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Editado por La Oficina del Autor

lunes, 7 de julio de 2008

Blog de Marcelo Figueras

Sangre caliente

Se supone que como escritor, uno tiene derecho a poner a sus personajes en cualquier situación que se le ocurra, sin importar cuán indigna. (Aunque a veces hay excepciones, como podría dar fe Arthur Conan Doyle, que debió resucitar a Sherlock Holmes para no ser linchado a manos de su público.) Hay escritores que tratan a sus criaturas como moscas y que no parecen temblar al someterlas a tormento; escriben a sangre fría. En mi experiencia particular, suelo sufrir al escribir esos trances tanto como, imagino, sufren mis pobres personajes al vivirlos. En cualquiera de los casos, tenemos licencia para hacer esto del mismo modo en que Bond la tiene para matar: es parte del proceso creativo, y de la necesidad de generar drama ficticio para ponernos en condiciones de asimilar el drama real que la existencia nos presenta a diario. Roncagliolo se manifestaba ayer obsesionado por el tema, en especial desde que vio la película Capote. Durante la gestación de A sangre fría Truman Capote manipuló a gente real como si fuesen criaturas de ficción. Más allá del resultado literario, la actitud fue y es repugnante. Cuán distinta de la actuación de Rodolfo Walsh, que además se adelantó varios años a la edición de A sangre fría con la creación de la novela de no ficción Operación masacre (1957). Lejos de manipular personas para acomodarlas a la conveniencia de su creación literaria, Walsh expuso su vida para que una historia silenciada por conveniencia política llegase al gran público. Tanto Capote como Walsh crearon textos admirables; pero sólo uno de ellos es además admirable como persona. ………………… De allí en más, a Capote ya no le fue tan bien cuando trató de seguir manipulando a gente real; no le quedó más remedio que manipularse a sí mismo, convertiéndose en personaje. Walsh, por su parte, siguió arriesgándose. Hasta que lo mataron. Murió asesinado el 25 de marzo de 1977, un año y un día después del golpe que marcó el inicio de la dictadura, cuando trataba de repartir ejemplares de su Carta Abierta a la Junta Militar. No recuerdo cuándo leí ese texto por primera vez, presumo que no antes de 1983 ó 1984, cuando la dictadura agonizaba o ya había muerto, aunque más no fuese formalmente. Lo que sí recuerdo es el escalofrío que me produjo y mi otra reacción, la de preguntarme: ¿cómo sabía este tipo todas esas cosas en 1977, cuando la mayor parte de los argentinos recién empezaba a descubrirlas al promediar los años 80? Es simple. Las sabía porque quería saberlas. Porque tenía los ojos abiertos. Los buenos escritores, como Capote, tienen los ojos abiertos: nunca se les escapa un detalle de los que conviene a su narración. Los grandes escritores, como Walsh, tienen los ojos abiertos para verlo todo. Hasta lo que no les gusta, hasta lo que no les conviene. ………………… Hay una verdad fáctica, reproducible hasta el infinito, que es el objeto del periodismo, o del género literario de la no ficción. Pero existe además una verdad propia de la ficción. Aunque parezca inasible, no es nada difícil de identificar. Bastan las primeras páginas de cualquier novela para percibir si el escritor está escribiendo desde un lugar de su alma desnudo y vulnerable, si escribe así porque no concibe mejor forma de conocerse a sí mismo y de conocer el mundo que ésta, la que le proporciona el extraño mecanismo de la ficción; o si tan sólo está escribiendo así para imitar a alguien, para plegarse a la temática du jour, para consagrarse en algún cenáculo o simplemente porque escribir es la mejor excusa que encontró para no vivir una vida plena. Daría cualquier cosa por escribir la biografía de Walsh. La vida de Capote, por cierto, me tiene sin cuidado.

[Publicado el 21/12/2005 a las 10:12]

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Comentarios (3)

  • para mi realmente rodolfo walsh fue un gran escritor, que pudo mezclar la veracidad de los hechos del 9 de junio con la literatura, de esta manera expresó su responsabilidad al escribir, ya que se atrevió a unir sucesos reales con sentimientos. Aunque no he leido ninguna novela de Capote, puedo decir que Rodolfo Walsh se lleva mas méritos

    Comentado por: ama el 28/11/2006 a las 04:00

  • Joder¡¡ Cuánto he echado de menos este post¡¡¡

    Comentado por: Juanjo MartinezJ el 23/12/2005 a las 23:12

  • ¡Pobre Capote! Él fue contratado por la policía para investigar ese crimen cuando se dieron cuenta de que el escritor andaba muy por delante de ellos en la investigaciones. ¡Cómo no iba a retorcer a sus personajes! Si no hubiera escrito una trama policial, sin más.

    Comentado por: PV el 21/12/2005 a las 17:12

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

Obras asociadas

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