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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 5 de julio de 2008

Blog de Marcelo Figueras

Credo quia absurdum

Después de leer Un cuento de Navidad de Charles Dickens, Robert Louis Stevenson le escribió a un amigo cuyos datos se perdieron en la historia: “Lloré hasta que se me salieron los ojos, y tuve que presentar una pelea terrible para no sollozar. Pero oh, Dios mío, es tan bueno –y me sentí tan bien después de leerlo –tengo que hacer el bien y ya no perder más tiempo –tengo que salir y confortar a alguien… Oh, qué cosa más fantástica es para un hombre escribir libros como esos y llenar de piedad el corazón de la gente”. Yo no sé por qué escriben los demás escritores. Pero sí sé que yo escribo con el ferviente deseo de producir en el lector el efecto que Dickens produjo en aquel entonces sobre el duro Stevenson. Creo que la literatura no perdió el poder de conmover al lector, aunque tantos escritores hayan hecho su parte para que al lector sensible no le quede más remedio que recurrir al cine en busca de emociones. Y que conste que cuando hablo de conmover no me refiero sólo a las lágrimas, pero tampoco quiero dejarlas afuera. Las lágrimas suelen estar presentes en los momentos más inolvidables de nuestras vidas, los buenos y los malos; si la literatura huye de esos momentos, se pierde algo esencial. Ignoro en qué momento los sacerdotes de la alta literatura dictaminaron que lo excelso debía estar, de allí en más, divorciado de lo sensible. Durante siglos las grandes obras hablaron de los grandes temas, que estaban íntimamente ligados con los grandes sentimientos. Desde Homero hasta Cervantes, desde Shakespeare hasta Bellow, estas obras perduraron porque no costaba nada identificarse con los afanes de sus protagonistas. Todos amaban, temían, codiciaban, dudaban y al fin actuaban; triunfando o no, hacían algo en el mundo. Supongo que los abusos del romanticismo y la cruel experiencia de las guerras se conjugaron para que el siglo XX propendiera a los textos cerebrales y desesperanzados, textos que presentan la nada como programa y proponen la literatura como vía crucis, libros que parecen escritos por gente que nunca se enamoró ni se equivocó ni bailó ni hizo el ridículo: cabezas desgajadas del cuerpo, como las que recurren en Futurama, el dibujo animado de Matt Groening. Yo amo los libros que me hacen pensar, pero los amo más cuando además me hacen reír, llorar, amar, temer, maldecir, viajar en el tiempo y en el espacio. Detesto, en consecuencia, pensar que los escritores le cedemos el ancho campo de los sentimientos al cine, la TV y a los best-sellers de aeropuerto. Porque al cederlo estamos cediendo buena parte del poder movilizador de la literatura, y en consecuencia convirtiéndonos en escritores reaccionarios. Gente que se contenta con hacer alarde de su lucidez, suponiendo que se preserva así de la mierda en la que todos estamos inmersos. El mundo es un lugar complicado y la vida es un tránsito escabroso. En lo que a mí respecta, escribir ficción es mi intento de producir algo bello que sumar a lo bello ya existente, en la esperanza de contrarrestar, aunque más no sea en una mínima medida, la abundancia de tanta fealdad. ……………… Siempre me gustó la frase con que San Agustín justificaba su fe frente a los escépticos: “Creo porque es absurdo”. Me parece un programa de acción para los creyentes, pero muy especialmente para aquellos que amamos la ficción. Feliz Navidad para todos, crean o no.

[Publicado el 23/12/2005 a las 10:12]

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Comentarios (2)

  • Siento tener que decir que no te conocía, Marcelo. Calculo que puedes tener entre 45 y 30 años -según los "Marcelos" que voy viendo en esta ciudad en la que vivo, también- y es una sorpresa, y hasta un regalo de Navidad, constatar la existencia de excritores que pueden expresarse con esa honradez y ternura, y esa habilidad. Voy a buscarte en las librerías.
    Yo también tengo ganas muchas veces de hacer "objeción de conciencia" a todo lo que rodea la Navidad, pero creo que es porque tengo nostalgia de aquellas otras que viví en las que no padecía estos inconvenientes, tal vez porque ahora me toca comprar los regalos y no soy suficientemente buena en eso, o porque existen los centros comerciales y se vuelven más y más obvios en su intención de desuadirnos de las celebraciones con tanto gasto, tanto gasto...
    Feliz Navidad, Feliz Navidad

    Comentado por: emma el 23/12/2005 a las 20:12

  • Marcelo
    Hablando de conmover al lector, vengo sonándome los mocos después de leer lo que "tu hija más pequeña" escribió de comentario al texto de ayer.
    Concuerdo: si dejamos los sentimientos fuera la literatura, dejamos la vida fuera. ¿De qué escribimos entonces?
    Dile a tu hija que si quiere dedicarse a escribir, va por buen camino.
    Andrea M

    Comentado por: Andrea M el 23/12/2005 a las 18:12

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

Obras asociadas

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