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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

domingo, 20 de julio de 2008

Blog de Marcelo Figueras

Un epílogo para San Valentín

¿Por qué los escritores no escriben historias de amor? Ya sé que salen libros “de amor” a montones, pero no me refiero a esos: hablo de los escritores que se tienen a sí mismos por artistas. Convengamos que más allá de excepciones que tan sólo confirman la regla (algún Kundera, algún García Márquez, ambos distantes ya en el tiempo), los figurones de la literatura se están cuidando del tema como si se tratase de la gripe aviar. ¿Qué pasa con el amor: es demasiado frívolo? El mundo está lleno de amores frívolos (que sería de tantas revistas sin ellos), pero también de amores profundísimos, y creativos, y más duraderos que el mismísimo aliento. (Una de las mejores historias de amor de los últimos tiempos la encontré en el cine: la película de Michel Gondry Eternal Sunshine of the Spotless Mind.) ¿O será que se teme que esté trillado en exceso? Toda la experiencia humana está trillada, así como la inmensa mayoría de los pensamientos y sentimientos de la especie, pero eso no debería ser obstáculo para un escritor, ya que cualquier sentimiento parece nuevo cuando el personaje está bien construido y su circunstancia es rica; si el escritor adopta el punto de vista adecuado, puede seguir refritando Romeo y Julieta hasta el fin de los tiempos y ser original cada vez. La mejor historia de amor que leí en los últimos tiempos fue una novela de Audrey Niffenegger que se llama The Time Traveller’s Wife, o sea La esposa del viajero en el tiempo. El viajero en cuestión es Henry, un hombre que sufre una extraña condición genética que “resetea” su reloj biológico y lo impulsa súbitamente hacia su propio pasado o hacia su propio futuro. Henry toleraría su extraño mal de buen grado si no fuese porque ama a Clare, la esposa del título. Y la ama a sabiendas de que su amor es en alguna medida imposible, porque esa condición no tiene remedio y porque Henry desaparece por temporadas en el vórtice del tiempo: por eso conoce a Clare cuando ella tenía seis y él treinta y seis, y se casa con ella cuando Clare tiene veintidós y Henry treinta… Este mecanismo fantástico funciona de maravillas en el relato, porque nos enfrenta a las dificultades y a las epifanías del amor real, que se verifica entre personas como ustedes y yo, que también tenemos relojes biológicos que se “resetean” de manera constante –sólo que en un orden lineal. Todo amor está sometido a las dificultades del tiempo, que nos modifica a diario. Y Niffenegger logra convencernos de que el sentimiento vale la pena, aún cuando el reloj de la existencia le juegue en contra: lo efímero, cuando es bello, resulta doblemente bello. La culpa es de San Valentín, pero la reflexión corresponde. El trajín diario tiende a echar tierra sobre nuestros mejores sentimientos, los opaca y los posterga indefinidamente. Aun cuando amamos a alguien que nos corresponde y que se ha convertido en nuestra pareja, lo más habitual es que olvidemos recordarle con la debida frecuencia cuánto significa para nosotros, o que nos rindamos al convencimiento de que no sabemos o no encontramos cómo hacerlo. Esto se vuelve una falta más flagrante en los escritores, porque la expresión de los sentimientos debería ser nuestra especialidad. Si nosotros, que contamos con este blog, con las formas del cuento y de la novela y con las películas, no las usamos para que nuestros amores entiendan cuánto los amamos, ¿para qué demonios nos sentamos a diario delante del teclado? Así que ya ves, amor. Estoy tratando de enmendar mis faltas.

[Publicado el 15/2/2006 a las 10:02]

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Comentarios (7)

  • Si, todo muy lindo, pero el libro ese al final, cuando me lo vas a prestar??

    Comentado por: Nicolas Lidijover el 16/2/2006 a las 23:02

  • Dice Alonso Sánchez Baute en su novela, "Al diablo la maldita primavera" que del amor sólo se pueden escribir cosas cursis.

    Sospecho que tiene razón y que es por eso que tantos le huyen al tema. Sin embargo, es bueno saber que siempre quedan valientes como tú.

    Comentado por: Nina el 16/2/2006 a las 07:02

  • Estoy con Pessoa, como casi siempre, ¿será por la proximidad geográfica?. Curioso este tema de los amores y las formas de expresarlo. Sin querer resultar ofensiva ni agresiva, tengo que decir que para alguien de España, los modos de expresión amorosos de Latinoamérica se acercan a lo cursi de una manera peligrosa. Ayer, día de San Valentín, me costó trabajo contener la irritación ante el despliegue de semejantes niveles de sentimentalismo ¿barato?, pues sí señores, yo diría que barato, y de ahí lo peligroso que menciono antes. Peligroso porque soltarle a una mujer continuos halagos sobre sus ojos (o lo que sea), regalarle muñecas vestidas de rosa, ramotes enormes de rosas rojas, chocolates y dulces, en definitiva, tratarla como un a cría de seis años, es un abuso. Considerarlas seres tiernos y blandos, siempre al borde las lágrimas,y suponer que necesitan abundantemente la alabanza masculina, es injusto. Detrás de todo ese exceso de sentimentalismo está el abuso real que sufrimos las mujeres y el "machismo latinoamericano" (y otros), aunque el primero recubierto de una espesa capa almibarada. Entran ganas de decir: "por favor, quiéreme menos y respétame más".
    El sentimiento amoroso como tema siempre estará vigente y, dice Figueras, lo que hay que buscar es "el punto de vista adecuado" para abordarlo, no sólo a nivel escritura, a nivel relaciones. Es urgente abandonar toda esa "basura" que nos ha aprisionado secularmente a las mujeres –y por consiguiente también a los hombres- buscar nuevos modos de amar y de expresar, sin menospreciar ni disminuir al otro; ¡eso sí resultaría romántico!. ¡Abajo San Valentín!!!!!

    Comentado por: Una gallega en México el 16/2/2006 a las 01:02

  • Será acaso por lo que escribió Fernando Pessoa? :
    "Nunca amamos a nadie. Amamos, tan sólo, la idea que nos hacemos de alguien. Es a un concepto nuestro--a nosotros mismos, en suma --a quien amamos2.

    Comentado por: Clarice el 15/2/2006 a las 21:02

  • ¡Que tierno post!

    Es que ahora cuando se habla de amor se teme ser "cursi" o caer en el ridículo. Por ejemplo, citar a Becquer, en ciertos medios, es ser un anticuario. Y totalmente fuera de foco.

    Comentado por: Fátima el 15/2/2006 a las 19:02

  • perdón pero mi computadora saltó y quiero terminar , como les decía (....)que tiene como por aquellas que finge tener", creo que a la mayoría de los hombres les cuesta mostrar que son tiernos y blandos y tal vez mas que una mujer....

    Comentado por: ........ el 15/2/2006 a las 17:02

  • Creo que es cierto que la mayoría de los cineastas y escritres temen caér en el ridículo y es por eso que no hacen tantas historias de amor.
    La frase no me pertenece pero estoy de acuerdo" Nunca es el hombre tan ridículo por las cualidades q

    Comentado por: ........ el 15/2/2006 a las 16:02

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

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