de los 60: Alain Delon, Annie Girardot, Katina Paxinou, Renato Salvatori, Claudia Cardinale. En su carácter de saga familiar, que describe la suerte de Rosaria Parondi y de sus cinco hijos varones en la inhóspita Milán, donde se instalan a la muerte de Parondi padre. Sin embargo no existe nada en Rocco que sea más grande que la ambición narrativa de su creador, el director Luchino Visconti. Como toda obra inolvidable Rocco y sus hermanos es una síntesis de opuestos, el equilibrio entre elementos antiestéticos que sólo puede lograr un artista en pleno dominio de sus facultades. Rocco es un fresco realista sobre las miserias que sufrían los inmigrantes del sur en la Italia industrial, y también un melodrama protagonizado por personajes excesivos, robados con elegancia –tratándose de Visconti, no podían ser robados de otra forma- a El idiota de Dostoievsky. Es una película carnal y violenta que a la vez se interroga por la posibilidad de la santidad en el mundo contemporáneo. Es cine con mayúsculas, y a la vez es un relato de profundidad y aliento literarios. Y si Visconti no hubiese concebido ese montaje paralelo del final, entre la Nadia que abre los brazos a la muerte y el Rocco que surge de las cenizas sobre el ring, seguramente Coppola no habría concebido el momento más excelso de El Padrino –otra película grande, viscontiana.

En ocasión del reestreno de Rocco en 1991, Vincent Canby escribió algo en el New York Times que expresa con precisión lo que pienso: “Nos recuerda de dónde vienen los films, y cuán pequeñas y seguras y autorreferenciales son la mayoría de las películas de hoy. Rocco no es perfecta, pero aun cuando se desborda en algunos excesos teatrales, excita la imaginación con la clase de audacia que es nuestra única esperanza de futuro”.

Desde entonces a esta parte, el destino del cine no ha sido menos cruel que el destino de los Parondi. Pero a pesar de que su futuro está tan comprometido como el del protagonista del film de Visconti, a los cinéfilos nos queda la esperanza expresada en docenas de carteles en la escena final: Rocco si battera, dicen, anunciando la próxima pelea del boxeador. Rocco va a pelear.

No me atrevería a decir que Visconti es hoy más grande de lo que fue, porque tuvo la fortuna de ser reconocido como tal en su propio tiempo. Lo que me consta es que el cine se ha vuelto más chico. Por lo menos hasta que ganemos la pelea.

[Publicado el 22/6/2006 a las 09:30]

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Comentarios (4)

  • ¿No aparecerá el jevi hoy por aquí? ¡Qué raro! Porque seguro que al menos Rocco le gusta.

    ¿El cine se ha vuelto más chico, querido Marcelo?
    Sí, es posible, seguro, hablando en términos generales. Sobre todo si nos fijamos en el cine hecho en occidente.
    Porque el cine de Kim Ki-Duk, por ejemplo, no me atrevo a calificarlo precisamente de grande. Pero sublime sí es, sin duda.
    "Primavera, verano, otoño, invierno, primavera", "Samaritan girl", "El arco" (la última película que estrenaron de él en España).
    Luego hay una serie de directores japoneses también sumamente interesantes, de los que lamentablemente nunca recuerdo sus nombres.

    Pero bueno, no somos japoneses ni coreanos. La renovación deberá venir de dentro, no de fuera.

    Comentado por: Pepita Betriu el 22/6/2006 a las 19:11

  • ¡Díganos por favor que le parece Muerte en Venecia, Giulius!
    ¿Por qué esa intriga?

    Comentado por: Pepita Betriu el 22/6/2006 a las 14:42

  • Senso es grande, Rocco es grande. Ludwig un verdadero bodrio. La caída no está mal. El gatopardo está muy bien.
    ¿Muerte en Venecia?

    Comentado por: Giulius el 22/6/2006 a las 11:38

  • Yo me quedé devastado después de ver "L'innocente". Creo que nunca olvidaré la imagen del bebé en el alfeizar de la ventana aquella durísima noche de invierno, la nieve cayendo.
    No he visto aún "Rocco", como tampoco he visto "la terra trema". Pero estas películas las van reponiendo con cierta frecuencia en Barcelona, la ciudad donde vivo.

    Pues sí, yo también considero a Visconti uno de los grandes, a pesar de algunas tonterías que ha hecho como "Ludwig". Realmente no soporto esta película. Creo que la vi a los veinte años (¿sabe que usted y yo nos llevamos exactamente treinta y cinco días?: yo soy treinta y cinco días más viejo que usted: un capricornio del año del búfalo).
    No soporté toda esa pesadez, ese egocentrismo obsceno de la peli, esa omnipresencia en la pantalla de Helmut Berger (lo único de ella que salvaría es la presencia de Rommy Schneider).
    Pero me encantan Senso, La caída de los dioses, El gatopardo... (y también Muerte en Venecia, claro).
    Abrazo.

    Comentado por: Nicolás el 22/6/2006 a las 11:14

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

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