El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 5 de julio de 2008
Un niño que no merece palmas, sino palmadas
En uno de sus comentarios al blog de ayer, Ana María Berasategui admitía que las figuritas que el cine y la literatura nos proveen son lindas, pero agregaba –esto es indiscutible- que es importante saber seleccionar entre ellas. Eso me trajo a la memoria la discusión sobre los críticos que tuvo lugar tiempo atrás: una función que deberían cumplir sí o sí es la de orientarnos con su brújula en la abigarrada selva de la cultura. El problema es que muchas veces nos hacen pasar de largo frente a tesoros escondidos. Y que en otras ocasiones nos llevan hacia las arenas movedizas, las trampas y los abismos.
El sábado pasado fui a ver El niño (L’Enfant), la última película de los hermanos Dardenne; Palma de Oro del festival de Cannes, para más datos. Nunca había visto una película de estos directores, pero llevo años leyendo maravillas de su arte. Algunas de las críticas afirmaban que El niño era su obra mejor. Yo tenía claro que a pesar de no tratarse de la clase de cine que más me conmueve (realismo sucio, ascetismo bressoniano: eso decían los artículos), estos hombres debían ser maestros en su estilo: ¡nadie puede obtener tantas loas y tantos premios sin fundamento!
El niño me dejó frío. Es una película seca, en efecto, que cuenta la historia de un muchacho marginal que vende al hijo que acaba de tener con una chica tan perdida como él. ¿Es aburrida? No. Pero no cuenta nada que otros –desde el ya mentado Bresson hasta el argentino Leonardo Favio- no hayan contado ya mil veces, y mucho mejor. La redención del final me pareció forzada, el llanto del muchacho me resultó inverosímil. Y no encontré nada de cine en El niño. Al verla recordé lo que alguna vez me dijo el Indio Solari, cantante de Los Redonditos de Ricota y hoy solista, en el transcurso de una cena. Hablando de las ensaladas verdes, comentó: “Eso es igual a comer pasto. A mí me gustan las cosas que requieren de una mínima artesanía, en las que se nota la mano del hombre y sobre las que obra la cultura adquirida”. Para mí, El niño fue igual a comer pasto. No encontré artesanía ni ingenio. La mejor película del Festival de Cannes no tiene siquiera una secuencia memorable, ni desde lo cinematográfico ni desde lo humano.
No pretendo juzgar la obra entera de los Dardenne, que como ya dije no conozco. Tampoco digo que El niño es una mala película. Pero sí digo que me parece mediocre, o si se prefiere, convencional, y por ende inmerecedora de premios importantes y de artículos laudatorios. ¡Si esa película la hubiese hecho yo tal cual, los críticos me habrían comido vivo! (Salvo aquellos que suelen considerar la falta de imaginación y de ambición como un hecho positivo. Que hay muchos, créanme, por lo menos aquí en la Argentina.)
¿No les cansa a ustedes la existencia de tanto bluff en el arte, de tanto artista y tanta obra que debemos alabar para no quedar descolocados ante la jauría bienpensante? El niño que sigue viviendo en mí suele meterme en problemas, pero a veces me ayuda a percibir que el emperador está desnudo.
[Publicado el 19/5/2006 a las 09:30]
Comentado por: Javiera Colchado el 22/5/2006 a las 00:12
Se me pasará. He acabado mi último mensaje de un modo arrogante. ¿Qué queréis?
Seremos felices.
Hay algunos que ya lo son.
A veces defendernos puede parecer arrogante.
Sé que me entiendes. Lo sé.
Comentado por: Ana María Berasategui el 21/5/2006 a las 13:46
Y que los que lo necesiten intenten seguir reescribiendo la historia.
Reescribir la historia, el pasado.
A quien ha visto al emperador desnudo, ya le pueden "cantar misa". Quien lo ha visto ¿puede ser manipulable? Sí, por supuesto. Nadie sabe lo que puede sacar ganando colocándose de parte del poder: Sí, lo vi, estaba desnudo, pero no era tan gordo, ni tan repelente, ni tan fofo.
No, no quiero manipular, intento despedirme, dignamente.
Un beso para quien lo sepa apreciar.
Comentado por: Ana María Berasategui el 21/5/2006 a las 13:42
Querido Betancour,
gracias por tus mensajes: los has escrito con el corazón, estoy segura de ello.
Tengo la impresión de que, aunque intentes ser cada vez más sensato, aunque intentes ser cada vez menos impulsivo, más controlado, tienes un fuerte sentido de la justicia que se dispara fácilmente. Como si por haber sufrido a menudo las consecuencias de actos injustos contra tu persona, o por haber sido testigo de como personas allegadas a ti tenían que padecer en su propia carne la intolerancia o falta de ecuanimidad de otros, tuvieras la sensibilidad a flor de piel a este respecto.
Creo que el calor de tu corazón onnubiló un tanto tu mente cuando ayer te pusiste a escribir aquí: ¿Cómo quieres que suscriba todas y cada una de las palabras del mensaje de las 22:53? ¿Esos "consejos 'desinteresados" de un viejo padre a su hijo"?
No, no puedo compartir en absoluto esa arenga. Sin embargo, creo que entiendo por qué dijiste que yo estaría de acuerdo con esas palabras. En realidad te referías a la intención del comentario. Y sí, no puedo menos que admirar tu valentía al poner al descubierto cómo muchos consejos aparentemente desinteresados (en este caso los de ese viejo padre a su "hijo") no lo son en absoluto.
Olga Trevijano se preguntaba ayer por qué queremos siempre influir en los demás. El viejo padre quiere influir sobre su hijo a través de sus consejos, es más, es peor: quiere manipularle.
El deseo de manipulación tiene su asiento en el ego, nace de ahí, no tiene otra fuente. Me gusta mucho cómo formuló Pedro Ángel Palou esta cuestión el viernes:
[El yo] Quiere ser el centro de todo, en un egoísmo supremo, y es aborrecible para los otros porque desea sujetarles, poseerles, cada yo es el enemigo y quisiera ser él, el tirano de los otros.
Sí, el padre infeliz, se convierte en un tirano para el hijo, porque no concibe que pueda llevar otra vida, una vida diferente a la que él ha llevado.
Sí, la vida, además de extraña, es a veces un tanto complicada.
Y resulta extraño cómo a algunos les puede costar tanto crecer, esos que en vez de palmas se merecen palmadas, esos que dicen ¿por qué haces tanto caso a Ana María si Matilde es más guapa o hace mejores comentarios?
¿Cabe imaginar un infantilismo más supremo?
Sin embargo ahora me asalta la duda de si no estaré yo cayendo en la misma trampa. Figueras: ¿no soy la más guapa del baile?
(Y muchísimas gracias por tu último comentario aclarador: siento que no te lo agradecí lo suficiente)
P.S. ¡Tengo tanto trabajo, amigos, que no me veréis durante una temporada! pavón, quédate tranquilo.
Comentado por: Ana María Berasategui el 21/5/2006 a las 13:29
NIÑOS CELOSOS.
Celosos: remarquen bien la palabra.
Quien no sabe vivir la vida de una manera auténtica y verdadera, tiene que contentarse con sucedáneos.
Los sucedáneos son ficticios.
Por eso Ana María se rebeló como se rebeló contra la ficción.
Por desgracia en este blog abundan los sucedáneos, rojos o negors, ¡qué más da!, sucedáneos son.
Cuando avanzan los vulgares, hay que saber retirarse. Esos que gritan bien alto que la vida es...
Comentado por: B. Betancour el 20/5/2006 a las 23:26
Consejos de un viejo padre a su hijo (consejos "desinteresados"):
Por tu bien te digo que no caigas en la trampa del amor (no vayas a experimentar lo que yo nunca he experimentado).
Por tu bien te digo que todo es sentimentalismo es terrible (no vayas a descubrir que el cinismo es insoportable, lamentable y, encima, no lleva a ningún lado).
Por tu bien te digo que estamos presos en las garras del Imperialismo y que no hay nada que hacer.
Por tu bien te digo que toda visión benigna del ser humano es una visión que sólo tiene cábida en Disney World.
Por tu bien te digo que todo es una mierda.
Por tu bien te digo que la vida es una puta.
No puedo aceptar mi infelicidad.
No puedo aceptar que haya personas que como tú aún siguen buscando su felicidad.
P.S. Estoy seguro de que Ana María suscribiría toda y cada una de mis palabras. Porque queremos alejarnos de ese discurso impotente de los que no tienen fe.
Comentado por: B. Betancour el 20/5/2006 a las 22:53
¿Quiénes son los "vecinos", estimado Betancour?
Me parece que esta vez te has ido de la lengua (el niño que hay en ti puede traerte problemas)
Los vecinos son los más próximos a ti, ¿no?
Comentado por: Lucio el 20/5/2006 a las 22:44
En otra ocasión, estimado Marcelo, te hablaré de mi lista de "bluffs" y, si no te importa, empezaré por los vecinos.
Saludos cordiales.
Comentado por: B. Betancour el 20/5/2006 a las 22:33
Cuando uno intenta influir muestra su inseguridad.
¡Qué mal gusto!
Por otro lado..., ande yo caliente y ríase la gente.
Tener un ego superlativo dificulta mucho despreocuparse de los demás.
Tener un ego superlativo impulsa a querer quedar siempre bien: ser el más, joven, el más guapo, el más leído: todo valores superficiales que se intenta alcanzar para suplir otras carencias.
El viejo que intenta ser joven imitando el lenguaje de estos: ¡Jo, tío! Intenta mostrarse "vital", pasota. Quiere demostrar que no se ha quedado atrás: descolocado.
Se trata de ese espíritu de competición del que hablaba hace poco Figueras: ¡no os creais que por tengo sesenta y pico no estoy al tanto de las nuevas tendencias!
El inseguro necesita siempre sentirse ratificado, y cuando no es así, cuando piensa que quizás el mensaje de otros atraiga más que el suyo, siente pavor: no se siente ratificado.
¿Que tendrá el otro que no tenga yo?
¿Que tendrá el otro que no tenga yo?
¿Que tendrá el otro que no tenga yo?
¿No es así, Pavón?
¿Por qué debemos ver al otro como un ser amenazante?
¿Por que queremos influir constantemente en los demás?
¿Qué es lo que nos aterroriza?
Creo que si no viviéramos tan de cara a la GALERÍA se acabarían muchos de nuestros problemas.
Un beso.
Comentado por: Olga Trevijano el 20/5/2006 a las 22:30
Comentado por: Olga Trevijano el 20/5/2006 a las 22:21
Pues a mí me encantó "Rayuela", una obra libertaria, fresca, sincera.
¿Qué les pasa a mis opiniiones, Pavón?
¿Te gusta intentar influír sobre los demás?
Comentado por: Ana María Berasategui el 20/5/2006 a las 22:15
Comentado por: Javier Andrade el 20/5/2006 a las 22:10
Lo sabía, lo sabía...
Sabía que al final acabarían metiéndose con ella...
Niños celosos, Pavón.
¡Qué sospechoso suena ese "por tu bien", Raul!
Comentado por: Javier Andrade el 20/5/2006 a las 22:09
Lo mismo me ha pasado cuando intento leer "Rayuela"... sé que es alabada, que es considerada una de las grandes obras del boom, etc, etc, pero la verdad es que la he intentado leer muchas veces y nunca paso de la página 100 (la última vez estaba con mi familia en un crucero y quise darle otra oportunidad, y estando sentado en el balcón de mi cabina, mirando el mar del Pacífico, estuve a punto de tirar el libro por la borda), pero siempre lo guardo y pienso que quizá no me estoy concentrando lo suficiente o que ando muy distraido, no sé, pero cada vez que lo vuelvo a agarrar es lo mismo.
PD1 Matilde, me gustó mucho tu comentario, más ya no puedo decir.
PD2 Marcelo, por tu bien ya deja de hacerle tanto caso a la Ana María Berasategui, creo que hay otras personas que dan mejores opiniones.
Comentado por: Raúl Pavón el 20/5/2006 a las 04:39
Comparto tu opinión al %100. Me hiciste recordar un libro de un filósofo italiano de la década del 90 (Guido Ballo) que se llama Occhio Critico (creo que no está traducido) El tipo cataloga los diferentes tipos de ojos y me permito decir que da la sensación de buena parte de la crítica se mueve entre lo que Ballo clasifica como "el ojo pegadizo" y "el ojo absolutista". El pegadizo se guía por el oído, le suena que algo es importante y se le pega la moda. Y cuando la moda pase lo va a juzgar con el mismo fervor con el que lo defendió. Es mutable, exhibicionista y tiene aire de suficiencia. El otro es el "ojo absolutista", el que adopta una postura (avala algo en particular) y niega todo el resto. Y es que existe demasiado miedo a ser catalogado como conservador, obsoleto o insensible (¡injurias hirientes, si las hay, para todo aquel que se dedica al arte!)
"¡Si esa película la hubiese hecho yo tal cual, los críticos me habrían comido vivo!". Es un poco la burla que hacía Duchamp al tema de la firma con el asunto del urinario. Pasa que muchos no entendieron nada y hasta hubo un crítico (creo que el mismísimo George Dickie, el de la teoría institucional del arte) que se puso a alabar la superficie blanca y brillante del mingitorio!. De locos... Pero sí, Marcelo, radica en "el valor" de la firma y en el lugar que el tipo se gana (¡le regalan o roba!) en la "institución social Arte". (Por eso cada vez estoy más convencida de que la teoría institucional, quizá, sea la más sensata de todas)
“Eso es igual a comer pasto. A mí me gustan las cosas que requieren de una mínima artesanía, en las que se nota la mano del hombre..." ¿Qué decirte, Marcelo? Te consolaría, con un poco de humor, recordándote que la plástica- desde Duchamp- está mucho más empantanada que el cine. Galerías sin obras, blanco sobre blanco, Manzoni vendiendo en el 61 latas firmadas con "Mierda del artista al natural" (cuenta Sebrelli que no faltó el crítico que hiciera la interpretación: "La mierda del artista niega la significación de la obra de arte para exaltar la acción del propio artista, aunque ésta sea la más modestamente orgánica"). Ni hablar de Rudolf Schwarzhogler, que se amputó el pene centímetro a centímetro mientas un fotógrafo captaba todos los momentos. Más simpático lo de nuestro Federico Peralta Ramos que quiso exponer un toro de raza en el Di Tella y vender el semen entre el público (no hizo a tiempo porque lo internaron antes en un neuropsiquiátrico) Y la lista es interminable... El tema es que ya se vio todo, desaparece el sentido primigenio de todo esto que era el shock y, sin embargo, parte (sólo parte, eh) de la plástica no hace más que morderse la cola... En fin...
Son cosas que una se lamenta y a la vez celebra, porque te da pie para romperte el marote estudiando teorías divertidísimas, a veces más divertidas que las propias obras; como decía Tom Wolfe en "La palabra pintada", ¿no?, la teoría que viene a reemplazar a la obra. Yo me lo tomo con humor, no queda otra.
Besos,
Matilde.
Comentado por: Matilde ( de Stendhal) el 19/5/2006 a las 22:27
El Corrido Da Vinci
Hoy que va a estar de moda El Código Da Vinci (la película), una vez mas la iglesia católica principalmente, inicia una serie de protestas por asi decir, en relacion a la trama, que esta basada en el libro del mismo nombre.
El libro si no lo han leído, es uno mas de tantos que existen, a la mitad de el, uno sabe quien es el malo del cuento entre otras cosas y se intuye el final, no es ni por mucho el mejor libro policiaco que existe, lo que sí es de llamar la atención es la reacción que ha provocado en la iglesia, lo peor es que da por hecho, que los que la vean se van a sentir confundidos con la información que reciban en ella, poniendo en duda la capacidad de análisis de sus seguidores, dan por hecho tambien, que los católicos que ya están a un paso de claudicar en su creencia religiosa, lo harán al ver la película sin ponerse a pensar que cuando alguien pierde la fe, es por que no han encontrado en ella lo que buscan o necesitan, quiza tambien se encuentran decepcionados por la actuación de sus representantes, no se pueden ser muchos factores, pero no se puede culpar a una simple película, dice tambien que es una nueva manifestación de intolerancia sobre la gente que tiene una visión religiosa del mundo, eso me dejo sin palabras, y me genero una duda ¿en este conflicto, quién esta siendo intolerante?.
Es curioso darse cuenta que cuando hay tantos problemas por resolver, en los que la iglesia siendo el moustro económico que es podria ayudar a solucionarlos, le da mas importancia a una película de acción policiaca.
Comentado por: Adan Balcazar el 19/5/2006 a las 18:16
Escribir ya, como si cualquier cosa, un 'Historia universal del bluff', como otra nueva infamia. ¿Por donde empezar? Empecemos, Marcelo.
Comentado por: marise el 19/5/2006 a las 13:50
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
05/7/2008 00:24
Todavia no termino de leer esto...
Publicado por: Lilith
05/7/2008 00:18
Publicado por: martin
04/7/2008 12:27
pusiste a bailar las palabras y...
Publicado por: Alba
04/7/2008 10:37
Publicado por: valeria
03/7/2008 23:55
Marcelo: Ante todo, un saludo...
Publicado por: Daniel
03/7/2008 19:00
Publicado por: gonzalo
03/7/2008 08:42
Publicado por: lolichka
02/7/2008 21:54
Barenboim solidario. Barenboim...
Publicado por: Carmen
02/7/2008 15:58
Y lo hace con la fuerza y el...
Publicado por: Mayté
02/7/2008 10:02
Totalmente de acuerdo Marcelo,...
Publicado por: Lourdes
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