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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

domingo, 20 de julio de 2008

Blog de Marcelo Figueras

¡A la basura con el realismo!

¿Por qué será que hay tantos que confunden el realismo con la realidad, o peor aún: con la verdad?

Conversando ayer con el cineasta Marcelo Piñeyro, la charla derivó a sus años en la Escuela de Cine, cuando discutía a diario con la mayoría de sus compañeros, que sostenían que una cámara sólo sirve para reflejar la realidad, e iba a ver Tiburón con el rostro envuelto en una bufanda para que no lo reconociesen. Piñeyro estudió cine en la Argentina politizada de los 70, aquella Argentina que murió como tal con el golpe militar de 1976. También militaba en política, como casi todos los de su generación, pero esa militancia no le impedía disfrutar del cine grande, del cine que escapa de los dogmas ideológicos que desearían confinarlo a los suburbios del documentalismo.

Mientras lo escuchaba, se me ocurrió que la cosa no era hoy tan diferente. Si bien no existe ya la consciencia política de los años 70, en las escuelas de cine se privilegia un estilo despojado (despojado de todo: de historia, de edición, de actuación) que muchos confunden con la verdad. Todo pasa por juntar cuatro adolescentes y seguirlos con la cámara al hombro mientras no hacen nada, o a lo sumo desgranan comentarios que están muy lejos de la prosa de Esperando a Godot. La excusa suele ser que estas películas reflejan una cierta verdad, algo real que ocurriría delante de la cámara, un momento auténtico; la idea es que la ausencia total de acción y de motivación dice algo sobre el estado del alma de los jóvenes de hoy. En todo caso deberían aclarar que se trata del estado del alma de tan sólo algunos, entre aquellos cuyos padres están en condiciones de pagar la matrícula de una escuela de cine. El resto sigue allá afuera, en el mundo verdaderamente real, presentando a diario batallas por la supervivencia cuya violencia no tiene nada que envidiar a las campañas napoleónicas.

¿Realismo? Esta gente pretende que el realismo es esa cosa chata y monocorde, cuando en todo caso la vida es acción pura y constante: nacimientos y muertes, florecimiento y putrefacción, terremotos y supernovas, sexo, pasión, violencia, ternura; esas cosas que ocurren todo el tiempo, todas a la vez.

Habría que decir que el realismo es tan sólo otra forma de contar, cuya relación con la verdad no es más íntima que la del surrealismo, o la de los géneros: se trata de un estilo más, la elección de una cierta mirada, de un punto de vista narrativo. No deja de ser llamativo que en un país cuya producción literaria más excelsa abunda en elementos fantásticos (Borges, Bioy, Cortázar, Horacio Quiroga), produzca un cine tan apegado al deber ser del realismo, más allá de excepciones históricas como la de Leonardo Favio y las de algunas películas de Eliseo Subiela y Pino Solanas. ¿Será que todavía le tememos a las imágenes? ¿Será que es más cómodo pretender que la realidad nos aplasta y determina, cuando –por ejemplo- su transformación por la vía de lo narrativo fantástico sugeriría que podemos cambiarla –cosa que preferimos no hacer?

A mí me interesan las mismas cosas que a todos: las pasiones humanas, el mundo que nos tocó en suerte y el mundo que querríamos dejarle a nuestros hijos. A este respecto no me diferencio en nada de un realista. Sólo que me divierte más explorar esas verdades y hablar de esos temas mezclándolos con figuritas de colores: cohetes, explosiones, viajes en el tiempo y en el espacio, lobos que hablan, el fondo del mar y la estratosfera, el misterio de un crimen y el misterio de la vida, las posibilidades creativas del lenguaje… A veces creo que muchos artistas olvidan el valor de la imaginación. ¿Y para qué quiero la imaginación, sino para vivir todas aquellas vidas y todas aquellas experiencias que no podré vivir por medios naturales? ¿Y para qué quiero la imaginación, si no la uso para ponerme en la piel del otro, del que es distinto a mí? Ya sé que películas como El niño, de los hermanos Dardenne, hablan del mundo por el que estamos transitando. Pero yo soy de los que cree que Matrix también habla de nuestro mundo, ¡y de una forma más divertida e infinitamente más creativa!

A la basura con el realismo. Que es donde le gusta hurgar, dicho sea de paso.

[Publicado el 31/5/2006 a las 09:30]

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Comentarios (4)

  • pibe,coño!
    cuanto tiempo!...aprovecho un ratillo de na pa leer tus articulos mas interesantes,el del melville-dickens te salio regio,colega

    1.ya me he dao cuenta q el film el niño te jode como una patá en los cojones,pero yo creo q tampoco hay q rechazar de pleno el cine realista,aunq estoy mas DE ACUeRDO CONTIGO CUANDO HABLaS Q MATRIx TAMBIEN EXPLICA con efectos especiales el mundo de hoy:matrix1 y la escena larga en la autopista de matrix2 son sencillamente geniales.
    cine realista? el de passolini? viste la pasion segun san mateo,?la q habla de la vida de jesus,es soberbia..o accatone?macanudo!...coincido contigo q bajo el cine realista o intelectual se esconde una estrategia de marketin de forma q por el costo de un film aseado se hacen 3 realistas,pagas a los criticos pa q digan q son estupendas y negocio redondo.eso lo hacia la novelle vague,la nueva ola francesa....a mi no me la pegan,tio
    2.la pasá semana se estreno en españa tu film Rosario Orejas...de lo primero q hice al coger El pais fue dirigirme a la critica del film...¡y te nombraban!...te tildaban de "eficaz"..joé,macho,tanto trabajo pa q te digan eso:tú tan elegante,tan sentío,tan buena gente,tan classé y te llaman ¡¡¡eficaz!!..ché,no se si te sento bien...ya en serio,la critica ha sido muy buena y creo q hizo buena taquilla en el primer finde.
    3.yo lo unico q se es q me encantaria tener una mujé colombiana como la Rosario Orejas esa,ya no solo por lo estupenda q esta(mi madre) sino en una entrevista lo lindo y apacible q hablaba,..la chiquilla esa se expresaba como lo hase shakira..es q como el Caribe no hay ná
    figueras!..¡tu prima no me interesa!..no es por ná pero es q con esa edad podria ser hasta mi madre...pero ya q estamos asi a ver si me hablas de alguna sobrina tuya VEINTAÑERA pero q hable bonito y porteño,pardiez

    un saludo,figueras..¡y viva el humor y la buena leche!

    Comentado por: jevi-llano el 31/5/2006 a las 19:18

  • Una consulta: ¿se han realizado películas basadas en obras de Cortázar? Dependiendo del cuento escogido, podría salir algo bien-bien surrealista, empezando por el tipo al que le cambia el paisaje según la hora a la que salga de casa ...

    Comentado por: Fátima el 31/5/2006 a las 18:28

  • Fe de erratas:
    El grado de verdad de una obra no tiene nada que ver, a mi parecer, con su mayor O MENOR pretensión de intentar reflejar...

    Comentado por: Isabel Mercedes el 31/5/2006 a las 13:50

  • Estoy totalmente de acuerdo con usted: una cosa es el realismo (un género literario) y otra la verdad. Es más, una cosa es la realidad y otra la verdad. Pues todos sabemos que hay realidades muy falsas y ficciones muy verdaderas.
    El grado de verdad de una obra no tiene nada que ver, a mi parecer, con su mayor pretensión de intentar reflejar eso que está "ahí fuera" y que todos vemos. Todos sabemos también que un cuento fantástico, cualquier cuento de Cortázar, por ejemplo, puede ser -y de hecho por lo genral es- más verdadero que cualquier novela de Cela (paradigma del realismo hispánico del siglo XX).
    Realmente, el tema que plantea en su artículo es sumamente interesante (al menos a mí me interesa en grado sumo).
    Luesgo está esa otra cuestión, que su artículo también sugiere, la cuestión de las modas artísticas y/o literarias. Se ve que ahora las escuelas de cine "privilegian un estilo despojado":
    Todo pasa por juntar cuatro adolescentes y seguirlos con la cámara al hombro mientras no hacen nada, o a lo sumo desgranan comentarios que están muy lejos de la prosa de Esperando a Godot.
    Bien, yo también intentaría enviar las modas a la basura. Intentaría trascender la mirada y los esquemas vigentes, que sólo nos limitan y oprimen. Una mirada fresca y nueva sobre las cosas puede ser muy enriquecedora. Una mirada, sobre todo, que no considere a los futuros lectores como consumidores acríticos y casi casi sin alma de productos, asimismo, sin alma y adocenados.

    ¿Realismo? ¿Surrealismo? ¿Literatura sucia? ¿Quién se atrevería, por ejemplo, a intentar clasificar a cualquier grande? ¿Era Shakespeare realista? ¿Era Kafka un creador básicamente imaginativo? ¿Y Cervantes? ¿Y Dostoievski?

    A mí tampoco me atrae en absoluto esa mirada sucia sobre la realidad.
    Un beso.

    Comentado por: Isabel Mercedes el 31/5/2006 a las 12:55

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

Obras asociadas

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