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sábado, 5 de julio de 2008

Blog de Marcelo Figueras

El enemigo equivocado

Félix de Azúa se preguntaba ayer cuándo había sido la última vez que Hollywood había mostrado a un árabe “digno, alto y admirable” en sus películas. Y mencionaba como respuesta una vieja película de John Milius, The Wind and the Lion (1975). La pregunta me resultó capciosa (capcioso, -a, adj: se aplica al argumento o razonamiento hecho con habilidad para hacer caer al contrario en una trampa) por varios motivos. En primer lugar me cuestioné: cuando Félix dice “Hollywood”, ¿se refiere estrictamente a las películas de los grandes estudios, o por extensión a la totalidad de las películas en inglés? Después seguí dudando: cuando Félix dice “árabe”, ¿se refiere a los nativos de Arabia Saudita, o más bien a la suma de los pueblos originarios de lo que habitualmente se denomina Medio Oriente (lo cual, en ese caso, incluiría entre otros a los descendientes de los persas y a los turcos)? ¿O aludía más bien a la generalidad de los musulmanes, en cuyo caso el grupo aludido incluiría también, por ejemplo, a millones de pakistaníes? Terminé asumiendo que Félix usaba el término en la acepción más amplia, a pesar de que a los turcos les gusta tanto que los llamen árabes como a los japoneses que los llamen chinos, y viceversa. Y entonces recordé varios ejemplos cinematográficos posteriores a 1975. Por ejemplo Kip en El paciente inglés, que busca y desactiva minas que los soldados del Eje ocultaron bajo tierra. (No puedo jurar que Kip supere el metro setenta, porque no conozco a su actor en persona.) Y el iraquí de Tres reyes, que durante la primera guerra del Golfo tuvo el coraje de enfrentarse a Saddam creyendo que Bush padre lo apoyaría… y por eso terminó en prisión. (Este sí parece ser alto, pero tampoco estoy en condiciones de poner las manos en el fuego.) O la camarera turca que interpreta Audrey Tautou en Dirty Pretty Things, que quizás no sea digna en tanto se ve obligada a prostituirse para sobrevivir, pero que en todo caso hace gala de una voluntad admirable. Y también el pequeño afgano que huye del campo de refugiados en In This World, tratando de llegar a Londres; pero claro, tratándose de un niño este personaje no puede ser alto, al menos no todavía. ¡Con la cuestión de la estatura, Félix se las ingenió para ponérmela difícil! Se me ocurrieron más ejemplos, incluso de películas que se están viendo hoy en todo el mundo. El palestino con quien Eric Bana dialoga en la escalera, al promediar Munich. El príncipe a quien el poder de los petroleros texanos priva del acceso al trono en Syriana, y a quien encima después le encajan un misilazo para terminar de borrarlo del mapa. Podría seguir así un buen rato, pero creo que uno de los puntos que señalo (que Félix no está saliendo tanto como debería) ya ha quedado demostrado. Lo más inquietante del argumento de Félix era la exposición previa a la pregunta sobre el árabe alto, digno y admirable. Félix se cuestionaba por la carencia de personajes de ese estilo después de dedicar algunos párrafos a las formas que se empleaban antiguamente para describir a los enemigos. Y de la noción de enemigo pasaba a la del personaje árabe, sin más consideración que la de un punto y aparte. Vivimos tiempos complejos y peligrosos. Precisamente por ello, me produce resquemor asociar libremente conceptos como árabe y enemigo sin que medie alguna aclaración. Estoy convencido de que Félix no cree que árabe y enemigo sean la misma cosa, así como tampoco imagino que haya querido decir que ya no hay películas de árabes admirables porque todos los árabes son secuestradores. Pero del mismo modo creo que existen lectores ingenuos o malintencionados que pueden asociar los dos términos como iguales o sinónimos. Y aunque uno no puede hacerse responsable de sus lectores (y muy especialmente en la vorágine a que nos obliga colaborar con el blog), debemos asegurarnos, en la medida de lo posible, de no incurrir en ambigüedades que le hagan el caldo gordo a los intolerantes. Cuando yo pienso en enemigos, no pienso en ningún árabe. Ni siquiera en los que son indignos y bajos de estatura. Según mi modesto entender, los enemigos más peligrosos que hoy tiene el género humano suelen vivir en otras latitudes. ……………… Dicho sea de paso, me acabo de decidir: este año voy a empezar a estudiar árabe. Inshallah.

[Publicado el 14/2/2006 a las 13:02]

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Comentarios (3)

  • Totalmente de acuerdo con ambos, y matizando frivolidades (o no tanto): ¿por qué ser alto tiene una acepción positiva y bajo negativa?. Desconozco si el Kip de "El paciente inglés" era especialmente alto, pero la escena en que se desata el turbante y deja suelta su hermosa melena negra desató pasiones, incluida la mía.

    Comentado por: Una gallega en México el 15/2/2006 a las 00:02

  • Un árabe digno, alto y admirable. Un extraterrestre cabezon. Un turco en la neblina. Un negro, un chino, un chicano. Un iraquì.
    ¿Que miedo que nos dà lo desconocido, no Fèlix ?

    Estoy de acuerdo con vos Marcelo.
    Mi enemigo no tiene la tez de oliva, ni los ojos razgados, ni habla dialectos.
    Mi enemigo tiene el mismo color de piel que yo y habla un idioma que yo estudiè. Mi enemigo no se llama Abdul ni Kayed ni Jaudi. Mi enemigo es George y claro, Dick, a quienes, dicho sea de paso conozco bien.
    ¿Cuàndo ha sido la ùltima vez que Occidente se mostrò digno, alto y admirable?

    Comentado por: Bruce el 14/2/2006 a las 18:02

  • buen dia marce, hace dias me levanto con tus posts, ya que descubri tu pagina algo tarde. claro que siempre me emocionaron tus cronicas periodisticas, tus novelas, tus criticas, pero tambien tu version de jumping jack flash, en un bar de paseo colon hace ya mas de una decada, salte demasiado cuando te vi como frontman, en nuestros años mas jovenes.
    estaria copado que alguna vez puedas referirte al panorama de rock actual, tenes el background suficiente.
    un abrazo fuerte, amigo
    dr hermes
    pd: volvi a lagrimear con kamchatka hace poco, pero esta vez junto a mi mujer y mis dos chicos- claro que el libro supera esas emociones

    Comentado por: drhermes el 14/2/2006 a las 14:02

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

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