El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
domingo, 20 de julio de 2008
Viajando con Claire Denis
Hasta no hace mucho no había una sola mujer entre los directores de cine que me gustan de verdad. Durante algún tiempo seguí a Kathryn Bigelow, especialmente a causa de Point Break, pero Bigelow filma a la manera de un hombre, películas de género violentas y adrenalínicas; en este sentido, es más de lo mismo. Además el ídolo se me quebró con K-19, esa de submarinos en la que Harrison Ford pretende hablar con acento ruso. Ahora hay dos cineastas que me fascinan: Claire Denis e Isabel Coixet. (Intuyo que le está faltando Lucrecia Martel a esta lista, pero debo admitir, ¡mea culpa!, que no he visto ni La ciénaga ni La niña santa.)
Durante este fin de semana disfruté de un programa doble de películas de Claire Denis, que constó de su debut, Chocolat (1988) y de la hipnótica Beau Travail (2000). Chocolat es producto de la infancia que Denis pasó en África, pero está lejos de ser la postal edulcorada de la niñez a que Hollywood nos tiene acostumbrados. Ni siquiera creo que sea un film sobre el colonialismo, como se dice por ahí. Sería inapropiado decir que las películas de Denis tratan sobre un tema determinado: más bien están construidas sobre la certeza de que ninguna película puede agotar un tema ni ser definitiva al respecto, por lo que Denis se contenta con establecerlo y dejarnos en su compañía para que los espectadores hagamos el trabajo que nos toca –y al que de esta manera ya no podremos rehuir- una vez que salimos de la sala. En todo caso Chocolat es una película sobre el despertar del erotismo, visto por una mujer que recuerda su infancia en Camerún. Uno de los rasgos que valoro en Denis es la simpleza con que aborda cuestiones engorrosas. En Chocolat el fin de la infancia no es un relato romantizado y lírico sino apenas algo inevitable, como el fin del colonialismo. Me gusta el detalle de la pequeña France quemándose la mano con el caño del generador y borrando las líneas de su palma: dejar de ser niño significa, ante todo, comprender que nuestro futuro ya no es predecible.
Beau Travail es una adaptación del Billy Budd de Herman Melville, trasladada al presente, al norte de África y a los hombres de la Legión Extranjera. La década transcurrida desde Chocolat se hace evidente en la libertad con que la narración procede, a esa altura Denis ya es una cineasta segura de sí misma y de sus recursos estilísticos. Nuevamente se trata de la crónica de una obsesión, en este caso la de un oficial por un nuevo legionario: como en Billy Budd, la perfección del recién llegado inspira en el oficial la necesidad de destruirlo. Y otra vez Denis construye tensión de manera magistral, para al fin privarnos de una catarsis predigerida, tranquilizadora. El momento del estallido, en que el joven legionario golpea a su superior, está filmado de forma no naturalista: Gregoire Colin no finge golpear, tan sólo mueve su puño lentamente hasta la mandíbula de Denis Lavant, sin falsa violencia; no simula el acto, apenas lo indica.
Me gusta que las películas de Denis me obliguen a moverme, que me expulsen de ese paraíso autoindulgente que es la butaca de un cine; a veces lo hace trasladándome a sitios exóticos, como en Chocolat y Beau Travail, y en otras mostrándome lugares incómodos del alma, como en la canibalística Trouble Every Day. Me gusta que entienda tan claramente que el cine es una experiencia sensorial, del cual la narrativa convencional es apenas la punta del iceberg; la escena final de Beau Travail es inolvidable aun cuando sólo muestra a un tipo que baila delante de un espejo: ese muñeco desarticulado –inmejorable Denis Lavant- expresa todo lo que hay que expresar. Y me gusta que no haga todo el trabajo por uno. Claire Denis nos niega la catarsis, el contraplano, la satisfacción artificial, del mismo modo en que la vida se lo niega a sus personajes: France no llegará a ver la casa de la infancia en Camerún, Galoup es expulsado de la Legión para enfrentarse a un futuro tan incierto para él como para el espectador.
Cada vez que veo una película de Claire Denis, la palma de mi mano pierde todas sus líneas y el cine se convierte en un viaje que nunca es turístico. ¿Qué más se le puede pedir a un autor, en un mundo que suele conferir a las películas la predictibilidad de un videogame?
[Publicado el 13/6/2006 a las 09:30]
(El chavo no vive en un barril, es parte de la leyenda. En un capítulo dijo: "no vivo en un barril, nadie puede vivir en un barril, vivo en ..." y apareció alguien y nos dejó con la duda. Moriremos con ella.)
Comentado por: Fátima el 13/6/2006 a las 23:16
Pepita,
el Chavo del Ocho es un personaje televisivo de origen mexicano: un niño pobre y huérfano que vive dentro de un barril, en una suerte de casa de inquilinato. Lo creó y lo protagonizó Roberto Bolaños (conocido como Chespirito, a modo de Shakespeare chiquitito), y debe hacer ya casi treinta años que la televisión argentina pasa sus capítulos sin olvidarse nunca. Sigue siendo tan tierno y tan gracioso como entonces.
Besos,
Figueras
Comentado por: figueras el 13/6/2006 a las 22:23
Comentado por: Pepita Betriu el 13/6/2006 a las 21:38
Hace unas semanas (el 25 de junio pasado), en un artículo que me gusta especialmente titulado ¿Qué hay detrás de un libro?, Figueras hacía la siguiente reflexión:
Conocemos las obras terminadas de los escritores, y sus textos nos permiten inferir, o cuanto menos imaginar, la ambición literaria que pusieron en juego durante su escritura. Pero en general no sabemos cuál era la expectativa humana detrás de la publicación de esos libros. ¿Dinero? ¿Fama? ¿Una saludable combinación de ambas? ¿O simplemente un reconocimiento a la batalla presentada?
¿Conocer la expectativa humana que late detrás de la publicación de un libro? Seguramente se trata de un deseo imposible, al menos en la mayoría de casos.
Expectativa... Extraña palabra. Según cómo, no la entiendo. ¿Qué expectativa albergo cuando mis piececillos avanzan hacia las olas? ¿Y antes de comerme un delicioso pastel de chocolate? ¿Tengo realmente “expectativas”? ¿Y antes de embarcarme en la aventura del amor? ¡Y no sólo antes! ¿Qué expectativa(s) abrigamos cuando amamos a alguien? ¿Podemos hablar efectivamente de “expectativas”? Por lo que se refiere a mí, puedo contestar con un no rotundo en todos los anteriores casos. ¡Quizás sea un bicho raro!
Por lo que respecta a las expectativas que uno pueda albergar con la publicación de un libro... ¿Estaría de acuerdo conmigo el señor Figueras si le digo que para mí la cuestión se podría plantear de un modo mucho más sencillo? Se entiende que el autor que va a lanzar una obra al gran público desee saber de antemano si dicha obra tendrá éxito o no; o si ganará dinero o no con ella. Pero yo no entiendo más que esto. Porque la fama o el dinero pueden, sin duda, ser importantes acicates a la hora de escribir, pero una labor tan dura como ésta (es dura si se la toma en serio) en la mayoría de los casos no queda compensada con la retribución que por ella se percibe (la recompensa, como sugería hace unos días quien suele firmar Giulius, es la creación en sí).
En todo caso, mucho más interesante me parece preguntarme por lo que sienten y por lo que ronda en la cabeza de los escritores cuando escriben lo que escriben. Por esas metáforas y alegorías misteriosas. ¿En quién o en quiénes se inspiró Henry James para su “Retrato de una dama”? ¿No se inspiró en nadie? ¡No me digas! ¿Se divertía tanto Kafka leyendo a los amigos sus textos? ¿Realmente lloraba de risa? Todos esos entresijos, toda esa trastienda es la que a mí podría interesarme (muchas veces me interesa).
¿Y ustedes, los escritores del aire? Seguro que se podría crear un blog paralelo con los sentimientos, ideas e impresiones que rondan en su cabeza y corazón cuando escriben sus cotidianos textos.
¿En qué pensaba Roncagliolo, por ejemplo, cuando terminaba su artículo de hoy con las siguientes palabras?:
Este es el país donde cualquier cosa puede ocurrir. Todo es posible. Eso me gusta. Aquí te puedes morir de cualquier cosa menos de aburrimiento.
Entonces se calla y seguimos comiendo. Yo hago lo mismo. El camarero ya trae otro plato, y tengo curiosidad por saber qué es.
Parece que sus palabras aludan a más de lo que aluden. ¿No le parece? Curiosamente, Santiago coincide con usted en su aprecio de la novedad. A usted también le gusta, por lo que parece:
France no llegará a ver la casa de la infancia en Camerún, Galoup es expulsado de la Legión para enfrentarse a un futuro tan incierto para él como para el espectador.
Cada vez que veo una película de Claire Denis, la palma de mi mano pierde todas sus líneas y el cine se convierte en un viaje que nunca es turístico. ¿Qué más se le puede pedir a un autor, en un mundo que suele conferir a las películas la predictibilidad de un videogame?
¿Qué más se le puede pedir a un autor, en un mundo que suele conferir a las películas la predictibilidad de un videogame?
¡Este boomeran(g) es realmente genial!
Hasta la próxima (que no sé cuando será).
Abrazos.
P.S. Diría que en el caso del Boomeran(g) tanto Santiago como usted se inclinan por lo impredecible. Quiero decir que es eso lo que les apetece: no saber nunca lo que se van a encontrar al día siguiente. ¡Sí, esa es la juventud del alma!
Comentado por: Javier Andrade el 13/6/2006 a las 21:33
Dear Isabel Mercedes,
gracias por el dato y por la solidaridad. Digamos que prefiero pensar que lo del amigo Christopher ha sido tan sólo un desliz, ya que en su blog, según acabo de ver, me ha citado cada vez que hizo uso de mis palabras. Se le habrá chispoteado, como diría el Chavo del Ocho.
Un beso y gracias por tu interés,
Figueras
Comentado por: figueras el 13/6/2006 a las 19:44
Bueno, que me olvidaba de proporcionarles la dirección del famoso blog que copia al señor Figueras:
http://lamalasangre.blogspot.com/2006_05_01_lamalasangre_archive.html
Comentado por: Isabel Mercedes el 13/6/2006 a las 14:48
De vez en cuando, señores, me dedico a navegar por internet, de vez en cuando; voy en busca de información que me interesa: en este caso quería saber más sobre la labor de M. Figueras como guionista y sobre los libros que lleva publicados. He encontrado muchas cosas que podrán serme de utilidad en un futuro no muy lejano.
Navega que navegarás, arribé a un blog curioso, al menos con un título logrado: “Mi niña veneno”. Empecé a leer. Era interesante, me interesaba. No era vulgar ni tonto. Hasta que llegué a un artículo que me llamó la atención. Me resultaba muy familiar. Yo ese artículo lo había leído en algún otro sitio... El artículo...:
24.5.06
El código Da Vinci
"La película El código Da Vinci no niega jamás la existencia de Jesús, ni sus palabras ni sus obras. Esto es, no se mete con su mensaje ni con su ejemplo de vida. Tan sólo imagina que estuvo casado con María Magdalena y que procreó una hija. Es verdad que no existe evidencia histórica para suponer que esto es cierto, pero tampoco la hay para proclamar lo contrario. Habría que decir que la Iglesia institucional creó su propia ficción en torno de Jesús, en la que puso elementos fantásticos como la inmaculada concepción de María y la resurrección, y la convirtió en artículo de fe: no se puede discutirla, tan sólo hay que creerla. Después vendrían las otras ficciones: el celibato de los religiosos, la consagración del sacerdocio masculino, los preceptos morales traídos de los pelos… Todavía hoy, la imagen de un grupo de cardenales dedicando tiempo a discutir sobre la esencia pecaminosa de los preservativos me mueve a risa.
En todo caso, se trata de gente que pretende que su ficción es mejor que la otra. Gente que le niega a otra el derecho a imaginar algo más sobre Jesús, como si fuese dueña del copyright de Dios. Y que no puede dar más prueba de la verdad sobre lo que dice que la que incluye Dan Brown en su novela: en ambos casos se trata de especulaciones sin evidencia histórica concluyente. Aquellos que tienen fe deberían darse por satisfechos con la comprobación de que la figura de Jesús sigue teniendo popularidad. Y aprovechar la oportunidad para desplazar el foco hacia su mensaje evangélico, en un mundo que nunca parece haber estado más necesitado de tolerancia en toda su historia."
posted by Christopher Logue at 8:10 PM 1 COMMENTS
Tengo buena memoria. Recordé que eso lo había escrito usted. Fui a comprobarlo de todos modos. ¡Vaya! Usted escribió “El copyright de Dios” justo el día antes del post de “Christopher Logue”.
¡Se ve que en internet no hay copyright que valga! ¡Ni el de Dios ni ningún otro! ¿Qué opina usted, Marcelo? Seguro que usted, como tantos otros (me incluyo), es flexible en lo tocante a estas cuestiones. Pero, claro, una cosa es la libre circulación de ideas etc. y otra el plagio directo, desvergonzado. ¿No opina usted lo mismo? Es que el tal Christopher ni siquiera cita la fuente. Sí, entrecomilla su texto..., pero yo no me di cuenta de tal circunstancia hasta que comprobé que el original era suyo, de usted, quiero decir.
Bueno, en fin, le alabo al Christopher el buen gusto de copiarle; al menos no copia a cualquier “tontorrón”, copia con criterio... Además le cita a usted en otro post de unos días antes...:
Canciones tristes
Isabel Coixet escribe: Una de las canciones mas tristes que se han escrito es “Il faut savoir”, interpretada por Nina Simone como “You gotta learn”: “ En la vida , hay lecciones duras, y una de ellas es que tienes que aprender a vivir con el corazón roto”. Como si buscara respondar a la pregunta que hace unos días Marcelo Figueras, en el Boomerang, formulaba, escribiendo sobre el último libro de Tom Reynolds. Y en esto no puedo estar más de acuerdo con ella. Ante esto unicamente me queda decirle que esta canción forma parte ya de mí lista de "canciones tristes". Ante la inevitabilidad de que el amor sea, casi siempre, infierno.
posted by Christopher Logue at 5:43 PM 0 COMMENTS
Bueno, Marcelo, esto es todo, o no, que no conocía a esta directora a la que dedica usted su artículo de hoy, Claire Denis, y que tengo muchas ganas de conocerla (gracias por todas las informaciones que nos proporciona sobre sus artistas preferidos). Y que espero verle en España cuando venga a promocionar sus libros. ¡Sin duda asistiré a uno de esos actos de presentación!
Abrazos.
P.S. ¿Qué le parecería si ahora voy y abro un blog y un día publico un post suyo (sin citarle, por supuesto) y otro uno de Roncagliolo, etc., etc. ¡Qué cara dura!, ¿no?, como decimos en España.
Unos cardan la lana y otros se llevan la fama...
Pero estoy de muy buen humor, que conste.
Otro abrazo.
Comentado por: Isabel Mercedes el 13/6/2006 a las 14:47
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
18/7/2008 18:30
Publicado por: Eduardo Varas
18/7/2008 15:56
http://vagabundeoresplandeciente...
Publicado por: Lucas M.
18/7/2008 12:40
Gracias Serpiente! Es un caso...
Publicado por: amalia
18/7/2008 02:14
Eduardo olvido mencionar que el...
Publicado por: Mayte
17/7/2008 21:22
Aca esta, la respuesta a todas...
Publicado por: Muchacho Lobo
17/7/2008 17:29
Publicado por: Eduardo Varas
17/7/2008 17:28
Publicado por: Eduardo Varas
17/7/2008 17:23
Publicado por: Fátima
17/7/2008 17:11
Coincido. Neuman es encantador...
Publicado por: Mori
17/7/2008 16:12
Amalia, Espero despejar tus...
Publicado por: Serpiente Suya
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