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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

lunes, 7 de julio de 2008

Blog de Marcelo Figueras

Un extraño momento de lucidez

Ayer tuve una epifanía. La pregunta cae de maduro: ¿qué demonios es una epifanía? Podría decir que es algo que sólo visita a los escritores, porque somos gente rara que trabaja a diario con conceptos como sinécdoque o hipérbaton, y por ende hemos oído, aunque más no sea al pasar, la bendita palabreja. Todo escritor que se precie ha experimentado alguna, o cuanto menos sabe de algún otro que sí lo ha hecho (mi amigo Rodrigo Fresán las recibe a menudo, por ejemplo); y por eso nos manejamos con ellas con la familiaridad de quien trata a diario con perífrasis y epigramas. No vayan al María Moliner en busca de respuestas. El diccionario no dice qué significa la palabra, tan sólo alude a la festividad de los Reyes Magos: el 6 de enero es la Epifanía de Melchor, Gaspar y Baltasar. Pero como imaginarán, no es a eso a lo que me refiero. Ayer no había regalos en mis zapatos cuando desperté. Una epifanía es una suerte de manifestación. Algo que se nos aparece de repente con una claridad ultraterrena, esa idea o certeza que un segundo antes no estaba allí y que ahora se nos revela como evidente; un estado del alma parecido al que arrancó en Arquímedes el grito de eureka, o lo que debe haber sentido Lennon la primera vez que cantó yeah yeah yeah. En mi caso particular tuvo que ver (cuándo no) con una historia que estaba escribiendo, en este caso para un cortometraje. Venía luchando con ella a duras penas desde hacía semanas (nos maltratábamos el uno al otro, para ser sinceros) cuando comprendí que la historia que quería escribir era en realidad otra. La historia con la que batallaba era cruel y oscura, y me hacía sentir de la misma manera. La historia que se me apareció, en cambio, era dulce y luminosa, y en consecuencia elevaba mi alma. De hecho había estado todo el tiempo delante de mis narices; tiene que ver con un personaje del que escribí por primera vez en el blog, aquel niñito pobre que pedía comida en el shopping y a quien un acomodador generoso lo dejaba ver todas las películas de estreno. Esta claridad que nos visita en determinadas circunstancias parece mágica, pero en realidad se trata tan sólo de la euforia que lo gana a uno cuando no sólo entiende lo que debe hacer, sino que además lo asume. Los seres humanos somos raros: la enorme mayoría de las veces sabemos exactamente lo que debemos hacer en cada circunstancia, pero lo evadimos y negamos con ferocidad. Por eso mismo, cada vez que descorremos el velo de nuestras propias negaciones, sentimos que el alma se nos vuelve ingrávida y que caminamos un palmo por encima del suelo. Como esto no ocurre a menudo, a esta excepción se la llama epifanía; que por fortuna visita a mucha más gente que los escritores, aun cuando no sepan que el subidón se llama de esa forma. Desearles que tengan muchas epifanías sería, sin duda alguna, un buen deseo de mi parte. Lo único vergonzoso de las epifanías es que, en la plenitud de la emoción, lo impulsan a uno a hacer cosas un tanto ridículas. Como comentarlas con alguien, tal como lo estoy haciendo ahora. Para peor en mi caso viajaba en mi auto oyendo un CD de John Meter. La canción se llamaba Why Georgia, y en su estribillo se preguntaba repetidas veces lo que uno debe preguntarse si quiere tener muchas epifanías: Am I living it right? O sea, ¿Lo estoy viviendo bien? O si prefieren, para ponerlo de una forma más general: ¿Estoy viviendo bien? Una pregunta que, convengamos, valdría la pena formularse a diario. Escuché la canción veinte veces seguidas, y cuando llegué a casa apagué el motor y seguí cantando a los gritos. Así que ya saben. Si alguna vez se encuentran con un hombre o mujer encerrados dentro de un auto y cantando a voz pelada, por favor no los molesten. Seguramente están experimentando una epifanía. Ojalá tengan muchas, durante lo que resta de sus vidas. Am I living it right?

[Publicado el 16/2/2006 a las 11:02]

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Comentarios (4)

  • Me pregunto como se resuelve la cuestión de hablar con profundidad, o hablar para que la gente entienda.

    Comentado por: Gabriel el 06/3/2007 a las 15:58

  • Creo que ya sólo con que uno se atreva a preguntarse todos los días si está viviendo bién, ya eso es una manifestación de vivir bién....yo por suerte me lo pregunto a menudo....

    Comentado por: lagass el 16/2/2006 a las 17:02

  • Caro Marcelo:
    Pienso en esta bella forma de revelación mágica que hay en la "serendipity" de Walpole - el acaso feliz con las pequeñas grandezas, como estar, hace tiempo, en la búsqueda de una medallita de plata, viejo amuleto que ha quedado en la herencia de mi padre, y nada nada de encontrarla, hasta que un día... sí, al buscar una tijera o un lápiz en una gaveta cualquiera, sin esperar, hecho un regalo burlón de la vida, allí encuentro el tesoro que parecía perdido. "Serendipity!" Tengo un cariño muy particular por esta sabrosa especie de epifanía.

    Comentado por: Flávio José Cardozo el 16/2/2006 a las 16:02

  • EPIFANÍA O DESEO??.El origen de la palabra epifanía es griego: MANIFESTACION . Epifanía viene de ADVIENTO: venida, llegada.
    Adviento es la versión latina de 2 vocablos griegos: parusía y epifanía.
    Designa la entrada solemne, aparición pública del emperador, la venida o visita de alguien importante, la venida del Señor, la presencia en medio del pueblo de ese aguien importante. LO ESTAS VIVIENDO BIEN¡¡¡¡¡¡¡ES LA MANIFESTACION DE TU DESEO, DE TUS GANAS.

    Comentado por: olcka el 16/2/2006 a las 16:02

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

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