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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

domingo, 20 de julio de 2008

Blog de Marcelo Figueras

Más fuerte que la muerte

Yo creo que los libros tienen el poder de devolver la vida. No es algo en lo que haya creído desde siempre, sino una revelación que se me fue presentando de a poco, como quien no quiere la cosa. La primera vez que me ocurrió fue durante la escritura de mi primera novela, El muchacho peronista. (Horrible título, por cierto, que me sugirió el editor. Originalmente se llamaba Un barco lento hacia la China.) Por aquel entonces, digamos 1991, fui a la Biblioteca del Congreso a consultar diarios de 1938. La historia de El muchacho peronista comenzaba con la fuga de su relator, un niño de doce años que se escapaba de su casa el día de Año Nuevo, y yo quería datos de la época: noticias, la cartelera teatral, objetos de consumo como los cigarrillos Vuelta Abajo. Consultando un diario La Nación del 2 de enero de 1938, di con una noticia que me llamó la atención. Un niño de doce años, llamado Roberto Hilaire Calabert, había muerto el primer día de enero arrollado por un tren. Me pareció un signo. En primer lugar, yo había estado buscando un nombre para mi protagonista. Roberto Hilaire Calabert me pareció magnífico, uno de esos nombres que no podría haber inventado ni en el mejor de mis momentos: romántico, exótico y a la vez verosímil. En segundo lugar, el pobrecito Calabert de la vida real había muerto bajo las ruedas del tren, cuando yo contaba que mi protagonista empezaba a vivir en el momento en que se subía a uno de esos convoyes para lanzarse a la aventura. Me dije que se trataba de un pequeño acto de justicia poética, y así Calabert inició su segunda vida. Con Kamchatka volvió a ocurrir. La historia del niño que se fugaba de su casa con sus padres, perseguidos por la dictadura militar de los 70, reveló su verdadera intención cuando la escritura ya estaba muy avanzada. Entendí entonces que había concebido semejante historia para concederme la oportunidad de despedirme de mi madre, una oportunidad que la vida real me había negado. Y así la madre de Harry, a quien el niño llama jocosamente La Cosa en homenaje a The Thing, el personaje de Los Cuatro Fantásticos, se llenó de las características de mi progenitora: su férrea voluntad, su consumo compulsivo de cigarrillos Jockey Club, su amor por la película Picnic. Escribir la novela y el guión de Kamchatka me permitió llorar todo lo que no había llorado en su momento. Y hoy siento que de alguna forma ese encuentro imaginario, ese adiós, tuvo lugar en verdad; y mi alma está en paz. Con mi cuarta novela, aún inédita, se repitió la cuestión. Esta vez con un personaje menor, llamado Joaquín, que incluso apareció en una escritura tardía. (Como ven, las verdaderas intenciones de las historias deben luchar a brazo partido para imponérseme.) El Joaquín de la novela muere en la montaña como mi amigo Joaquín Ramón murió en la vida real. Fue otra muerte abrupta, que me privó de la posibilidad de despedirme y de asumir la pérdida. Quizás el gesto parezca inútil, pero la posibilidad de ver a Joaquín vivo otra vez, aunque más no sea durante el correr de algunas páginas, me produjo felicidad. Era un homenaje, sí, pero a la vez era mi única posibilidad de volver a pasar un tiempo en su compañía. Nadie premedita estas cosas. Las comento porque a esta altura se han vuelto una constante en mis ficciones. Imagino que algún psicoanalista, ya sea amateur o diplomado, tendrá algo que decir al respecto. Yo prefiero pensar que es un testimonio del poder que le confiero a la literatura. Las buenas ficciones, como tantas veces lo han probado escritores valiosísimos (quiero decir, escritores que no son Figueras), tienen tanto vigor que le tuercen el brazo a la muerte.

[Publicado el 17/1/2006 a las 11:01]

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Comentarios (6)

  • Querida Elizabeth,

    no sé qué clase de información sobre la novela buscás, pero cualquier cosa que pueda aportarte yo en mi modesto carácter de autor, no dudes en preguntarme.

    Un beso y gracias por tu interés.

    Comentado por: figueras el 01/6/2008 a las 22:24

  • yo intenté hacer mi tesis de pos grado sobre El muchacho peronista, pero me faltó más información.
    Cómo podría saber más sobre el libro?

    Comentado por: Elizabeth el 01/6/2008 a las 01:52

  • Marcelo. Tu escrito me trajo a la mente la lectura de "La Danza de la Realidad", la autobiografía delirante de Alejandro Jodorowsky. La liberación poética (¿onírica debo decir?) de aquellas cuentas pendientes con nuestros arquetipos, encarnados o no, se realiza a través del acto de creación.

    Comentado por: Kame el 09/5/2006 a las 05:39

  • Te tengo que decir que no había oído hablar nunca de tí. Sin embargo, me entran unas ganas locas de leerte.

    Yo nunca he podido decir adios a mi padre. Y, me privaron de él cuando tenía dieciseis años. TAmpoco pude despedirme.¡Ohalá pudiera y supiera escribir!.

    Sí, es cierto, la novela es un género increíblemente maravilloso. Gracias a ella, siento que la vida merece ser vivida y que trasciende de lo que somos o decimos.

    Hay personajes que son como amigos. A veces, me gustaría decir... Alexei diría... Clara pasaría de esto... Anna...

    Comentado por: Jean el 19/1/2006 a las 20:01

  • Me ha conmovido profundamente. Entonces quizá me atreva a escribir una historia breve, que guarde en algún armario, en la cual pueda ver a mi padre bajar las escaleras y le pueda contar todo lo que ha sucedido en el mundo terrenal, desde que el no lo habita.
    Muchas gracias por compartir, Marcelo.

    Comentado por: Myriam el 18/1/2006 a las 00:01

  • Me ha encantado este post.
    Siento nuestras difrencias en otros temas.
    A mí también me sucede lo mismo y te garantizo que como tú dices, estas cosas no las programa nadie. Y olvídate de psicoanalistas y demas científicos psi. No servimos para nada ante una buena novela.

    Comentado por: juanjo el 17/1/2006 a las 13:01

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

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